La biblioteca fantasma

Del cubismo al clasicismo (V)


Gino Severini, En el Nord-Sud, 1916

(Concluye el capítulo I.)

Uno no se convierte en clásico con las sensaciones, sino con el espíritu. La obra de arte no debe comenzar por un análisis del efecto, sino de la causa, y no se puede construir sin método, basándose únicamente en los ojos y el gusto, o sobre vagas nociones generales.

Tengo el máximo respeto e interés por las investigaciones llevadas a cabo en mi medio, en el que colaboro con lealtad y entusiasmo desde hace más de diez años. El rigor que demuestran constituye ya un paso adelante en la dirección justa, y la tendencia constructiva será necesaria sin duda cuando los pintores sepan utilizar mejor el compás y el número. Hoy sin embargo, a decir verdad, pese al talento y los excelentes propósitos, las muestras no propenden hacia una sensación cerebral ni se elevan al espíritu. Y la regla obedece todavía a un empirismo más o menos instintivo y sensorial.

Creo que el cubismo —quizás la única tendencia interesante en lo que respecta a rigor y método, de ahí que la considere la base del nuevo clasicismo naciente— aún es una fase extrema del impresionismo. Y resulta obvio que podrá superarse esta época artística de transición para construir de acuerdo con las reglas cuando los pintores posean un conocimiento absoluto de las mismas. Se trata de reglas que se encuentran en la geometría y los números, tal como veremos en las próximas páginas.

(Traducción de Gongren)