La biblioteca fantasma

Algo sobre nuestros viejos conocidos

La cantera de cuadros especializados para estas nuevas actividades de -la cheka es grande y hay donde escoger. Por un lado está la vieja guardia leninista, baqueteada en este tipo de trabajo, pues toda su vida, desde que entró en el Partido, ha tenido que usar todos los medios de los que en aquellos tiempos se valían los agentes secretos. Documentaciones falsas, leyendas de personalidad, transporte de materiales secretos en un período en que el microfilm y las tintas simpáticas no se conocían apenas. Las maletas de ·doble fondo y cualquier ardid de los que se usaban antes de la primera guerra mundial y durante ella, era cosa conocida y normal para los militantes. Por otro lado, la III Internacional, la «Komentern» [sic], había sido organizada y era una buena cantera de cuadros de la cheka, que elegía a quien necesitaba, lo apartaba de la vida política y lo empleaba cuando lo creía conveniente como un agente secreto que, a veces, estaba oculto bajo la máscara de un capitalista, un médico o un comerciante. Ya en los años veintitantos, después de la muerte de Lenin, la cheka comienza a enviar a sus cuadros al extranjero. Manda «agentes retardados». Su misión es afincarse, pasar desapercibido, no meterse en política y hacerse con relaciones en el país ha donde ha sido destinado, para esperar el momento en que sean necesarios sus servicios. Muchos salen con documentaciones falsas si por su larga permanencia en el extranjero o por ser extranjeros de origen pueden cubrirse bajo la etiqueta de habitante del país donde han de residir. Otros aparecen como fugitivos de la Revolución. Otros son traídos del extranjero, preparados en escuelas especiales y de nuevo enviados a su punto de procedencia -con la misión de dejar la política (desaparecer como comunista) y crearse una posición que le permita realizar su trabajo concreto. Hay infinidad de ejemplos, pero citaremos algunos que conozco personalmente o me han sido -contados y de cuya veracidad no dudo.

En los círculos del Partido Comunista Español y Catalán la Mercader era desconocida antes de la guerra. Esta vieja comunista, madre del asesino de Trotsky, fue ya en los años treinta o antes seleccionada de entre los miembros del Partido Comunista Español para el trabajo en el Servicio Exterior de la cheka. Recibió instrucción en Rusia y luego trabajó en Cataluña y Francia (posiblemente también en otros países) a las órdenes directas de Eitingon, que durante el período staliniano, y hasta pocos años antes de la muerte de éste, fue uno de los jefes más importantes de la IV dirección de la N. K. W. D. Condecorada con la Orden de Lenin, antes de la segunda guerra mundial se ve que realizó una buena labor, aparte de haber sido la que trajo al mundo al hombre que había de quitar al todopoderoso Stalin una pesadilla de enmedio: Trotsky.

Ramón Casanellas. autor del asesinato de Eduardo Dato. anarquista, encontró refugio en la Rusia revolucionaria. Estuvo en el ejército rojo. Estudió en la Frunce [sic] y, captado por completo, fue enviado a España después de la caída de la monarquía con el objeto de reforzar la dirección del Partido. El caso de Negrín y Álvarez del Vallo [sic] es en cierto modo análogo. Miembros dirigentes del Partido Socialista Español, donde desarrollaron su carrera política, siempre fueron agentes comunistas y no hacían más que realizar dentro del partido socialista aquello que le hacía falta al partido comunista español. ¿Cuándo entraron al servicio de Moscú? Yo personalmente no lo sé, ni creo lo sepa alguien que no sea Jesús Hernández, la «Pasionaria », alguno del Comité Central del partido comunista español o posiblemente nadie de los que ahora figuran. El caso es que Negrín era agente soviético y Del Vallo lo es. Como dato significativo puedo decir que en el año 1939, después de la guerra civil de España, yo personalmente vi a los dos en Moscú, donde permanecieron unos días de incógnito, y esta visita fue ignorada por la prensa extranjera, que en aquellos días estaba pendiente de ellos.

Otro caso análogo es el de Margarita Nelken. Uno de sus hijos, al que llamábamos «el margarito», estudió en la «Frunce» en nuestro curso, y en la guerra terminó en una escuela de oficiales, produciéndose de alférez de artillería. Políticamente era una nulidad, una paloma entre cuervos. Los méritos de la Neelken debían ser muy importantes para que el Partido se preocupara tanto de su vástago.

