La biblioteca fantasma

Sebastian Haffner

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El negocio editorial me es tan ajeno como incomprensible. Algunos autores hablan de los entresijos de este mundo en memorias y diarios, y me han sorprendido siempre las enormes constricciones que les imponen. Hace unos días leí lo que sobre este asunto decía Robe Iniesta, el cantante del grupo de rock Extremoduro. Ha publicado una novela por la que se interesaron algunas editoriales. Según él, éstas son peores que las discográficas, por lo que decidió publicar la novela en un pequeño sello, prácticamente desconocido, que le permitió hacer con su obra lo que le vino en gana. Creo que ya ha agotado su primera edición, de diez mil ejemplares. A este respecto cabe recordar las dificultades que tuvo Ramiro Pinilla con Destino, por ejemplo. El caso de esta editorial es muy curioso. Ha publicado a los grandes escritores del pasado siglo y sigue haciéndolo con los de éste. No obstante, su capacidad promocional es nefasta. Saca a la luz grandes novelas de las que no se sabe nada a las dos semanas de su publicación, o reedita en bolsillo libros de una calidad extraordinaria, con grandes cambios en su contenido y su estructura, sin decir ni una palabra al respecto.

Esto es lo que ha ocurrido con Historia de un alemán, de Sebastian Haffner. Destino lo editó en 2001, un año después de su publicación en Alemania. Posteriormente, en 2002, Raimund Pretzel descubrió seis capítulos nuevos y una versión extendida de aquél en que relata el boicot a establecimientos judíos en 1933. La editorial DTV publicó una nueva edición con los capítulos añadidos. En su página web aparece la mención a estos cambios.  El mismo año de su descubrimiento, el semanario Die Zeit publicó en su Dossier un extenso extracto de los nuevos capítulos, además de un artículo sobre el hallazgo.

En España la edición de bolsillo no se publicó hasta 2005. No he encontrado mención alguna sobre los seis capítulos finales ni sobre los cambios relativos al del boicot. Nada. Cero. Me enteré este año, de casualidad, leyendo en algún blog un comentario de alguien a quien había sorprendido encontrarse una edición de cuarenta capítulos y no de treinta y cuatro.

Quienes hayan leído el libro saben que es una lectura imprescindible para entender el surgimiento del nazismo y para criticar a quienes pretenden exonerar a la población alemana de alimentar el monstruo. Haffner escribió este libro antes del inicio de la guerra. Sorprende su lucidez intelectual y su claridad expositiva. Como dijo Hermann Tertsch, debería ser lectura obligatoria en las escuelas.

  1. memoria histérica

    > ‘Como dijo Hermann Tertsch, debería ser lectura obligatoria en las escuelas.’
    *
    En el supuesto de que en tan utópico deseo hubiese posibilidad alguna de llegar a realidad, sería como empezar la casa por el tejado: primero habría que hacer obligatorio el aprender a leer.

  2. Al hilo de Memoria, y tras enseñar a leer, habría que ver el catálogo de lecturas que están dispuestos a permitir los censores. Claro, que también habría que ver qué han leído los maestros.

  3. Yo puntualizaria, si me permite, que quien debe leerlo antes de nada son los propios alemanes. Un pueblo que todavia no ha conseguido diagnosticarse.
    P.S.: Uebrigends, Brema … schoene Stimme.

  4. De haberse publicado entonces, es muy posible que mi profesor de Historia en el instituto nos hubiese recomendado la lectura. Es cierto que hoy, probablemente, tengan que dedicarse a enseñar a leer. En fin.

    ***

    Danke, Lola. ¿Realmente cree que no han conseguido todavía diagnosticarse? Tienen las cosas claras: la ultraderecha está muy controlada y hay un debate enorme acerca de la conveniencia o inconveniencia de pactar con partidos antaño totalitarios. En España tanto unos como otros pactan sin taparse la nariz con Iu o con los nacionalistas. Y tenemos una ley del olvido histórico, mientras que aquí, sin legislaciones especiales, la “Vergangenheitsbewältigung” es algo asumido y trabajado desde todos los puntos de vista.

  5. Aparentemente, apreciado Brema, no olvide que saben cómo controlar y a buena fe que lo hacen muy profesionalmente! Pero no se deje engañar por debates televisivos de conveniencia … la genética de la raza germánica está ahí y los esfuerzos diarios por parecer políticamente correctos y hacernos olvidar su pasado son enormes ….(si exceptuamos a Harald Schmidt …  )
    En mi descargo le diré que mis padrinos de bautismo, ambos, eran nazis, cultísimos, escandalosamente inteligentes y muy cariñosos. Prácticamente me educaron hasta la adolescencia. Todavía hoy les echo de menos.

  6. Vaya. Llevo diez años en este país y todavía no he visto un programa entero de Harald Schmidt. A ver si me animo ahora, que estoy haciendo algún progreso con el idioma.

    No se puede imaginar, querida Lola, lo que me interesa eso que dice acerca de la genética alemana. Tienen un carácter altivo y arrogante que puede hacerlos enormemente antipáticos. Muchas veces me he encontrado en situaciones que me han provocado un miedo atávico al totalitarismo. Digamos que llegué a la conclusión de que no hay que quitarles el ojo de encima y le he dado algunas vueltas a eso de la raza y la genética. Habría que ver si puede apoyarse de alguna manera científica. No obstante, sigue siendo impresionante el esfuerzo que han hecho por sacar a la luz su asqueroso pasado. Las nuevas generaciones ya están un poco cansadas de tanta murga sobre el pasado y la culpa. Me parece algo preocupante.

  7. Desde mi dorado exilio lo veo, semanalmente, en http://www.ard.de. Se lo aconsejo, no hay nada más cínico bajo el sol … y mucho que aprender.
    Ya hablarémos Vd. y yo, algún día, si nuestro común amigo lo permite … 🙂

  8. marquesdecubaslibres

    En mi caso, ha sido la lectura de las obras de Fest la que mas me ha ilustrado sobre el problema alemán. Tengo un amigo sevillano casado con la hija de un médico nazi que me introdujo en su momento. Cuando mi amigo viajó a Alemania con sus padres para que se conocieran las familias la barrera del idioma parecía insalvable. El médico se disculpó por solo conocer el aleman y el latín. El sevillano solo hablaba andaluz y también latín. Una historia de otros tiempos.

  9. neuroesfera

    Joachim Fest, yo he leido creo que su última obra. Si no recuerdo mal era una autobiografía en la que intenta clarificar que no era nazi. Lo que más me gusta es eso de “aunque todos participen, yo no”, lo utilizo desde entonces mucho.

  10. Uno de los últimos de Fest editados en España es Conversaciones con Albert Speer; es interesante, aunque hay mmomentos en que Fest carga mucho contra Speer, uno de los pocos que mostró algo de arrepentimiento en Nürnberg, dando la impresión de que le pasa la pelota de la culpa, lo que enlazaría con ese “yo no”, que era más joven y tal…..

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