La biblioteca fantasma

El capitán Rexach

 

Militar de carrera, graduado en la Academia de Artillería de Segovia, una de las mejores del mundo, sirvió en esta arma hasta 1922, en cuya fecha pasó al Cuerpo de Aviación, en el que ostenta el grado de Comandante. Había recibido una educación esmerada, tal como corresponde recibirla al hijo primogénito de un General del ejército, que ese era el cargo que desempeñaba en el Gobierno de S. M. Alfonso XIII, Don Ubaldo Rexach, padre de mi defendido.

Pertenecía a una familia distinguidísima, la carrera de las armas especialmente; gozaba de una desahogada posición económica; hubiera podido vivir como uno de tantos señoritos “bien”, luciendo su gallarda figura de oficial español en Madrid, en París, en Londres, en cualquiera de las capitales de Europa.

Pero Don Antonio Rexach era un hombre de carácter. A la vida desahogada y sin cuidados que le brindaba su posición, prefirió seguir la recia carrera de las armas, al servicio de su país, ansioso quizás de emular las glorias paternales. Dotado de un corazón generoso, fué el Comandante Rexach uno de los fundadores de la República. Su espíritu democrático le hizo alistarse en las filas del pueblo, combatiendo la dictadura de Primo de Rivera cuando el movimiento insurreccional de Sánchez Guerra. Aquel movimiento fracasó, – como se sabe, y el Comandante Rexach fué encerrado en las Torres de Cuarte. Fracasada también la sublevación de Jaca, tomó parte principal en la desesperada tentativa del aeródromo de Cuatro Vientos…

Mas el advenimiento de la ansiada República lo llenó bien pronto de desilusión. El régimen había cambiado, pero los procedimientos continuaban en gran parte siendo los mismos. Asqueado y perseguido por los mismos hombres que había ayudado a triunfar, Rexach buscó en el exilio el olvido a sus sufrimientos morales.

La revolución Franquista lo hizo volver a España, ansioso de ayudar a la República. En unión de un grupo de valientes, organiza la resistencia y se bate desesperadamente por salvar al régimen que lo había perseguido, dando tiempo al Gobierno para rehacerse de la sorpresa causada por el levantamiento y organizar las defensas.

(José Agustín Martínez, 1939)

  1. Sexto, si anda por ahí… En este libro aparece Amor Nuño (juraría que es él) en una escena tremenda. Si le interesa se la puedo mandar.

  2. Sexto Empírico

    Querido Bremaneur:

    Estas últimas semanas he estado muy atareado y, aunque he seguido sus contribuciones, no he podido a mi vez contribuir. Estaré encantado si me manda la escena que menciona.

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