La biblioteca fantasma

Berlín, la irrestañable

Caminas la ciudad sin rumbo fijo
como sin rumbo va la historia.
A pesar de la historia,
que las trazó prusianas,
ahora estas calles son
silenciosas, sin tránsito, tranquilas.
A un lado y otro crecen los tilos centenarios
como sólo el otoño hace los fuegos,
y las casas, igual que vagabundos,
a su lado se quedan taciturnas
de pie junto a las brasas.
Sobre los coches hojas de oro muerto,
sobre los adoquines.
De vez en cuando un pájaro en voz queda
canta consigo mismo, como apátrida.
Arrastrando los pies, un hombre viejo
igual que apareció desaparece
al doblar una esquina.
Sin farolas apenas, el gemir de un tranvía
nos llega del pasado
con un dolor que sólo el hierro dice.
En apenas minutos se apodera
la noche de las sombras y les abre
con usura unas luces enfermas de voltaje.
Como un abrigo sientes
el aliento que frío desaloja la tierra
y por mirar adentro
levantas la mirada hasta lo oscuro.
En el andén del cielo se aprietan las estrellas
esperando partir a su holocausto.
En alguna cifraste algún deseo
que es tarde ya para poder cumplirse,
pero es propio del hombre que tropiece
dos veces en la misma estrella y pides
a alguno de esos astros que te devuelva al Sur.
Al Sur desde Berlín, la irrestañable.

(Andrés Trapiello. Segunda oscuridad. 2012)

Un Comentario

  1. Este poema del último libro de Andrés Trapiello me ha causado una honda impresión. Parece cosido con los hilos con los que se trama mi vida.
    En el título del libro tienen el link a una crítica de García Martín.

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