La biblioteca fantasma

Jon Juaristi no vuelve a Vinogrado (I)

Un periódico bilbaino se ha negado a cubrir la presentación de un libro de Jon Juaristi. Creo que el tema escapa al de las rencillas y disputas habituales entre editores, periodistas, escritores y otras gentes de mal vivir. Va más allá. Jon Juaristi ha tenido que irse de Bilbao para evitar que le maten. Este tipo de cosas ocurren en España y todavía hay quien no quiere darse por enterado. Ha escrito mucho sobre la ciudad, en ensayos, novelas y poemas, y ha llegado a dedicarle un documental. Su último libro trata enteramente sobre ella: Voces para una enciclopedia interrumpida. No tengo duda de que será tan hermoso como su título.

Juaristi ha decidido regresar a su ciudad natal. Así la llama machaconamente en un artículo que pensaba publicar este domingo en Abc y que finalmente no verá la luz (lo copio al final). Para visitar su ciudad Juaristi tiene que ir pertrechado de guardaespaldas. Bilbao es un sitio peligroso. Que el diario El Correo se niegue a hacer su trabajo lo hace más peligroso aún.

PRESENTACIONES
Jon Juaristi

Iba a presentar un libro, el 16 de octubre, en mi ciudad natal. Bueno, la verdad es que me lo iba a presentar un paisano mío, Germán Yanke, porque el libro lo he escrito yo, y se honra con fotografías de otro convillano de ambos, Eduardo Momeñe. En mi ciudad natal, los paisanos nos tratamos, entre nosotros, de convillanos, porque mi ciudad natal es villa. El libro, además, trata de mi ciudad natal, cierto que vista con su aquél de ironía, pero también con cariño, porque, como dice Eduardo, “quien tuvo, retuvo”. Iba a presentarlo, digo, pues ya no lo voy a presentar. Me ha llamado mi editor, anunciándome que el acto se suspende porque el único diario local que, en teoría, podría haberle dado cierta cobertura ha rehusado dársela en la práctica. Muy educadamente, eso sí. Escribí antaño en ese diario. Incluso me dieron un premio de periodismo que lleva su nombre. Ahora, al parecer, hay consigna de que ni se mencione mi nombre en sus páginas.

No es la primera vez que me pasa algo parecido en mi ciudad natal. Hace diez años, una librería de mi ciudad natal se negó a que se presentara en ella otro libro mío, lo que habría sido muy normal –la mayoría de las librerías de mi ciudad natal se niegan a vender mis libros-, si no fuera porque dicha librería pertenecía a la editorial que me había publicado el libro. ¡Ah, mi ciudad natal! ¡Ninguna otra me ha hecho un honor semejante! ¡Ni mis queridos Blas de Otero y Gabriel Aresti, mis convillanos y maestros, consiguieron arrancarle el privilegio de la damnatio memoriae ni la distinción de poetas malditos, que tanto persiguieron en vida! Sus nombres pueblan hoy el callejero de mi ciudad natal, bautizan con ellos premios edilicios y rotulan institutos de enseñanza media. Espero que sus sombras indignadas no la tomen conmigo, envidiando la unanimidad de mi ciudad natal en la tácita decisión de borrarme.

Porque no recuerdo haberle dado tantos motivos de disgusto como Gabriel y Blas, iracundos profetas que la denostaron sin piedad, que la pintaron como una sentina de injusticia, de lujuria venal, de hipocresía. A lo sumo, me reí un poco de ella, pero con risa amable e incluso entreverada de ternura, como la del magnífico Manuel Aranaz-Castellanos, el escritor que mejor supo retratarla desde dentro, el gran poeta maldito (en prosa) de mi ciudad natal, que no fue, como yo, un oscuro profesor bajito y resentido, sino un dandi, Agente de Cambio y Bolsa y director del diario más liberal y moderno que tuvo nunca mi ciudad natal: un sportman que introdujo en la villa insalubre, devastada por el cólera y la tisis, la bicicleta y el atletismo obrero. De él dijo Ramiro de Maeztu, en su necrología, que, con su talle cimbreante y su choteo caribeño, destacaba en la murria de mi ciudad natal como una piña tropical en medio de un plato de alubias. ¿Qué recuerda hoy a mi convillano Manolo Aranaz-Castellanos en mi ciudad natal?

Nada. Mi ciudad natal no tolera reírse de sí misma. Odia y teme al que le revela sus aspectos ridículos, que casi siempre enternecen, de puro esperpénticos. A mí, por ejemplo, me divierten y me conmueven hasta las lágrimas estos vetos comerciales y mediáticos que me ponen en mi ciudad natal, y que me recuerdan lo que dijo el secretario de Isabel la Católica, el converso Hernando del Pulgar, cuando se enteró de que los vascos habían puesto en vigor unos estatutos de limpieza de sangre que impedían avecindarse en su tierra a los descendientes de judíos: “¡Como si nos estuviéramos muriendo por no poder morar en aquella fertilidad de Ajarafe y abundancia de campiña!” Pues eso: como si mi vida, mi salud y el pan de mis hijos dependieran de vender cuatro libros a los turistas despistados en mi ciudad natal. Como si aquello fuera Nueva York o Peñíscola, donde hay más cosas que ver…¡Pero si ni siquiera tiene mar, contra lo que afirma la propaganda!

  1. kehre

    Muchas gracias sobre todo por el vídeo.Por cierto, ¿hay manera de recuperar los otros capítulos de “Esta es mi tierra”? Llevo un rato por la web de RTVE y no encuentro cómo. Me perdí la serie y, al menos algunos capítulos, sí me gustaría verlos.

  2. Bremaneur

    Aquí hay < HREF="http://www.rtve.es/alacarta/todos/abecedario/E.html" REL="nofollow">más<>. Ojo, que son tres páginas.

  3. kehre

    Joder, muchas gracias, había (mal)entendido que la lista alfabética era de programas actuales. En cualquier caso es raro que estén unos y otros no.

  4. Bremaneur

    La página es lamentable. Todavía no he dado con un buscador. Pero me temo que sólo están esos.

  5. Yossarian

    ABC, como El Correo, pertenece al Grupo Vocento. No sé si esta circunstancia ha tenido algo que ver. Lo que sí sé es que El Correo hace ya tiempo que se fue a tomar por el culo, intelectualmente hablando. Todas las publicaciones tienen su línea editorial y sus fantasmas, pero si un periódico ha de valorarse en función de sus articulistas, El Correo, acomplejado, arribista y banal como pocos hoy, no vale el euro que cuesta.

  6. gorkataplines

    Espero, Bremaneur, que podamos seguir leyendo a Juarísti los domingos en ABC, siempre que no pase también allí a la lista de apestados de Vocento… y que Jon no les mande a tomar por el culo, cosa que, personalmente, comprendería perfectamente. En cuanto a El Correo, han demostrado una vez más su altura de miras y su valentia.

  7. belaborda

    > '<>Juaristi ha decidido regresar a su ciudad natal. Así la llama machaconamente…/…<>‘*Porque el dónde nacer no se elige [‘me nacieron en Zamora’ decía <>Clarín<>; y pudiera vislumbrarse en él, como seguramente en Juaristi, un dejar a salvo su responsabilidad en cuanto al hecho de nacer en el lugar en que lo hiciera].

  8. Reinhard

    ¿Abc? ¿ Correo? ¿No echaron a Carcalejos? ¿ No condenaron ya a Losantos, para mayor gloria de estultos jurisconsultos que en casa “fede”-ese amigo- pudieron pontificar? No entiendo nada. Por la patilla abajo me cago.

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