La biblioteca fantasma

A la sombra del dogma y la moral (I)

Fea tarde de domingo. Las nubes han oscurecido el oeste y sólo al otro lado le estaba permitida a la ciudad la despedida de un arcoiris. Después, lluvia negra. Pese al desorden he podido trabajar algo. La falta de tiempo me ha impedido gastarlo en el libro de Mac Orlan, que está resultando mejor de lo que me esperaba, que ya era mucho. En momentos así hay que llenar los resquicios que deja la angustia y la desidia con el fulgor de lo breve. Hay quien echa mano de la Biblia. También sirven los aforismos, los versos tristes o satíricos, dependiendo del humor de cada cual; o el diccionario, por qué no. La mejor solución, a veces, es abrir al azar un libro y buscar en algún párrafo el sentido de ese día echado a perros. Aunque lo que más me conforta es repasar, sin método alguno, la bibliografía que el jesuíta Garmendia de Otaola compiló con fines morales. Su título, Lecturas buenas y malas a la luz del dogma y la moral. Su objetivo, errado. Quiso hacer una guía de lecturas adecuadas y lecturas perniciosas con el fin de guiar a los lectores por las primeras y que evitaran las segundas. Hoy en día, uno se lanza inmediatamente al catálogo a la caza de éstas. Las feroces descripciones de Garmendia suponen un más que eficiente estímulo para la lectura. Atraen y divierten. Y sobre todo interesan, porque su cerrazón no le impide ser ecuánime. De un autor ateo, y por tanto despreciable para él, no dudará en rescatar para el lector la obra que considere de calidad y ajustada a los preceptos morales del catolicismo español de los años cuarenta.

Transcribiré algunos párrafos de su prólogo y copiaré alguno de sus juicios. Bécquer, Joseph Conrad, Richmal Crompton… De todos tiene algo que decir.

A ti, lector amigo, que, después de hojear mi libro, me alargas la mano, y, sonriendo, miras de hito en hito mis ojos escrutadores, te voy a hablar confiadamente.

Este libro apareció en mi mente en Quito, capital de El Ecuador, tierra hispana, americano paraíso, donde maduró mi vida espiritual e intelectual. En la tranquila tarde cristalina, impregnada de sol, luz y aroma, requería a los libros sus riquezas, deseando beneficiar de ellas a otros.

Numerosas «fichas» bibliográficas, catalogadas según un criterio literario y moral, me acompañaron en mi regreso a España y conmigo volvieron a trasponer las patrias fronteras por forzada imposición de la II República nefanda, ignorante, iconoclasta.

En la silente y umbrosa soledad de Chateau-Marneffe, en la Valonia belga, junto a las prietas aguas del industrioso Mosa, alternando el estudio profundo de las disciplinas teológicas con la preocupación del mañana incierto, entonces, como nunca, pero siempre ubérrimo, proseguí mi afán con la desinteresada colaboración de varios condiscípulos. Pretendíamos, quimera de inexperta juventud, preparar una Bibliografía general cuyos amplios márgenes abrazasen los dilatados confines de la cultura.

[…] No es fácil componer un libro. Sólo el aristarco desaprensivo, acostumbrado a barbechar en ajeno campo o el iletrado de enciclopédica ignorancia, se permiten la execrable licencia de minimizar la tarea que ellos no supieron o no pudieron realizar. […] Para asegurar el éxito de la empresa, y recordando el viejo apotegma castellano que asegura que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, me acerqué al añoso libro Novelistas malos y buenos, y demandé de su experimentado autor P. Pablo Ladrón de Guevara, S. j., si riguroso también justo, consejos y advertencias. Que siempre la ancianidad venerable es oportuna medicina de fracasos y seguridad gozosa de triunfos.

He ampliado el contenido de la obra citada, que trató exclusivamente de novelas, y he clavado los setos en imprecisas lejanías. Mi libro trata de lecturas.

Doy a esta palabra un significado extenso. Lectura es el libro que, cansados de la monotonía de la jornada, cogemos para pasar el rato, o que, deseosos de ilustrarnos cómoda y agradablemente, compramos para nuestra minúscula biblioteca. […]

Lectura es palabra de sentido y contenido amplísimo: religioso, moral, psicológico, intelectual, literario, artístico.

Puede ser lectura todo el humano saber redactado en forma agradable y amena. Por ejemplo: Historia, arqueología, geografía, viajes, autobiografía, memorias y diarios, biografías y vidas, Bellas Artes, estética, vulgarización de las ciencias y de la filosofía, educación y sociología, literatura, historia y crítica literaria, poesía, narraciones, cuentos, novelas, ensayos, epistolario, misceláneas, antologías y florilegios, folklore, aventuras, descubrimientos e inventos, hechos humanos, mundo inanimado, los animales, astronomía, etc.

