La biblioteca fantasma

  1. Todavía no lo he comprobado, pero imagino que los informes serían sobre la situación del comunismo en América Latina. Iñaki Goitia, en los Cuadernos de Ruedo Ibérico, decía que este señor tenía hasta despacho en el Ministerio de Información. Creo que exageraba.

    Después de la guerra civil publicó cuatro libros.

  2. Rufián melancólico

    Vamos Bremaneur, sea indulgente con nuestra ignorancia y no nos atormente. Levante la liebre.

  3. Sexto Empírico

    Magnifico, Bremaneur. Me acaba de legar hace unos minutos, la biografia que Helen Ennis escribió sobre Margaret Michaelis. Contiene unas fotografias muy buenas de la Barcelona de los treinta.

  4. Por ahí tengo el catálogo del IVAM sobre Michaelis. Y la propia Ennis prometió mandarme un informe sobre los DAS que tenía fotocopiado. Quizá me llegue un día de estos.

    El camarada Castro ha resucitado. Y fatigando estanterías he descubierto cosas nuevas. Entre ellas, lo olvidado que está y la poca información que se ha publicado sobre él. Me temo que le seguiremos la pista durante algún tiempo.

    Volví a él hace poco por una razón muy simple: en las últimas semanas algunas personas han llegado a esta biblioteca siguiéndole el rastro.

  5. Una hipotética biografía de Castro Delgado podría llevar el nombre de aquél libro que se publicó sobre Bukowski: Peleando a la contra.

  6. Milagro fue que le dejaran salir de la URSS. Aparece en los diarios de Dimitrov y en la correspondencia entre éste y Stalin. Vivo sin vivir en mí esperando echarle un ojo a todo ello.

  7. Rufián melancólico

    Sí. Ese fue uno de ellos, el más grande. De todas maneras hay muchas versiones del asunto. Una de ellas sugería que sus relaciones con los “servicios soviéticos” eran privilegiadas. Sólo así se entiende que Pasionaria no pudiera hincarle el diente, debería decir colmillo, y se le fuera de rositas a México.

  8. marquesdecubaslibres

    Es el retrato que sale en las ediciones mexicanas de los libros de Castro Delgado! También las portadas son del tal Pontones. Quién es ese pintor?

  9. Rufián melancólico

    Marqués, le transcribo la silueta que figura de Pontones en el diccionario de las Vanguardias de Juan Manuel Bonet.

    Pontones, Ramón (Murcia 1908)
    Pintor, Fue alumno de la Económica de su ciudad natal, y luego de la Academia de pintura de Huelva, ciudad en la que residió junto a su familia entre 1926 y 1930, y donde fue amigo de su condiscípulo José Caballero.
    En 1932 su retrato por José de la Puente figuró en la semana de Arte Nuevo de esa ciudad. Fue actor de La Barraca, catedrático de dibujo del instituto de Astorga y colaborador gráfico de revistas como Caballo verde para la poesía, Humano y Línea. militante del PCE, durante la guerra civil fue comisario político del Quinto Regimiento y colaboró con ilustraciones en la prensa republicana, y de un modo muy especial en el diario murciano Nuestra Lucha. Tras la contienda se exilió en México. Encontramos su firma en De mar a mar. Lorenzo Varela prologó una monografía (Buenos Aires, Nova 1943) sobre sus dibujos. Cercano a Enrique Castro Delgado, Pontones abandonó las filas comunistas cuando este fue expulsado en 1944, y lo retrato para su libro Hombres made in Moscú (México, Publicaciones Mañana, 1960), del que también hizo la cubierta. En el México de los años cuarenta, ya había provocado un cierto escándalo un cuadro suyo titulado “Es lo mismo”, en el que se ve a dos hombres ahorcados, el primero junto a un emblema comunista, y el segundo junto a uno fascista.

  10. En Murcia, de donde era originario Pontones, un galerista quiere editar la correspondencia que el pintor mantuvo con su familia. Quizá ahí aparezca algún dato sobre Castro Delgado. La dedicatoria del retrato da a entender que estuvieron juntos en el Quinto Regimiento. Por ahí se puede ver que Pontones fue comisario Político y que acompañó a Castro en su aventura titista.

    Otros dibujos de Pontones.

  11. Sexto Empírico

    Rufián, a propósito de las relaciones especiales con los “servicios”. ¿No le parece que de existir, en México tendría que ser uno de los informantes? pero si no recuerdo mal, solo sale en los papeles de Venona. Aparecen la camarada Amor, Uribe, Hernández, Francisco Antón, Mije, incluso, Iosif. Pero no Castro Delgado. ¿Cómo podríamos compaginar las dos cosas?

  12. Sexto Empírico

    Bremaneur,

    En la biografía de Margaret Michaelis, aparece un dato muy importante sobre Rudolf (Michel) Michaelis, que creo se nos había pasado por alto, en la serie sobre los DAS. Estuvo detenido en Barcelona cinco años, siendo liberado en 1942. Es decir, lo dejaron en la carcel, cuando abandonaron Barcelona y purgó tres años más. Margaret y Rudolf se habían divorciado en 1937 en Barcelona y ella no supo que estuvo 5 años preso hasta que en los años sesenta reanudaron su relación por carta.
    Si Ennis le envia los papeles será muy interesante conocer el contenido. Aunque tal vez ya esté en el libro de los DAS que acaba de aparecer.

