La biblioteca fantasma

Desmemoria de García Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (VI)

Las horas pasadas junto a la ventana
por El Rufián Melancólico

Arthur Koestler

Este fue el título que Arthur Koestler dio al capítulo de sus memorias en que narra su paso por la cárcel de Sevilla en 1937 . Las escribió a mediados de los años cincuenta del siglo pasado y fueron editadas en España por vez primera en 1974, en la colección de bolsillo de Alianza.

Cuando Koestler las escribió tenía sobre su mesa el diario que llevó de sus días en España. Aquellos apuntes dispersos, pero siempre fechados, habían servido ya para pergeñar su Spanish Testament en 1939. Otros fragmentos largos del diario aparecieron por vez primera en 1942 cuando la editorial The Mac Millan Company de New York publicó la primera edición en lengua inglesa de su libro Dialogue with Death.

Gracias a estos dos libros podemos seguir en detalle el paso de Koestler por la prisión de Sevilla y conocer cual fue su relación con dos de los presos más ilustres que la habitaban, Agapito García Atadell y Pedro Penabad; el otro era un hijo de Largo Caballero.

Atadell y Penabad habían sido trasladados desde la Isla de Santa Cuz de la Palma, donde fueron detenidos, a Santa Cruz de Tenerife, donde se iniciaron los primeros interrogatorios. Reclamados por Queipo de Llano fueron puestos bajo su jurisdicción militar y conducidos a primeros de diciembre del 36 a la cárcel de Sevilla.

A Koestler le arrestaron en málaga el 9 de febrero de 1937. Tras pasar cuatro días atroces en la prisión de la ciudad le trasladaron a la prisión sevillana. Acusado de espía, y señalado por el dedo inclemente del capitan Bolín, que se la tenía jurada, su detención presagiaba un fusilamiento inmediato.

Sus primeras impresiones a la llegada a esta cárcel las encontramos en Dialogue with Death:

“Ver surgir de la oscuridad el edificio de la cárcel fue tan reconfortante como lo había sido ver las esposas quince horas antes. A esas alturas ya sabía que a los prisioneros solo se les pegaba o maltrataba en las comisarías de policía y en los cuarteles falangistas, pero no en las cárceles. De la Prisión había dos salidas: la libertad o el pelotón de fusilamiento. Pero mientras estuvieras en prisión, estabas seguro.

Observé el enorme edificio con una sensación de afectuoso agradecimiento. La crisis de la civilización se revela con síntomas curiosos; de hecho, por ejemplo, que los muros de piedra de las cárceles ya no sirven para defender a la sociedad del prisionero, sino para proteger al prisionero de la sociedad. (…)

Cruzamos el bonito jardín situado frente a la entrada principal, tocamos el timbre –también aquí había un timbre de noche- y se abrió la puerta.

Tres largos pasillos salían de la entrada: uno al frente, otro a la izquierda y otro a la derecha. A lo largo de los pasillos se sucedían largas y monótonas filas de puertas, en dos plantas y a ambos lados. Las celdas de la planta superior daban a unas estrechas pasarelas metálicas a las que se llegaba desde unas escaleras de hierro. En cada puerta, un número, un nombre en una placa y una mirilla. Todo lo que se veía era de acero y hormigón; todo extraordinariamente estandarizado, simétrico, mecánico. La visión de estas estructuras metálicas te hacia pensar que estabas en la sala de maquinas de un buque de guerra. (…)

(de la celda…) Lo primero que me sorprendió fue la gran ventana situada frente a la puerta. Estaba al fondo de una especie de nicho en la pared y empezaba a la altura de mi cabeza, por lo que con apoyar los hombros en el alféizar se podía mirar al exterior con facilidad. La ventana daba al patio grande y lleno de polvo, y estaba protegida por una sólida reja de hierro que por la parte exterior llevaba una delgada red metálica, algo así como un mosquitero de acero. Contra la pared de la derecha había un catre de hierro, que se podía plegar para que hubiera más espacio en la habitación; en la parte opuesta una mesa metálica con una silla soldada a la mesa, todo plegable también: Al pie del catre, un lavabo grande con agua corriente; al frente el retrete.

El carcelero examinó el jergón de paja, que llevaba una etiqueta de lino con una fecha timbrada, para indicar la última vez que se había cambiado la paja y lavado el jergón. Trajo una buena manta de lana y me dijo que cambiaría el jergón y la manta por unos limpios al día siguiente. Luego me deseo buenas noches y cerró cuidadosamente la puerta por fuera.

Después de Málaga, tuve la impresión de que estaba en un hotel de lujo.”

Dialogo con la Muerte. Madrid: Amaranto, 2004

“En los días que siguieron a la caída de Málaga se cogían prisioneros en cantidades y se los fusilaba a cualquier hora del día; luego, cuando estuve en Sevilla, las ejecuciones seguían una rutina más ordenada, pues se llevaban a cabo tres o cuatro veces por semana, entre la media noche y las dos de la mañana. Durante el mes de marzo fueron fusilados 45 hombres pertenecientes a mi prisión. (…)

Las ejecuciones se llevaban a cabo con discreción y en silencio. No se prevenía a las victimas, que por ser demasiado orgullosas o estar demasiado asombradas, no hacían ninguna escena cuando los guardias los sacaban de las celdas y el sacerdote las acompañaba hasta el camión que estaba esperando. Algunos cantaban, otros lloraban, y eran frecuentes los gritos apagados de “Madre” y “Socorro”.

La mayor parte de las víctimas eran milicianos recién capturados a quienes se les había encontrado un carné de afiliación al Partido Anarquista o al Comunista, o algún sindicato. Comparecían por espacio de unos pocos minutos ante una corte marcial y luego volvían a prisión antes de que se dictara la sentencia. En la mayor parte de los csos la sentencia era la de pena de muerte por fusilamiento. A veces se conmutaba esta pena por la de largos años de prisión, casos en los cuales se informaba oficialmente al reo, que luego era trasladado a una penitenciaría. En el caso de que la sentencia quedara confirmada, el reo sólo se enteraba de ello cuando iban a buscarlo, durante la noche , para cumplirla.”

Arthur Koestler. Autobiografía, 5. La Escritura Invisible. Alianza/Emecé.


Una realidad parecida a la de Koestler vivían Atadell y Penabad que por entonces, finalizados ya los interrogatorios, esperaban la vista de su causa y la notificación de la sentencia.

Prácticamente no se separaban ni un instante. Koestler les conoció en su primera salida al patio.

“Cuando después de haber pasado en esa celda sesenta y cuatro días se me permitió por primera vez salir a practicar ejercicios físicos y entrar también por primera vez en contacto con otros presos, había en el patio tres de ellos: García Atadell; un cubano, que era su secretario; y un joven campesino andaluz. El campesino se llamaba Nicolás; Se trataba de un hombre pequeñito, delgado, de cara redonda y ojos de expresión amable. Era analfabeto. Nos hablaba a los tres con voz deferente y tímida y una vez nos explicó que abrigaba la esperanza de, cuando saliera de la cárcel, de aprender a leer y escribir. Pertenecía a la milicia anarquista y lo habían capturado pocos días antes en el frente de Almería. Al día siguiente cuando volví a salir al patio, ya no encontré a Nicolás. Lo habían fusilado la noche anterior.

Desde entonces viví con el constante temor de que en cualquier momento García y el cubano también desaparecieran del mismo modo. García era un hombre delgado, con el rostro orgulloso y flaco del castellano. El cubano era apuesto, de ojos redondos y poseía el gallardo continente de un caballero elegante. Los tres practicábamos ejercicios durante la hora de la siesta, entre la una y las tres de la tarde, cuando los demás presos estaban encerrados en sus celdas, a medida que se avanzaba la mañana y se acercaba la hora de los ejercicios me encontraba cada vez más ansioso e inquieto. Hasta sentía la tentación de rogar por aquellos hombres, pero eso habría equivalido a otra entrega. Y sin embargo, de manera por entero irracional, abrigaba la convicción de que el destino de esos hombres dependía en parte de mí y que mi disposición al sacrificio de alguna manera les protegería.

