La biblioteca fantasma

La caballería roja

Aún no ha terminado el año y ya he leído trece libros. Si a éstos añado los artículos de prensa, las lecturas parciales, las entradas de blogs y los cientos de documentos de archivo (¡más las veintitrés películas!), la cantidad de páginas que han pasado por mis ojos estas primeras semanas es monstruosa. ¿Qué tiempo me queda para algo que no sea la lectura? Duele pensarlo. Esta voracidad y este ansia que no producen más que superficialidad, como si la lectura fuese una sinfonía loca y absurda de timbres y retornos de carro (¿lo recordáis, sabéis de qué hablo?). Lo cierto es que ni uno solo de los trece libros leídos ha sido malo, pero por encima de todos ellos está el hallazgo de Isaak Babel y su Caballería roja.

Desde el Yo vivo de Max Aub no me había enfrentado a una lectura tan exultante y vital; pero al contrario que aquélla, la de la Caballería roja viene acompañada de la muerte, como una sombra. La guerra en un retrato ferozmente expresionista y lírico. Bajo los cielos limpios e inmutables, iluminada por soles heroicos o guarecida en noches densas como sangre coagulada, la guerra. Tras el canto de la vida fraterna del soldado, tras el deseo vehemente de pertenencia a un grupo salvaje, la crueldad, el sexo sucio, el cadáver reventado, el cuello pisoteado de un ganso.

Hay poesía en este libro hermoso, sí, pero jamás prostituida, nunca velo de la realidad. Desmiente a Pessoa, porque la crueldad florece hedionda por encima de la lírica y se muestra descarnada y obediente como el balanceo de un ahorcado.

He leído la edición de Galaxia Gutenberg, que compré por no estropear la de Biblos que ilustra esta entrada. Pero la impresión ha sido tan física, tan nítido el sobresalto, que he de repetir en otras traducciones, porque como nos recuerda Juan Ramón Jiménez, “En edición diferente, los libros dicen cosa distinta”. Qué fantásticos los dibujos de Maroto, qué bien acompañan a Babel en su aventura revolucionaria. Y qué gran hombre, Babel. Lo dejo así, limpio de enlaces. Buscad, seguidle el rastro. Ved con qué dignidad encara la muerte en la fotografía que le hacen antes de fusilarlo. Y leed a Babel, leed la Caballería roja, leed todo lo que caiga de él en vuestras manos (¡qué delicia la narración de su viaje a Francia, qué diferente vemos París en nuestro recuerdo, con qué satisfacción hablaremos ahora del tiempo, nosotros, cosmopolitas tumefactos!)

Así me lo dijo quien puso el libro en mis manos: “Nadie como Babel para mostrar en la violencia lo humano, lo abyecto y lo heroico […] Vida, sueño, literatura, ángeles caídos con un aullido que todavía retumba en nuestros oídos, eco criminal que nos atormenta… ¡Adelante!”

Eso es: ¡adelante, adelante!

  1. Navarth

    Pues tomo buena nota. El camarada Gorka T. me transmitió saludos de parte, que yo le devuelvo. Abrazos.

  2. talco

    Qué manera de resucitar a un muerto, y sin darnos apenas pistas. Dudo que lo lea, pero será un regalo estupendo para alguien que estoy segura que lo apreciará. Y yo ojearé la parte del viaje a París.

    Estupendo lo de Pessoa, está usted en todo, Brema (pequeña venganza). No se duela del tiempo que le quita el leer, y aproveche. En unos años seguramente leerá de otra manera, es decir, mucho menos. Aunque siga comprando libros.
    En fin, una maravilla de reseña.

  3. Por darle la razón a JRJ. se me ocurre que otra diferencia entre la edición de Galaxia y la de Biblos serían los dibujos del gran Maroto ¿alguna muestra que echarse a la cara?

    .

  4. Sexto Empírico

    Vitali Shentalinski, en sus “Esclavos de la Libertad”, recrea toda la tragedia de Bábel a manos de la NKVD, la policia de Stalin, para lo que ha utilizado la documentación de su expediente que se encuentra en los archivos secretos de la antigua KGB. Incluye las dos últimas fotos de Babel, tomadas durante su reclusión. El proceso de Babel resume toda la bestialidad del regimen stalinista y de sus colaboradores. Pero como Babel hubo miles.

  5. Saludos a todos. Alfaraz, cuando tenga un poco de tiempo añadiré algunas de las imágenes de Maroto, con biografía de éste incluida.

    Sexto, le he mandado un correo con lo de Rexach y Amor Nuño.

    Talco, le mandaré el relato de Babel sobre su viaje a París. Una delicia.

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