  13. Astrónomo

    Ahora que vuelve a salir en esta Biblioteca Fantasma una referencia a los españoles que figuran en los índices de Venona, me permito un comentario que no hice en su momento: los dobletes “identidad real + criptónimo” no corresponden necesariamente a informantes de los servicios soviéticos.

    Entiendo que se trata de un “quién es quién” para poder manejarse en el trasiego de información del espionaje soviético captado por el contraespionaje estadounidense.

    http://www.johnearlhaynes.org/page66.html

  14. Rufián melancólico

    No lo se Sexto. Algunos de los que anduvieron por Moscú como José Fernández no tenían muchas dudas al respecto. No decían exactamente que fuera KGB, pero que no le faltaron amigos, como Caridad Mercadé, en este negociado. Y que gracias a estas amistades y su influencia fue como pudo salir.

  15. Sexto Empírico

    Curiosidades:

    “-No sé qué tenemos los rusos –me dijo una tarde Orlof en la cárcel-, pero lo cierto es que en manos de un novelista quedamos desteñidos y cloroformizados.

    Orlof era entonces lo que quisiera ser Erenburg: el ojo de Moscú husmeando por caminos y recodos de Occidente. Erenburg tiene siempre algo de judío errante. Orlof había entrado en la cárcel de Barcelona como indocumentado. En realidad era el ojo de Moscú que venía a espiar a los comunistas españoles. La policía no se entera de nada. Los comunistas españoles tampoco se enteran de nada a pesar que tienen un aire de estar siempre de vuelta.

    Pasaba yo una temporada en la cárcel y conocí a Orlof. Dialogándo con él muchas horas por el patio. Llegó a Barcelona y se colocó de violinista de orquesta. Dibujaba en las revistas y le pagaban cuándo y cómo quería. Escribía en alemán monografías sobre los colides y las enviaba a Berlín. Erenburg, en cambio, va de taberna en taberna haciéndose el gigante y a veces haciéndose hasta el sueco.

    Los comunistas que por aquella época estaban en la cárcel sentían pánico ante Orlof.

    [en F. Aláiz: “Pio Baroja, chapelaundi”. La Revista Blanca, 28 septiembre 1934]

  16. Anónimo

    Vaya párrafo nos trae, Sexto, ¿qué son colides?

    ¿Se imaginan a Orlov tocando el violín en una orquesta de Barcelona a las órdenes de Alfonso Laurencic?

  17. Rufián melancólico

    Bremaneur ya los había emparejado. Y con acierto. Habría que presentarlos a la manera de las Vidas paralelas de Plutarco: Juan García Oliver y Enrique Castro Delgado.

  18. Rufián melancólico

    Lo de Castro en Gallimard me ha llegado al alma. ¡Y que cubierta!
    Gracias Bremaneur.

  19. Sexto Empírico

    colides=coloides. Disculpas por el error.

    Imagino que no que el Orlof de Aláiz no es el mismo de unos años después, y anque supongo que no es, no lo sé con seguridad. Lo cierto es que un par de años antes ya habái en Barcelona quien espiara. ¿Podria ser Geröe, que ya andaba por Barcelona en el 34? ¿Laurencic?

  20. Buenas tardes. Sexto, imagino que el libro sobre los DAS será muy completo: son más de cuatrocientas páginas. Espero recibirlo a finales de esta semana. Lo que nos ha traído de Aláiz es sorprendente. ¿De qué otro Orlov se puede tratar? ¿Y qué es eso de las monografías sobre coloides? Dibujante, violinista… Hoy he descubierto el retrato que hace Peirats de Aláiz. Es una pena no haber podido traerlo a la biblioteca en su momento.

    Rufián, no estaría mal pergeñar esas vidas paralelas: García Oliver y Castro Delgado. Dos “echaos p’alante”, egocéntricos y rabiosos.

    La portada de Gallimard me entusiasma. Creo que esta edición francesa se publicó a la vez -si no antes- que la primera mexicana. Al fin y al cabo el libro se construyó con los artículos que Castro Delgado publicó en 1949 en Le Monde. Algunos de ellos se publicaron un año más tarde en La Vanguardia Española.

    Sobre la salida de Castro Delgado de Moscú espero que haya alguna noticia interesante en los diarios y la correspondencia de Dimitrov. Ya les diré.

  21. Acabo de terminar, casi de un tirón, “Riña de gatos”, de Eduardo Mendoza. Un divertido y trepidante recorrido por el Madrid en invierno del 36. Pistolerismo, La Ballena Alegre y Primo de Rivera. No falta nadie, o casi nadie en esto de las pistolas: no sale Juan Antonio Ansaldo y quizá haya que dedicarle -o arrojarlo a- un rincón de esta BF.