Comencé entonces a examinarme para establecer hasta que punto estaba dispuesto a sacrificarme por ellos: Esto me llevó a reflexiones harto grotescas: descubrí, por ejemplo que estaba dispuesto a dar un miembro mío por cada uno de aquellos hombres, aunque solo una pierna o un brazo, pero no los dos brazos y las dos piernas. Descubrí que si se me sometía a tortura ofrecería poca resistencia y los desampararía y que estaba dispuesto a dar mi vida por la vida de los dos hombres, pero no por la de solo uno de ellos.

Arthur Koestler. Autobiografía, 5. La Escritura Invisible. Alianza/Emecé.

  1. el rufián melancólico

    Este periodo de transición, esto es, el que va del año 1935 a 1936, fue también el último de mi adolescencia. Cierto es que ya tenía treinta años, pero la adolescencia no es una cuestión de edad, sino un estado de ánimo y del carácter. Todo cuanto acabo de relatar revela muy claramente hasta que punto era yo aún un carácter desequilibrado e inestable. Experimentaba la alegría y la desesperación, el amor y el odio con profunda intensidad; pero mis emociones estaban concentradas en mi mismo, y aquellos que me las inspiraban no eran sino las proyecciones reflejadas en una pantalla. Este periodo termino decisivamente con mi prisión en España.Arthur Koestler4/El DestierroAlianza-Emece

  2. Bremaneur

    Rufián, la lectura de Koestler se me hace cada vez más imprescindible. Gracias por copiar ese texto. Significa mucho para un adolescente como yo.

  3. Bremaneur

    Dos meses después de ser detenido, García Atadell fue interrogado por el fiscal en la vista de la causa contra él.Fiscal.— ¿Fué usted directivo de Artes gráficas?Procesado.— Un elemento significado sí, pero directivo no.F.— ¿Pero usted conocería muchos tipógrafos?P.— Conocía como es lógico a todos los que trabajaban conmigo.F.— ¿Y a otros no?P.— Conocía a unos que eran tipógrafos y a otros que tenían distintas profesiones.F.— Pero ¿conocía usted a los de “ABC”?P.— No, porque no eran obreros afiliados.F.— Pero alguno le conocería aunque sólo fuera por los contactos que existen entre los que pertenecen al mismo gremio.P.— No puedo recordar detalles tan ínfimos.F.— Vamos a ver si tiene usted mejor memoria para esta otra pregunta: ¿Usted servía en la Casa del Pueblo y en la sección de Prieto?P.— Esa es una verdad a medias. Yo servía en las Oficinas de la calle de Carranza, número 20, que no es precisamente la Casa del Pueblo.F.— Pero era una oficina del partido socialista.P.— Pertenecía al Comité Nacional del partido y y estaba dirigida por Prieto.F.— De acuerdo. Usted ganaba 850 pesetas allí.P.— Exacto.F.— ¿Por qué servicios?P.— Las organizaciones provinciales y locales mandaban muchas cartas sobre asuntos legales, sobre cotizaciones… y yo las contestaba; es decir, dictaba las contestaciones a las taquígrafas y las firmaba el Secretario del Comité.’F.— ¿Usted no es abogado?P.— No.F.— Ni Delegado de Trabajo?P.— Tampoco.F.— ¿Entonces qué consultas eran las que usted evacuaba? Acaba de decirnos que intervenía en asuntos de cotizaciones.P.— No. Tampoco era Tesorero.F.— Vamos a otra cosa. Dice «Heraldo de Madrid» que usted estuvo en el frente con las milicias.P.— No es cierto. Yo no podía ir al frente porque, apenas si veo.F.— “Heraldo de Madrid” en su número del 20 de Agosto dice textualmente que «rápidamente se organizaron batallones para ofrendar la vida en defensa de la libertad y que entre estos bravos milicianos está García Atadell para oponerse ala avance fascista».P.— Desde luego yo no he mandado nada ni estuve ahí.F.— ¿Y por qué no rectificó esa noticia?P. Porque no ten la tiempo de leer la Prensa.F.— Según consta en los autos usted se entrevistó con el Juez señor Elola para tratar del supuesto asalto a la Radio de Madrid.P.— Eso es también verdad a medias. El señor Elola vino a verme y me dijo que había un intento de asalto a la Radio por elementos de derechas.F.— ¿De modo que el Juez se dirigía a usted para hablarle de cosas de tanto interés?P.— Es que antes había hablado con el señor Lino.F.— ¿Y éste consintió que usted le diera instrucciones al Juez?P.— El señor Lino tenía una plena fe en cuanto yo hacía.F.— Cuando Penabad estaba en Alicante se supo que allí había un policía dedicado al contra-espionaje y usted fué llamado para intervenir en el asunto, ¿quién le llamó?P.— El Sub-secretario de la Presidencia.F.— Lo que quiere decir que en cuanto hay un asunto de gran interés es usted el que interviene.P.— No, me llamaron por indicaciones del señor Lino.F.— Hubo un supuesto complot para asesinar a Prieto, y éste, según se afirma le llamó a usted.P.— No. Llamó a Lino. Y éste me envió a ver a Prieto.F.- ¿Y qué le dijo ese sujeto?P.— ¿Qué sujeto?F.— Ese hombre que detentaba una cartera y al cual acaba usted de referirse.P.— ¡Ah!, ¿Prieto?F.— ¿Ese hombre le dijo a usted: «los asesinatos que se están cometiendo en Madrid nos llenan de cieno»?P.— Eso es verdad, pero el señor Prieto se refería a los asesinatos que cometían los anarco-sindicalistas.F.— ¿Usted gestionó el ingreso del señor Lino en la Embajada de Méjico?P.— Del señor Lino no; de sus familiares.F.— ¿De modo que el señor Lino, su jefe, tuvo que recurrir a usted para que le hiciese ese favor?P.— Es que yo tenía buenas amistades.F.— ¿Usted iba a ser designado para la Dirección General de Seguridad?P.— El rumor público lo decía, pero yo no tenía noticias de ello.F.— ¿Y ese rumor se fundaba en la, gran influencia que usted tenía en Madrid?P.— No. Se fundaba en que todo el mundo creía que iba a gobernar la fracción de Prieto a la que yo pertenecía.F.— ¿Usted llevaba a los detenidos a una mazmorra?P.— No. En el Palacio donde yo estaba no había mazmorras. Los llevaba a los jardines y allí permanecían.F.— ¿Usted sabia que en las afueras de Madrid, aparecían desde el 18 de Julio numerosos cadáveres?P.— Yo sólo entré en la policía en los primeros días de Agosto.F.— ¿Todo el mundo sabía en Madrid que en las cercanías del Depósito Judicial el hedor era insoportable?P.— Es posible. Había paqueos…F.— ¿Usted no mandó fusilar a nadie?P. — Ni mandé a nadie a la cárcel.F.— ¿El “Heraldo de Madrid” de 7 de Septiembre dice que García Atadell se incautó del edificio de los jesuitas de la calle de Juan de Mena?P.— No es cierto. Había un Comité de Incautaciones que funcionaba en el Ministerio de Industria.F.— ¿Y cómo no .rectificó usted al periódico?P.— Porque yo no tenía control sobre él.F.— El periódico agrega que usted entregó el edificio al grupo escolar Máximo Gorki.P.— Creo recordar que eso lo hizo Pedrero.F.— ¿Usted fue llamado alguna vez al local de las milicias gallegas?P— Sí, por teléfono. Me llamó Penabad y me ofreció la Secretaria General del partido galleguista, contestándole que yo tenía mucho trabajo y que no podía aceptarla.F.— Usted tiene declarado que su compañero Ortuño vendió chispitas de brillantes en 80.000 francos en Marsella.P.— Lo único que sé es que a mí me prestó algún dinero, pero no sé de donde lo había sacado.F.— ¿No es cierto que usted declaró que en el domicilio del joyero de la calle de Espoz y Mina encontraron 300 kilates de chispitas de brillantes?P.— Esa fué la primera declaración mía, pero la he rectificado.