Un amigo mío, yugoslavo, Un amigo mío, yugoslavo, que ocupó un puesto titular en el Gobierno del Regente de Yugoslavia en los años en los que, por la coyuntura internacional, Yugoslavia no podía dejar de entablar relaciones diplomáticas y comerciales con la U. R. S. S. y que ahora vive en España, me contó que allá por los años veintitantos, cuando él era todavía estudiante, apareció un joven fugitivo ruso. Era algo poeta, había sido estudiante en la U. R. S. S. y ahora frecuentaba los medios estudiantiles. Era anticomunista, pero no se le podía considerar como un activista del anticomunismo. Se limitaba a discutir de Literatura, de Historia, de temas universitarios. No tenía más dinero que el que conseguía ganar en algunos trabajos y lo que le daban los amigos estudiantes. entre los que se encontraba Botzaris, el amigo yugoslavo del que hablo. Se fue abriendo paso en su carrera sin destacar demasiado y todos le tenían por un pequeño tonto. Cuando Botzaris terminó sus estudios y entró al trabajo. el joven ruso seguía en mala situación. pero era uno de casa tanto para Botzaris como para sus camaradas de universidad. que al terminar su carrera también pasaron a ocupar puestos importantes en la regencia y en la economía yugoslava. El ruso los visitaba y como no le consideraban más que como a un pobre desgraciado camarada de los años universitarios no tenían secretos para él.

En 1945, cuando el ejército soviético se unió a los guerrilleros de Tito y Mijailow, los chequistas no tenían que buscar mucho a los activistas anticomunistas. Iban derechos a sus domicilios o a los de sus parientes o amigos más cercanos. Conocían al dedillo todo lo que a la U. R. S. S. le podía interesar de Yugoslavia. En aquel tiempo mi amigo Botzaris estaba en los restos de la Alemania de Hitler trabajando en el aparato de propaganda de Goebels. Tuvo la oportunidad de ver un NODO del desfile en Belgrado de las tropas soviéticas y yugoslavas. En el coche del mariscal soviético que había mandado las tropas que habían entrado en el país estaba un general mayor (general de brigada) que no era otro que el «despistado» fugitivo al que muchas veces se le había visto dormir en cualquier rincón por falta de dinero. Más tarde se aclaró que durante todo el tiempo había sido el «residente » del espionaje soviético en Yugoslavia.

Otro caso es el del general «Kleber», que mandó en España la 11 brigada internacional, la primera que hizo su entrada en el frente de Madrid en los días críticos de noviembre del 36. Este general no era otro que el ex teniente coronel del ejército austro-húngaro Stern, que fue hecho prisionero por el ejército zarista en la primera guerra mundial. Judío de procedencia, mandó un regimiento en el ejército rojo durante la guerra civil y ocupó puestos de responsabilidad en la Komintern. Era general del ejército rojo, pero por los años treinta fue mandado a Brasil como consejero de Luis Carlos Prestes. Antes de poder reunirse con éste, que guerrilleaba en las selvas inaccesibles, pasó por los EE. UU. con una documentación falsa de médico e incluso llegó a practicar la medicina gracias a un curso relámpago que había hecho en Moscú. Estuvo con Prestes, luego regresó a la U. R. S. S. y le dieron el mando del ejército especial del Extremo Oriente, que fue el que realizó con éxito la operación del lago Jashan contra los japoneses. Su carrera terminó en Finlandia, donde como consecuencia del fracaso de las unidades del ejército rojo de la región militar de Leningrado, mandado por Meretskow, fracaso que no pudo arreglar ni el propio Voroshilow, a la sazón comisario del pueblo de la Defensa (ministro de la Guerra), fue trasladado rápidamente desde Vladivostock con su ejército y rompió la línea Manergheim frontalmente, cometiendo la equivocación de discutir con Stalin y ganarse el odio de Voroshllow. Días después de haber sido condecorado era detenido. Salvó la vida, pero en 1953 lo encontré en un campo de concentración en Taishet, donde estaba de practicante. (El cursillo relámpago de medicina y la práctica de ésta en su aventura en América, le sirvió para eludir la sierra y el pico.)

  1. En las solapas del libro:

    Este libro es uno más de los que pasan por las imprentas y luego son leídos con más o menos atención, transformándose en «popularísimos», «populares» o comenzando por ocupar el lugar de honor en los escaparates de las librerías van cambiando de lugar en las estanterías hasta que son recogidos y vendidos a precio de papel usado, que luego será transformado en cualquier objeto que no tendrá ninguna afinidad con la literatura, ni siquiera con las Artes Gráficas.