    Algunos fragmentos del libro dedicados a Velázquez, casi un personaje más de la novela:
    http://diadehistoria.blogspot.com/

  22. Sexto Empírico

    Bremaneur,

    El retrato que escribe Peirats es de una enorme injusticia y de un resentido. Nunca entendió a Aláiz y, aunque son muchos los que se quejan de las conductas de Aláiz, Peirats era el menos indicado. Si bien es verdad, que Peirats (otro engreido) en la éopoca en que escribió sus memorias tenía malas relaciones con mucha gente y se nota en sus escritos. No habla bien de casi nadie.

  23. Sexto, el retrato lo he leído en Figuras del movimiento libertario español (Picazo, 1978), y pese a algún detalle menor, ensalza a Aláiz y hace de él un personaje admirable.

  24. Sexto Empírico

    Bremanuer, pensé que se trataba de lo que Peirats escribió en sus memorias, publicadas hace un par de años por Susana Tavera.

  25. Julio de 1962.

    Pasé el miércoles, 25, en el despacho; recibí innumerables visitas, entre ellas las de don Pedro Gómez Aparicio, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, con quien inicié la discusión de los complejos temas de la profesión. Inicié, en el almuerzo, el estudio de los otros problemas de la información: para dar información, hay que tenerla. Discutí el tema con el jefe del Servicio de Información del Ministerio de la Gobernación, Eduardo Blanco, más tarde excelente director general de Seguridad, y con un personaje interesantísimo, Castro Delgado, converso del comunismo y que había sido en nuestra guerra el organizador del famoso “Quinto Regimiento”. De ahí nacieron las ideas para la creación de una oficina de Enlace, uno de los primeros centros (no militares) que existieron en nuestro país para la coordinación de datos informativos de interés público.

    Junio de 1964

    Jueves, 18. […] El mismo día recibí un importante informe de Enrique Castro Delgado, el antiguo comunista cuya fe se había perdido en Moscú. La idea era clara: el régimen no podría sobrevivir a la muerte de Franco, y vendrían momentos muy graves, si antes no se creaba una “izquierda nacional”. El tiempo le ha dado la razón; a mí me confirmó en el ánimo de reforma.

    Vi a Castro Delgado el viernes, 19, después de leer su informe, y antes de su viaje a México; era un español serio y responsable, que conocía bien a los comunistas, sus planes y procedimientos.

    (Manuel Fraga. Memoria breve de una vida pública)

  26. Sexto Empírico

    Excelentes acotaciones Bremaneur. No obstante hay que tener cuidado con Fraga, suele introducir cambios en sus diarios cuando le parece oportuno. No siempre es fiable.

    Sería muy interesante conocer el contenido del informe, el tono de la redacción, etc. Y que fue esa Oficina de Enlace de coordinación de datos informativos de interés público. ¿Que datos? ¿interés para quien? ¿quien la dirigía? Era una brigada informativa paralela a la de la Carrero?

  27. Astrónomo

    Sexto, cabe sospechar que esa Oficina de Enlace sería del mismo orden que la oficina “de información bibliográfica” que se montó con Ricardo de la Cierva.

  28. Tanto el Servicio de Orientación Bibliográfica como la Sección de Inspección de Librerías, Estafetas y Aduanas serviría a los fines del poder en esa doble vertiente citada: controlar el flujo de información dirigida a los ciudadanos, por medio de la censura y la represión cultural, y dar a conocer al poder diversos aspectos de la realidad del país, relacionados sobre todo con la disidencia política y cultural, a través de numerosos informes, tanto periódicos como por encargo.

    Pero para que el sistema fuera perfecto, para que fuera realmente útil al poder, era necesario disponer de un organismo con competencias interministeriales que garantizase el flujo de la información y la canalizase por los conductos adecuados. Y para ello, Fraga creó la Oficina de Enlace, un organismo dependiente directamente del Ministro de Información y Turismo, «destinada a coordinar aspectos concretos de la información política, que tanto este Ministerio como otros Departamentos de la Administración o Entidades extranjeras puedan recibir».

    Naturalmente, la función última y principal de la Oficina de Enlace (que sólo a fines de los 70 pasará a denominarse Gabinete de Enlace) era el control de la oposición al Régimen, viniera de donde viniera. De ese modo, con todas las piezas de la maquinaria bien engarzadas, el último paso sería impulsar definitivamente una Ley de Prensa e Imprenta más acorde con los nuevos tiempos, quedando reservado para el régimen un medio de comunicación de masas tan formidable como la televisión, el arma de propaganda y desmovilización sociopolítica más moderna de su tiempo.

    El entrecomillado viene de: «Orden de 26 de noviembre de 1962 por la que se crea en el Ministerio de Información y Turismo una Oficina de Enlace», BOE, n.° 292, 6-XII-1962.

    Fuente: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5918/1/PYM_05_04.pdf

  29. El supuesto viaje a México de Castro Delgado habría de ser muy corto. Murió poco después en Madrid, el 2 de enero de 1965.

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