La biblioteca fantasma

Jon Juaristi no vuelve a Vinogrado (y III)

En una ocasión estuve a punto de ser chófer de Jon Juaristi. Venía a Berlín a inaugurar el Instituto Cervantes y buscaban a alguien que condujera el Volkswagen Phaeton que formaba parte de la parafernalia y que había de llevarle y traerle del hotel al instituto. Me ofrecieron hacerlo a mí y acepté, aunque en mi fuero interno hubiese deseado no hacerlo. Pese a que él iría en el coche acompañado por otra persona, la posibilidad de que se dirigiera a mí me aterraba, pues además de tímido soy un pésimo conversador y más soso que un pan sin sal. Finalmente, para mi alivio, se decidieron por otra persona y pude dedicarme a observar a la gente que alborotaba en aquel patio de monipodio. Juaristi atendía con amabilidad a toda la gente que se le acercaba, incluso a esas ancianas que después de un par de sorbos del vino que se sirve en los cócteles, se animan a dar la vara a cualquier pingorotudo que encuentren a su paso. A veces lograba escapar y se relajaba en un rincón, fumando unos cigarrillos largos, la otra mano en el bolsillo y apoyando un pie en la pared, con el aire pícaro de un macarra de postín.

Yo había leído por entonces El bucle melancólico y estaba impresionado. Imagino –pues no lo recuerdo bien- que los siguientes libros que leí de él fueron Sacra Némesis y La tribu atribulada. Luego ha venido el resto, poesía y novela también, y creo que de toda su obra me falta por leer tan solo Vestigios de Babel, si exceptúo alguna de las que dan en llamarse “obra menor”. Hoy en día le considero uno de los intelectuales más libres que hay en España (paradójico, habida cuenta de sus circunstancias), y le doy a la palabra libre la solemnidad y la gravedad que merece. Esa libertad, unida a la forma que tiene de expresarla, con vasta erudición y gran capacidad didáctica –se le ve a la legua que es profesor, y de los buenos-, termina por convertirle en un referente no sólo intelectual, sino también moral.

Compartí mi aprecio con más gente. Con Julia, sobre todo, que me acompañó en un viaje que hice a Bilbao. Me sirvieron de guía un libro de Patxo Unzueta y una lista de víctimas de eta, pero también el recuerdo de unos versos de Juaristi. Vimos su casa natal (yo me alojaba muy cerca, y lo hubiese hecho enfrente si la pensión hubiera dispuesto de baño), compré una primera edición, tan bella, de El chimbo expiatorio: la invención de la tradición bilbaina (1876-1939) y recorrimos algunas callejuelas de ese Vinogrado suyo que tanto acongoja en sus poemas.

Si no recuerdo mal, Unamuno dijo que el mundo era un Bilbao más grande. A veces la exageración no es sino el recurso más apropiado para la exactitud. La ciudad es pequeña y está constreñida entre montañas. Se cruza entera en dos pasos y pese a todo alberga los claros arroyos y las fétidas cloacas del alma humana de una forma muy expresiva. La dualidad se muestra como en ningún otro sitio: la urbe y la aldea, lo limpio y lo sucio, el valiente y el cobarde, la víctima y el verdugo… Todo lo que dejan los “flujos y reflujos de estuario”. Vista así esa ciudad de “infame turba de nocturnas larvas” y de “ríos implacables”, ¿cómo no sentirse atraído por ella? En estos dos últimos años he viajado desesperadamente y mis suelas han lamido muchos quilómetros. Aquellos días en Bilbao fueron felices y quedan esculpidos en mi pasado, inalcanzables y ya perdidos.

Tuve ocasión, también en Alemania, de conocer a otro director. Erre punto, le llamaban, y él bromeaba con ello. Mi condición subalterna llegó esta vez a materializarse: tuve el ruborificiente deshonor y dedécoro oblivendo de cuidarle un puro. La cosa fue sencilla. Había de reunirse con el personal de un centro y llegaba de una sobremesa en el restaurante Spaten de Múnich. Imagino que tomaría lo que procede, codillo y cerveza. Rubricó con el vergajo de tabaco y el tiempo se le echó encima. Le dolería no consumar y lo dejó a mi cuidado (yo actuaba de cancerbero en la puerta). Al salir dijo algo así: “¡Cómo me lo has cuidao, macho!” y no sé si me dio algún palmetazo en mis fornidas y espléndidas espaldas. A mi entender, fue un buen director. Ahora se ocupa del suplemento cultural del diario donde escribe Juaristi. Tiene su último libro desde antes del verano y por causas que desconozco no accede a reseñarlo en sus papeles. Para colmo, el diario El Correo se niega a acudir a la presentación del libro en Bilbao, su sitio (del libro, del diario, de Juaristi y de la madre que parió a todos los que han permitido que lo había de ser por derecho natural no se lleve a cabo).

