La biblioteca fantasma

El viaje del joven Tobías

En 1938 coincidió el nacimiento del tercer hijo de Torrente Ballester y la publicación de su primer libro, El viaje del joven Tobías. Torrente residió en Burgos, donde se publicó la obra, durante algunos meses de aquel año, encuadrado en el Departamento de Propaganda dirigido por Dionisio Ridruejo. Había conocido a Pedro Laín Entralgo en Salamanca el año anterior. Con él se reunió más tarde en Pamplona, donde ya había comenzado a concebir el esquema de la obra teatral. Se lo dibujó en el café Kurtz, y a Laín le sirvió más tarde para hablar del teatro de Torrente, cuando el autor gallego ya era consciente del fracaso de sus dramas y llevaba ya dos novelas en su haber.
En El viaje del joven Tobías, Torrente plasma sus ideas teóricas sobre el teatro de la nueva España que ha de surgir de la guerra y que había expuesto en su artículo “Razón y ser de la dramática futura” (Jerarquía, n. 2, 1937). Según éste, la obra teatral ha de combinar mito, magia y misterio y en su creación han de intervenir tradición, orden y estilo. Cinco años después dará por finiquitadas estas teorías y las trocará por las contrarias. En resumen: en lugar de racionalizar el instinto, lo humaniza. Esta confusión teórica, esta duda, demuestra que lo que él llamó “los años indecisos” se alargaron más allá del final de la guerra, cuando la decepción siembra la semilla del desencanto que germinará en forma de disidencia. Callada, o cuanto menos oculta, pero efectiva de todos modos.

En Burgos se organizó una lectura de El viaje del joven Tobías. Acudieron una cincuentena de amigos y personalidades como Serrano Súñer, Raimundo Fernández Cuesta y Pilar Primo de Rivera. «Jamás acto alguno se ha organizado peor ni ha causado más daño a su autor», diría Ridruejo. Él y Rosales fueron los lectores. Ridruejo se trabucaba continuamente y Rosales leía con lentitud inaguantable. Todo ello, unido a que el acto se retrasó hasta la medianoche, trastocó la lectura en tortura. Por lo que dice Ridruejo, Torrente se lo tomó con humor y fue el primero en reírse de ello.

Quien no lo hizo fue la burocracia eclesiástica, incapaz de asumir el tema bíblico del incesto que se platea en la obra. Se llegará a decir que ésta es un ataque a la religión instigado por la ideología nazi y los censores aducirán cuestiones teológicas para intentar retirarla, como que que es inconcebible presentar al protagonista con el alma separada de su cuerpo y, sin embargo, vivo. Serrano Súñer tuvo que intervenir e imponer su poder para salvar el libro. Inicios premonitorios de lo que sucedería más tarde: la aniquilación del ideario revolucionario falangista y la imposición de una superestructura rancia, inquisitorial y delirante.

El ejemplar de la Biblioteca Fantasma está firmado y dedicado por el propio Torrente Ballester. Se lo entregó a Ciriaco Pérez Bustamante en agosto de 1938, en Burgos. Pérez Bustamante había sido profesor suyo en la Universidad de Santiago, donde Torrente había conseguido la plaza de profesor auxiliar. Su viaje a París en verano de 1936, junto con el inicio de la guerra, impidieron a Torrente tomar la plaza hasta 1939. Se encargaría entonces, bajo la tutela de Pére Bustamante, uno de los depuradores de la universidad, de ofrecer cursos de historia.

El libro está ilustrado por Juan Cabanas Erausquin, un donostiarra nacido en 1907, hijo del pintor Juan Cabanas Oteiza y hermano del pianista Ángel Cabanas. Estudió en la Real Academia de San Fernando y en París y Roma. Fue cofundador del grupo artístico “Gu”, y colaboró en “El Pueblo Vasco”. Vinculado a la Falange, creó el Departamento Nacional de Plástica, desde el que siguió dibujando y creando diseños diversos. A mediados de los años cuarenta viajó a América Latina. Estaba casado con Perpetua de Zubeldía, que como un personaje de Cunqueiro, casó con el pintor de segundas y con dos hijos. Con Cabanas tuvo otros dos, y la familia se instaló en una comarca agrícola de Chile en 1948. Cabanas pintó allí óleos y frescos con motivos religiosos y costumbristas. Posteriormente se instaló en Lima, donde murió en 1978. Poco después de su muerte muchos de sus cuadros se quemaron en el incendio de su taller.