    Pero debo de advertir que tiene varias cosas que lo hacen original: Escrito en mes y medio por una persona que, por circunstancias de la vida, desde los doce años anduvo metido en política, participó en la guerra civil española del 36-39, en la segunda guerra mundial, con las unidades soviéticas, terminó la Academia Militar «FRUNZE» de Moscú, lo que significa poder ser licenciado en varias ciencias, entre ellas en el arte militar; que se pasó doce años en los campos de concentración soviéticos, lo que quiere decir que se «graduó» en la ciencia del sufrimiento, pero a la par tuvo los mejores profesores que cualquier universidad pueda contar. La élite de la intelectualidad y la ciencia mundial, encerrada en aquellos campos… Esa persona no puede escribir desde el punto de vista gramatical o literario una carta en español, su lengua natal, porque en sintaxis, ortografía y otros líos de la lengua tiene una gran facilidad de perderse y no encontrar la «h» necesaria a la palabrita en cuestión o acordarse del endiablado esquema necesario para hacer una oración de la lengua de Cervantes.

    Luego, en un tiempo relámpago, y con ayuda de una vieja multicopista, tiró una edición sondeo, que repartió entre eruditos de la política, la teología, la historia, la sociología, la economía, la medicina (incluyendo a los psiquíatras). También ro mandó a viejos falangistas, monárquicos, comunistas, republicanos socialistas y anarquistas. Se las apañó para escoger a los más doctrinales, operativos y «gruñones» de nacimiento. Cuando calculó que ya habían tenido tiempo de tragarse el «trabajito», les pidió que opinaran: Muchos, la mayoría, gracias a Dios, dijeron que estaban de acuerdo y ni siquiera señalaron algo que mereciera la pena de ser discutido. Otros atacaron, bubo polémica, pero toda la discusión se limitó a una amplia navegación por las zonas grises de la erudición, barajando nombres, teorías, para terminar cerrando la polémica por cansancio… (no del autor precisamente). Algunos, los menos, por medio de su «fámula» o secretario, cortésmente, le dijeron «que no estaban en casa».

    Los «camaradas» Koshigin y Mao, como era de esperar, no contestaron ni dieron las gracias, pero el hecho de que ningún plumífero de sus enormes arsenales mencionara el libro demuestra que no tenían ningún rincón de la dialéctica que les permitiera aplicar al autor cualquier motecejo como los que ahora están en boga…

    En cuanto al Presidente de la «Casa Blanca», Mr. Jhonson [sic], creemos que no haya recibido el libro o éste ande en manos de sus traductores…

    Por último, la presente edición ha sido una verdadera odisea en lo que respecta a su financiación. El autor, que quería editarlo por su cuenta para que el coste de venta fuera lo más reducido posible y de esta manera el libro fuera leído por el público a quien va destinado, el económicamente débil, se vio y se deseó para encontrar una imprenta que le diera un precio decente, y unas facilidades de pago verdaderamente pertenecientes a esa sociedad soñada por tantos y sobre la cual el autor duda de que el hombre actual, con la mentalidad que tiene, pueda alcanzar…

    Madrid, julio de 1967.

  2. Sexto Empírico

    Interesante hallazgo, Bremaneur. No conocía al autor y por lo que he podido encontrar, poco es lo que se sabe de él, salvo que era miembro de las JSU y se marchó a la URSS después de la guerra civil. El tono del libro es semejante al utilizado por los “desertores” de aquellos años (Castro Delgado, Vanni, …), pero si el libro no fue dictado o corregido por la agencia de Fraga, puede ser una interesante colección de datos. De entre los que aporta en la entrada, me resultó especialmente interesante el referido a Kleber (Manfred Stern). Parece haberlo conocido bien, ya que en los bosquejos biográficos típicos no se menciona que Kleber haya estado en Brasil. Lo interesante es que siempre se menciona que Kleber fue ejecutado cuando regresó a la URSS después de su intervención en la guerra civil española, pero según Rafael Pelayo esto no fue así y estaba vivo en el Gulag. Los nombres que Rafael Pelayo utiliza (Eitingon, por ejemplo) y la nomenclatura (“residente”) sugieren un magnifico conocimiento del entorno.

    Bremaneur, ¿sabe usted que fue de Rafael Pelayo? ¿sus conexiones con Castro? ¿con Carrillo (son de edades semejantes?

    Felicitaciones, de nuevo!

