La biblioteca fantasma

Y mañana sábado…

El filmador antiartístico dispara sobre una pared de ladrillos y caza inesperados y auténticos pájaros cubistas.

El filmador artístico dispara sobre falsos pájaros cubistas y caza un inservible ladrillo.

El filmador antiartístico ignora el arte, filma de una manera pura, obedeciendo únicamente a las necesidades técnicas de su aparato y al instinto alegrísimo e infantil de su fisiología deportiva.

El filmador artístico conoce el arte casi siempre groseramente, y obedece a las arbitrariedades sentimentales de su genialidad.

El filmador antiartístico se limita a las sensaciones psicológicas, primarias, constantes, estandarizadas. Así tiende a la supresión de la anécdota.

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Los mejores intentos de filme artístico, algunos selectos citemos el de Man Ray y Fernand Léger, parten de una inexplicable equivocación fundamental. El mundo del cine y el de la pintura son bien distintos. Precisamente, las posibilidades de la fotografía y del cinema están en esta ilimitada fantasía que nace de las cosas mismas.

Salvador Dalí, «Film-arte. Film-antiartístico», La Gaceta Literaria, 15 de marzo de 1928

Man Ray, L’étoile de mer (1928)