Han vencido los de siempre, los imbéciles y los cobardes. Vae victis, yo os maldigo.

(Aquí pueden votar a Jon Juaristi, entre otros, como uno de los intelectuales más influyentes de Iberoamérica).

  1. Errabundo

    Estas tres entregas sobre Juaristi me han parecido francamente buenas,y necesarias, diría yo, para comprender en todo su alcance los tiempos cobardes en los que nos movemos.

  2. Happy

    Excelentes comentarios, amigos, que sublimes en su costumbrismo parecen sacados de unas estampas de Lavapiés y dejan un rayito de luz en el gris de la mañana, y evocan hermosos y bellos sentimientos, y que hacen más llevadero el trayecto en el metro mientras se los cuentas a la chica húngara que un día conociste en la verbena de San Juan y que aquel negro que llegó en el cayuco y que a punto estuvo de naufragar se la quería ligar y tú la sacaste a bailar y..y….

  3. Mr. Green

    La excelencia de los comentarios tiene una distinta proyección según se analice desde el plano cóncavo o convexo y así se expanda el universo, sin que, malgré vous, lo foucaultiano llegué más allá de lo socialmente aceptable o políticamente incorrecto; empero, por no desentonar en un marco de entrañable empatía, me sumo a los abrazos como un Teletubbie en celo primaveral. Que no se diga.

  4. Anonymous

    Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así.

  5. El Tse Guevara

    Anónimo dijo… Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así.————–Esperamos su entrada. Ya sabe, utilice los cauces habiturales.

  6. El Tse Guevara

    El Tse Guevara dijo… Anónimo dijo… Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así. ————– Esperamos su entrada. Ya sabe, utilice los cauces habiturales.————Perdon, quise decir “habituales”.

  7. El Tse Guevara

    El Tse Guevara dijo… El Tse Guevara dijo… Anónimo dijo… Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así. ————– Esperamos su entrada. Ya sabe, utilice los cauces habiturales. ———— Perdon, quise decir “habituales”.————-Olvidé el acento en “perdón”.

  8. Mr. Green

    El Tse Guevara dijo… El Tse Guevara dijo… El Tse Guevara dijo… Anónimo dijo… Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así. ————– Esperamos su entrada. Ya sabe, utilice los cauces habiturales. ———— Perdon, quise decir “habituales”. ————- Olvidé el acento en “perdón”.—————Usted no tiene perdón de dos: ni el mío ni el de Dios.

  9. El Tse Guevara

    Mr. Green dijo… El Tse Guevara dijo… El Tse Guevara dijo… El Tse Guevara dijo… Anónimo dijo… Sr. Verde, esperamos como agua de mayo una nueva entrada en el NJ. “No se me ocurre nada pero la nada lo es todo. Yo soy todo”. O algo así. ————– Esperamos su entrada. Ya sabe, utilice los cauces habiturales. ———— Perdon, quise decir “habituales”. ————- Olvidé el acento en “perdón”. ————— Usted no tiene perdón de dos: ni el mío ni el de Dios.—————-jajaja

  10. Garvey (espelndido)

    No ceor que Sapófitor sea lo pero del blog, y no se debe pedri su explusion baoj ningnu concetop.

  11. Muy difuso

    No hablen de tiros que me pongo cachondo.¿ Les he hablado en alguna ocasión de mis influyentes amigos?

  12. Bremaneur

    Muy divertido, querido(s), pero te/os recuerdo que luego viene Rodríguez, se chiva y la liamos.