  4. Churros con Chocolate

    Perdonen el off topic, Si tiene que borrarlo por amenazas, no dude en hacerlo. Lamentablemente no suelo comprar voluntades con Dom Perignon:::::::168] ↑Escrito por: El Crítico Constante – 20 de diciembre de 2008 21:45:00 CET[160] ↑ Escrito por: Desdeluego – 20 de diciembre de 2008 21:23:00 CET[55] Escrito por: Blogger memoria histérica – 20 de diciembre de 2008 14:39:00 CET– El pueblo judío, un pueblo único.—Pues claro, memoria, vaya un descubrimiento, el pueblo judío es el pueblo elegido por Dios. Yo sin embargo, si fuera judío le diría cuatro cosas a Dios, entre otras que ya que eligió a su pueblo podía haberle reservado una tierra prometida respetando al pueblo palestino.(Tengo la convicción de que la amenaza islámica que sufre Occidente hunde sus raíces en la creación del Estado de Israel. Y de que si no actuamos con inteligencia es altamente probable que Occidente (en ruinas) caiga en manos del Islam, si no en este siglo en el que viene)((Los islamistas no tienen prisa y les sobra paciencia y fanatismo))::Coincido plenamente. Estoy seguro de que los israelíes terminarán montando un holocausto nuclear en el que nos veremos involucrados.———-Y yo, coincido plenamente con ambos.Es mas creo que también los iranies coincidirian con nosotros, El problema de la amenaza islámica es la existencia de un pais de 60 años, con un equivalente en km cuadrados de dos provincias españolas medianas. Poco importa cuando nacieran las ideas Hassan Al Bana, ¿ Quizás 70 años? bueno. Lo cierto es que ese pais es una herida, ¿ Qué digo una herida? Un tajo, en la piel de los islamitas y de no pocas buenas conciencias europeas. Y estoy tan de acuerdo, que con su permiso, lo voy a distribuir en mi lista de correos , dando por supuesto la referencia para que nadie se pierda la fuente. ( Quienes lo afirman es lo de menos: solo son nicks)( quizás sería interesante vista la profundidad del pensamiento, difundirlo en algún blog de élite )20 de diciembre de 2008 22:13:00 CET

  5. el rufián melancólico

    Atadell mantiene el tipo, como Pedrero. Pero de forma distinta. Atadell lo hace en plan “gran señor”. Su admiración por los que lo son a sus ojos, desde Prieto a un marqués, le lleva permanentemente a copiar sus gestos, su teatro. Su forma de responder en momento tan crítico es segura, altiva, distante.No reconoce nada. Y de lo que dijo hace un mes, ahora se retracta. Tiene la lección bien aprendida pero, ¿Espera algo que no sea la muerte?. Los amanuenses de la Editora Nacional no dejaron de observar su actitud.“Durante el tiempo de su prisión, Atadell continuó dando muestras de su gran serenidad y de su absoluta insensibilidad moral. (…)En este estado de espíritu llegó hasta la misma vista de la causa en la que se mantuvo durante todo el interrogatorio del fiscal con igual entereza que si estuviera tomando parte en un torneo literario y no defendiendo su propia vida.”

  6. Bremaneur

    Quizás lo que viene después explique esa serenidad. Koestler y Atadell “renacen” de nuevo en la prisión de Sevilla.

  7. Bremaneur

    Exacto, Rufián. Atadell mantuvo desde siempre esa serenidad y esas formas. Recordemos el fragmento de Camba. Y estos días copiaré algunos párrafos del libro de Rosario Queipo de Llano.

  8. el rufián melancólico

    En alguno de los paseos carcelarios de Koestler y Atadell salió el tema del garrote vil a relucir. Atadell le instruyó entonces detenidamente. Koestler no lo olvidó. “De la misma manera que Hitler hizo resucitar el hacha, Franco hizo resurgir otra forma de ejecución, la del garrote vil, la conocida maquina estranguladora de los dibujos de Goya. Se hacía sentar a la víctima atada a un poste y se la llevaba lentamente a la muerte mediante un collar de hierro que, puesto alrededor del cuello, se apretaba contra el poste por medio de un tornillo. El hombre que en “Dialogue with Death” llamé “el tísico” fue ejecutado por este procedimiento pocos días después de haber logrado yo mi libertad. Era uno de los tres hombres con quienes realizaba yo mis ejercicios físicos; se llamaba García Atadell y había sido jefe de un grupo de “vigilantes” de Madrid. Fue el mismo García quien me contó que se había vuelto a poner en práctica la ejecución por el garrote; pero, según él, no creía que verdaderamente fuera utilizado.”Arthur Koestler5/ La Escritura InvisibleAlianza/Emece

  9. Bremaneur

    [Atadell] me hizo varias preguntas relacionadas con el movimiento. Quería saber mi opinión sobre el asunto… Medité bien mis contestaciones. Yo nada entendía de política […] La mejor prueba de ello era mi presencia en Madrid. Pero confiaba en que Dios me protegería.– ¿Dice usted que confía en Dios? ¡Si usted cree en él!- dijo, sonriendo burlón, Pedrero, el segundo de a bordo, que acababa de entrar, avisado sin duda de mi llegada.Rosario Queipo de Llano. <>De la cheka de Atadell a la prisión de Alacuas.<>

  10. el rufián melancólico

    Koestler sufre su convulsión mística antes que Atadell. Al poco de ingresar en prisión.El estado mental en que se hallaba antes de esta crisis lo expresa en pocas líneas.“Yo estaba empeñado en una guerra en dos frentes contra el modo de pensar, conciso, racional, materialista que treinta y dos años de adiestramiento en la limpieza mental se habían convertido en mi en un habito y en una necesidad como la de la higiene corporal, y contra la tentación de entregarme al cálido y protector seno de la Fe. Oyendo aquellos nocturnos y sofocados gritos de “Madre” y “Socorro”, esta última solución me parecía tan atractiva y natural como la de ponerme a cubierto de las armas de fuego dirigidas contra mi pecho.” Arthur Koestler5/La Escritura Invisible Alianza-Emece

  11. el rufián melancólico

    Divagación Atadelliana de madrugada.Atadell no es un marxista, por mucho que se empeñen los de la Editora Nacional. Ha pasado ya con nota el sarampión revolucionario y nada menos que en lugar tan duro como Bilbao.Su concepto de las elites le aleja de la igualdad que promete su partido. El tiene como referencia de conducta y valores a Prieto, uno de abajo, como él, pero que se ha hecho un gran señor por su talento y esfuerzo y ahora se codea con diplomáticos, banqueros, hermosas mujeres y viejos títulos de la nobleza. A su lado, Caballero es un simple gañan, un obrero.Atadell siente admiración por el gran mundo y sus encantos; joyas, trajes impecables, automóviles de ensueño, calcetines de seda… No tener acceso a ello por la cuna en que ha nacido le parece la mayor de las injusticias. Pero no nos engañemos, el no quiere destruir los privilegios, los quiere para él, para su uso y disfrute personal y cree merecerlos. La naturaleza le ha dado inteligencia y arrojo pero no posición social y eso es precisamente lo que más ambiciona. La revolución se lo ofrece de manera milagrosa, casi sin esfuerzo. En su vanidad veraniega se ve ya codeándose con Azaña, con los ministros, con los mandos militares, García Atadell, el nuevo Director General de Seguridad. ¡Ahí es nada! El no es un sádico o un sanguinario; “las milicias solo quieren sangre” pondrá Foxá en su boca. A él le satisface mucho más salvar a un gran señor que matarlo. Con lo primero lo pone en deuda, a sus pies. Luego le ofrece su amistad y se permite tranquilizarlo con una palmada al tiempo que le ofrece un soberbio puro y una copa de Brandy. Enseguida imposta la voz y se queja de la torpeza de sus hombres, “si el no estuviera en todo…” dice.Si hay que matar se mata, y mucho, desde luego, pero salvar a un enemigo, a un señor, y quedar como su amigo es una satisfación incomparable frente a la sordidez del “paseo” en una cuneta. Asunto sucio este que les deja a Pedrero, Albiach, Sousa o a cualquiera de sus milicianos analfabetos. El no tiene ningún interés en asistir al sacrificio. No le satisface la sangre. Atadell no es Pedrero y tampoco Méndez.La rigidez y puritanismo de los comunistas le parecen un atraso. Méndez tiene principios e ideología, Atadell no. Méndez no salva a nadie. Para él un enemigo es un traidor y merece la muerte, sea tu amigo, tu novia, tu padre o un muchacho falangista de 16 años. Atadell no lo ve tan claro, Atadell no es marxista.

