La biblioteca fantasma

No tenemos escapatoria

 

Como se dice en el prólogo de La revolución española vista por una republicana, estamos ante uno de los testimonios más tempranos de las atrocidades de la guerra española. Clara Campoamor lo fechó en noviembre de 1936 y el apéndice es de enero de 1937. El libro, pese a los errores en algunos datos, es lúcido e inteligente, lo que no impide que fuera escrito con cierta rabia. Su nombre bastaría a Clara Campoamor para defenderse de ciertas críticas: era republicana, liberal, abogada, culta y pidió el voto para las mujeres, al contrario que otras diputadas de su terna; pero le dio por blandir su espada –valga decir su pluma- y arremetió a diestra y siniestra. Sin dejar que languideciera el año 36 señaló a los culpables de lo que intuía una guerra especialmente cruel y repugnante. Por supuesto, no se salvan ni los falangistas ni los sublevados, pero también ruedan las cabezas de los anarquistas, los marxistas y los partidos republicanos del Frente Popular. No se salva nadie, y remonta las culpas a los años republicanos, a los sucesos de 1934, al pistolerismo de comunistas y falangistas y a la falta de responsabilidad de los partidos políticos que dieron alas a un grupo –el de Primo de Rivera- que en condiciones normales no habría levantado el vuelo, atado como estaba a una retórica cursi, demasiado literaria en un país de analfabetos.

Craso error, de haber querido gloria y lauro. Además de arremeter contra quienes implantaron un régimen de terror en Madrid y contra quienes tenían la responsabilidad de evitarlo, Clara Campoamor huyó de España. No se le perdonó.

 

 

Una de las cosas que más me ha llamado la atención del libro de Ríos Carratalá El tiempo de la desmesura, es la crítica que se hace a Clara Campoamor partiendo de la huida de Serrano Suñer en el Tucumán. Campoamor publicó en 1939 un libro titulado Heroísmo criollo: la marina argentina en el drama español (Buenos Aires, s. n.) Lo hizo junto a Federico Fernández-Castillejo, militar republicano que también se dio prisa en abandonar España. Tampoco se le perdonaría que huyera del país junto a gente como Jacinto Miquelarena, Serrano Suñer u otros aristócratas, fascistas, burgueses o vaya usted a saber qué. El libro, un texto memorialístico sobre las vicisitudes de su marcha, no es más que un agradecimiento al gobierno argentino, que a través de su embajada ayudó a salvar muchas vidas.

No quiero extenderme con esta entrada. Otras veces hablo de libros más raros o complicados de encontrar. Éste puede conseguirse en cualquier librería, y quien quiera echarle antes un vistazo puede leerlo en internet. La edición de Luis Español es magnífica y justo es felicitarle por su labor.

Vidas ejemplares, como se nos pedía, aunque si son ejemplares es en relación a algo, o más bien por oposición a algo que indefectiblemente será sucio, puerco e indigno. No tenemos escapatoria.

  1. Bremaneur

    Astrónomo, usted que es un artista: ¿sabría darme la dirección en Madrid durante los años 20 y 30 de una tal “Pensión Batlle”, o del Hotel Baltimore? Gracias.

  2. Rufián melancólico

    Sexto, me acusas de manipular y encubrir un objetivo “latente” que va al parecer más lejos que denigrar a la CNT y sus ideas, cosa que das por hecha, y como si yo fuera un quintacolumnista de ocasión apuntas que enmascaro este fin perverso con otro de “objetividad”. Hasta me sitúas delicadamente, o me acercas, a un campo, “los revisionistas de izquierda” que sabes desprecio. Y para que no falte de nada desentrañas con ayuda de un sabio mi artero mecanismo.

    Es un golpe bajo todo ello. Y creo que obedece a tu paranoia por ver algo oculto donde no hay nada, o lo que hay, es algo que me has oído decir aquí y en otros lugares. La revolución libertaria tiene un rostro bifronte, uno es hermoso y el otro terrible. Y el terrible se llama el terror y es inseparable del otro como la uña y la carne. Y a diferencia del otro está muy mal estudiado y peor explicado.
    Puedes pensar que cargo la tinta más de la cuenta en el terror y que al hacerlo invalido todo lo demás, y algo de cierto hay en ello, porque si el precio de la emancipación es un continente de cadáveres esa emancipación alumbrará un monstruo.

    Aunque mi lengua sea a veces caliente y precipitada creo que he jugado con todas las cartas sobre la mesa, con toda la información que he podido ir acumulando a lo largo de años y las emociones que me ha deparado, algunas tremendamente amargas como puedes suponer, y eso se nota, y eso es lo que vuelco aquí sin ningún ánimo torticero, pero también sin pensármelo dos veces y sin ningún respeto ya a ninguna peana, llámese CNT, PSOE o PCE. Y no se hacerlo de otro modo.

    No me he mordido la lengua hablando de la Nelken, y tampoco de Atadell, Pedrero y sus secuaces del PSOE, y mucho menos con los Carrillo-Cazorla y sus amigos rusos. Pero claro, entonces nadie me acusaba de tener un fin secreto que fuera desprestigiar a estas organizaciones y a sus líderes. Tu si lo haces. Tienes la piel muy sensible.

    Y sobre la sandez del “anónimo”, el de los ladrones, asesinos y traidores, decir que los asesinos y los ladrones, Sandoval, Paulet, Ramis Ariño, Colina Quirós, Felix España, Cubillo, Atadell, Pedrero, pagaron su ejecutoria con la muerte frente al paredón y sin embargo aquellos que desde sus Comités de Defensa, o Brigadas de todo pelaje, les dieron las ordenes de matar, los alentaron y felicitaron y, al menor desvío, léase Antonio Rodríguez Sanz, les castigaron con crueldad se fueron de rositas en un barco a Inglaterra, que ya hablaremos de ello, y siguieron luciendo muchos años su historial revolucionario y deslumbrando a cuatro papanatas.

    Y cuando encima se mira lo que estos jefes de la revolución ocultaban bajo la mesa, y callo muchas cosas terribles que se y puedo demostrar, aunque no lo creas, da verdadero asco. Y si entonces se les pone un pañito caliente por encima, otra vez más, por liviano que sea, se llame el sujeto Val, Salgado, Pradas, Guzmán o Verardini, a mi me dan ganas de arrancarlo, desnudarlo y soltar un improperio, y solo así lo debes entender cuando digo que merecían ser fusilados, porque por muchísimo menos enviaron ellos a cientos y cientos a la muerte sin temblarles el pulso.
    Y si esto fuera poco, su incapacidad y su estupidez supuso la muerte de otros miles de soldados en las líneas de frente, y ya hablaremos de ello si hay tiempo. Pero no me alienta como crees la venganza, ni un espíritu puritano a lo Savonarola , y no soy un asesino con mi pensamiento, no cruzo línea alguna, no exageres. Simplemente digo que con la misma vara de medir con que midieron ellos, los Val, Salgado, Pradas y compañía, deberían en justicia “poética” haber sido medidos.

    Pero ah! Decir esto y tantas cosas al parecer es tramposo porque como ellos eran de la gloriosa CNT, para condenarles hay que absolver previamente a tropecientos, ensalzando lo que de bueno hubo hasta la naúsea y por supuesto, como no, situar su acción en la relatividad y complejidad de la historia y la revolución, y cortar un pelo en el aire, y callar lo más hiriente para no dar armas al enemigo.
    A otro perro con ese hueso Sexto.

