La biblioteca fantasma

  1. Alberto P.

    Bremaneur, debería escribir un post de rectificación o copiar la tunda que le dio Perroantonio en el NJ. No se puede tirar la piedra y esconder la mano, y no se preocupe, que estas cosas le pasan a cualquiera.

  2. Anonymous

    ja ja ja!! has llorado mucho, Bremaneur? te has escondido bajo las faldas de mamá? Di algo, Bremaneur, todos estamos esperando las palabras de Bremaneur! Oíz, oíz!! ja ja ja!

  3. Anonymous

    El pulgoso se ha cubierto de gloria: ahí está, recogiendo sus frutos en el NJ y recibiendo las glosas de montano y adrede. Bien, perro, bien. Busca, perro, busca, te daremos un huesito.

  4. Adrede, enamorado

    ¿A quién no le infunde respeto el arte de mentir? Por eso tanto respeto Yo a mi buen amigo Follan d’Eiro. Del que por él siento, testimonia la atención con que releo todos sus posts de estos últimos años, razón de mi vida y fuente de mi clara inspiración. Y cuando profetiza tanto la Caída del Imperio Romano como la ascensión de Mandarin a Félix de los Ingenios -Dios no lo quiera- admiro, más, reverencio su osadía toda, sí, y no querría que sus manes y númenes vieran en lo que voy a decir pullas castigables sino aportaciones constructivas dignas de respeto. O sea. Mas sería digno, justo y saludable que mi buen amigo Follan d’Eiro respetara las costumbres del lugar. Porque salvo en casos más bien raros de levitación no está habilitado ni él ni nadie, ni Fede tampoco, para sobrevolar cual mosca cojonera las normas que con buen rollito y mejor criterio han artillado los arquitectos de esta casa nuestra para apuntalar sus cimientos. Tan hondos cual la más profunda cripta de las Pirámides, que son más de tres, como bien nos ilustraría el Pelma de los Ingenios si lo dejásemos.Reconociéndolo así, quienes mandan no dejan de ser unos autócratas del Copón de la baraja vocacionalmente llamados a cantar el Cara al Sol, ay, de tan funesta memoria aunque tan grato al oído. ¿Por qué autócratas? Pues porque haría falta la imaginación más loca para bautizar de otra forma a quienes día a día permiten perpetrar para su propio deleite culebrones tan cutres -verbigracia, el de hoy- sin que nadie pueda recompensarlos a tomatazos. Autócratas, sí, y de ellos daría varios nombres si una docena de rizados y duros pelos negros no me cosquillearan agradablemente en este momento la punta de la lengua. Son cosas que pasan.Pero bueno, me diréis anhelantes ¿no podrías empezar de una vez tu relato por donde se debe? Prosigo. Prosigo manando inagotable mi gracia y mi ingenio para regar mi prosa alpujarreña, y algo loca, con las maravillas del lenguaje. Por venturoso infortunio no estoy lejos del momento en que el Gobierno me aparte de mis deberes docentes, inútil ya, ay, según sus leyes, por la edad. Pero me consuela de tamaña sustracción la perspectiva de pasar mis horas completas ante este teclado sin abandonarlo siquiera para sorber las baba que a Cvalda se le caen cuando me escucha hablar. Aquí gozaré incontinentemente de las pullas que me lance Follan d’Eiro, admirando en él, dulcemente idiotizado, pasión de mi vida, la exhalación de vitalidad barriobajera que siempre me enamoró. Hasta que subamos al cielo agarraditos de la mano, El y Yo, no puedo imaginar introito mejor para el tránsito. Entonces seré toà suya.

  5. Brazil

    Bremaneur, ¿estará usted en la presentación de Madrid? Es que unas amigas, una suya, Cvalda, iremos juntas y en armonía, y nos preguntábamos si usted estaría por allí y tal.

  6. Anonymous

    Bremaneur, tu equivocada referencia a Sánchez Ostiz fue el lazo de mierda que ataba el regalito que nos has hecho, ja ja ja ja!!!

  7. Brazil

    No, imbécil, eso es lo que tú quisieras, que vienes aquí siempre pidiendo guerra.

  8. Neguev and me

    Pues a lo mejor me paso por la presentación en Barna. ¿ Habrá algún nick conocido ahi?Gracias por la información Brema