  12. Sexto Empírico

    A propósito de Koestler debe recordarse que fue intercambiado por los franquistas el 20 de Mayo de 1937, a cambio de la mujer del capitán aviador Carlos Haya, el piloto particular de Franco, quien lo llevó personalmente hasta Algeciras. Atadell fue agarrotado casi dos meses después de la liberación de Koestler. Esto da una idea también de hasta donde llegaba la influencia de la III Internacional.

  13. el rufián melancólico

    Los “trabajos” para liberar a Koestler de la cárcel de Sevilla los dirigió personalmente Otto Katz. O lo que es lo mismo y como bien dice Sexto Empírico, la Komintern y más precisamente, sus servicios de Agitprop dirigidos por Münzenberg.Por entonces éste y Otto ya estaban tocados del ala y vivían bajo la amenaza de una depuración inminente. Los grandes juicios de Moscú estaban en su apogeo. La guerra de España les daría un balón de oxigeno para su supervivencia.Es interesante ver como recuerda Koestler a Kaatz el día que decidió aceptar la propuesta de Múnzemberg de viajar a la España Nacional encubierto como corresponsal del New´s Chronicle. “Inmediatamente manifesté mi acuerdo, cosa que más bien hubo de sorprenderle. Entonces comenzamos a discutir los problemas prácticos. Al cabo de unos minutos Willy llamó a Otto Katz y lo puso al corriente del proyecto. Otto cerró uno de los ojos e inclinó la cabeza aun costado, como tenía por costumbre hacer cuando meditaba. Una o dos veces me miró con una expresión cuyo significado no descifré en aquel momento. Luego hube de comprender que con aquella mirada me trasmitía una advertencia y me pedía que no pusiera en práctica aquel proyecto, cuando aún estaba a tiempo de rechazarlo.”

  14. Yossarian

    Si no recuerdo mal, el águila y el lema al que hace referencia Bremaneur en la anterior entrada, corresponden al logo de la revista falangistoide “El Bruch” (que, creo, se convirtió en editorial tiempo después). El águila es la de la bandera francesa capturada por los somatenes en la batalla de El Bruch, durante la Guerra de la Independencia.

  15. Yossarian

    Un trabajo admirable el de las entradas correspondientes a Atadell y Cia., por cierto.

  16. el rufián melancólico

    El rapto de Arthur Koestler.“Lo experimenté por primera vez un día o dos después de mi traslado a la cárcel de Sevilla. me hallaba de pie junto a la ventana de la celda número 40 y con un trozo de alambre que había sacado de mi colchón elástico garabateaba fórmulas matemáticas en la pared. La matemática, y particularmente la geometría analítica había sido la afición favorita de mi juventud, que luego hube de descuidar por muchos años: trataba de recordar cómo se deducía la fórmula de la hipérbola y encontraba dificultades; luego probé con la fórmula de la elipse y de la parábola y con gran alegría logré deducirla: Después intenté recordar la prueba de Euclides de que el número de los números primos es infinito. Números primos son aquellos, como el 3, 17, etc, que no son divisibles más que por si mismos y por la unidad. Uno bien podría imaginar que, conforme avanzamos por la escala numérica, los números primos serían cada vez más raros, en virtud de hallarse cada vez más productos de cantidades menores, y que por último se llegaría a un número, muy elevado, que sería el número primo máximo, el último numéricamente virgen. La prueba de Euclides demuestra sencilla y elegantemente que no es así, y que, por más astronómicamente elevada que sea la cifra a la que se llegue, siempre encontraremos números que no son el producto de otros más pequeños, sino que se deben por así decirlo, a una concepción inmaculada. Desde que en la escuela conocí la demostración de Euclides, esta siempre me lleno de profunda satisfacción, más de orden estético que intelectual: pues bien mientras trataba de recordar la demostración y garabateaba los símbolos en la pared, me sentí invadido por el mismo hechizo.Y entonces, por vez primera, comprendí de pronto el motivo de este hechizo: los símbolos que escribía sobre la pared representaban uno de los raros casos en que se realiza una declaración significativa y comprensiva acerca de lo infinito por medios precisos y finitos. Lo infinito es una masa mística envuelta en una niebla, y sin embargo me era posible saber algo de lo infinito, sin perderme en ambigüedades engañosas. El significado de esto me inundó como una ola: Esa ola se había originado en una percepción interior verbal articulada que se había, empero, evaporado al punto, dejando en su onda sólo una esencia sin palabras, una fragancia de eternidad, un temblor de la flecha en azul: Debo de haber permanecido allí algunos minutos como transportado en un rapto y teniendo conciencia, aunque sin expresarlo con palabras, de que “esto es perfecto…, perfecto” hasta que me di cuenta de que por detrás de todo aquello estaba experimentando una ligera sensación de incomodidad mental; sí, había allí alguna circunstancia trivial que echaba a perder la perfección del momento. Luego caí en la cuenta de la naturaleza de aquella sensación de fastidio: por supuesto, me hallaba en la cárcel y tal vez a punto de ser fusilado. Pero inmediatamente replicó a esto un sentimiento cuya versión verbal sería: “¿Sí?, ¿Y que?, ¿eso es todo?” replica tan espontánea, fresca y divertida, como si aquel intruso sentimiento de fastidio no supusiera más que la perdida del botón de la camisa: Luego floté de espaldas en un río de paz bajo puentes de silencio: Aquel río no venía de ninguna parte ni fluía a ninguna parte; por último ya no hubo río y ya no hubo tampoco yo: El yo había dejado de existir.”Arhur Koestler5/ La Escritura InvisibleAlianza/Emece

  17. el rufián melancólico

    Existe una fotografía de Koestler, con las manos atadas, en el momento de ser detenido en Málaga. Hace años salió publicada en el País y se me pasó recortarla. Si alguien la conoce o sabe darme señal de donde encontrarla se lo agradecería infinitamente.

  18. Sexto Empírico

    También, a proposito de Koestler, debe recordarse que fue un violador. David Cesarini en us biografia Arthur Koestler: The homeless mind” documenta la vilación de la mujer de Michael Foot, lider del partido laborista británico y amigo de Koestler. También dice que fue violador antes y después de este caso. Lo que lleva a pensar si Atadell era peor que Koestler o éste peor que aquel.

  19. Reinhard

    Rufián:¿ Cree usted que, al margen de Katz y otros, fue Walter Ulbricht uno de los que más atizó el fuego contra Münzenberg?

  20. Bremaneur

    Antonio, muchísimas gracias por ofrecernos esas imágenes de la prensa de la época. ***Rufián, no he encontrado la fotografía de Koestler, aunque quizás de aquí a unos días pueda hacerme con ella. Buscándola en internet he encontrado otra de un boxeador cubano que luchó en el bando republicano. Cosas veredes…***Reinhard, le debo un correo.