    Todos los que intervenimos con frecuencia en esta B.F tenemos la edad y el conocimiento suficiente para no estar ya en el catón de la guerra y la revolución que nos contaron, y que quisieron hacernos creer unos y otros. Y cada bando, grupo o secta, con sus propios fines, su propia memoria y sus propios sofismas. Y a estas alturas ya va siendo hora de poner ciertas cosas importantes en su sitio, o ayudar a ello y esto es un asunto personal, entiéndelo, me hago viejo y veo que no hay mucho interés en decir la verdad, ni a la derecha ni a la izquierda, ni los energúmenos de Vidal, Moa y compañía ni los revisionistas de izquierda como Viñas o los libertarios como Heleno Saña, que por cierto, ¿sabes cuantas referencias hace en su libro la Revolución Libertaria al terror anarquista? Ninguna, Y cuando habla del programa de “los amigos de Durruti”, aquellos aprendices de Pol Pot, escamotea aquellos puntos de la justicia revolucionaria inflexible e inmediata. Que vergüenza.
    Ya no estamos para libros para parvularios, libros de cofradía para educar acólitos o en muchos casos hojitas parroquiales. Pero cuando veo un trabajo que creo honesto y de valor lo ensalzo, como el libro de Cervera, al que no conozco ni de fotografía, o los trabajos sobre prensa anarquista de Paco Madrid, o los libros de Luís Romero que están tan olvidados.

    Y sí, Cervera ya había demostrado lo de Bouthelier, pero no otras cosas relacionadas con él que aquí han salido. Y debí decir confirmar, o algo parecido, en vez de demostrar, pero no creo que esto signifique absolutamente nada.
    Sexto yo ya di mi veredicto, el más sentido y pensado: O todos o ninguno, y ese pienso debe ser el “objetivo latente” que sospechas. Pero yo nunca lo escondí.

  3. Rufián, suscribo sus palabras. Insisto en que como ignorante mal educado en la historia de España me acerco a todo lo que hablamos con ánimo discente -disculpen la pedantería-, y que gracias a ello los atisbos sentimentales que puedan surgir de tanta lectura son muy pocos y, en todo caso, apuntan casi siempre a la admiración por un puñado de anarquistas. Vamos, que si la intención del Rufián hubiese sido la de dinamitar el prestigio del anarquismo, conmigo habría errado por completo.

    Por otro lado, Sexto Empírico, ya sabe que ésta es casa pobre y que no puedo corresponder como quisiera a todo el trabajo que hacen ustedes aquí. No obstante, las puertas están siempre abiertas a todo tipo de colaboración y jamás me negaré a publicar nada que pueda surgir de las teclas de todos ustedes. Dialéctica pura y dura, aunque sea en esta especie de taberna/salón con estanterías.

    Ya hace tiempo que dejaron de molestarme las sospechas de revisionismo que han caído sobre esta Biblioteca y que me han perjudicado en algún momento (me dieron algunas collejas con el asunto de la Nelken, por ejemplo). Nunca le he negado la palabra a nadie, así que ya saben.

    Si fuera posible, me gustaría que estos dimes y diretes se frenaran aquí y que nos concentráramos en los asuntos del día, como si fuéramos ministros en un Consejo. La Campoamor repartió estopa a diestro y siniestro y me gustaría saber hasta qué punto tenía razón, y si también andan cargados de ella quienes la repudian por su presunta tolerancia hacia los falangistas.

  4. Anónimo

    Del libro editado por Renacimiento hay varias ediciones, si tienen que comprarlo elijan la última que es la más completa.

  5. Colectivo Koschke

    Camus: “El revolucionario es al mismo tiempo rebelde o entonces ya no es revolucionario, sino policía y funcionario que se vuelve contra la rebelión. Pero, si es rebelde, acaba por levantarse contra la revolución”.

  6. Sexto Empírico

    Querido Rufián, doy por buenas tus palabras y tus intenciones y sabes que mi respeto y confianza hacia tí son enormes, prueba de ello es el documento que en su día te di y que sólo tú tienes. No me asustan ni preocupan, ni me molestan las críticas, ni siquiera hacia mi persona y, como tus dices, menos a estas edades. Pero si me disgutan las formas y los tonos.

    Me llamas paranoico por puntualizar o sugerir cosas y tal vez tengas razón. Pero no existirá algo de lo mismo en tí que ves en mi intenciones de dejarte como “un quintacolumnista de ocasión”. Ni se me pasa por la imaginación y menos después de lo mucho que he aprendido de tus escritos y de la valentía con que los has hecho.

    Pero no quiero dejar pasar los momentos de puntualizar determinadas frases o afirmaciones que después se toman como verdades o hechos, cuando son fruto de opiniones. En Este último comentario, sin ir más lejos, dices “Sandoval, Paulet, Ramis Ariño, Colina Quirós, Felix España, Cubillo, Atadell, Pedrero, pagaron su ejecutoria con la muerte frente al paredón y sin embargo aquellos que desde sus Comités de Defensa, o Brigadas de todo pelaje, les dieron las ordenes de matar, los alentaron y felicitaron y, al menor desvío, léase Antonio Rodríguez Sanz, les castigaron con crueldad se fueron de rositas en un barco a Inglaterra.” No eres consciente de que los que se fueron en barco no eran los jefes de Atadell y Pedrero, pero tu los pones en el mismo paquete. Aunque sea con mi paranoia, ¿no es fácil inferir que estas diciendo que el paquete de asesinos y ladrones funcionan a las órdenes de Salgado, Val y Pradas? ¡Hombre, deja algo para los demás!.

    Más tarde te escribo en extenso a tu correo. Ahora te saludo como amigo.

  7. Astrónomo, gracias y disculpe las molestias. El dato me sería útil para la siguiente entrada, pero ya lo tengo más o menos solucionado: he encontrado el origen del “relato real” de Javier Cercas. Nos echaremos unas risas.

    ***

    Sexto Empírico, repasando los comentarios de la anterior entrada he visto lo que me dice del Lyonaise. Ahora me pongo a ello. Gracias.

  8. Astrónomo

    Para colectivo Koschke

    En el juicio contra Laurencic declaró un hermano suyo como testigo de la defensa. Puede consultar en internet el librito “Por qué hice las checas” (pp. 53 y ss.):

  9. Rufián melancólico

    No se si el periodista y escritor Francisco Agramunt lo llegó a publicar pero conservo un texto suyo (18 folios) titulado Arte de vanguardia para torturar.- (Texto borrador del libro “Un Arte republicano en las cárceles”)
    Si hay interesados pueden solicitarlo a través del correo de la BF.

  10. Sexto Empírico

    Bremaneur, excelente idea la de traer a Clara Campoamor aquí y su libro. Luís Español, el traductor del ibro del francés, menciona las “peripecias” de dicha traducción y del libro y son muy interesantes.

    Dos apuntes que me gustaría resaltar. Uno, fue Clara Campoamor quien, en oposición a las mujeres representantes de la “izquierda” (Nelken, Kent, etc), luchó y consiguió el voto de la mujer, aunque hoy la propaganda muchas veces dice otra cosa.

    Segundo, Campoamor compartía con Barriobero una apreciación: la responsabilidad del Frente Popular enel origen de la guerra. Escribía Barriobero en su carnets privados, los que fueron publicados hace unos pocos años gracias al trabajo de Julián Bravo Vega y que conservaba la nieta de Barriobero, que “para evitar la guerra Hubieran bastado unas elecciones limpias en Febrero del 36”. Ahí ponía Barriobero el origen de la guerra y el fin de la República.

  11. Colectivo Koschke

    Perdón.