  13. Neguev and me

    Están aquí las imagenes especulares de medio NJ. Por cierto, yo coincidí Juaristi en otras circunstancias. Nos manifestabamos delante de la Embajada de Irán. Poca gente, pero la presencia de Juaristi como la de Tertsch que leyó el bando era los suficientemente significativas como para que el número no importara demasiado.

  14. Reinhard

    No hay que engañarse: Juaristi es la excepción y El Correo, entre otros muchos, la norma general. ¿ Ha dicho algo al respecto JM Calleja?

  15. Prota

    Se cogen unas patatas, se pelan, se cortan como si fuesen las patatas fritas del McDonalds y se fríen. Luego se coge un huevo y se fríe. Ya está, huevo frito con patatas. Y de beber, un Vega Sicilia con dos cojones.(Lo siento, Brema, no he podido evitarlo)((Te lo juro))

  16. Mr.Green

    Querido Protac:Nada más lejos de mi sana intención que afearle el guiso, pero es que esto se come en La Troya de Trujillo y, la verdad, para eso no me han dado estudios.

  17. Molo

    Sr. Mearle, su comentario me ha agradado en demasía, por lo que procedo a levitar, no sin antes expresarle mi sorpresa por la adquisición de su nueva nacionalidad. Ese nombre trastocado en sajónica lengua, ¿obedece a un nuevo cambio de nacionalidad? ¿Neozelandés, acaso? ¿Británico? ¿Gaélico? ¿Estadounidense?

  18. Mandarin Corner

    No sé si hablarles de una entarda de cocina o mi ultimo capitulo del conflicto arabe-israeli.Pronuncinese, que necesito moitvacion.

  19. Pelmarios

    Mandarin, háblenos del silencio. Precisamente tengo aquí un poema que le motivará:Es el silencio como el bocadillo de nadaTengo otra versión:Un bocadillo de silenciosabe a nada¿Cuál es la mejor?

  20. El Tse Guevara

    Fedemico, por favor, borra el comentario sobre C. Losada o me veré obligado a censurarte.

  21. Sarónico

    Garvi, adri, fede, morral, dromedarios…dejénse de chorradas y lean a Moa, coño.

  22. Bose-Frankenstein

    The world’s stock markets reacted positively to the gathering campaign to bail out the world’s troubled banks, with governments on both sides of the Atlantic announcing measures to restore liquidity and inject fresh capital into their ailing banking systems. Equity markets in Asia, Europe and the US all r.————————-Digui, digui, filiprim.

  23. Bremaneur

    A ver, coño, ¡no me formen grupos! O se están quietos o llamo a Satur, hostia ya…

  24. El Tse Guevara

    Hay cuatro nicks que me caen mal. No los censuro porque soy Hare Krishna y mi religión no me lo permite, pero si no fuera por eso…. Cuatro, son cuatro. Nunca diré quiénes son. Jodeos, jajajajaja

  25. Melón Coñacet

    La libertad se agranda a mis ojos cuando veo lo libres que somos en espacios libres de liebres. Las liebres no tienen liendres, pero la mixomatosis no les impide ser libres ni liebres.

  26. Alejandro Pichiflauto

    Nananaiaooo, nnaaniaano..¿Qué, os pensabais,nanaaaniannnno, dejarme fuera..naaanniiaaaanno?

  27. El Criti

    ¿ Querrían ustedes saber lo que me ha hecho hoy Maritornes? No, no piensen mal, nada de guarreridas esapñolas que ya no estoy para muchos trotar; nada, un cocido para chuparse los dedos. Es que Maritornes estuvo de pinche en La Troya, aunque la acabaron despidiendo por sisar a la vieja que lo regenta, aunque esa es otra historia y la dejo para otro día, pues no quiero hacer cargante.

  28. Chorrach

    ¿ Les he hablado en alguna ocasión de la transversalidad? ¿ y de la transversatilidad? ¿ Conocen a Derrida? Vengan a mi blog.

  29. Anonymous

    < HREF="http://es.youtube.com/watch?v=kWtLK7XP-Bk" REL="nofollow"> Can’t take my eyes out of you <>

  30. Luchador de sumo anoréxico

    Ahora estoy más gordo. Me he comido a A.T., aunque repite un poco y se me aparece en pesadillas.

  31. Chorrach

    Me puede traer alguien una Ctónica Chueps? Estoy sediento… de sexo. Treinta años sin follar son muchos años.

