La biblioteca fantasma

La vanguardia y la gran guerra

Siempre que me es posible, viajo a Madrid. Y siempre, lamentablemente, con prisas. Con el tiempo justo tomar un par de cañas (cada vez más cañones en vaso grande y menos densas), comer algo, enredar en las librerías y los mercados y callejear. Todo en apenas uno o dos días, sin posibilidad de alargar una conversación con buenos amigos o de visitar a placer algún museo. Por esto agradezco enormemente el último regalo que me han hecho: el catálogo de la exposición ¡1914! la vanguardia y la gran guerra. Va a ser un placer abandonarse entre sus páginas. Gracias.

La página del Museo Thyssen-Bornemisza ofrece un recorrido muy cuidado por la exposición. A través de varios apartados, muestra varias imágenes de las obras presentadas.

Museo Thyssen-Bornemisza

1 El oscurecimiento del mundo
2 La segunda visión
3
Últimos días de la humanidad
4 La vanguardia a caballo
5 Canción de guerra
6 Vórtice destructor
7 Guerra de las formas. Una estética de la desaparición
8 Carga de profundidad

Fundación Caja Madrid
9 Apocalipsis de nuestro tiempo
10 Artista y soldado
11 Cubismo en las trincheras
12 El estigma de la condenación
13
«C’est la guerre!»

¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra from museothyssen on Vimeo.

  1. el rufián melancólico

    Una buena lectura de verano. Sí señor.
    No se porqué, pero al pairo vanguardista recuerdo ahora una sentencia, muy al gusto cubo-futurista y con un matiz final a lo Manzoni, que no debe ser despreciada:
    La vanguardia come mierda y le gusta.

  2. el rufián melancólico

    Para semejante dislate se necesita una embriaguez de altos vuelos, un estado del espíritu al alcance de escasos elegidos.
    En el último tango de Betolucci, Brando se come la mierda de María Scheneider para demostrarnos a todos la cumbre de su amor fou. Bien hecho.
    Vanguardia, embriaguez, un eco en la sangre.

  3. el rufián melancólico

    Sí, visité la exposición y experimenté con gozo la inefable ingenuidad de aquella vanguardia histórica.
    Como crítica lúcida a ella recomiendo leer "La responsabilidad del artista" de Jean Clair.

  4. acker

    Cualquier día lo reconozco por el libro que lleve bajo el brazo.

    Por el centro (esté donde esté, que eso no lo sabe casi nadie) de esta ciudad en la que vivimos no será tan difícil.

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