    No toca en esta página pero he llegado tarde. Si me permiten quisiera hacer sólo una pequeña referencia a Laurencic ahora que veo que aparece un capítulo dedicado a él en el libro que comenta el Rufián melancólico. En el libro que citaba Astrónomo se copia el interrogatorio que sufrió durante el juicio y parte de un informe del mismo Laurencic, pero hay otros datos que no aparecen. Por ejemplo que vivió en Berlín (a lo mejor le interesa a Bremaneur) con al menos dos direcciones, que su mujer se llamaba Luisa Prescher y su hermano Eugenio Alberto y que ambos pasaron por las checas de Barcelona como el mismo Laurencic y que su mujer trabó amistad allí con dos alemanes detenidos. Sobre Marc Rein Laurencic sospecha que el responsable de su muerte fue el encargado de orden público en Cataluña Paulino Gómez Saiz. En el juicio aparecen varios nombres como el de Santiago Garcés y como el de un tal Garrigós muy interesado en el desarrollo psicológico de las construcciones carcelarias. También hay otro nombre que aparece muy poco: Mendoza. Se trata de un gallego que estuvo en la Argentina y que era el director de la checa barcelonesa de la calle Zaragoza y que iba siempre acompañado por una guardia de corps compuesta por nueve maños. El detalle parece de Zarzuela pero al parecer España es así.

  12. Colectivo Koschke

    Quien denunció a Laurencic fue José María Poblador, quien también se encontraba en el Collell. Sobre Poblador hay información en la Wikipedia, era un fascista amigo de Luys Santa Marina.

  13. Anónimo

    “Los elementos fascistas”, el capítulo II del libro de Clara Campoamor.

    Otro motivo de turbación para el orden público fueron las luchas en la calle entre los marxistas y los miembros de Falange Española, partido creado en 1933 cuyo jefe, don José Antonio Primo de Rivera, era hijo del antiguo dictador.

    Nadie creyó jamás en España en la importancia del fascismo como único elemento posible del derribo del Estado.

    Sólo los marxistas concedían importancia al continuo crecimiento de los grupos de jóvenes que oponían su propia violencia a la violencia marxista.

    Nunca habrían pasado de ser un puñado de amigos si los errores acumulados por los republicanos y los marxistas no hubiesen favorecido su movimiento. En las elecciones de 1936 y a pesar de las numerosas candidaturas que habían presentado, siempre coligados con partidos de derecha, no consiguieron un solo escaño. Incluso perdieron el que ocupaba desde las Cortes constituyentes el Sr. Primo de Rivera, su jefe.

    Fueron las consignas, dócilmente seguidas en España como en cualquier otra parte por los marxistas, a los que en parte a ciegas secundaron los republicanos de izquierda, quienes hicieron salir el partido fascista de la nada en la que se encontraba.

    Algunos elementos de la derecha, impacientes por lo que consideraban inercia de sus partidos ante el avance de los marxistas, se unieron, como protesta, a aquellos grupos de muchachos. Falange Española se convirtió así en el ala protectora de aquellos que parecían descontentos con la molicie del partido del Sr. Gil Robles ante los incendios, los saqueos y los actos de violencia tan frecuentes en la España de los últimos tiempos.

    Esos actos dirigidos particularmente contra la derecha, los edificios religiosos y la juventud fascista, fueron violentamente combatidos por los miembros de Falange.

    Todos los días se producían en Madrid atentados personales cuyas víctimas eran ora miembros del partido fascista, ora del partido marxista. El asesinato del teniente Castillo, que pareció motivar el de Calvo Sotelo, no fue más que uno más de esos episodios de lucha y odio entre dos grupos que zanjaban sus disputas al margen de la ley.

    El gobierno republicano, indiferente o impotente ante la creciente oleada de anarquía y bajo la presión de sus aliados marxistas, actuó con la mayor severidad contra los miembros de Falange Española. Se procedió a numerosos arrestos. Y a veces surgían sorpresas: se hallaban entre los fascistas los hijos de conocidos miembros del Frente Popular.. .

    La ley que prohibía el uso y tenencia de armas fue el pretexto de esa persecución. Los partidos enemigos estando armados para sus luchas privadas, se empezó a registrar a todos aquellos sospechosos de fascismo. La idea no era mala y las prisiones desbordaban de miembros de aquel partido.

    Como no podía menos de suceder en un pueblo apasionado, aquella medida no hizo más que engordar las filas de los perseguidos.

    Faltaba al éxito de aquel movimiento el que la parcialidad del gobierno se exhibiera públicamente. Cometió esa imprudencia el presidente del Consejo, Sr. Casares Quiroga, miembro de la izquierda y sustituto del Sr. Azaña tras la elección de éste a la Presidencia.

    Durante un discurso en el Congreso, contestó a los aplausos de la mayoría de diputados de izquierda declarando: “El gobierno tiene ante el fascismo la posición de un beligerante”. Palabras demasiado imprudentes ante un enemigo que se hacía más fuerte gracias a la persecución. ¡Más sabio habría sido ser beligerante sin declararlo públicamente!

    Tras esta declaración la lucha se hizo más ardua. Un magistrado, presidente del tribunal que condenara a veinticinco años de prisión a unos fascistas acusados de cometer un atentado, fue asesinado en la calle. Se atribuyó ese atentado a los fascistas y tuvieron lugar nuevas persecuciones. En las cárceles, los burgueses que se confesaban más o menos fascistas tomaban el relevo de los obreros que allí habían estado encerrados tras la revolución de octubre de 1934.

    El gobierno no pudo dar una apariencia legal a aquella persecución. Solo tenía que declarar ilegal al partido fascista. Si no lo hizo es porque, de otro lado, encontraba aquella medida poco acorde con la teoría democrática de la que alardeaba, y porque, por otro lado, consideraba peligroso tomar una medida de aquel género con una organización que se volvía amenazadora. Vamos, que el gobierno tuvo miedo de provocar una revolución. Y una vez más tomaba el camino más peligroso. Consistían sus medidas persecutorias en una odiosa ilegalización sin ninguna base legal; e incrementaba el espíritu de la rebelión que tanto temía desencadenar.

  14. Anónimo

    Capítulo II del Apéndice del libro.

    FANATISMO CONTRA FANATISMO

    Dejé Madrid a principios de septiembre. La anarquía que reinaba en la capital ante la impotencia del gobierno y la absoluta falta de seguridad personal, incluso para los liberales -o quizás sobre todo para ellos- me impusieron esa prudente medida… Si la gran simpatía que uno siente siempre por quienes se defienden puede ir hasta explicar los errores populares, se niega en llegar hasta el sacrificio oscuro e inútil de la propia vida. Se sabe también que los autores de los excesos, o los que han tolerado que se cometan, siempre encuentran excusas aunque sólo consistan en pretender que hay que juzgar las revoluciones en su conjunto y no en sus detalles, por elocuentes que sean. ¡Y yo no quería ser uno de esos detalles sacrificados inútilmente!

    No quise sin embargo marcharme sin llevar conmigo a mi anciana madre de ochenta años y a una sobrinita, únicas personas a mi cargo. Debíamos dejar España por el puerto de Alicante en un barco argentino. Pero en el último momento órdenes del gobierno español nos lo impidieron y, no teniendo más elección, embarcamos en un barco alemán con destino a Génova.

    Habíamos conocido en directo el fanatismo de la izquierda. Íbamos a encararnos ahora al fanatismo de derecha. Pero, para lo sucedido en el barco alemán, dejo la palabra al hidalgo español que relata el asunto en un número de diciembre de 1936 del diario carlista de Pamplona El Pensamiento Navarro. He aquí lo que refiere:

    “… Nos enteramos de que Clara Campoamor estaba a bordo del barco… Aquella misma noche, cuatro otros falangistas y yo mismo nos decidimos a echarla por la borda. Pero habiendo consultado al capitán del barco éste nos hizo renunciar a nuestro proyecto que podía tener molestas consecuencias para él. Buscamos entonces lo que podríamos hacer para no dejar sin sangriento castigo a la introductora del divorcio en España, y nos resolvimos a mandar un radiograma a Génova para alertar el comité español fascista y la policía italiana… Al llegar a Génova la policía subió a bordo para buscar a Clara Campoamor y conducirla a la cárcel. Aquella noche festejamos alegremente nuestro triunfo y cuando dejamos Italia, al principio de octubre, estaba todavía en prisión, donde podría meditar a gusto sus proyectos de ley para la próxima vez que fuese diputada.”