Hemos excluído de nuestro elenco, salvo casos de excepción, los libros de Religión y el Teatro, aquéllos porque ya llevan su propia recomendación y éste por no alargar desmesuradamente el presente volumen, esperando editar otro dedicado a esta faceta de la cultura.

A las fichas bibliográficas propias he añadido los datos publicados por el P. Ladrón de Guévara en la cuarta y postrera edición (Bilbao, 1933), si bien modernizados y actualizados, y los juicios que me han remitido muchos amigos de sano y probado pensar, y los que he allegado de libros, revistas, catálogos, selecciones, guías, etc., nacionales y extranjeros, editados con el marchamo de la censura eclesiástica. He transcrito asimismo del Índice de libros prohibidos aquellos que son de autores españoles o portugueses, o están redactados en españolo portugués, o tratan asuntos hispanos, y los que, en cualquier idioma que estén escritos y de cualquier asunto que traten, fueron incluídos en el Índice prohibitivo dentro del siglo xx.

[…] Mas estas razones y ventajas, que juzgo vano e inútil reseñar, se desvanecían ante no menores inconvenientes e imperfecciones que me acorralaban osadamente, apagando mis entusiasmos y embotando mi pluma.

Me asaltaba el temor de que la obra resultase muy extensa, y, a pesar de ello, muy incompleta. Otros fantasmas me asediaban como a San Antonio ermitaño en el desierto de su penitencia austera, y disfrazándose con múltiples caretas iban y venían, como el flujo y reflujo de los mares, con el innoble despropósito de adujar mi corazón; la imprecisión de los mismos términos fundamentales del libro: “lecturas” “buenas” y “malas”; la amplitud desvaída del campo de trabajo; la inconexión de las materias elegibles; la carencia de actualidad y modernidad de las reseñas; la veleidad de las aficiones y de los caprichos del mundo leedor; el atropello de los libros en los escaparates y en las bibliotecas; la diversidad de opiniones que raras veces corren a las parejas; la humana displicencia ante el ajeno pensar; la malévola sonrisa del escéptico en valoraciones extrañas; la acerba crítica que, sobre no otorgar mérito alguno a mi trabajo, motejaríalo de prendería intelectual, almacén de baratijas, trastienda de ropavejero, estanco de afirmaciones vacías, mera yuxtaposición de ajenos ripios.

Si por el aprieto de la elaboración y el riesgo incómodo de la pública censura tiene pocos lances el escribir un libro, menos los tiene el constituirse, es mi caso, en censor, reprochador a veces, a veces elogiador de extrañas producciones, máxime cuando. éstas son muchas y heterogéneas.

Empresa arriesgada ha sido siempre el manejo de la doble espada de la justicia.

Confieso que todo esto levantó en mi espíritu tan furioso vendaval y cellisca tan cerrada que la nave frágil de mi propósito estuvo a punto de zozobrar.

[…] El criterio que ha presidido el juicio moral de las obras reseñadas es el que conviene con mi profesión. Sacerdote del Señor no quiero pecar de benigno, blando o condescendiente. Quien consulte este libro debe saber desde su primer folio que la firma y rúbrica de un sacerdote no es un arbitrario e ilusorio escamoteo o traidora disimulación, o débil condescendencia, sino consistente y leal recaudo de justeza moral. No quiero pecar por carta de más ni por carta de menos. Que todos los extremos son idénticamente malos y perniciosos.

Busqué la dificil equidad, la prudente moderación, el estable equilibrio, la acabada armonía.
Quiero esperar que mi obra sea mirada con cierta indulgente simpatía, ya que no representa el producto de una preocupación científica ni literaria, ni es la alegre satisfacción de una curiosidad insaciable, ni es el colofón de un distraimiento inconsciente. Es la obligación cumplida, es el acabamiento de una tarea impuesta con el piadoso designio de prevenir la desorientación de las mentes, la corrupción de las voluntades, la extinción de las energías vitales. […]

Algunas reseñas:

ALTAMIRANO, IGNACIO MANUEL (nació en 1834).- Mejicano. Los liberales le llaman maestro y le tienen en gran estima, pero es verdad que ha sido uno de los escritores más impíos que ha tenido Méjico. Rimas, colección de versos. Apenas se puede entresacar alguna que otra composición que pueda leerse sin inconveniente. La Navidad en la montaña, novela de costumbres montañesas, escrita expresamente para impugnar el culto externo y denigrar al clero. Obra peligrosa. Paisajes y leyendas, colección de artículos históricos y descriptívos con irreligión y blasfemias. Clemencia o el bien por el mal, novela de costumbres que ataca con saña todo lo establecido. El Zarco, novela póstuma de costumbres, con falsedades históricas y pasajes inmorales. Escribió, además, artículos periodísticos y en ellos dió rienda suelta a su rabia de sectario, hasta haber merecido el nombre de Marat de los puros. Su novela principal Clemencia, no es para todos.