  1. Reinhard

    “El ejemplar de la Biblioteca Fantasma está firmado y dedicado por el propio Torrente Ballester. Se lo entregó a Ciriaco Pérez Bustamante en agosto de 1938, en Burgos.”
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    ¿ Comó y cuándo cazó usted esta joya?

  2. Reinhard

    Le mando un babero, a la voz de ar.
    Pues sí que empezaron pronto los desencantos entre los alzados.¿Hedilla?

  3. Bremaneur

    Sí, el decreto de unificación les dejó KO. En el mismo Burgos estaba todo el grupo escuchando la radio, cuando en un discurso Franco dejó claro que el espíritu de José Antonio era eso mismo: espíritu, y que en ningún caso iba a materializarse en una política concreta. Foxá les echó la bronca, por ingenuos, cuando quedaron chafados tras la emisión. Luego, en el 42, cuando la destitución de Serrano Suñer, se dieron cuenta de que ese desencanto que habían entrevisto daba paso a una realidad contundente: no eran nada y quedaban en manos del enemigo interno. En 1956 la policía ya declara al grupo universitario de Torrente como claramente liberal.

  4. Reinhard

    No me extraña que Ridruejo-otro soriano eterno- cogiera el camino hacia la instrucción en Grafenwöhr. A ver si recupero Los Cuadernos de Rusia y le mando algo. La unificación, para desgracia de los unificados,solamente fue el diseño de un nuevo uniforme: camisa azul y boina roja.

  5. Perroantonio

    Me acuerdo de un acto aún peor organizado. Un Recital Nocturno de poesía programado durante las fiestas de una ciudad vasca. Era mi turno y salí dispuesto a dejar anonadados a los asistentes con mi verbo florido. Apenas había empezado a recitar mis versos cuando sonó un estruendo del demonio. Lo primero que pensé fue en un atentado que, dicho sea de paso, aún no me merecía, pero las explosiones, que se repetían a cada cual más atronadora, sonaban algo más lejos. Ninguno de los genios del comité organizador había reparado en lo inconveniente de programar un recital de poesía al aire libre a la misma hora de los Fuegos Artificiales. No pude competir.

  6. Bremaneur

    Desternillante. Pero trataré de consolarle. Imagínese que sus poemas los lee el ínclito traductor Jamón Tano.

  7. belaborda

    > 'cuando en un discurso Franco dejó claro que el espíritu de José Antonio era eso mismo: espíritu, y que en ningún caso iba a materializarse en una política concreta.'
    *
    Es un guión asaz conocido: pero Franco no necesitó fusilarlos como hicieron Hitler, Stalin y hasta el propio Fidel Castro. En parte por los tiempos, en parte por su propia naturaleza. Con todo lo que digan, era frío y egoista, de <>ego<>, desmesurado -todos ellos lo eran y lo es en el caso de Castro- y despiadado pero no creo que fuese en absoluto sanguinario.

  8. Reinhard

    Blogger belaborda dijo…

    – y despiadado pero no creo que fuese en absoluto sanguinario.
    ————————-
    Menos de lo que largan sus enemigos, aunque en determinados momentos, con el golpe de Casado, por ejemplo, le faltó generosidad para con los que acortaron el final de la guerra.

  9. belaborda

    *
    Era despiadado, Reinhard, pero no sanguinario: no les perdonó pero fampoco fueron fusilados. En todo caso, lo de Besteiro, sangrante, fue un baldón innecesario que no tiene perdón alguno; y suerte tuvo pudiendo escapar, Casado. [Esa falta de generosidad que dices la tenía también con sus amigos y conmilitones -y de ella se quejaba incluso su primo Pacón amargamente, ya sabes- y es una de las características, junto a la frialdad emocional, que hacen su figura en estricto sentido personal, de persona solo, tan desagradable(1)].
    *
    (1) – Hace un par de días FJL mencionaba sus palabras a raíz del asesinato del Almirante Carrero Blanco: ‘No hay mal que por bien no venga’. ¡Y era a su más leal colaborador durante muchísimos años sin duda alguna a quien acababan de matar volándolo de mala manera, joder!

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