    Este relato, asombroso por su falta de dignidad, es exacto con la salvedad de- unos pequeños errores. Falta un ligero detalle: que el noble proyecto de asesinarme fue comunicado a la señora mayor y a la niña que me acompañaban, de tal suerte que sufrieron un indecible desasosiego durante los días de su triste viaje de exilio. Mencionemos también el error de mi prolongado encarcelamiento, ¡me perdonarán tan buenas personas!

    Quedan dos hechos ciertos: la confesión de la tentativa de asesinato y mi arresto, en Génova, donde las tres fuimos conducidas a una escuela convertida en prisión.

    Permanecimos allí cinco horas, hasta el momento en que mis violentas protestas decidieron la policía a conducirme ante el quaestore de Génova quien me confesó que había sido denunciada por cinco españoles, pasajeros del barco alemán, como “no amiga de las ideas fascistas”. Me avine a reconocerlo sin dudarlo, ya que estoy tan alejada del fascismo como del comunismo. Soy liberal. Pero protesté diciendo que ¡seguro que no era necesario ser fascista para atravesar el territorio italiano camino de Suiza!

    Efectivamente, pude de inmediato proseguir mi viaje. Se halla en el testimonio que reproducimos más arriba la confesión de un fanatismo tan ciego y tan feroz como el que dejamos en Madrid.

    No comentamos esa confesión de un falangista. Es suficientemente elocuente por sí misma, como lo es el hecho de que un periódico le brinde el honor de un lugar entre sus columnas. La recogemos porque, unida al hecho de que nos han obligado a dejar Madrid -es decir el otro lado cruel de la barrera- no hace sino más fuerte la dolorosa preocupación que embarga nuestras almas españolas cuando pensamos no solamente en la lucha misma sino en el porvenir de nuestro país.

    España está hoy entregada al furor y los excesos de dos ‘locuras. Sin embargo es indiscutible, no sólo para nosotros sino para cualquiera que conozca España que todos esos excesos no pueden ser ordenados ni admitidos alegremente por los dirigentes, en uno y otro campo. Sin embargo, a pesar de que los cometan una minoría de feroces energúmenos que, tanto de un lado como del otro, imponen sus instintos criminales, es cierto que son los dirigentes de las dos fuerzas combatientes quienes fatalmente habrán de asumir su responsabilidad.

    Esos excesos, por otra parte, han asustado a mucha gente que ha vuelto la espalda a unos y otros cuando han comprobado las violencias cometidas. Así, una gran parte del pueblo español permanece espiritual y materialmente, en la medida de lo posible, fuera de la lucha. Por mucho que se oigan proclamar los principios de democracia y de libertad en un bando y de redención y de liberación de España en el otro, muchísimos españoles se preguntan qué garantías presenta un porvenir organizado por personas que si no aprueban esas violencias -nos negamos a creerlo- las ven sin embargo con indiferencia. Otra consecuencia de ese fanatismo es que la victoria total, completa, aplastante de un bando sobre el otro, cargará al vencedor con la responsabilidad de todos los errores cometidos y proporcionará al vencido la base de su futura propaganda, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

    Precisamente ese hecho, la crueldad manifestada hacia el adversario, viene siendo en España, desde hace varios años, la causa de las sorpresas políticas más extrañas y más contradictorias, al aprovechar la oposición en su beneficio las violencias de las que fue víctima por parte de los que momentáneamente se hallaban en el poder.

    En cuanto a creer que alguno de los bandos pudiera, con su victoria, aniquilar el otro totalmente, supone desconocer (además del carácter individualista de los españoles) el hecho de que la lucha de dos políticas extremas desborda las fronteras de una nación cuando ésta, por la fuerza de los acontecimientos, se convierte en la amenaza de una ruptura del equilibrio internacional. Una victoria de ese género no significaría el final de la lucha. Estas reflexiones nos llevan a la conclusión de que tanto desde el punto de vista nacional como desde el internacional, el triunfo total de uno de los dos bandos presentes, plasmado en la ulterior política del país, no será jamás una garantía ni de paz interna ni de equilibrio mundial. El drama español necesita otro final, un final que –cualquiera que sea- garantice un apaciguamiento de los ánimos.

    (Artículo publicado en La République el 20 de enero de 1937)

  15. Astrónomo

    Para colectivo Koschke

    Para acabar (por mi parte) con Alfonso Laurencic, su hermano Eugenio, una sra. Laurencic-Kohn y otros detalles concomitantes

    1) Como expone Sexto Empírico, hay un documento importante de o sobre Laurencic (que desconozco): “Dos apuntes, uno sobre SSI-29 y otro sobre Souchy. Pastor Petit reproduce en su libro algunos de los informes de Laurencic, pero creo recordar que no todos. Yo los he leído y fotocopiado en el Archivo de Salamanca, antes de saber que SSI-29 era Laurencic, y estaban entre los papeles de la CNT de Barcelona”.
    https://bremaneur.wordpress.com/2010/11/20/triangulo-aleman/

    2) Hay que tener en cuenta que el librito de R.L. Chacón, “Por qué hice las checas de Barcelona. Laurencic ante el consejo de Guerra” (Barcelona, 1939), es meramente propagandístico. (Por cierto, hay testimonio fotográfico de la visita de Himmler a la “checa vanguardista”.)

    El Reichsfuhrer SS Himmler con el capitán general de Cataluña, general Luis Orgaz, y otros dignatarios españoles y alemanes en la checa de la calle Vallmajor (23-10-1940).

    3) En el libro de Juan Antonio Ríos Carratalá, “Una arrolladora simpatía: Edgar Neville: de Hollywood al Madrid de la postguerra” (2007), se habla de un documental de Edgar Neville (“¡Vivan los hombres libres!”, 1939) que incluye una filmación de la “checa vanguardista” construida por Laurencic. Reproduzco dos fragmentos de interés:

    “El periodista francés R. Chevenier, tras visitar las instalaciones de la checa poco después de la llegada de las tropas nacionales, puso en duda la veracidad de las denunciadas torturas. Todo estaba limpio y nuevo: ‘Aquellas celdas no han debido utilizarse con mucha frecuencia’, llegó a escribir’.”

    “Solicité al Tribunal Militar Territorial Tercero (Barcelona) el acceso a las actas del consejo de guerra seguido contra Alfonso Laurencic. En carta fechada el 13-I-2006, la secretaria-relator del mismo me comunicó que no las ha podido localizar, aunque consta que estuvieron depositadas en su archivo. (…) ¿Se perdieron? ¿Alguien hizo desaparecer las doscientas diecisiete cuartillas escritas por Alfonso Laurencic para dar cuenta de sus actos? ¿Por qué? (…)”

    Buena parte del libro de Ríos Carratalá puede consultarse en pdf poniendo en Google:
    “Una arrolladora simpatía: Edgar Neville: de Hollywood al Madrid de”

    4) Breves referencias de prensa que dan fe de la presencia de los Laurencic en Barcelona:

    Laurencic, protagonista de una “velada pugilística”:
    “La Vanguardia”, 19-8-1920

    E. Laurencic como director de un cursillo de alta montaña:
    “La Vanguardia”, 3-20-1934

    “Se ruega la devolución en la Comisaría de Orden Público, de los siguientes coches: (…) y Fiat ‘Balilla’, núm. 63-784 B, que pertenece a la súbdita yugoeslava, señor M. L. Laurencic-Kohn.”
    “La Vanguardia”, 9-8-1936

    5) Un posible asunto concomitante: el doctor Emilio Mira y López, jefe desde 1938 de los Servicios Psiquiátricos del Ejército de la República, se exilió tras la guerra. En la posguerra un discípulo suyo, Ramón Sarró, le acusó de haber “asesorado en la checa”. Cuenta Castilla del Pino (“Pretérito imperfecto”, p. 379) que Sarró y otros le denunciaron por ello a la Sociedad Internacional de Psicología y solicitaron –sin éxito- su expulsión de la misma.