  32. Fausta (con ligueros y la fusta entre los dientes)

    Eshto lo arreglamosh immmmediatamente, Chorrachchchc

  33. Rodríguez economista rememorando la pubertad

    Principio a releer, por enésima vez, Memorias de un niño de derechas, porque eso fui yo, un niño de derechas criado a las faldas de mamá, al calor del brasero de la abuela y la mesa camilla, artilugio doméstico que lo mismo servía para el café con leche y las pastas que también para el rezo del rosario, o la partida de cinquillo y copita de chinchón. Y también fui un niño de derechas gracias a papá, funcionario del ayuntamiento de Granada, camisa vieja de la victoria sin haber guerreado y tísico de la posguerra sin haberse medicado, hombre de pocas luces pero de muchos vicios que entrando como bedel y dando lustre a las botas del papá de Edgardín acabó como administrativo de segunda, o de tercera, no sé, justo antes de morir, tampoco sé si tuberculoso o porque su aorta se infartó. Mi complexión debilucha, también de tísico pero sin serlo, me llevó a rehuir los juegos propios de la edad y de mi sexo, el fútbol o el boxeo, viriles en exceso, propiciando el acercamiento a las chicas, a sus gustos y sensibilidades, musas de mis primeras letrillas. El servicio militar me habría hecho un hombre, me hubiera otorgado ese valor transitorio y provisional que a todos presumía, mas la orfandad y el estudio de las letras me libraron de él, del servicio y de sus hormonas amortiguadas por el bromuro, pero también de la hombría, decantando de esta guisa y definitivamente la balanza hacia el lado oscuro, bueno, más bien hacia el lado rosa, al que gloriosamente, pero con inicial timidez, me aupó Miguelín, un hijo de notario que escribía versos con más torpeza de la que usaba para masturbarme, primero en los parques, más tarde en el pisito/picadero que su padre tenía para fornifollar con la querida y sobre el que nosotros, a hurtadillas y sin legitimidad, habíamos constituido un usufructo traicionero, un goce que había que ejercer conociendo muy bien la agenda del notario, todas sus firmas previstas y sus visitas al casino, porque cuando un notario no estaba firmando, y tampoco estaba con la querida, andaba por el casino, desmenuzando el código civil, o la ley hipotecaria, entre puros y whisky y crónicas taurinas sobre Curro Romero y Paco Camino. Así, en el tránsito hacia la homosexualidad y de la mano de las letras y la naciente socialdemocracia fue como dejé de ser un niño de derechas para convertirme en un snob, pero ése ya es otro diario, otra vida tal vez, no sé.

  34. Lázaro

    Lo que me temía. La invasión de los ultra-nicks, la metástasis diarreica del puto-chatismo.Volveremos sin remedio a las cánulas de platino y a los enemas de mercurio y estricnina. ¡Que tiempos tan dulces aquellos!

  35. El Tse Guevara

    Un blog es una cosa muy seria. Mucho.¡Bloguero! No te preguntes qué puede hacer tu blog por ti, sino qué puedes hacer tú por tu blog.

  36. difuso

    Las muertes pelmarios, siempre se trató de una cuestión plural y puramente palmaria. La palma el chancho y alguno ha de tocarle tirar del rabo.

  37. Trincandeiro

    ¿ La muerte? ¿Quién habló de la muerte?” Nadie en el Tercio sabía quién era aquel legionario…..Soy un noviooo de la muerteeeeee….

  38. Fedeguico

    No sé por qué les molesta tanto que yo, siendo joven, me follara a un una ultrarroja y ninfomaníaca Cristina Losada. ¡joder! ¡Si fue ella la que empezó!

  39. Aldeans

    Fedeguico, estamos con usted gran sátiro: como ya se dijo el mejor sátiro después de Quevedo.

  40. Rosiña

    Joder, el Brema, qué cacho de ingrato. Perpetra 70 posts imitando a heterònimos nicjurnalianos y `de mì, que soy la màs auténticamente caricaturizable, no me dedica ni un modesto esputo

  41. Roxana

    Muy divertida la parodia del putichat. (…fictis iocari nos meminerit fabulis, que dijo el otro.)((Qué falta me hacía hoy reírme.))

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