La biblioteca fantasma

Un pintor realista de fantasmas

CRÓNICA: IDA Y VUELTA
Enfermos de pasado
ANTONIO MUÑOZ MOLINA 20/09/2008

El pasado no ha muerto”, dice Faulkner, “ni siquiera ha pasado”. El pasado, entre nosotros, parece menos pasado cada día. Las noticias más urgentes de primera página aluden a hechos sucedidos hace setenta años. Las diatribas más agrias en esas barras de bar turbias de humo y de ira que son a veces las emisoras de radio repiten espectralmente vendavales de palabras que intoxicaron a nuestros abuelos. Cuando yo era muy joven y el porvenir un espacio en blanco, me llamaba la atención que en mi tierra natal, en Andalucía, personas progresistas alimentaran como sueños políticos fantasmagorías de pasados lejanos, del califato de Córdoba o más remotamente aún de la pura niebla arqueológica de Tartessos. No es una enfermedad exclusiva de estas generaciones de los sesenta y los setenta que imaginaron que siempre iban a ser jóvenes y aún no salen de su estupor más bien patético. Un conocido que vive en Barcelona me cuenta que su hijo adolescente se ha hecho independentista radical y colecciona imágenes de guerreros catalanes primigenios, que se parecerán, supongo, a aquellas del pastor Viriato y de los iberos valerosos y rústicos que venían en mis enciclopedias escolares.

El pasado usurpa el lugar del presente, pero no puede serlo, del mismo modo que una obsesión o un delirio invaden la realidad pero no la sustituyen. Yo también comparto ese mal. Paso una parte del día rodeado de libros, de fotos, de periódicos de hace setenta años. Dedico la imaginación no a fabular sobre lo que sucede a mi alrededor, que es lo único que de verdad me es dado conocer, sino a ponerme en el lugar de personas que no sólo no existen sino que además se hicieron adultas y vivieron sus vidas mucho antes de que yo naciera. Pero la dolencia del pasado no es exclusivamente literaria. El juez Garzón investiga crímenes cometidos en el tiempo de nuestros abuelos y busca a culpables que están igual de muertos y enterrados que sus víctimas, y los dirigentes políticos se distraen de las incertidumbres y las urgencias del presente para levantar banderas que deberían estar borradas por el polvo o si acaso comidas por la polilla en las vitrinas de los museos.

El enfermo, el adicto, reconoce en seguida los síntomas cuando los ve en otros. Yo me di cuenta de que Carlos García-Alix compartía la dolencia, la intoxicación del pasado, mucho antes de saber que había hecho un documental y un libro -El honor de las injurias- sobre el héroe y asesino anarquista Felipe Sandoval, cuando vi una exposición suya que se titulaba Madrid-Moscú. Sólo la experiencia estética convierte lo no vivido en memoria personal. Carlos García-Alix había hecho una rara especie de pintura testimonial que atestiguaba como de primera mano lo que él sólo había podido conocer por los libros, las fotografías, los documentales. Era un pintor realista de fantasmas; fantasmas dobles del pasado lejano y de la simulación, porque muchos de ellos habían sido espías o agentes encubiertos, moviéndose por escenarios ya desaparecidos o inaccesibles, por hoteles como el Lux de Moscú donde vivían los funcionarios del Komintern (y de donde desaparecían sin rastro, fantasmas súbitos de ejecutados o prisioneros del Gulag) o como el Gaylord’s o el Florida de Madrid, donde John Dos Passos, con gran contrariedad de Hemingway, indagó sin resultado el paradero de su amigo José Robles, convertido en fantasma por los verdugos sigilosos de Stalin.

A los historiadores les bastan sobriamente los hechos. El adicto al pasado quiere llegar mucho más lejos. Quiere rozar la textura del tiempo. Quiere respirar el aire, saber a qué olía el interior de un café cuando se llegaba de la calle empujando la puerta giratoria. Daría no sabe qué simplemente por pasearse durante unos minutos por la calle cuyos pormenores estudia con tanto detenimiento en las fotos. En las pinturas de Carlos García-Alix los personajes tenían siempre algo de genérico. Habrá sido un paso inevitable en su búsqueda que ahora sus figuras tengan la veracidad definitiva de la fotografía; que todas las facultades de la imaginación las haya concentrado en iluminar lo real, en resaltar la poesía conmovedora y con frecuencia terrible de las pocas cosas materiales que se salvan del gran naufragio permanente del tiempo.