    Un interesante tratado del dr. Mira sobre la psiquiatría en la guerra civil (B. Aires, 1944):
    http://www.psicosocial.net/es/centro-de-documentacion/doc_details/181-psiquiatriaenguerracivil

  16. Colectivo Koschke

    Gracias Astrónomo. Termino también con Laurencic, sólo decir que sobre Mira recuerdo que había varios testimonios en la C. General. Sobre el testimonio de Laurencic también dice este que cuando regresó a las checas para que fueran supervisadas por los nacionales había cosas nuevas que no estaban cuando él las dejó. Sobre Mendoza a quien describe como “tipo de vividor”, decir que Laurencic le acusa de fusilar sifilíticos e incurables, y otra cosa más, en la checa de la calle Zaragoza había un Cobo del que no pude recopilar más datos. Sobre la señorita M. L. Laurencic-Kohn no sé quién puede ser, quizás una hermana o la madre, la madre de Alfonso Laurencic se llamaba Melitta y su apellido de soltera era Jahn.

  17. Rufián melancólico

    Anónimo , gracias por incluir los textos. Por desgracia no tengo el libro, así que me vienen de perlas. Veo que con Clara Campoamor volvemos a la llamada tercera España. Un asunto polémico y de gran interés.

  18. Rufián melancólico

    Lo que me resulta inaudito es que alguien creyera que aquellas decoraciones ingenuamente futuristas podían servir para desquiciar a los detenidos.
    Todo esto parece casi una broma.

  19. Colectivo Koschke

    A veces parece que Laurencic era un ingenuo, otras un cínico. Según él, le encargaron que montara un sistema de gota china pero al ser inviable propuso poner un metrónomo con el que volver locos a los prisioneros. La gracia está en que por su cuenta añadió un cartel que decía que nadie osara tocar el metrónomo y que en caso de necesidad sólo podía tocarlo personal autorizado. De esta manera, aseguraba salvar a los presos ya que al acabarse el metrónomo no podía tocarlo nadie hasta que no llegara un jefe a darle cuerda otra vez. Desconcertante, sin duda.

  20. Rufián melancólico

    En la línea de lo que cuenta Clara Campoamor incidía en 1934 Luis Araquistain.

    “En España no puede producirse un fascismo del tipo italiano o alemán. No existe un ejército desmovilizado como en Italia; no existen cientos de miles de jóvenes universitarios sin futuro, ni millones de desempleados como en Alemania. No existe un Mussolini, ni tan siquiera un Hitler; no existen ambiciones imperialistas, ni sentimientos de revancha, ni problemas de expansión, ni tan siquiera la cuestión judía. ¿A partir de qué ingredientes podría obtenerse el fascismo español? No puedo imaginar la receta.”

    Luis Araquistain
    Foreign Affairs
    Abril 1934

  21. Rufián melancólico

    Creo que el primer muerto entre unos y otros lo puso Falange. Matías Montero, y es asesinado el 7 de febrero de 1934.

  22. Rufián melancólico

    Y la mística de la sangre es parte de la receta que se le escapaba a Araquistain.

  23. Rufián melancólico

    Satrústegui, el mitin fundacional de Falange en el teatro de la Comedia de Madrid tiene la fecha del 29 de octubre de 1933. El terrorismo falangista se inicia en el 34. Y es en origen respuesta al asesinato de Matías Montero. El falangista que se puso al mando de las acciones de represalia, así lo llamaban, fue Juan Antonio Ansaldo, creador de la Falange de la sangre.

  24. Rufián melancólico

    Pero si hablamos de fascismo, y no solo de falange, nos remontamos a “La conquista del Estado.- Semanario de lucha e información Política” de Ledesma Ramos y Gimenez Caballero
    que aparece en marzo del 31 y en 1933 El Fascio de delgado Barreto. Pero era literatura política y propaganda, no terrorismo.

  25. Hubiera terrorismo antes o después, lo cierto es que las pistolas se desenfundaban a la mínima. Cabe remontarse a 1930 y la consigna de Antonio Espina: “Hay que definirse”. En un homenaje en Pombo a Giménez Caballero Espina enarboló una pistolita de madera en protesta por la presencia de un autor fascista, italiano, un tal Baraglia. Ledesma Ramos desenfundó una pistola de verdad y se armó la de Cristo. Como telón de fondo cabe ver a Alberti repartiendo propaganda contra la Revista de Occidente. Gecé clavó su sentencia: “La guerra civil había comenzado en España. Y, una vez más, los poetas precedían a los políticos. Los poetas como nubes preñadas de tormenta”.

  26. Rufián melancólico

    Sexto, Bremaneur. Creo que convendría profundizar un poco más en la coincidencia de Barriobero y C.Campoamor al señalar el triunfo del Frente Popular en febrero del 36 como elemento determinante del estallido de la guerra. Algo por un lado obvio y muy repetido, pues a partir de ese momento se inicia la conspiración militar. Pero parece ser que hay algo más en el análisis de Barriobero y C. Campoamor que desconozco.

  27. Sexto Empírico

    Rufián, aquí va el un resumen de la posición de Barriobero, según el lo escribió en su diario, inédito hasta hace ocho años.

    “A las dos de la mañana unos amigos vinieron a buscarme para que me fuese con ellos en un coche a Francia o por lo menos a la frontera. No, no me voy. Ninguna obligación, ningún cometido tengo aquí, que me obligue a permanecer. Barcelona seme ha hecho odiosa, pero no me voy. Soy español ante todo y, si no me arrojan de España no la abandono. No quiero además hacer el ridículo papel del emigrado espontáneo como Marcelino Domingo, Ortega Gasset (el tonto), Ventura Furrol y otros tantos, ni el no menos ridículo de viajante del patriotismo, que jamás he sentido, como el cucando de Indalecio. Situó su dinero en Inglaterra y a toda su familia en el extranjero y se quedó aquí al frente del tingladillo político, que manejo por medio de testaferros. Cuando vio la guerra perdida, puso por medio un Océano… ¡Y que para estas cosas no haya tratado de extradición…!

    Durante la mañana vienen otras dos veces para que me vaya. Y saben que soy hombre que no modifica sus planes fácilmente. ¿Para que quieren que me vaya? ¿Para que no cuente lo que he visto y he sabido estos días? Es decir demasiado. Me aseguran que los nacionalistas están entrando y que al primero que fusilan serán a mí. Será –les contesto- por ser federal de la buena cepa, esto es, sin mezcla de comunismos, nacionalismos, separatismos y como siempre habrá federales, su calendario lo irá ganando; tienen un santo, que es Pi y Margall, y van a tener un mártir: yo.

    Cuando me dejan en paz, como no hay hombre que pueda escuchar con indiferencia el aviso, por arbitrario que sea, de su muerte próxima, recapacito. Tengo mi conciencia tranquila. Ni he convivido ni he colaborado con los causantes de la guerra. Por el contrario, desde que levanté la liebre horripilante de Casas Viejas, me han perseguido con tal tenacidad, con tal crueldad que me han aniquilado. Pero en los primeros momentos de cualquiera de estas profundas conmociones puede ser todo. Cúmplase mi destino. Tengo 62 años. Mi cuerpo, de esta lucha con los detentadores de la República, quedó hecho un tratado de patología. Bien poco vale el hilillo de vida que me queda. Además, soy pobre de solemnidad. Llevo más de tres meses fumando colillas y la última hazaña de los hijos de Negrín ha sido quitarme la casa y obligarme a que me quede en el Hospital en calidad de calandria. Ni me he muerto, ni me he curado, pero en cambio he vivido de propina un año espantoso de sufrimientos físicos y morales. Si me fusilan, todo el terror del momento, puesto que al fusilarme serán ya dueños de Barcelona, me lo compensará la satisfacción de saber que ya no son el símbolo de esta desdichada España Azaña, Osorio Gallardo y la Pasionaria. Si me dejan vivir, seguiré siendo un republicano platónico y, si lo admiten, les ayudaré a perseguir y sancionar a los que desvirtuando las esencias republicanas, nos crearon este doloroso conflicto. Y tan fácil como hubiera sido evitarlo: Hubieran bastado unas elecciones honradas.”