  21. el rufián melancólico

    Sexto. Espero que alguien me regale estas fiestas el libro de Cessarini. Ya lo he dejado caer en los oídos apropiados. Sí, ha hecho mucho ruido por el tema de la violación de la mujer de Foot y amigos y enemigos de Koestler han salido ya a la palestra. Algunos artículos de estos los he leído. Esperaré de todas formas a leerlo y ver que hay de verdad en todo ese asunto antes de juzgar a koestler.Reinhard. Las noticias más veraces de la trama que terminó con Münzemberg las da Babette Gross, su mujer, en el libro “Willy Münzemberg, una biografía política” editado el año pasado por vez primera en España por Ikusager. Lo revisaré e intentaré responderle, aunque yo creo que había dirigentes mucho más poderosos que Ulbricht interesados en el fin de Willy Münzemberg. El primero Stalin.

  22. el rufián melancólico

    Reinhard. He revisado el libro de Babette Gross. Aunque efectivamente se dice en su presentación que Ulbricht, Pieck y otros destacados jefes del Partido Comunista alemán no tenían ninguna simpatía por Múnzemberg, la oposición abierta y las maniobras de Ullbricht contra Münzemberg son bastante tardías y tienen como motivo la celebración en París el 10 de abril de 1937 de la primera y única conferencia del Frente Popular Alemán.“Tras las bambalinas Ulbricht había intrigado contra la continua participación de Münzemberg en el trabajo del Frente Popular: Le acusaban de estar involucrado con los socialdemócratas Breitscheid y Braun, y de describir la política de Ulbricht en el Frente Popular como la de un lobo con piel de cordero.”Para entonces,1937, Münzemberg estaba siendo yaespiado permanentemente por el GPU por orden de Stalin, su correo intervenido y eran frecuentes las cartas anónimas acusándole de traidor y amenazándolo de muerte. Todos los requerimientos para que viajara a Moscú a dar “explicaciones” eran rechazados por Willy que sabía el recibimiento que le aguardaba en Moscú.Babette Gross habla de la gran información que Múnzenberg manejaba sobre los asuntos internos del Gobierno y del Partido ruso como una de las causas determinantes de su caída.

  23. JUAN FRANCISCO

    Saludos a Bremaneur, el rufián y demás compañía.Soy un recién llegado a este foro. Me ha conducido hasta aquí la curiosidad por la figura de Atadell. Debo felicitarles a todos ustedes por sus interesantísimas aportaciones documentales, gráficas y bibliográficas.Veo que la saga atadelliana está concluyendo. Por ello, me gustaría que, si es posible, no se quedaran en el teclado dos de sus ofrecimientos: 1) La foto de Pedrero con su “amantísima” secretaria. 2) La relación entre Queipo de Llano y Atadell, más concretamente el interés del “virrey” por conocer los últimos momentos del chequista que había secuestrado a su hermana.¿Queda aún tiempo para tratar estos asuntos? En todo caso, muchísimas gracias por sus informaciones. He pasado ratos sumamente entretenidos leyendo está peculiar biblioteca. Prometo volver por ella, y si se da el caso, echar mi cuarto de espadas sobre Atadell u otros personajes que se tercien. Merece la pena.Un cordial saludo a todos.

  24. el rufián melancólico

    Juan Francisco. Una avería en el ordenador donde guardo las fotografías ha impedido colgar las fotos de Pedrero y sus secretarias. En breve estarán colgadas.Como información adicional le adelanto que las copias originales de estas fotografías se encuentran en el Archivo Histórico Nacional, en los fondos Causa General, ramo separado nº31: Galería fotográfica del SIM.Sobre la muerte de Atadell y la reacción de Queipo versará la próxima entrada.Gracias por visitarnos.

  25. Bremaneur

    Saludos, Juan Francisco. Una cosilla sobre Rosario Queipo de Llano, de su libro “De la cheka de Atadell a la prisión de Alacuas”Yo recordaba haber visto en los periódicos aquel nombre. Atadell era jefe de aquella terrorífica brigada de investigación que tenía atemorizados a los indefensos vecinos de Madrid, con sus registros y detenciones. Pero no había más remedio. El dilema estaba entre huir del peligro o afrontarlo. Lo primero era ya muy difícil, y opté por lo segundo…Llegó Atadell, al poco rato de ser avisado. Era un hombre de unos 36 a 40 años, fofo y grasiento. Llevaba grandes gafas de imitación de concha. Su aspecto y su calmosa manera de hablar, no hacían sospechar los malvados instintos que se ocultaban bajo la capa hipócrita de aquel hombre perverso […]– Debe usted venir, cuanto antes, a la casa donde tengo el cuartel de mi brigada. […]Atadell me condujo a una habitación grande de la planta baja, donde habría una docena de detenidos. Entre ellos había tres mujeres. Al verme, todos me rodearon, intentando tranquilizarme.— No se asuste, señora —me decían—. Si no tiene «delito» nada le pasará. Aquí estamos mientras hacen averiguaciones sobre nuestra intervención en el movimiento. Después, a unos los ponen en libertad y a otros los llevan a la Dirección de Seguridad. […]Atadell se acercó a decirme:– He decidido se quede usted aquí, en calidad de detenida. Puede salir a la terraza o bajar al jardín con los demás presos. Menos salir a la calle, puede hacer lo que quiera. […]No acertaba yo a explicarme aquella deferencia. No conocía aún la clase de hombre que era mi carcelero. Pronto me lo expliqué todo. Atadell, a pesar de lo que había dicho la noche anterior, estaba al tanto del avance de nuestras tropas. Daba por probable la entrada de nuestro Ejército en Madrid, más tarde o más temprano, y quería colocarse en buena postura… para cuando llegase el momento de rendir cuentas. Gracias a esto me salvé de la ferocidad de aquellos hombres. Indudablemente, una protección sobrenatural me amparaba desde el principio de revolución, y ha seguido amparándome durante los quince meses que permanecí entre los rojos. Cuando oigo relatar has terroríficas escenas de los crímenes monstruosos cometidos por aquellos malvados, no puedo menos de dar gracias a Dios, que milagrosamente me conservó ilesa, a pesar de haber vivido cerca de un mes en aquel antro.Bajé al jardín y los presos acudieron a saludarme. Atadell les había hablado de mi detención. Uno de ellos le había oído dar cuenta a la Dirección de Seguridad de haberme detenido, añadiendo: «pero no se entrega, queda bajo mi custodia». Esto demuestra cuánta era la indisciplina y la poca autoridad del Director de Seguridad, a quien de esa manera se imponía aquel hombre.

  26. el rufián melancólico

    “En el vestíbulo del Hotel Ingles de Valencia, escribe en su autobiografía el doctor Junod de la Cruz Roja Internacional, “yo había visto pasearse a una mujer joven, verdaderamente muy bonita. Era su continente altivo y un tanto desdeñoso, representación típica de la antigua aristocracia de Sevilla.-“mu guapa” me susurró un camarero-. Es un rehén de mucha importancia.Me enteré entonces de que aquella mujer era la esposa de un aviador nacionalista español. Aunque estaba retenida en Valencia como rehén, la habían dispensado de la prisión, de manera que vivía en el Hotel, bajo la estrecha vigilancia de la policía. evidentemente su encanto y belleza tenían alguna relación con el trato preferencial que se le daba.En el ministerio José Giral me habló de ella. El ministro acababa de recibir por intermedio de la Embajada Británica una lista de veintiún nombres de republicanos españoles que se hallaban prisioneros en Sevilla. el General Queipo de Llano había ofrecido generosamente canjear todos aquellos prisioneros por esa sola mujer. Giral sonreía.-Queipo quiere tentarnos, pero no lo conseguirá. Haga usted otra proposición por nuestra parte. me interesa un hombre. No es español, pero sí un amigo de la República. Se llama Arthur Koestler.-¿Koestler? No lo conozco.-Es un húngaro. Un periodista que Franco sentenció a muerte por enviar noticias a un periódico británico. Le agradeceré mucho que envíe usted un telegrama urgente a Ginebra donde proponga lo que le digo, porque la vida de ese hombre está en peligro.-Lo haré así, apenas salga de aquí… Koestler a cambio de la bella mujer de Sevilla?-Sí, Salamanca está de acuerdo.Entonces comenzaron las negociaciones tendentes a lograr el canje… Se dio cuenta, mediante telegrama, a Gibraltar de las gestiones hechas, y el oscuro periodista húngaro que Franco iba a hacer fusilar fue puesto en libertad. Arthur Koestler5/La Escritura InvisibleAlianza/Emece