La cara de Felipe Sandoval, por ejemplo, en las cuatro únicas fotos de ella que existen (una doble, de frente y de perfil, en una ficha de la policía francesa de 1925). Un hombre joven, serio, con sombrero, inexpresivo, no del todo arrogante, en 1915; un preso con el pelo sucio, los ojos muertos, la boca cruzada por una cicatriz, en 1925; un atracador recién detenido en Madrid, en 1932, la cara todavía más huesuda y los ojos más ausentes, con una seriedad funeral. Hay otra foto, de cuerpo entero, pero la cara no podemos verla: Sandoval la cubre con una mano para eludir los flashes de los fotógrafos, el atracador célebre exhibido por la policía que acaba de apresarlo, inaccesible a nuestra curiosidad por culpa de esa mano, gánster anarquista, enfermo de tuberculosis, hijo de la miseria de los peores arrabales de Madrid, huésped de las cárceles.

Lo soltaron de la Modelo en las noches tumultuosas del 18 y el 19 de julio, en medio de lo que Juan Ramón Jiménez llamó “loca fiesta trágica” al poco de salir huyendo de ella. Durante tres años, con intensidad variable, en el Madrid gradualmente ensombrecido por la duración de la guerra y la proximidad de la derrota, fue un ejecutor, cada vez más enfermo y tal vez más escéptico, pero no menos eficiente. Esa cara impávida y funeraria de las fotografías fue la última que vieron muchos ojos aterrados. Fue un verdugo y probablemente supo que más tarde o más temprano sería también una víctima. Sometió a otros a interrogatorios atroces y al final él mismo fue interrogado y torturado y se convirtió en un delator. Para los vencedores fue un reo de muerte; para los suyos un traidor inicuo. Se tiró por una ventana de una casa de la calle Almagro de Madrid, cárcel improvisada en una ciudad rebosante de presos. Enfrente de esa casa he vivido yo varios años, sin saber nada, sin sospechar nada. Aparte de unas fotos y de un rastro de injusticia, de resentimiento y de infamia, lo que queda de Felipe Sandoval son las hojas de una confesión escrita torpemente a lápiz, sobre un papel áspero, con la dificultad de una mano tal vez pisoteada por los torturadores.

¿Se habrá librado Carlos García Alix de la enfermedad del pasado al hacer esa película? Tal vez hace falta compasión además de conocimiento para cancelar el pasado, pero ni el conocimiento ni la compasión son muy habituales entre nosotros. En El honor de las injurias se ven los hilos enredados de la injusticia, del fanatismo y del crimen, y también que ese país del pasado que nos subyuga tanto no se parece nada al nuestro, salvo en la verbosa irresponsabilidad del sectarismo político. Para que los fantasmas se apacigüen hará falta compasión hacia todos ellos, hacia las víctimas de Felipe Sandoval y hacia Felipe Sandoval cuando se convirtió en una víctima. Después habrá que despertar al presente.

  1. Yossarian

    Tal vez García-Alix sienta esa obsesión por sustituir el presente por el pasado. Esto en sí me parece en todo caso menor. Lo perturbador es creer que el pasado es aquello que ti te gustaría que hubiera ocurrido, y éste es un error en el que, voluntaria o involuntariamente (no lo sé), incurre García-Alix repetidas veces en la película. Bien silenciando hechos tal vez incómodos para él, bien presentando una suerte de pasado de buenos y malos y de buenos y malos entre los buenos. Por lo demás, continuar identificando al “pueblo” con las milicias partidistas y sindicales de izquierdas no contribuye precisamente a entender ese pasado. Victor Alba dejó escrito hace 30 años que mientras se siga creyendo que la Guerra Civil fue un enfrentamiento entre el pueblo y una panda de militares y señoritos, las probabilidades de que el odio vuelva a surgir serán enormes. Siempre me ha parecido un tipo muy lúcido.

  2. Bremaneur

    No estoy de acuerdo con su análisis, Yossarian. García-Alix presenta hechos y no se me alcanza qué es lo que, según usted, puede ocultar. De hecho, por haberlo presentado todo tal y como fue, ha tenido fuertes críticas en las presentaciones de la película.