    [Barriobero: Diario, 26 Enero 1939.]

  28. Astrónomo

    La 2ª acepción de “calandria” (DRAE) es: “Persona que se finge enferma para tener vivienda y comida en un hospital”.

    Si bien Barriobero estaba realmente enfermo.

  29. Sexto Empírico

    Astrónomo muchas gracias por la aclaración del significado de clandria. Barriobero era un hombre con un extradordinario sentido del humnor. Y Sí, Astrónomo, estaba realmente enfermo, de hecho estuvo a punto de morir en la cárcel, a causa de un problema de hígado. Entre los papeles de su juicio, hay uno en el que el juez dice que el declarnte [Barriobero] estaba tan enformo que no pudo firmar la declaración porque no podía incorporarse y firmar. Sólo cuando lo vieron en tal estado de muerte inminente, lo llevaron al hospital. El juez responsable de esta atrocidaz, de tenerlo 10 días con riesgo de muerte y sin ir a recibir declaración se llamaba Santiago Sentís Melendo, el mismo que escribió esto “…la guerra significó una intensificación de los vínculos de Cataluña con el resto de España. Muy distintas hubieran sido las cosas bélicas, de no haberse producido esa vinculación.”

  30. Rufián, dice que “parece ser que hay algo más en el análisis de Barriobero y C. Campoamor que desconozco”. ¿A qué se refiere exactamente? ¿Qué es lo que intuye?

  31. Sexto, he visto parte del expediente del Credit Lyonnais. Aparecen nombres inesperados, como Paul Morand, y detalles sorprendentes: además de la colección de alhajas de Queipo de Llano, una servilleta manchada de sangre que guarda celosamente Lerroux.

    Sabía de la difusión de todo ese material, y hace unas semanas eché un vistazo rápido (por ejemplo, la carta de la Nelken a Largo Caballero en febrero del 36), pero estos días lo he hecho con algo más de calma y estoy alucinando: con el fondo que se ofrece y con un país capaz de hacer esto.

  32. Lecturas rápidas, sin apenas tiempo. La Falange se creó en el 33, pero la violencia venía de antes y había una mística en torno a ella (nada nuevo, por otro lado). Ledesma Ramos publica un artículo en La conquista del Estado que titula “La violencia, primera misión”.

    En el mismo periódico, en marzo del 31, se publica otra cosa que no puedo sino copiar:

    Meteoros
    Águilas y angulas

    Hoy solamente un águila: Águila joven. Véala el lector en la primera plana.

    Hoy, solamente una angula. Dice así:
    —¡Adiós, amor mío!
    (¡Qué cursi! ¿Verdad? Pues es la del filósofo.)

    Águila joven

    Disparos en Atocha… Muertos… La desazón de la juventud española se ha encrespado actualmente con fiebre auténtica y ambición aquilina hacia nortes futuros.

    Ha dejado sobre la ruta de los demás la resobada algarabía de los clamores preventivos, blandos e inocuos, como gomas higiénicas. Ya no chilla con hipos de menopáusica, para pedir luego socorro a la justicia de los papás. Tampoco acude a los proyectiles de primera o segunda comunión de barrios bajos: con ladrillo o teja. Serenamente, jubilosamente, juguetonamente, disparará su pistola. Da la bala el coraje y la pureza de sus mejores sueños, todavía casi infantiles.

    Otra vez ha venido a España la posibilidad de perderse una vida joven, no por una blenorragia pesetera, que era hasta hoy la mayor y única heroicidad admitida, sino por la refriega en la calle, cuerpo a cuerpo… Con riesgo, pasión y sangre. Disparos en Atocha. Muertos.

    Aquí, ahora, con el puño cerrado y erguido, os saludamos, valientes camaradas estudiantes. Aquí, ahora, confiamos en vuestro ahínco para hazañas más hondas, más tremendas, más de nuestra generación revolucionaria.

    (http://www.filosofia.org/hem/193/lce/lce031d.htm)

  33. Rufián melancólico

    El caso Barriobero.
    Un trabajo muy interesante y con información precisa.

    dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=1037200&orden=0

  34. Sexto Empírico

    CORRECCIÓN.

    En uno de nuestros intercambios en la pasada entrada, el Rufián y yo debatíamos acerca del número de víctimas en Madrid durante la G.C.

    El Rufián, basándose en los datos de las declaraciones de los detenidos estimaba varias decenas de miles, tan sólo entre Fomento y Ferraz 18.000 a los que habría que añadir las sacas y todas las demás “checas”.

    Yo contraponía los datos del General de La vega y del General Salas Larrazabal que oscilaban entre 8 y 13 mil.

    Finalmente el Rufián estimó que una cifra más apropiada podría ser el doble de lo sugerido por De la Vega, unos 12000 para Madrid capital.

    Estos días he dado con la lista completa de victimas en Madrid, realizada en 1953 y certificada por el secretario de La Causa. Aparecen con nombres y apellidos. Son 281 páginas, incluyendo enlas mismas entre 60 y 69 nombres. Esto hace que el total de victimas se sitúe entre 18.000 y 18.500, es decir 3 veces más de los estimado por De la Vega, y vez y media más de lo estimado por Salas Larrazabal. Y, tambien, más próxima a la estimación de
    el Rufián. Así pues, ahí va mi corrección.

    Este dato, desde otro punto de vista, desde el de la investigación, habla de la “indigencia” de los historiadores, de uno y otro signo. Investigar en los archivos es cansando, agotador, para a veces no encontrar nada. Pero cuando es la profesión principal de alguién, es intolerable que lo hagan mal, chapuceramente, enviando a becarios, y dando por buenos datos incompletos. ¡Pobre investigación historiográfica!

    Rufián, de nuevo, mis “con-dolencias”.

  35. Rufián melancólico

    Creo que fue esta carnicería atroz la que empujó a tantas personas, Clara Campoamor, es un ejemplo, a desmarcarse y abandonar la defensa de aquella República. Porque esto no solo sucedió en Madrid y la pregunta inevitable es ¿como pudo suceder esto? y aquí es donde las respuestas se tornan esquivas y difíciles.

  36. Electrónico

    “Nuestra propia justicia”

    Mientras tanto, donde los golpistas llevaron la sublevación a la calle y hubo que contar para vencerla con grupos ligados a las organizaciones obreras, los mismos se hicieron con armas y con espacios de poder que dejaron arrinconados al Estado y a los que era iluso pensar que renunciarían fácilmente. Uno de sus principales ámbitos de acción era precisamente el castigo del enemigo. La administración de ese castigo representaba para esos poderes improvisados una manera directa de desafiar al poder estatal y una fuente inmediata de obtención, gestión y conservación de espacios alternativos de poder. Más aun, para ellos, «justicia» podía ser la propia gestión de la violencia al margen del ordenamiento jurídico, puesto que de lo que se trataba era de sustituir la concreta administración institucional de la «justicia burguesa» por otra de un supuesto carácter popular y que integrara un proyecto de justicia social frente al injusto orden social anterior. Acaso en ningún lugar se expresara con mayor rotundidad que en el diario CNT. En el último número del mes de julio se podía leer que, «ante una judicatura y una magistratura que huelen a rancio y con un espíritu y una ley puramente burguesa, el pueblo ha de tomarse la justicia por sí y ante sí.» Con las «fuerzas populares» en plena calle y armadas, «no hay más ley ni más autoridad que la del pueblo. La justicia es ésta: hacer lo que él quiera». Claro que quienes se erigían así en supuestos portavoces del «pueblo» le orientaban sobre por dónde debía caminar su acción. Frente a los «humanitarismos» y «sentimentalismos» ante el enemigo, que serían una traición, el mismo artículo proponía «nuestra propia justicia, la echadora de cuentas», la de las «venganzas» y la «revolución justiciera».
    Justicia o mera venganza, mientras todos esos grupos mantuvieron esos espacios de poder, sus administradores pudieron verse a sí mismos como «justicieros», quizá no legales pero sí legítimos, de una revolución de la mano de la cual muchos creyeron vendría la sociedad de la verdadera justicia. Y donde hubo más de esos grupos y contaron con mayor terreno de actuación, esta última se tradujo en obituarios más prolijos.

