La biblioteca fantasma

Vida y muerte de Manfred Stern

Tenían razón Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen: todo está en los libros. De Manfred Stern habíamos hablado ya en los salones de esta biblioteca, y nos habíamos preguntado qué fue de él, del General Kleber, cuando tras hablarse tanto de sus hazañas militares, de ocupar portadas de revistas y de ser elevado a héroe y mito, desapareció sin dejar rastro antes de terminar la guerra. En la anterior entrada leímos que Rafael Pelayo se lo encontró en 1953 en Tashkent, en pleno Gulag. Rafael Pelayo no mintió.

Todo lo contado por él se confirma en un libro raro de encontrar, editado en Tel-Aviv en 1995. Está escrito por Sidi Gross, sobrina-nieta de Kleber. Gross recoge los recuerdos de su madre, hermana de Kleber (pertenecían a una familia de ocho hermanos: cuatro hombres y cuatro mujeres) y añade cartas y poemas de Manfred Stern, así como la correspondencia del hijo de éste, hablando de su padre y de los datos que ha ido recabando en diferentes libros y archivos.

Traigo un volquete de informaciones: nacido en 1895 en una familia judía de Voloka, en Rumanía. Alistado como voluntario en la primera guerra mundial, será hecho prisionero y pisará por primera vez un campo de prisioneros ruso. Se alistará al Partido Comunista en 1920, participará en el levantamiento de Hamburgo en 1923, y estudiará en la Academia Frunze. Allí conocerá a Vera Vitalevna, una joven diez años menor que él y que terminará siendo su mujer. Viajará a Estados Unidos como agregado comercial de la Embajada, y desde allí escribirá cartas a su familia y a sus amigos, también fotografías en campos de golf de California, por ejemplo. De Estados Unidos llega directamente a España mandado por el Partido. Adopta el falso nombre de Emil Kleber, tomado de un oficial canadiense fallecido. En otoño de 1937 regresa obligado a Rusia. Intuyendo que su final no será muy distinto del de otros militares rusos que han participado en la guerra española, se divorcia para no coser la suerte de su mujer y su hijo a su tragedia y su destino. Le acusan de diversos delitos de traición y es condenado a varios años de prisión. Debería haber quedado libre en 1953, pero la NKVD amontona nuevos delitos y le alargan la condena. Morirá en febrero de 1954 y sus huesos deben de reposar en alguna fosa común.

Dos de sus hermanos, Leo y Wolf, tratarán en 1944 de rehabilitarle, sin éxito. Sus gestiones debían de hacerlas en el Hotel Lux, donde residían entonces junto al hijo de Stern. Recuerdos familiares pendientes de confirmar: sus estudios en Viena, posiblemente en la facultad de Medicina; la española que se presentó en Moscú con dos criaturas, diciéndose esposa de Kleber. Gross sostiene que al menos uno de los niños era suyo y que la mujer tenía algún tipo de relación muy íntima con Miaja. Nunca más se supo de ella.

Kleber y su hijo Wilmar

El libro de Gross tiene ese aire sentimental de los álbumes familiares, y a ratos semeja una de esas cajas de recuerdos donde fotografías, cartas y papeles en apariencia inanes conviven en un tierno desorden. No obstante, la importancia de todo ello es incuestionable. Fotografías, nombres, testimonios de compañeros de Gulag, la partida de defunción, las cartas desde Nueva York, la correspondencia de su hijo, todo ello acaba conformando un archivo en sí mismo, una fuente de primer orden imprescindible para saber de un hombre y su peripecia donde hasta ahora no había sino mito y rumor.

Certificado de defunción

  1. Sexto Empírico

    Bremaneur:

    Se ha superado usted a si mismo. ¡Esto sí que es investigación histórica!. Me pregunto cuántos sesudos historidadores de la GC desconocen todo lo que nos acaba de descubrir. Dénos algunas noticias más, si puede. Por ejemplo, usted dice que llegó a España directamente de USA, pero Rafael Pelayo afirma que pasó por Brasil ¿Qué hay de cierto? El apunte de su muerte hace que el libro de Pelayo cobre aún más importancia, si cabe. Otra cosa, al figurar como agregado comercial en USA, ¿no será posible que fuese miembro de la GRU y eso explique sus relaciones con la NKVD? Y siguiendo con la especulación, si fuese de la GRU, ¿no estaría a las órdenes del Berzin?

    Mis felicitaciones. Se merece usted un monumento.

    ¿Por cierto es libro está en inglés, alemán..?

  2. Siento contestar tan tarde.

    Mariscal, el libro es difícil de encontrar. Cuente con una copia que le haré llegar por correo electrónico. El libro está en inglés y alemán, así que no son muchas páginas de lectura. Sexto y Astrónomo, cuenten también con su copia.

    Creo que no se menciona en ningún momento lo de Brasil, pero no quiere decir que no estuviera allí. Viajó mucho en esa época: EEUU, Manila, Japón, China…

    Lo que me parece más relevante es que el FBI no lo tuviera localizado en Estados Unidos. Quizá no se prodigó tanto como podría suponerse del agregado cultural de una embajada. El libro ofrece pistas suficientes como para encaminar un trabajo biográfico más serio y de mucho más alcance.

    Marqués, le mando ahora mismo un correo.

  3. fernando hernandez

    ¿Podría unirme a la lista de solicitudes de una copia de esta valiosa rareza?
    Saludos cordiales.

Los comentarios están cerrados.