La biblioteca fantasma

El ángel triste

Ha muerto Carlos Pérez Merinero. Me lo dio a conocer mi amigo Ricardo. Obligados a rellenar el expediente académico con una oferta de cursos a cual más estúpido, nos apuntamos a uno de literatura. Pasamos el trago como pudimos. Ricky plagió a Pérez Merinero en uno de los ejercicios, copiando de memoria el inicio de El ángel triste: “Si hace sólo unos meses alguien me hubiera dicho que un día iba a estar desangrándome como un perro en la Audiencia, con un policía nacional delante mío apuntándome con su arma, no le hubiera creído”. Compré todos los libros que cayeron a mi alcance, hasta los ensayos sobre cine. Leí con devoción sus novelas negras, también las peores.

Se le ha comparado, creo que con algo de exageración, a Jim Thompson. Es cierto que los protagonistas de ambos son los criminales, que ponen en sus bocas el lenguaje más corrosivo y corrompido y que la violencia se muestra de forma cruda. Pero, a mi modo de ver, Jim Thompson era mejor escritor, lo que en absoluto le resta atractivo a Pérez Merinero. Sus novelas son el reflejo de su tiempo, los ochenta. Con la dosis justa de suciedad y sordidez, brutas y elementales, fuera de su sitio. Apenas se le reconoce en las historias de la literatura policiaca o de la literatura negra y creo que así se le hace un favor. Ante el aburrimiento que transmiten los Carvalhos prefiero sin duda la peste a arrabal que exudan las páginas de Pérez Merinero. El lugar que le corresponde por naturaleza es la periferia.

Sus historias las protagonizan perturbados que ponen su vida al límite para satisfacer sus deseos. No se sujetan en absoluto a las reglas que dicta la sociedad y su destino es evidente: la liberación. La violencia, los asesinatos y el sexo brutal también libran a sus lectores del exceso de orden que pueda aprisionar sus vidas. Siempre hay un momento en que necesitamos leer algo trepidante y descarnado, conocer las vidas imaginadas de aquellos que se lanzan al vacío dejándonos como herencia un alarido de rabia.

Su muerte no se ha comentado de forma masiva en internet. Dos o tres escritores, algún lector entusiasmado y un par de amigos. Todos coinciden en reivindicarlo, con razón. Aquel que quiera leer algo que le recuerde a la desesperación de su adolescencia, el momento en el que tuvo que elegir su camino en una encrucijada sin horizontes claros, agradecerá abrir las páginas de cualquier libro de Carlos Pérez Merinero.

Algunas páginas de interés.

http://www.revistaprotesis.com/2011/10/entrevista-con-carlos-perez-merinero.html

http://elangulo.blogspot.com/2012/02/carlos-perez-merinero.html

http://www.eldescodificador.com/tag/carlos-perez-merinero/

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/13/novelanegra/1329125164.html