  3. Aquitania

    Yossarian, debe conocer muy bien a García-Alix y lo que aconteció, para saber que ha contado el pasado como a él le hubiera gustado que hubiera ocurrido. Y si ha silenciado hechos, tal vez incómodos para él, diríase que más que involuntario se podría interpretar como voluntario. Que digo yo.

  4. Aquitania

    ¡¡¡¡Breeeeeeemmm, Breeeeem, Breemm!!!!Sabe que añoro Berlín? y eso que sólo estuve 11 días. O será pecisamente por eso? Si hubiera estado sólo 2 ó 3…

  5. Aquitania

    Pues qué suerte tenemos¡ Lo suyo y lo mío tienen arreglo.Aunque a veces…, hay momentos…, en fin, en que ese sentimiento de añoranza tiene su puntito, no crea.

  6. Reinhard

    El artículo de M.M. me parece magnífico; la película me gustó bastante, ¿ que el director toma partido por el personaje? Está en su derecho si considera que le personaje es fascinante. Los juicios, para la Historia.

  7. Bremaneur

    Perdón, perdón. Es que yo no veo que el director tome partido por el personaje. Cuenta lo que ocurrió. Se limita a eso.

  8. Reinhard

    Apreciado Bremaneur:Yo hago una pregunta y doy una posible respuesta por si fuere cierto que toma partido.Aunque, coincidirá conmigo, en que contar, lo que es contar, y no digo que aquí sea así, se puede hacer de muchas maneras. A mí, en el bachillerato, me contaban la guerra civil según Pierre Vilar y Tuñón de Lara.

  9. Bremaneur

    Insisto: que el director centre su película en Sandoval no quiere decir que tome partido por Sandoval. Seguro que esto está en el punto 5.63 del tratado lógico pedagógico de Winchester.Por cierto, veo que en el interesantísimo blog de Fedeguico ha reaparecido Borde. Mola.

  10. Reinhard

    No creo que el director tome partido, aunque algunos puedan pensar eso por ser, precisamente, objetivo; todo depende de cómo y con qué disposición llegue uno al personaje. En mi caso conocía poco de él.¿ Qué tratado es ése? ¿ No será tractatus?Borde es un crack: auguro días turbulentos para fede.

  11. Yossarian

    No estoy de acuerdo con su análisis, Yossarian. García-Alix presenta hechos y no se me alcanza qué es lo que, según usted, puede ocultar. De hecho, por haberlo presentado todo tal y como fue, ha tenido fuertes críticas en las presentaciones de la película.—No me he explicado bien. Las críticas a García-Alix proceden esencialmente del mundo ácrata, y en su inmensa mayoría no son sino ignoratio elenchi o puros ad hominem.Mi crítica no se centra en el tratamiento de la figura de Felipe Sandoval. Por poner un par de ejemplos, el relato que hace de la toma del cuartel de la Montaña me parece tramposo y el de la cárcel Modelo, vago e incompleto.

  12. Bremaneur

    Por poner un par de ejemplos, el relato que hace de la toma del cuartel de la Montaña me parece tramposo y el de la cárcel Modelo, vago e incompleto.***Gracias por concretar, Yossarian. Esto me obliga a ver de nuevo la película. Como aquí hemos hablado largo y tendido de la toma del Cuartel, podré juzgar con más conocimiento. Si no es mucho pedir, ¿por qué le parece tramposo ese relato?

  13. Neguev and me

    …Y no solo eso Brema. A algunos nos han pegado la svástica. No se si conoce la pelicula ” David” de Lilenthal, tuvo en premio en le festival de Berlín, hace algunos años, no muchos: Pues en esa película a unos nazis callejeros, no se les ocurre mejor idea que coger un viejo judío y tatuarle en la frente una svástica.

  14. Bremaneur

    Neguev, he leído esos comentarios y las torpes excusas del hijo de puta que los ha hecho. No haga caso pero esté alerta.

  15. Reinhard

    Me gustan mucho, Bremaneur, sus autores de marcada ideología progresista. Solamente echo en falta algo de Manoliño Rivas. Dígame: ¿somos lo mejor de cada casa?