BÉCQUER, GUSTAVO ADOLFO (1836-1870).- Si nos tocara hablar de sus Rimas, diríamos que las tiene poco cristianas; si de sus Cartas, no le perdonaríamos a una alma tan poética el prosaísmo de un párrafo en un coche al ver a un sacerdote. Leyendas (Barcelona, 1945). En número de 20 han logrado muy justamente en esta edición los honores de una buena presentación tipográfica. Estas narraciones, hijas de pretéritas generaciones, tratan asuntos genuinamente españoles. Moralmente no ofrecen reparos de consideración para la generalidad de los lectores, si bien no parecen convenientes para los muy jóvenes o impresionables. […] Las rimas y otras poesías (Barcelona, 1941). Las poesías de este volumen son peligrosas para las jovencitas. […]

CONRAD, JOSEPH.- Histoires inquietes. Cinco novelas. El autor es de malas ideas. Au bout du Rouleau, honesta, fuera de un suicidio dudoso. El hermano de la costa (1943), indiferente. Para todos. La locura de Almayer. Extraña historia de un hombre infortunado que se vuelve loco. La acción es lenta y los incidentes penosos, y el fondo mórbido. Lord Jim (Barcelona, sin fecha). Novela que gustará, especialmente a los aficionados a las aventuras del mar; no ofrece inconveniente para jóvenes con alguna formación.

CROMPTON, RICHMAL.- Guillermo el Incomprendido (Barcelona, 1939). La parte religiosa deja bastante que desear.

CROW, CARL.- Los chinos son así (The chinese are like that); Madrid, 1944. Viajes. En la parte religiosa deja bastante que desear, pues los misioneros católicos y protestantes quedan malparados, no tanto quizá por mala voluntad del autor, como por los prejuicios propios de quien carece de fe religiosa.

CRUZ GOYENDA, L.- Rusia por dentro (Montevideo, 1946). Es un libro sin pretensiones literarias, con notas documentales, escrito por quien fué a Moscú como agregado a la Legación del Uruguay. Al acabar su lectura, una mezcla de asco y horror nos ha hecho preguntarnos: ¡Será posible que las grandes potencias y sus satélites ignoren esto! Y si no lo ignoran, ¡cómo se explica su actuación en la O. N. U.! Lo que nos dice sobre la situación de los españoles que cayeron en aquel infierno es impresionante. Léanlo los simpatizantes de la U. R. S. S. y desengáñense de la propaganda comunista, que es de lo más demoníaco que puede concebirse.

CSABA, MARGARITA.- Lo que debe saber una adolescente del siglo XX. Para las madres y las educadoras. Por la índole de algunos temas, será preferible que éstas juzguen de la oportunidad de ofrecer este libro a las mismas adolescentes.

MAGALONI, HUMBERTO. – Hontanar (Editorial «Stylo», Méjico, 1948). Poeta que canta a su hogar con notas sinceras. Su ideología, empero, está mezclada con elementos indostánicos. Para gente formada.

MAGO BUM.- Jorgito policía (Barcelona, 1946). Novela interesante que gustará a muchos y ambientes sencillos.

MAGOG, N. S. (Henri-Georges Jeanne); nació en 1877.- Novelas: Todas verdes, escabrosas, de aventuras, v. gr., Un cendrillon d’amour y Mare Stangnante. Sus obras, todas de este jaez, comprenden unos veinte volúmenes.

MAGRE, MAURICE (nació en 1877). Todas sus novelas son verdes. Poeta anticristiano e inmoral Desde 1825 publicó algunas novelas lujuriosas.

MAIKOF, APOLONIO.- Poeta y novelista ruso del 1826. En su poema Los dos destinos, se siente el soplo de esas inspiraciones que se dicen nuevas.

MAILATH DE SZEKELY, CONDE JUAN NEPOMUCENO (1786-1855).- Historiador, poeta, cuentista húngaro. Se suicidó con su hija en un lago.

  1. Mercutio

    Ese Garmendia, para mí que es el criptoabuelo del Marqués, o algo. Ese 'si riguroso también justo', esa 'República nefanda', ese 'las poesías de este volumen son peligrosas para las jovencitas' tienen el indudable eco de la casa de Cubaslibres.

  2. Anonymous

    También hay algo adredesco en ese "Su ideología, empero, está mezclada con elementos indostánicos". Y sin duda, podría estar escrito por el excelente traductor Ja Mon Tano el libro Jorgito policía.

  3. Bremaneur

    Iré copiando, quizás una vez por semana, algunas reseñas más de este buen hombre. La que le dedica a Baroja es desternillante.

Los comentarios están cerrados.