    Violencia roja y azul, España 1936-1950 (Crítica, 2010), ed. de Francisco Espinosa Maestre.

  37. Rufián melancólico

    Electrónico, el artículo de CNT que cita Francisco Espinosa no es de finales de julio sino del 12 de agosto de 1936, la fecha es importante por varias razones, y su título verdadero es:
    Justicia Popular.- Caigan los asesinos fascistas, destruyamos al enemigo, sea quien sea y esté donde esté agazapado.
    Es más, le diré quien es el autor, el director del periódico, José García Pradas.
    Esto es evidente para cualquiera que le haya leído y tenga familiaridad con su estilo.
    Y sí, es una llamada directa y brutal al asesinato.
    Tal vez convendría darlo entero. Pero me produce un cierto cansancio volver a la charca de la sangre.

  38. Rufián melancólico

    Y la explicación de Espinosa es fácil y superficial. Hay bastantes más cosas a tener en cuenta. Para entender el anarquismo madrileño de la República, el que iba a irrumpir en la guerra civil conviene leer con detenimiento la novela de Ramón J. Sender “7 Domingos Rojos”, y en su primera edición, porque Sender la fue recortando las aristas más duras en las ediciones sucesivas.

  39. Rufián, la última edición de 7 domingos rojos, la editada en Zaragoza, ¿está basada en la primera? Algo me comentó cuando nos vimos en Madrid, pero mi memoria está para el arrastre.

    ¿Le ha llegado lo del Cine Europa y los jamones?

  40. Rufián melancólico

    Efectivamente Bremaneur. La edición de Zaragoza es la buena. Y si, recibí lo del Cinema Europa y los jamones, pero es una falsedad grosera del Caballero Audaz porque igual que digo que el Europa fue el palacio del crimen también hay que decir que repartían comida y ropa a la barriada y que en uno de sus pisos funcionó una escuela racionalista, y que incautaron todas las jugueterías del barrio y repartieron los juguetes entre los niños de la barriada que en su vida habían visto algo semejante.
    Miseria y grandeza.

  41. Rufián melancólico

    Pradas y Guzmán tenían un pasado antes de entrar en la CNT de colaboración muy estrecha con el Partido Republicano Federal, la extrema izquierda republicana, el partido de Barriobero y Eduardo Ortega y Gasset. Esa era su cuna y no la CNT.
    Y Pradas es un deslenguado, atrabiliario y vehemente hasta lo paroxístico y su tono jacobino izquierdista lamentable.

  42. Rufián melancólico

    Y volvemos a otro elemento, la mística de la sangre y el terror, tan presente en toda la década de los años treinta, en todo el continente, a izquierda y derecha, y tan difícil de comprender desde la tribuna de nuestro presente.
    Un apunte de Ridruejo de aquellos días:
    “cuando morir era tan bello como vivir”

  43. Rufián melancólico

    Y en España la escatología emancipadora no era propiedad de la CNT, la pregonaban también los socialistas desde las páginas de Claridad, y el Partido Comunista de España desde Mundo Obrero, y desde sus terminales “Milicia Popular” o “La Voz” y que decir de Falange y su “Santa Cruz de la violencia”

  44. Rufián melancólico

    Y si olvidamos esta teología del terror, esta abundancia desmedida de palabras, imágenes y signos repetidos machaconamente hasta la saciedad: revolución, destrucción, depuración, aplastamiento, venganza, justicia implacable, aniquilamiento, fusilamiento… inacabables letanías de palabras de muerte en definitiva, no entenderemos nada.

  45. Conoció las heridas de España. Heridas que cada una de ellas se había convertido en una enfermedad crónica.

    Era importante saber cuáles eran los puntos débiles de España, para sobre ellos operar despiadadamente. Los conoció y los colocó por un orden de importancia creado por él mismo. […] Enrique veía todo esto como un montón de heridas en el cuerpo de España, sobre las cuales él y todos los comunistas debían posarse y, sin descanso, infectarlas para hacerlas incurables y mortales, hundiendo a España y a los españoles en la imposibilidad de seguir viviendo como vivían o un poco mejor. Cuando esto se logre, pensaba, ya no habrá dique que contenga nuestra revolución.

    Pero…

    Para envenenar estas heridas de España había que hacerse insensible al dolor de España. Para envenenar estas heridas en lo que era tierra de vida, muerte y reposo de sus mayores, y de él mismo, y tierra de vida y presencia permanente de un pueblo, había que dejar de recordar a esos mayores y dejar de querer a España. Más aún, y a Enrique le dio un poco de miedo cuando llegó a esta conclusión: había que odiar todo lo existente, para que no hubiera lugar a vacilaciones sentimentales que pudieran malograr el afán de destruir todo aquello con raíces de siglos. Estaba, pues, a la mitad del camino en su nueva y vital profesión: no bastaba saber cómo hacer la revolución, había que odiar para poder hacerla, deshumanizarse para no detenerse ante el dolor humano, que era una de las condiciones que la revolución exigía para nacer y triunfar.

    Y Enrique no odiaba mucho: cuando se acordaba del hermano Pedro, odiaba al hermano Pedro; cuando se acordaba de Martín Báguenas, odiaba a Martín Báguenas; cuando se acordaba de aquella prostituta que le hizo vomitar, odiaba a aquella prostituta. Y, al lado de estos odios, otros odios pequeños que, en su conjunto, no constituían el odio que él necesitaba para ser un comunista cien por cien. Es decir, odiaba poco y quería todavía mucho. Lo contrario de lo que debía ser, y pronto, para no hacer esperar a la revolución.

    ¿Por dónde empezar a dejar de querer, para poder llegar a odiar?

    Enrique Castro Delgado. Hombres made in Moscú.

  46. Sexto Empírico

    Opiniones del POUM en 1938, después del secuestro y asesinato de NIN y del proceso a la dirección.

    “Los antros del terror stalinista- la “checa” de Santa Úrsula”. Ediciones del POUM, Marsella, 1938.

    “Desde julio a diciembre de 1936 las patrullas de control en Cataluña y de vigilancia de la retaguardia en el resto de España, tenían el control absoluto de orden público. Era una policía de clase proletaria, que imponía el terror revolucionario contra la burguesía reaccionaria y fascista. Actuó intensamente en todas las poblaciones, fusilando a los enemigos tradicionales de la libertad y de la clase trabajadora. Era una justicia dura, implacable pero sin crueldades inútiles. Era la justicia histórica de los oprimidos, que no necesitaban mancharse con refinamientos y torturas inquisitoriales. Aún hoy, las organizaciones revolucionarias del proletariado reivindicamos con orgullo aquel terror, socialmente progresivo, de los primeros meses del movimiento. Ninguna de aquellas ejecuciones deshonran ni avergüenzan a la clase obrera ni a la Revolución. Al contrario, ante las grandes masas tradicionales oprimidas.”

  47. Rufián melancólico

    Electrónico, de Francisco Espinosa lo que más me gusta es como desmonta la “historiografía” de Pio Moa.
    Creo que nadie lo ha hecho mejor.

