La biblioteca fantasma

El gallo y el arlequín (I)

El gallo y el arlequín

por
Jean Cocteau

[1918]

I

* El arte es la ciencia hecha carne.

* El músico abre la jaula de las cifras; el dibujante emancipa la geometría.

* Una obra de arte debe satisfacer a todas las musas. A eso lo llamo la prueba del nueve.

* Una obra maestra es una partida de ajedrez ganada por jaque mate.

* UN HOMBRE JOVEN NO DEBE ADQUIRIR VALORES SEGUROS.

* El tacto del audaz consiste en saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos.

* Hay que olvidar un prejuicio baudelairiano; Baudelaire es un burgués. La burguesía es la gran raíz de Francia; todos nuestros artistas han salido de ahí. Hijos de familia emancipados. Quizás se hayan librado de ella, pero les ha dotado de una base sobre la que construir peligrosamente.

* Tras toda obra importante hecha aquí hay una casa, una lámpara, algo de sopa, fuego, vino y pipas.

* El instinto debe vestirse con el método, aunque ese instinto, por sí solo, nos permite descubrir un método propio con el vual vestirlo.

* El ruiseñor canta mal.

* Entre los comediantes hay magos y eso nos divierte, pero sólo se les consiente que su número tenga lugar. Introducir un conejo en un sombrero y salir de las jaulas está bien, pero introducir un conejo y sacar otro… ¿no será que ese mal mago quiere pasar por un poeta?

* Un artista puede abrir, a tientas, una puerta secreta sin comprender nunca que tras ella se escondía el mundo.

* Por eso, si el hombre que pasa por el padre de una escuela porque lo ha decidido, se encoge un día de hombros y reniega de ella, eso no desacredita en nada a dicha escuela.

* La fuente desaprueba casi siempre el itinerario del río.

* El artista es el verdadero rico. Va en automóvil. Y el público lo sigue en autobús. ¿Cómo podría sorprendernos de que lo haga a distancia?

* LA VELOCIDAD COMO UN CABALLO EMBALADO NO CUENTA.

* Desconfiad del señor Prudhomme que camina boca abajo.

* CUANDO UNA OBRA PARECE ADELANTARSE A SU ÉPOCA ES PORQUE SIMPLEMENTE LA ÉPOCA VA MÁS RETRASADA.

* Un artista no se salta escalones; si lo hace, habrá perdido el tiempo, porque después tendrá que volver a subirlos.

* Un artista que retrocede no traiciona. Se traiciona.

* La emoción resultante de una obra de arte no cuenta verdaderamente a menos que no se haya obtenido por chantaje sentimental.

* En arte, todo valor que se prueba es vulgar.

* HAY QUE SER UN HOMBRE VIVIENTE Y UN ARTISTA PÓSTUMO.

* La verdad está demasiado desnuda; no excita a los hombres.

* Un escrúpulo sentimental nos impide decir toda la verdad frente a una Venus que oculta el sexo con la mano. Ahora bien, la verdad muestra el sexo con la mano.

* Satie decía: «Quiero hacer una obra para perros; ya tengo el decorado: se alza el telón y se ve un hueso».

¡Pobres perros! Su primera obra. Después se les ofrecerán espectáculos más difíciles, pero siempre se volverá al hueso.

* Todo «¡viva tal!» comporta un «¡abajo tal!». Hay que atreverse con ese «¡abajo tal!» so pena de eclecticismo.

* El eclecticismo es la muerte del amor y de la injusticia. Ahora bien, en arte, la justicia comporta una cierta injusticia.

* Cuesta negar, sobre todo las nobles obras. Pero toda afirmación profunda necesita una negación profunda.

* Beethoven es aburrido en sus desarrollos; Bach, no. Beethoven desarrolla la forma y Bach, la idea. La mayor parte de la gente cree lo contrario.

Beethoven dice: «En este portaplumas hay un plumín; hay un plumín nuevo en este portaplumas; nuevo es el plumín de este portaplumas» o «Marquesa, vuestros bellos ojos…».

Bach dice: «En este portaplumas hay un plumín nuevo para que lo moje en tinta y escriba, etc.» o «Marquesa, vuestros bellos ojos me hacen morir de amor, y ese amor, etc.».

Ésta es la diferencia.

* A veces hay de defender lo que se reprueba. ¿Cómo no se puede defender a Strauss, por ejemplo, contra quienes lo atacan por germanofobia, o a Puccini?

* Un cierto retorno a Eleusis libera el arte de la prostitución. El peor drama para un poeta es ser admirado por un malentendido.

* Hay un momento en que toda obra en marcha aprovecha el prestigio del esbozo. «¡No lo toque más!», grita el aficionado. Y ENTONCES EL VERDADERO ARTISTA DESAFÍA SU SUERTE.

* Todos tenemos una epidermis sensible a los cíngaros y las marchas militares.

(Traducción de Gongren)

[De Le rappel à l’ordre, París: Livrairie Stock, 1926.]