  9. Adrede,nostàlgico

    Muerto Umbral, sólo yo puedo decir algo sensatamente elegante respecto a la, así llamada, represión franquista y las secuelas que aún, sí, padecemos. Ramón Serrano Suñer, por mal nombre El Cuñadísimo, que se creía un dandy fornifollador de las Hispanias no era más que un burócrata recadero de generales ferrolanos y cunnilingüista de marquesas, como D’Ors pero con menos toque de labia y lengua. Y así todos.Qué bien describió, ay, el Maestro, miope y arrebozado en su larga bufanda, el heroísmo de papel estraza de los jóvenes falangistas que querían acometer grandes heroicidades en las tundras rusas y empero para entrenarse paseaban a sus novias en barca por lago del Retiro como si comandasen la Invencible. Antes bien, jugaban a los barquillos y si les salía 69 echaban unas risas y se hacían unas pajas. Y se iban al atardecer a ver una producción de aquel falangista vigués, Cesáreo González, en Suevia Films SA, y aun tomando una horchata en la Gran Vía que todavía no existía alguno habría de recitar por mor de impresionar a la chica recién llegada de Soria: “Ya habrá cigüeñas al sol/ mirando la tarde roja/ entre Montiel y Urbión”Pero aquella zorrita, soriana y algo puta, sólo tenía ojos para el garbanzo que señoreaba el índice del señor catalán, de profesión sus estraperlos, a pesar de la eslora de las caderas que ningún cinturón alcanzaba a circundar, mostrando dos botones sin abrochar bajo el ombligo. Y en Carabanchel estaban sus delatados, los del señor catalán y los de la chica de Soria. Lo cual, de algo hay que vivir pues no todos somos pelotaris del Jai Alai que esos sí que follaban y cobrando. Hasta que llegaron los tenistas. Y de aquel país de deshuevados que se dedicaba a leer TBOs de hazañas bélicas, saltar a la comba y hundir submarinos en el Gijón, sólo podía salir esta raza infecta de gnomos, estos fines de raza con lechita parecida al Kas de limón, estas garzonadas y esos registradores tan feos que quieren dirigir los destinos de España pero, sobre todo, las quinielas y el loto. Ay, si mi pluma valiese tu pirola, Follan d’Eiro, tú que eres el único capaz de llevar con la misma dignidad y empaque la camisa de mahón azul carpintero y la pajarita de seda à couleurs fondus, dedícame una foto con un saludo brazo en alto. O si no –ya lo dijo el maestro aunque de eso sabía más bien poco- méteme un par de tiros o un par de polvos que el matar es tan monótono como el joder. O sea.

  10. No Hay penas

    lamento comunicarles que las fechas del estreno en Barcelona de la película El Honor de las Injurias están todavía sin confirmar.

  11. Adrede, encamado

    Encamado como estoy, por un mal airón que me entró de tanto releer a Covarrubias, aprecio la compañía de mamá que me cuenta cosas de su juventud en la Sección Femenina. Me ha traído unas natillas y sentada a mi lado me dice que cuando la depuración en España iba por muy buen camino, de Córdoba la Llana a La Coruña de la Collares, los guapos falangistas desayunaban huevos con jamón y torrijas de vino tinto -lo de los sándwiches de cucumber era para los amariconados anglófilos- y llevaban a sus novias al cubista Chicote y a las representaciones de Mihura. Lo malo de aquellas novias es que les costaba tanto hacerse la permanente que te obligaban a besarlas con la pajita de la horchata para no despeinarlas. Pero siempre había un Manuel Rodríguez, Manolete, que se negaba a torear en Méjico, a pesar del pastizal indiano, para no ver ondear la bandera republicana. Manuel Rodríguez, Manolete, murió 27 minutos antes de nacer Follan d’Eiro, su reencarnación nacionalista aunque también pudo haber sido la del Dalai Lama, lo cual, Follan d’Eiro es un todoterreno. Manuel Rodríguez, Manolete, estoqueaba rojos al amanecer, y ese dato debería aparecer en el sumario de Garzón. Es mentira pero como leyenda urbana del rojerío es inapelable.Por entonces, y siempre fue así, los serenos de Madrid eran de derechas, a fuer de gallegos, y los albañiles de izquierdas, a fuer de ignorantes. A los primeros nunca los veías borrachos y a los segundos casi de continuo, por eso pasaban rozándote el cogote con harta frecuencia como si de los de los andamios los hubiese soplado un airón caprichoso. A mí aún me gusta la delgada verticalidad de Manolete y la parla a borbotones de los albañiles, caliente de vino peleón y blasfemias fuertes. Está claro que a esto de escribir, al andamio y al toreo sólo nos dedicamos los que no valemos para otra cosa. En aquella época campamental, de luceros del alba, tuberculosis y gasóleo, la prosa de González-Ruano resultaba demasiado fina y la de Gerardo Diego demasiado clara –“Huevo de águila, a Franco nombro”- y a la de Buero Vallejo, a su escritura, ya le había salido, como a él, una joroba prematura y un mal color cerúleo. También había algún que otro falangista sarasa que se había apuntado a lo de los correajes como ahora a las chupas de cuero aherrojadas de clavos macho-sado. Eran ellos/ellas reconocibles por sus manos pajilleras revoloteando alrededor de cuanto comentaban, “qué dicción la de D’Ors, Pepe Luis, qué dicción”. También los había de amistad dura, pistola y aguardiente que atrapaban ladillas como yo resfriados, ay, por un airón entreverado de humedades. Y también Azorín, cobarde como el Maestro, que se las daba de anarquista pero le había echado un discurso a un retrato del Generalísimo, jinete en cuadro de Vázquez Díaz, sobre “los pueblos gobernados a caballo”. Empero sobre todo estaba Baroja, que cuando Julio Aparicio fue de uniforme a entregarle el preceptivo carnet de periodista el vasco le comentó muy agradecido que ya no salía porque las calles estaban llenas de esos cabrones de falangistas. Y sin más, recogiendo el carnet, le preguntó “qué se debe”. El asunto es que todo aquello era una piscifactoría de pollas jóvenes para marquesas cincuentonas que habrían hecho su miel en este sindiós de ahora. Ay, qué cosas me cuenta mamá

  12. Maruja limón

    Lo malo de aquellas novias es que les costaba tanto hacerse la permanente que te obligaban a besarlas con la pajita de la horchata para no despeinarlasjajajajaja10/10

Los comentarios están cerrados.