La biblioteca fantasma

España no existe

Estamos de enhorabuena. La editorial Vervuert-Iberoamericana ha reeditado el libro de Alberto Hidalgo España no existe, un duro alegato contra la España de principios de siglo XX, contra sus habitantes y sus costumbres. Un libro divertido, violento y sanguinario. La nueva edición incluye además los capítulos de Muertos, heridos y contusos dedicados a autores españoles y algunos ensayos del editor, Carlos García. Hasta hace pocas semanas se podían conseguir las primeras ediciones en librerías anticuarias. Hoy compruebo que han desaparecido todas.

Recupero la reseña que en su día hice de Alberto Hidalgo. Espero que la disfruten.

Arte e industria del desprecio

Hidalgo, Alberto. Diario de mi sentimiento: (1922-1936). Buenos Aires: Edición privada, 1937. 371 p.

Guillén, Alberto. La linterna de Diógenes. 2ª ed., aum. Lima: Librería y Casa Editora de M. Lorenzo & Rego, 1923. 402 p.

A la tertulia de Ramón Gómez de la Serna, en el café Pombo, se asomaron muchos escritores y periodistas hispanoamericanos. Juana Martínez Gómez hace una nómina exhaustiva de todos ellos. Durante los años 20 fueron asiduos dos poetas peruanos, nacidos ambos en Arequipa, que llaman especialmente la atención: Alberto Guillén y Alberto Hidalgo. Airados, furibundos, críticos atroces. Guillén, pérfido y canalla; Hidalgo, violento y grosero. Llegaron a España y cultivaron el trato con los escritores e intelectuales del momento. Y escribieron sobre ellos y sobre el país páginas llenas de desprecio. Un desprecio altivo y excesivamente cincelado por el contraste con su propia megalomanía.

Guillén anduvo de la mano de Rufino Blanco-Fombona, que aparentemente instigó y después llegó a publicar La linterna de Diógenes. El libro contiene pequeñas crónicas de los encuentros y entrevistas que Guillén mantuvo con algunos literatos. Azorín, Baroja, Palacio Valdés, Carrere, Noel, Díez Canedo, Camba, Cansinos-Assens y muchos otros desfilan por sus páginas. La primera edición es del año 1921 y se publicó en Madrid. Esta segunda, editada dos años después en Lima, añade más entrevistas y una selección de cartas y artículos que recogen el revuelo que se armó con su publicación.

Guillén es despiadado, ruin, mezquino, mentiroso. No deja títere con cabeza, insulta sin dar razón y es amigo del cotilleo y de la delación. Al igual que Blanco-Fombona y Alberto Hidalgo, su obsesión es la limpieza y el baño, y acusa a casi todos los escritores de sucios y puercos. Baroja, Carrere y Caro-Raggio salen especialmente mal parados. Azuza a Palacio Valdés para que hable mal de todo el mundo y le promete discreción, pero acaba escribiendo todas las azagayas envenenadas que el novelista lanza contra todos sus amigos. No sólo hay chismorreo en el libro. Guillén se expone ante todos insultándoles sin consideración. De éste dice que padece satiriasis, del otro dice que huele mal. Arrolla. Gómez de la Serna le dedica páginas elogiosas en La sagrada cripta de Pombo, y éstas sirven de prólogo a La linterna de Diógenes. El epílogo es de Pérez de Ayala, que no sale especialmente bien parado en el libro.

Alberto Hidalgo reprocharía a Guillén y a Blanco-Fombona que se hubiesen apropiado de su técnica libelista. Según él, La linterna de Diógenes es un plagio. La violencia de este libro es parecida a la que utiliza Hidalgo en sus obras, pero Hidalgo es más refinado en su desprecio. Da razón de él, argumenta a su modo y su manejo del insulto y la palabrota es infinitamente más llamativo.

Martínez Gómez esboza la memoria que ha quedado de ambos: “[…] la figura de Guillén fue quedando más olvidada; Hidalgo, sin embargo, ha sido revaluado, sobre todo en los últimos años, por el valor de su poesía y por su papel como iniciador e introductor de las vanguardias”. Habría que añadir porque su escritura virulenta tiene también más calidad. En el libro de Guillén aparece con más frecuencia el autor que los entrevistados. Cansan sus gestos displicentes, como de catalán irritado.

Las huellas de Alberto Hidalgo en España las encontramos primeramete, según cuenta Bonet en su Diccionario de las vanguardias en España, “en el Almanaque de las Artes y las Letras para 1928, en La Gaceta Literaria y en el suplemento de La Verdad”. En 1921 edita él mismo en Buenos Aires España no existe: conferencia leída en un café de Madrid, ante una veintena de amigos, el 25 de julio de 1920. Polémica diatriba contra España, su paisaje, sus escritores, su falta de higiene, sus costumbres bárbaras y, entre otras muchas cosas, sus mujeres, a las que considera en su totalidad como unas putas. Creo, no obstante, que el filo de la navaja con la que saja España no está tan afilado como en sus obras anteriores: Hombres y bestias, Jardín zoológico o Muertos, heridos y contusos. Y mucho menos en su Diario de un sentimiento, donde aparece una versión de “Sánchez Cerro o el excremento”.

