La biblioteca fantasma

Cenit en la hoguera

En el capítulo “Desfile de mártires y buitres” el Caballero Audaz cuenta cómo regalan varios ejemplares de las editoriales Aguilar y Cenit a una señora que necesita papel para calentarse en casa.

Anduve rastreando la biblioteca y di con algunos volúmenes de la Cenit y de algunas otras editoriales hermanas. En Libros prohibidos: la vanguardia editorial desde principios del siglo XX hasta la guerra civil he encontrado un pequeño resumen del origen de editoriales como Cenit, Dédalo, etc. En la página web sobre la exposición creada a partir del libro, se dice lo siguiente:

El estallido de las editoriales revolucionarias

Desde la última etapa del reinado de Alfonso XIII hasta el estallido de la guerra civil, España conoció un gran aumento de la producción y consumo de libros, con la edición de folletos y libros que pasó de 2.000 en 1928 a los casi 4.000 en 1933. Ante la censura creciente sobre las revistas, los empresarios del sector decidieron crear nuevas editoriales revolucionarias, de orientación claramente prosoviética y dedicadas a la lucha de clases. La primera fue Ediciones Oriente, y la siguieron Editorial Cenit, Ediciones Hoy, Ediciones Ulises, Dédalo, C.Y.A.P., entre otros. Eran ediciones no tan solo comprometidas con la revolución social sino también con las vanguardias del diseño gráfico. Además de publicar novelas, de autores como Benigno Bejarano, Georges Eckmo, Concha Espina o Robert Bouart, también importaron ensayos de los mejores pensadores del momento, como Rosa de Luxemburg, Karl Marx, Trotsky o Alexandra Kolontay.

La editorial Cenit fue creada por Rafael Giménez Siles, Juan Andrade y Graco Marsá. Se concibió en 1928 en una cárcel. “Antes de finalizar 1928 ya estaba en la calle su primer libro: El problema religioso en Méjico. Católicos y cristianos, de Ramón J. Sender, precedido por un interesante prólogo
solidariamente firmado por Valle Inclán, quien quiso apoyar así de manera explícita los afanes renovadores anunciados por Cenit” (Gonzalo Santonja. La República de los libros). Según cuenta Sender, el prólogo fue escrito por la propia editorial y firmado por Valle.

Santonja cita otro testimonio sobre el nacimiento de Cenit. Es de José Venegas (Andanzas y recuerdos de España):

Este éxito -se refiere al de los volúmenes iniciales- fue la ruina de Ediciones Oriente. Habíamos planeado el asunto con fines desinteresados, sin otro propósito que la propaganda revolucionaria, y nos encontrábamos con que prometía ser un gran negocio. Inmediatamente cada uno de los del grupo pensó en fundar una editorial propia. El primero fue Giménez Siles. Lo proyectó antes de salir de la cárcel. Allí estaba también Graco Marsá y ambos se pusieron de acuerdo para fundar una editorial. Invitaron a incorporarse a ella a Juan Andrade, que iba a visitarles a la prisión, y que era de todos nosotros el que estaba en mejores condiciones para contratar los libros que pretendíamos, porque había militado desde antiguo en partidos extremistas, se había vinculado a muchos revolucionarios europeos, conocía idiomas y mantenía correspondencia con los intelectuales de izquierda de diversos países. Unidos los tres fundaron la editorial Cenit, y Siles, en vez de ser un colaborador de Ediciones Oriente, se convirtió en un competidor […]

En la editorial colaboró también Mariano Rawicz, otro viejo conocido de la Biblioteca Fantasma, quien en sus memorias habla de su trabajo en la editorial. El catálogo de ésta es amplísimo. Las cubiertas de sus libros son toda una exposición de vanguardia, atractivas y sugerentes.

También guardo libros de otras editoriales como Ulises, Dédalo, Historia Nueva…