  16. Bremaneur

    Dígame: ¿somos lo mejor de cada casa?***No sé. Fíjese… he llegado a pensar que Gómez ironizaba. Sé que es mucho pedirle, pero pienso que ya que no podemos codearnos con los sabios del blog de Fede, Gómez podría pasarse por aquí y dejarnos un par de líneas, a manera de redención verbal y pedagógica. No somos dignos de que entre en nuestra casa, pero una palabra suya bastará para salvar nuestra calma. Además no todos los días podemos seguir el interesantísimo blog de Fede. Cuando me toca tratamiento en el psiquiátrico o cuando tengo que fichar en comisaría me es imposible pasarme a purificar mi degenerado cerebro y mi espíritu prostitutriz.

  17. Morituri te salutam

    He visto la película de Sandoval y no creo que lo que dice del cuartel de la Montaña sea mentira. El unico fallo que se le puede achacar es de guión en un momento muy concreto. Es una cosa mínima pero que confunde al espectador en cuestion de donde se encuentra Sandoval en un determinado momento.

  18. Bremaneur

    Morituri, ¿qué momento es ese? ***Borde es un crack: auguro días turbulentos para fede.***Pues que tenga cuidado. Meterse con Fede puede costarle a uno muy caro. Está demasiado protegido.

  19. Morituri te salutam

    no recuerdo con exactitud. Es en el último tercio de la película cuando Sandoval está siendo torturado pero antes se habla de acontecimientos pasados. Durante unos segundos no se sabe donde está Sandoval.

  20. Neguev and me

    Brema, ¡y que no se me quita el desasosiego! De todas formas reconozca que es mucho mejor que a alguien le parezca haberte visto con una svástica en una manifestación a favor del bilingüísmo que que te metan en un gulag o un campo de exterminio. Ya veo que ha aparecido Borde, pero momentáneamente. El resto, supongo que lo ha leido, es un interesante debate sobre el creanoinismo y la existencia y omniscencia de dios, que ha terminado como todas las tertulias que se precien en este país, hablando de futbol.NB( Y ahora qué caigo ¿Qué fantasma me recordará a mí su título? )

  21. Aquitania

    Don Brema, tiene vd. un mail en gmail (con tanta añoranza, me puse a revisar fotos, para alimentarla un poquito que es lo único que he conseguido)

  22. Anonymous

    M. VON DUSSELDORF.”…The charge that criticism of Israel is implicitly anti-Semitic — is regarded in Israel and the United States as Israel’s trump card. If it has been played more insistently and aggressively in recent years, that is because it is now the only card left. The habit of tarring any foreign criticism with the brush of anti-Semitism is deeply ingrained in Israeli political instincts: Ariel Sharon used it with characteristic excess but he was only the latest in a long line of Israeli leaders to exploit the claim. David Ben-Gurion and Golda Meir did no different. But Jews outside of Israel pay a high price for this tactic. Not only does it inhibit their own criticisms of Israel for fear of appearing to associate with bad company, but it encourages others to look upon Jews everywhere as de facto collaborators in Israel’s misbehavior. When Israel breaks international law in the occupied territories, when Israel publicly humiliates the subject populations whose land it has seized — but then responds to its critics with loud cries of “anti-Semitism” — it is in effect saying that these acts are not Israeli acts, they are Jewish acts: The occupation is not an Israeli occupation, it is a Jewish occupation, and if you don’t like these things it is because you don’t like Jews. In many parts of the world this is in danger of becoming a self-fulfilling assertion: Israel’s reckless behavior and insistent identification of all criticism with anti-Semitism is now the leading source of anti-Jewish sentiment in Western Europe and much of Asia…”excerpted from the article“The Country that Wouldn’t Grow Up”by Tony JudtHa’aretz, http://www.haaretz.com, 5/5/06

  23. Anonymous

    Anónimo dijo… ———————–Joder, el Sr. Verde se ha vuelto a equivocar de blog…..la vejez.

  24. Neguev and me

    <> But Jews outside of Israel pay a high price for this tactic. Not only does it inhibit their own criticisms of Israel for fear of appearing to associate with bad company, but it encourages others to look upon Jews everywhere as de facto collaborators in Israel’s misbehavior<>Es enternecedor que el autor del artículo piense en los diaspóricos y quiera salvarnos del síndrome de Estocolmo. Cuando un periódico como Ha’aretz cuela entre sus páginas este tipo de artículos, por un lado nos alegramos de ver la libertad de prensa, pero por otro..En fin me duele el estómago de reirme.Perdone Brema, creo que no era el sitio

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