Diario de un sentimiento es un libro editado por el propio Hidalgo. Antes de llevarlo a la prensa escribió una carta a varios intelectuales hispanoamericanos proponiéndoles costear la edición. La carta dice así:

Buenos Aires, Enero de 1937
Distinguido compañero:
Me he decidido a publicar un diario que escribo desde hace más de quince años. Por supuesto, ni siquiera lo he ofrecido a los editores. ¿A qué editor podría interesarle algo tan íntimo, tan personal, como un diario? Además, se trata de una obra en que la violencia llega a lo inaudito, una violencia de expresión tan extrema como no se conoce en idioma castellano. Por eso mismo, semejante libro no debe ser objeto del comercio común de las librerías. Debe circular sólo entre cierta gente: escritores, artistas, amigos. Los originales alcanzan a dos mil páginas, en las que está expresada la reacción de un hombre sin pelos en la lengua, frente a una multitud de problemas de la literatura, las otras artes, la política, la conciencia y la vida. Usted puede no pensar como yo, y aparte la emoción que le cause mi juicio, afectuoso o agresivo, sobre su persona, –si hay alguno–, estoy seguro de que leerá mi libro de cabo a rabo. Pero el costo de impresión es enorme, a causa de la cuantiosidad de sus páginas y el tiraje, naturalmente, reducido, como que acaso no llegue a los trescientos ejemplares. Los escritores, los artistas, los amigos, pueden costear la edición. Le ofrezco, pues, un ejemplar, al precio de $ 5.- moneda argentina. Envíeme su importe, al recibo de la presente o después, al recibir el volumen, como le sea cómodo. Lo necesario es que yo conozca su decisión, para establecer el tiraje. Cheque a mi nombre o giro postal o bancario a: Cerrito 484, Buenos Aires.
Reciba mis atentos saludos.
Alberto Hidalgo 

Bonet califica el libro como “fantástico y disparatado”. Son anotaciones escritas durante quince años durante sus estancias en Berlín, en España (describe el mundo de las tertulias –él las llama “peñas”), en Argentina. Arremete brutalmente contra los ultraístas; descabella a Baroja, a Lorca, a Papini; esboza teorías sorprendentes sobre el desnudismo; escribe pequeñas crónicas de una eficacia insuperable. Doscientas anotaciones sin fecha, grageas de los colores del resentimiento, la tristeza, el odio, el ladrido, el aullido, la vitalidad juvenil y por encima de todo un desprecio que, como se ha dicho antes, está excesivamente cincelado por el contraste con su propia megalomanía.

El arte del desprecio ha de comenzar por uno mismo. Hay que conocer la artesanía de escupir al ventilador que ha de devolvernos nuestros propios gargajos. Hay que dominar la industria de mirarnos en el espejo y no poder aguantar la mirada del ser despreciable que tenemos delante. Conviene saber que no estamos exentos de la podre del alma humana. Quizás sólo del desprecio que podamos sentir hacia nosotros pueda nacer la compasión. La compasión que podamos sentir por nosotros mismos, la compasión nacida del propio egotismo, es posible que sea la que extendamos hacia los demás. Dentro de la misma rabia, la comprensión.

Gracias a la incorporación de librerías hispanoamericanas en los catálogos españoles de libro viejo pueden encontrarse las ediciones de las que dispone La Biblioteca Fantasma. De La linterna de Diógenes, de Alberto Guillén, pueden comprarse tanto la primera como la segunda edición aumentada. En el año 2001 la pequeña editorial Ave del Paraíso reeditó el libro y puede comprarse por menos de 15 €. Por su parte, la librería anticuaria Sur, de Perú, editó 300 ejemplares de una selección de libelos de Alberto Hidalgo. La tituló De muertos, heridos y contusos. Incluye un prólogo de Fernando Iwasaki y un epílogo de Álvaro Sarco.

De Alberto Guillén y de Alberto Hidalgo hay una copiosa bibliografía. Quisiera destacar los ensayos que les dedicó José Carlos Mariátegui en su libro 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, disponible en internet.

Diario de mi sentimiento puede comprarse en librerías hispanoamericanas. El ejemplar de La Biblioteca Fantasma lo compré a la prestigiosa Librería de Antaño. Su catálogo es impresionante, sus precios más que razonables, sus descripciones bibliográficas completísimas, sus dueños un prodigio de profesionalidad, los envíos rapidísimos. El ejemplar, dedicado a Ramponi (A Jorge Enrique Ramponi, ofreciéndole una perspectiva de amistad, Alberto Hidalgo, julio 1937, Buenos Aires) venía acompañado de dos cartas dirigidas al poeta argentino Jorge Enrique Ramponi. Una de ellas es la transcrita anteriormente. Se trata de la copia ciclostilada que Hidalgo envió a diferentes intelectuales. Añade en esta copia un texto mecanografiado que dice así: “Con mis afectos y por especial encargo de Emilio Pettoruti”. Emilio Pettoruti es el autor del óleo que reproduce la portada del libro. La otra carta está manuscrita en papel con un membrete especial: una poesía del mismo Hidalgo. En la carta le pide a Ramponi datos sobre su vida y su obra con el fin de redactar una nota para alguna revista o periódico.

 

  1. Almogàver2014

    Una altra prova més que Espanya és una ficció. A veure quan els pobles ibèrics acabaran amb aquesta ficció i ens deixaran als catalans ser lliures i europeus.

  2. almogàver2014

    Bé, anem bé. Un llatinoamericà demostra que Espanya no existeix, un patriota català l’aplaudeix i l’horda caprina de Guardamar avall bala.A que no teniu collons de parlar de Salvador Sostres.

  3. Reinhard

    Otro que viene con la fecha mágica. En 2014, como tres siglos atrás, a correr como conejos. Maricón el último.

Los comentarios están cerrados.