  27. el rufián melancólico

    Otra fuente para seguir las andanzas de K. en la guerra de España es la hemerotéca. En 1978 Andrew Graham Yoll publicó un libro dentro la serie editada por Altalena, “Luchar por España”. El título es “Arthur Koestler: Del infinito al cero”. Entre las muchas bondades del libro se cuenta una recopilación jugosa de las crónicas publicadas por Koestler en el New´s Chronicle tras su canje por la mujer de Carlos de la Haya en Gibraltar. No habla en ellas por supuesto de su trance místico-euclidiano y tampoco del jefe de los “Vigilantes”, García Atadell, pero tiene mucho interés oír su voz, tan cercana todavía a los hechos, y contrastarla luego con lo que treinta años más tarde contaría.Por cierto, el capitán B., es el capitán Luis Bolín, jefe de los servicios de prensa de Queipo de Llano. El mismo que meses antes había jurado matarlo.New´s Chronicle del lunes 24 de Mayo de 1937:KOESTLER CUENTA SU HISTORIAArthur Koestler -corresponsal especial del New´s Chronicle en Málaga, que acaba de ser liberado después de tres meses difíciles como prisionero del general franco en Sevilla, inicia hoy el relato de sus experiencias. A continuación narra los hechos hasata la caída de Málaga. En artículos siguientes tratará sobre su captura y sentencia a muerte, posteriormente conmutada como resultado de las protestas recibidas de todas partes del Mundo.”” Veinte días después de mi arrresto recibí el primer mensaje del mundo exterior. Era un rollito de papel marrón usado para los cigarrillos españoles, tirado por el visor de la puerta de mi celda en la cárcel de Sevilla.al desplegar el papel hallé algunas líneas escritas en caligrafía de niño con muchas faltas de ortografía. decía: “camarada: sabemos que estás aquí y que es amigo de la República Española. ha sido condenado a muerte; pero no le fusilaran. tienen demasiado miedo al nuevo Rey de Inglaterra: solamente nos mataran a nosotros, los pobres y los humildes”.New´s Chronicle 27 de Mayo de 1937Como ya he relatado, fui detenido el martes 9 de febrero ala 11 a.m. por el capitán B. del departamento de prensa de Burgos. mientras me estaban atando las manos y, siguiendo la costumbre de tan solemnes ocasiones, los revólveres del capitán B. y de dos oficiales más apuntaban en mi dirección, sir Peter Chalmers. Mitchel entró en el salón.estaba convencido que el capitán B. me iba a matar allí mismo. Sir Peter estaba muy pálido y temí que podía sufrir un colapso (tiene setenta y tres años de edad).Y nuevamente la impresión de que todo era una pesadilla y que no me afectaba en absoluto. era una forma caritativa de narcosis psíquica que la naturaleza siempre provee en los momentos críticos. Para sorpresa mía escuché una voz que decía, “Vea, B., si usted me va a pegar un tiro, por favor lléveme arriba: no lo haga en presencia de Sir Peter.A menudo, desde entonces, me he quedado pensando (en la cárcel tenía todo el tiempo necesario para rememorar tales instancias) si estas palabras que quizás salvaron mi vida, fueron provocadas por consideración a Sir Peter o simplemente por la necesidad de ganar tiempo. Quizás fue una mezcla de las dos cosas; aunque creo que predominó la segunda.”

  28. el rufián melancólico

    Telegrama de Koestler al presidente de la República Española Manuel Azaña y del que da noticia el New´s Chronicle del lunes 24 de Mayo.Habiendo sido condenado a muerte por Franco, liberado por los esfuerzos conjuntos de los gobiernos británico y español, me tomo la libertad de solicitar de su excelencia que muestre clemencia hacia los pilotos nazis capturados en Bilbao. Estoy convencido de que el gobierno republicano español, que lucha por la democracia, la libertad y el progreso, dará nuevamente ejemplo de generosidad. Arthur Koestler, ex corresponsal del New´s Chronicle en España.

  29. el rufián melancólico

    Por cerrar algún hilo.“Fue el mismo capitán Haya -oficial dilecto del general Queipo de Llano y diestro aviador quien llevó a Koestler hasta La Línea en donde tuvo lugar el canje de prisioneros. El capitán Haya , apuntó posteriormente Koestler, fue muerto en 1938. El vuelo de Sevilla a La Línea estuvo precedido por la firma, por parte de Koestler, de un compromiso de que no regresaría como periodista a territorio español, y que no se inmiscuiría en los asuntos internos de España”.Andrew Graham YollArthur Koestler: Del Infinito al CeroAltalena1978

  30. JUAN FRANCISCO

    Estimados foreros: No me resisto a comentar aquí un episodio de la juventud de Atadell que demuestra cómo desde muy temprano convivió en su mente una doble personalidad: la del granuja redomado y la del hombre de modales untuosos que buscaba, a toda costa, reconocimiento social.En un informe policial de mediados de los años veinte que se conserva en el AHN(FC-Ministerio del Interior, Policia,EXP.210)se conserva un curioso escrito de nuestro personaje dirigido a un compañero de profesión, un tipógrafo con el que al parecer había tenido algún encontronazo. Las primeras lineas del escrito son de una corrección impecable: Agapito le da su “más sentido pésame” por la muerte de su hija. Pero, a renglón seguido, olvidando cualquier gesto de piedad o decoro, le amenaza con ir a buscarlo personalmente “para que respondas de tus actos canallescos”, dice el de Lugo, insinuando una más que probable agresión física.¿Acaso no se prefigura ya en este Agapito de los años veinte el chequista que, como indica Foxá en su novela, era capaz de asesinar duques o marqueses por la mañana e invitar a tomar el té a sus viudas por la tarde? Lo más cómico -dentro de lo siniestro de esta anécdota- es que Atadell, aunque firmó la nota de forma anónima (“Un socialista”),no tuvo mejor ocurrencia que escribir este mensaje en una de sus tarjetas de visita en la que figuraban su nombre y apellidos y su ocupación de entonces (“Redactor en Madrid de “El Heraldo de Vivero”). Naturalmente, el amenazado no tuvo muchas dificultades para saber quién era su potencial agresor. Acudió con las pruebas de cargo a la policia y, de resultas de todo ello, Atadell pasó una temporada en prisión, una de las muchas que a lo largo de su vida conocería Agapito antes de ser ejecutado, precisamente en el patio de una prisión sevillana, en la madrugada del 15 de julio de 1937. Una reproducción de esta tarjeta de visita aparece en el libro de José María Zavala, “Los gángsters de la Guerra Civil”, Ed. Plaza y Janés. Siento no tener ahora el libro para escanearla y colgarla.

  31. Bremaneur

    Tampoco puedo hacerme ahora con la edición, Juan Francisco. Una pena.***En España actuaron dos SIM. Uno fue el republicano y otro el servicio de información militar italiano, a las órdenes de Mussolini. Éste envió a Burgos al jefe del SIM, Mario Roatta. El SIM italiano colaboró estrechamente con otro servicio secreto del mismo país, la OVRA (Organización de Vigilancia y Represión Antifascista), dirigida por Arturo Bocchini. Un informe de Manuel Uribarri, jefe de los servicios de información de la República entre febrero y mayo de 1938, expresa las sospechas de que la estructura técnica del quintacolumnismo fue suministrada por Bocchini.Fuente: D. Pastor Petit. Los dossiers secretos de la guerra civil.