  3. Sexto, Rafael Pelayo aparece en el libro Los españoles de Stalin, de Daniel Arasa. Por lo que allí se cuenta, era un tipo peculiar. Tengo roto el escáner y no puedo hacer la transcripción del libro, que ocupa varias páginas. Intentaré solucionarlo mañana.

    Un tal Ramón Moreno Hernández escribió un libro titulado Rusia al desnudo: Revelaciones del comisario comunista español Rafael Pelayo de Hungría. Me llegará mañana y seguro que trae noticias interesantes.

    Mirando aquí y allá di con otro Rafael Pelayo, un vendedor de periódicos durante la República, muy joven, que terminó de pistolero comunista. No sé si se trata de la misma persona.

    Lo de Kleber es lo más llamativo, efectivamente. En los papeles del FBI sobre Krivitski aparecía mucha información de Kleber, del que se decía que había pasado por los Estados Unidos. Finalmente se desechó esa posibilidad porque, supuestamente, se le confundió con un hermano suyo.

  4. Sobre Kleber hay una biografía escrita por una sobrina suya, Sidi Gross. Parece que es complicado hacerse con el libro, pero he encontrado una edición alemana asequible. Ya les contaré.

  5. sebas20

    Bremaneur, también yo leí los papeles del FBI sobre Krivitski. Y saqué la irrazonada impresión de que se suicidó. ¿Sacó usted alguna impresión al respecto?
    Gracias.

  6. La misma, Sebas, aunque desconozco al detalle los métodos que empleaba la NKVD. Tampoco soy muy bueno resolviendo enigmas y en las novelas policiacas nunca me entero de los enredos, así que sería absurdo explicar por qué tengo esa impresión, basada en que no me parece razonable que se asesine a alguien como Krivitski cuando ya ha “largado”. Políticamente parece contraproducente, aunque no deja de ser un aviso para chivatos y desertores en potencia.

  7. Sobre Krivitski hemos recibido hace muy poco una consulta:

    “En sus memorias Krivitsky refiere brevemanete al hecho que no tenian(La GRU)agentes en los comites de la CNT-FAI (el Comite Regional y, me imagino, el bureau de propaganda CNT-FAI). A resulta el tenia que mandar un anarquista de confianza (Ruso) de Paris a Barcelona. Tienes algun idea de quiene ese agente podia haber sido? Eso es, claro, si se puede creer Krivitsky dado que la realidad es que no tenia mucho que hacer con la red en españa. Lo mas probable es que el quien controlaba los agentes sovieticos en Barcelona fue Eitingon.”

    https://bremaneur.wordpress.com/2010/11/20/triangulo-aleman/#comments

  8. gorkataplines

    Extraordinario culebrón, Sr. Bremaneur. Sin duda merece un libro, documental y/o película.

    Sería un filón, aunque en la España de Zapatero no se si tendría mucho éxito, al menos entre la parroquia progre. Me parece que Almdóvar con lo de Marcos Ana va por otros derroteros de más fácil acogida por dicha parroquia.

    Enhorabuena

  9. Blas Luis

    Me presento: me llamo Blas y a veces tengo tiempo de indagar en este blog tan interesante y complaciente.
    En relación con la vinculación de Negrín y Álvarez del Vayo con los comunistas soviéticos, Vicente Guallar , en su libro “18 años en la URSS” (que transcurrieron en el Gulag) cuenta que en un campo de trabajo cercano a Vorkuta (llamado Kinos Pagosta, o Rinos Pagosta, no recuerdo…) conoció a una enfermera rusa cuyo hijo había luchado en la guerra civil española. La enfermera le dijo que ella era la encargada de transmitir a Negrín los documentos y órdenes que provenían del gobierno soviético. Y que dicho encuentro tenía lugar en un hotel de Moscú (creo que Metropol, pero no estoy seguro de su nombre) El libro lo leí hace 4 años.

  10. Anónimo

    Perdón por mi error anterior. Donde escribí Vicente Guallar, quise decir Vicente Monclús Guallart.

  11. Anónimo

    hola Bremaneur:
    Lamento comunicarle que RAFAEL PELAYO DE HUNGRÍA, falleció el 1 de Enero de 1993 a los 72 años en
    un hospital de Madrid por una peritonitis.
    Un saludo

  12. Anónimo

    Hay otros Libros muy interesantes escritos por ex-comunistas y es-presidiarios de los campos de cocentracion del paraiso de los obreros citados por Rafael Pelayo Hungia(Ausion):
    Un Piloto Español en la URSS de Juan Blasco Cobo
    18 años en la URSS de Vicente monclus Guallar
    Invitado de Honor de Miguel velasco Perez

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