  48. Rufián melancólico

    Sí Sexto, Y el POUM también. Lo de “terror socialmente progresivo” tiene narices. La conocida visión marxista-leninista de que hay crímenes mejores que otros, crímenes que hacen avanzar la Historia y crímenes que la retrasan. Todavía hay demasiadas personas que respiran por esta herida.
    Stalin, tirando de este hilo, llegó a decir que la muerte de una persona era un drama y la de un millón un problema de estadística.

  49. Rufián melancólico

    Del odio de Castro al odio de Foxá. Más palabras de muerte.

    “Pasaban masas ya revueltas; mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rijosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos. Toda la hez de los fracasados, los torpes, los enfermos, los feos; el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras.
    Agustin de Foxá
    Madrid de corte a cheka

  50. Las descripciones que se hicieron de las masas desharrapadas dan para una antología. Recuerdo lo que decía de ellas Andrés Trapiello: bastan para darse cuenta de por qué las masas necesitaban la revolución. Y hablando de Trapiello:

    “Más que en ninguna otra ciudad, en Madrid se llegó a la guerra por un camino de asesinatos diarios, uno de los cuales, el de Calvo Sotelo, no precipitó los acontecimientos, como durante muchos años quiso hacer creer el franquismo, ya que los conspiradores llevaban preparándose meses, ni tampoco el asesinato del teniente Castillo, como dijeron los que justificaban el de Calvo Sotelo, pero sí vino a proporcionarles a unos y a otros una excusa tan oportuna cuanto cínica. A los facinerosos de la derecha y también a quienes, en la izquierda, soñaban, como Largo Caballero, en parecidas orgías. Así lo declaró éste días antes del 18 de julio a un periódico de Londres, el News Chronicle: “La solución para España, un baño de sangre”.

    Las armas y las letras.

  51. Rufián melancólico

    Nuria, De Cesar Ordax Avecilla existe escasa información. Lo más relevante, como creo comenté, es su declaración completa ante el fiscal de Causa General, donde repasa su actividad a lo largo de la guerra, y también los testimonios sobre él de algunos de sus compañeros detenidos. No tendría inconveniente alguno es escanear estos documentos y hacerlos llegar al correo de la Biblioteca Fantasma. De esta manera os enviaríamos toda la documentación disponible. A cambio, si no te parece mal me gustaría que nos contarais que fue de su vida en el exilio tras abandonar la cárcel.

  52. ¿Les parecen mal esas palabras de Foxá, gruesas quizá, duras tal vez? Son un excelente resumen de la guerra, que no fue otra cosa que una batalla por la estética.

  53. Rufián melancólico

    Reinhard, la primera condición para el exterminio del enemigo es su deshumanización, reducirlo a lo infrahumano y despojarlo de cualquier atributo que lo dignifique. Una vez logrado esto a través de la propaganda y la manipulación, es más fácil lograr un consenso social sobre las políticas criminales a emplear con el. El siglo XX es pródigo en la utilización de este mecanismo letal. Las palabras de Foxá van claramente en esta dirección. Yo al menos así las entiendo. Y no creo que la guerra civil fuera una batalla por la estética ni mucho menos.

  54. Rufián melancólico

    “Solo un monstruo, y un monstruo de la compleja constitución psicológica de Azaña, pudo alentar tal catástrofe. Monstruo que parece más bien la absurda experiencia de un nuevo y fantástico Frankestein, que fruto de los amores de una mujer. Al final de nuestro triunfo, pedir su desaparición me parece injusto. Azaña debe ser recluido, para que escogidos frenópatas estudien su caso, quizás el más interesante de degeneración mental ocurrido desde Crostand, el hombre primitivo de nuestros días.”
    General Mola

  55. Sexto Empírico

    Amigo Reihnard,

    Las palabras de Foxá son directamente aplicables y sin ninguna pérdida al bando de los vencedores. Usted igual que yo y que muchos de los lectores de la BF conocera muchos, muchísimos casos de falangistas, policias, militares, conserjes, barrenderos, funcionarios de las escalas inferiores del estado que ran miembros de Falange. ¿Qué decir de los miembros de la División Azul que acabaron sus días alcoholizados y viviendo en la calle de las limosnas? Lo cierto es que desde el punto de vista estético, el bando vencedor de la guerra no tiene mucho de que presumir.

    Por poner un caso, en la ciudad natal de El Caudillo, el jefe local de Falange era el jefe de los barrenderos municipales, puesto al que llegó por su matonismo. Antes sólo era barrendero.

    Desde el punto de vista estético, este caso no es para presumir de él. Seguro que Foxa no lo excluíade “Toda la hez de los fracasados, los torpes, los enfermos, los feos; el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras.”

  56. Rufián melancólico

    Se podría discutir largamente sobre la semántica de los dos bandos y si hablamos de la escatología de los revolucionarios, como en el artículo de García Pradas en CNT, como no traer a cuento por lo mismo aquellas palabras del capitán franquista González de Aguilera, “Hay que matar, matar y matar” o aquellas otras de Queipo de Llano, “Perros a lo que volvería a matar aunque estuvieran muertos” o las de Franco declarando al segundo día de iniciado el golpe militar que su acción estaba encaminada a evitar la infiltración “a nuestro lado de los recalcitrantes enemigos del alma” ya que “la salud de esta, como la de los cuerpos necesita de cuarentenas para quienes padecen del cuerpo apestado” Cuarentenas en el otro barrio, claro. Palabras todas estas prestadas, o robadas, de una semántica religiosa y trascendente que tantos españoles, al margen de su posición social y política, compartían por desgracia desde los albores de su educación en la familia y en la escuela.

  57. Anónimo

    ¿Sabe alguien si Eduardo Barriobero dejó escrita alguna carta después de ser condenado a muerte?

  58. Electrónico

    Rufián, el artículo de CNT que se cita en el libro Violencia Roja y Azul está fechado el 31-7-1936 y no el 12 de agosto, de todas formas no entiendo la importancia que pueda tener que se publicara unos días antes o después. Por favor, dónde rebate Francisco Espinosa a Moa? Me interesaría leerlo.

  59. Amigo Reinhard, se le echaba de menos en la BF. No sé si la guerra civil fue una batalla por la estética. Si así fue, ambos la perdieron.

    Dentro de unos minutos, nueva entrada:

    Del libro como delación.

  60. Rufián melancólico


    Electrónico, he buscado la fotografía del artículo, que si Brema esta disponible podrá ver acompañando este comentario. Como verá no figura en la portada de CNT la fecha del número pero en mis apuntes frente a la moviola de la Hemeroteca municipal de Madrid está registrado como del 12 de agosto de 1936. Pude equivocarme en cualquier caso pero lo confirmaré por otra vía y se lo comento.
    La importancia de la fecha es que en estos días de agosto se inicia una campaña en casi todos los medios anarquistas, socialistas y comunistas, pidiendo una justicia popular inflexible y tiene que ver con las noticias truculentas que van llegando ya bien detalladas de la represión ejercida por los nacionales en aquellas ciudades donde ha triunfado el alzamiento militar. Y sobre todo aquellas que dan cuenta de la represión que a su paso siembra el general Yagüe con sus moros y legionarios en su avance hacia Badajoz, que si no recuerdo mal caerá el 14 de agosto. Otra posible fuente de información sobre la fecha es la noticia que dan del fusilamiento del conde de Vallellano, pero tampoco sirve, pues tal conde no fue fusilado y salió de Madrid refugiándose en Portugal.
    Respecto al libro donde Espinosa desarma la manera de hacer historia de Pio Moa y semejantes es el siguiente:
    El fenómeno revisionista y los fantasmas de la derecha española. Los libros del Oeste. Sevilla 2005.

  61. Rufián melancólico

    Corrección. He hablado con un amigo que trabajó muchos años en FAL y me confirma que la fecha es la que dice Espinosa, el 31 de julio, y no el 12 de agosto como yo decía. El error es mío por lo tanto. Pido disculpas por ello.

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