  32. Bremaneur

    LA MUERTE DE ATADELLRosario Queipo de LlanoEn el escaparate de una librería llamó mi atención un folleto, en cuya cubierta se leían estas palabras: «Los últimos momentos de García Atadell». Sentí gran curiosidad por saber el final de la vida de aquel hombre, al que había conocido en el apogeo de su «fatal dominio» en Madrid, como jefe de aquella «Brigada de Investigación» de triste memoria. ¿No había de tener interés para mí conocer los detalles de la muerte de Atadell, si él fue mi primer carcelero?[…]Con creciente curiosidad recorrí las páginas de aquel folleto, escrito por el Reverendo Padre franciscano Carlos G. Villacampa, que había salvado el alma de aquel hombre, en los últimos instantes de su vida y al pie mismo del patíbulo.Atadell había rogado al Padre le hiciera el favor de escribir en su nombre una carta a su esposa, refugiada en el convento de las Hermanas de la Caridad, de Hendaya. La infeliz, antes de casarse con aquel hombre, había estado próxima a profesar en un convento… Acompañando a la carta iba un escapulario de la Virgen del Carmen y una medalla de la Milagrosa, colocadas por su mujer en el cuello de su esposo hacía tiempo. ¡Indudablemente a esto obedeció el prodigio de aquella maravillosa conversión!Luego escribió una carta a Prieto, llena de frases de arrepentiemiento, difundida por medio de la radio y de la Prensa : -«¡Ya no soy socialista- decía la carta. ¡Muero siendo católico!… ¡Muero creyendo en Dios!… ¡Piense usted, amigo Prieto, que aún es tiempo de rectificar su conducta!… Rezaré por usted y pediré al altísimo su conversión!…»

  33. el rufián melancólico

    Una de las consecuencias de la derrota Republicana fue que sus enemigos victoriosos pudieron abrir una Causa General contra la llamada por ellos “justicia roja”. Esta Causa general que hoy podemos consultar en el Archivo Histórico Nacional nos permite diseccionar, provincia por provincia, ciudad a ciudad y pueblo a pueblo, la actuación represiva de los “gubernamentales” en la llamada “España leal” .Si la República hubiera ganado la guerra, un suponer, es probable que hubiese hecho lo mismo, y hoy tendríamos una información detallada y relevante del horror de la represión ejercida en la España franquista. En vez de una relación interminable de checas tendriamos una igual de larga y detallada de comisarías, cuartelillos de la Guardia Civil y centros de Falange; Sabríamos también los nombres de sus jefes, de sus métodos, de sus pistoleros, de sus “paseos al amanecer” y de sus ” Atadelles”. Un ejemplo: para comprobar la manera en que se armaban la mayoría de los consejos sumarísimos militares de la España Nacional -cabos y sargentos sin estudios haciendo de abogados defensores- basta pasarse un par de mañanas en los Archivos de los Juzgados Militares de la calle María Cristina de Madrid. Cualquier parecido de lo que vemos con la justicia es una broma macabra. Pensar por tanto que en el otro lado no hubo terror hasta reventar o que si existió lo fue en menor cantidad, o que intervienen atenuantes morales de otro tipo, no es de recibo y para mi, al menos, es una necedad. Lo que no hubo y no habrá por mucho que se empeñe Garzón es una Causa General conta la justicia “nacional”. Los vencedores escriben la historia como tantas veces se ha dicho y aunque es este un lugar común no deja de ser en este caso una verdad sangrante. Abrir a estas alturas esa Causa General es un delirio de Garzón, un empeño absurdo por judicializar la historia y la memoria que, afortunadamente, no ha salido adelante. Más aún a toro tan pasado; alancear a moro muerto lo llama la voz popular.En esto coincido plenamente con Leguina. Ahora bien, estoy a favor de que los historiadores lo hagan. Que metan las manos en el lodazal de los “nacionales” y nos cuenten con pelos y detalles. Ya se que la dificultad es considerable y que nunca se podrá equilibrar el peso de la otra Causa, pero tenemos tanto derecho a saber quien fue Atadell como a saber quien fue “el ovejo” en Leon o las andanzas nocturnas y justicieras de los hijos de tanta familia de postín granadina, leonesa, sevillana o Pamplonica. No me interesan los trabajos sobre Atadell que capciosamente pretenden seguir vendiendo el “hombre Símbolo”. Les interesa no tanto el personaje, sino su utilización como un arma de agitprop para la batalla del presente. La conclusión de la criminalidad de la República a la que pretenden llegar es solo aceptable, si a continuación denuncian también y con la misma energía la naturaleza criminal del otro actor, el ejercito alzado el 18 de julio. lY o mismo vale en viceversa para las voces “progresistas”.Si no es así ,entonces lo que se pretende muy cucamente es pasarnos propaganda en vez de información. Como Koestler sabía, la diferencia es a veces muy sutil. Esto lo digo también por ciertos libros contemporáneos que tratando de Atadell no he mencionado en estas entregas y que por supuesto no pienso hacerlo. Con el “modelo maestro” “Atadell, hombre símbolo” es suficiente. La vida y milagros de Atadell me interesan desde hace mucho tiempo, pero no como arma política e ideológica, sino más más bien como una novela, que es lo que realmente es hoy -novela de corte MacOrlaneano, o si me apuran a lo Conrad- pero nunca como símbolo, metáfora o arquetipo de un mal previo llamado socialismo, República o lo que se quiera decir. Hasta ahí podíamos llegar. Dicho esto les avanzo que estoy dispuesto a hacer de abogado del diablo, es decir de Atadell porque como dijo Quico Rivas hace ya muchos años “este pájaro no va a encontrar a otro que lo defienda”.

  34. Sexto Empírico

    Rufián, no comparto todos los puntos de tu anterior comentario, pero si muchos de ellos, en especial el referido a lo que nos encontraiamos si visitamos los archivos militares. Yo los he visitado y es, simplemente, escalofriante lo que se ve allí. Ya no solo que los defensores, los acusadores y los jueces sean en general unos ignorantes, sino las denuncias, las fuentes de las mismas, los motivos y las condenas. Los tribunales populares de la República eran unos angelitos al lado de estos “profesionales”. Pero lo cierto es que a los perdedores se los ha juzgado, condenado y, en muchos casos, matado. A los vencedores ni se les ha examinado. Los archivos militares siguen siendo de casi imposible acceso y no por la falta de personal como ellos dicen -he visto como están vacios, como su personal no hace nada, como pierden el tiempo y como habiendo sitio para múltiples investigadores, se permite a uno o dos como máximo- sino para impedir que se conozcan las causas y los nombres.Dicho lo anterior, vuelvo a Munzerberg. Además de la bibliografia mencionada, otros dos a consultar son:“The Venona Secrets” ya referido en otro comentario (menciona como Munzerberg implicó a Einstein, por ejemplo) y “KGB the inside story” de Andrew y Gordievsky, publicado por Harper and Collins.

  35. Sexto Empírico

    Rufian, Sólo a titulo de curiosidad, ¿cuanto tiempo ha tenido que esperar para que le permitan el acceso al Archivo de Maria Cristina? Lo normal es más de un año cuando uno es afortunado. Esto me lleva a la siguiente reflexión: ¿Han cambiado, a este respecto, tanto las cosas en los últimos treinta años? ¿Que han hecho las autoridaes socialistas, incluido el “demagogo” Leguina? Casi 20 años de gobierno socialista y todavia no están normalizados los accesos. A titulo de comporación podría ponerse el acceso a los Archivos de Kew y el acceso a los papeles del MI5 y MI6 británicos. A propósito del libro de Zavala mencionado en uno de los comentarios: El capitulo dedicado a Laurencic es un plagio literal y total del libro de Chacón que hemos comentado en otros comentarios. Y lo peor es que ni lo menciona ni lo incluye en la bibliografía. Así escribe libros cualquiera.

  36. el rufián melancólico

    Gracias Sexto. He oído hablar del libro, pero no lo tengo. Que me lo recuerde me viene de perlas. Este año verdaderamente mis reyes vendrán de oriente.Algo que quería comentarle. El sabado pasado en el País salía una pequeña entrevista a Adelina kondratieva, o Abramson. Habíamos hablado de ella días antes. Vive todavía y sigue acudiendo a la tertulia de los pilotos. Si no la leyó, digamelo y la colgaré.

  37. el rufián melancólico

    Cerca de un año y fue así y no más largo porque use métodos un tanto rufianescos, chica seductora incluida para ablandar voluntades. En el cuartito, con la mesa y el sillón, pasé muchas horas solo. Pude desvalijar lo que me diera la gana, cosa que por supuesto no hice y solo una vez fui reprendido por hojear el sumario de Miguel Hernández. Días antes, me dijeron, había desaparecido de su interior “Las nanas de la cebolla” escritas en la prisión en un mísero papel.Que le voy a contar por lo que veo que usted no sepa.

  38. Sexto Empírico

    Rufian:Muchas gracias por la información sobre la entrevista. No la he leido ni sabía que habia sido publicada. Será estupendo que la cuelgue (la entrevista, por supuesto; ¡No hagamos como Fraga!).

  39. el rufián melancólico

    ADELINA KONDRATIEVA Interprete rusa en la guerra civil“QUIERO VIVIR EN UN PAÍS QUE TAMBIÉN CONSIDERO MI PATRIA”con apenas 17 años, Adelina Kondratieva fue elegida como intérprete de los aviadores rusos que combatieron en la guerra civil en el bando republicano. hoy es la primera mujer con rango militar, -fue Primer teniente Mayor de la Guardia en el Ejercito de la Unión Soviética- que se plantea pedir la nacionalidad española al amparo de la ley de la Memoria Histórica. En Rusia queda un puñado de personas, combatientes en España, a quienes ella va a llevar los documentos para tramitar la nacionalidad: Vicktor Mijailovich Lavsky, el coronel Lipin y Gurievich, más conocido por Kent, nombre de guerra con el que participaría luego en la red de espionaje Orquesta Roja. Además, hoy con 88 años, visita España con motivo del 70 aniversario de la despedida de las brigadas Internacionales. Kondratieva nació en 1920 en Buenos Aires, hasta donde recaló en su exilio su padre, Benjamín Abramson, un revolucionario ruso perseguido por la Okrana, la policía zarista. Allí aprendió el español. Pronto regresó con su padre a Rusia, donde ella recibió la nacionalidad soviética y perdió la argentina: ambos fueron enviados a España, él al frente de Aragón y ella, a Valencia, donde el general “Douglas”, uno de los líderes soviéticos de las Brigadas internacionales, la cooptó como interprete de los 500 aviadores de la URSS que combatían al lado de la República. Ella pasó por bases aéreas como los Llanos, en Albacete, Murcia, Madrid o Alcalá de Henares, cuartel general de la Aviación de la República.De los personajes que conoció entonces conserva un recuerdo vivo del coronel Hidalgo de Cisneros, jefe de los aviadores de la República: “Era descendiente de los virreyes españoles de América y parecía un Don Quijote”. A la hora de recordar cual fue la traducción más grata que hizo entonces, Adelina dice: “Sin duda la mantenida durante un acto de reconocimiento a dos pilotos soviéticos por parte de Juan Negrín, presidente del Consejo de Ministros de la República Española”.Aquellos aviadores de la URSS habían derribado tres Junkers 82, Stukas, de la aviación nazi. “Cuando el presidente Negrín preguntó mi edad y le dije que tenía 17 me dijo: “Usted también merece ser premiada”. Y me regaló un reloj suizo, que conservo como una joya. En su envés tiene una dedicatoria con mi nombre y el suyo”.Con gesto de inquietud recuerda el momento más delicado en su trabajo: propiamente no fue una traducción. fue cuando un piloto alemán, recién abatido en vuelo, preguntaba que quien lo había derribado. Frente a él un joven piloto soviético. Lo mío más que traducir fue una especie de juego psicológico: ellos intercambiaron unas miradas tremendas… era como si el alemán rabioso le dijera “Nos volveremos a ver”.De regreso a la Unión Soviética fue traductora y radio escucha en el frente de Volchov, y en el de Voronetz, el de las tropas italianas enviadas por Mussolini. ¿Porque ella aspira ahora a obtener la nacionalidad española? “Porque quiero vivir en un país al que también considero mi patria”, responde. De sus experiencias históricas sacó una enseñanza que considera la más importante de todas: “En la vida, como en la guerra solo vencen quienes están seguros de sus ideales”.

  40. JUAN FRANCISCO

    Observo que la mención del libro de Zavala ha levantado ampollas entre algunos de ustedes. Haya calmaPuntualicemos: No considero, obviamente, que este autor sea ni remotamente un gran investigador. Basta hojear su obra para comprobar que en no pocos casos ha usado del socorrido método “seleccionar, copiar y pegar”. Que no aborda el tema de la represión de nuestra Guerra civil con imparcialidad se advierte con la mera constatación de que sólo se detiene a analizar las barbaridades y tropelías del Frente Popular. Ahora bien, si la documentación que aporta es veraz,(y ningún comentarista ha dicho lo contrario) convendrán conmigo en que tengo tanto derecho a usarla y comentarla como si viniera de mejor especialista de la contienda fratricida. Parafraseando la cita clásica: la verdad es la verdad, dígala Zavala o Moreno Gómez (por citar a otro panfletario de distinto signo).Coincido con usted, rufián, en que el asunto de la represión en la Guerra Civil debe abordarse de forma completa, objetiva e imparcial y llegar hasta donde sea posible. Pero seamos realistas, ¿quién lo ha hecho hasta el presente? Durante los años del franquismo se satanizó la herencia republicana y, muy especialmente, al Frente Popular. Con la llegada de la democracia, se produjo una hegemonía cultural izquierdista que aún no ha cesado. Desde entonces, Franco y sus partidarios en la guerra han pasado a ser el mal absoluto. Cientos de libros y decenas de películas nos han contado ad nauseam lo malísimos que eran los del bando vencedor y lo bondadosos y angelicales que resultaban los “republicanos” (entre quienes deben incluir, supongo, a Pedrero, Sandoval y cía). En suma, es necesario que el péndulo gire más al centro y se alcance un cierto equilibrio. Yo, al menos, trataré siempre en mis comentarios de que así sea. Un cordial saludo.

  41. Sexto Empírico

    Juan Francisco,El libro de Zavala no levanta ampollas. Simplemente no levanta nada, desde el punto de vista historiográfico. Es simplemente un intento de conseguir dinero a partir de casquería. Eso era lo que trataba de decirle a usted. Multitud de documentos y libros aportaron la información que este periodista incluye en sus libros, pero él se la apropia como si fuera de su cosecha. Vea, para un caso diferente, justo lo que acaba de hacer el Rufián. Mencionar el nombre del autor de la entrevista a Adelina Abramson. Y seguimos tan amigos.

  42. el rufián melancólico

    El método “Zabala” lo vimos con anterioridad en el “Checas de Madrid” de Vidal, otro saqueo sin escrúpulos que tuvo como epígono un “checas de Valencia” de la misma condición.A su lado libros tan parciales como “El terror; Madrid 1936” del general Casas de la Vega son ejemplos de honestidad intelectual.Lo mismo se puede decir de el ex comisario-Historiador Julio de Antón, otro hombre muy conservador que realiza un trabajo riguroso.

  43. Sexto Empírico

    Rufián,comparto en su totalidad el último comentario. El general Casas hace una investigación cuidadosa, arrima el ascua a su sardina y tiene comentarios propios de su origen y condición, pero su libro es digno de ser leído.

  44. Anonymous

    Señor Astrólogo.Le veo bien informado de los asuntos navarros. Mencionaba usted a Monzón en uno de sus comentarios. ¿Existe alguna obra de referencia o biografía del personaje? Muy agradecido.

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