La biblioteca fantasma

Renegados

“Cuando fui observando sus características, entre las que destacaba su cobardía —nadie puede decir que lo haya visto jamás en una trinchera en primera línea—, su falta de humanitarismo y su desprecio por la vida de los combatientes, sus ridículos aires de estratega y sus estúpidas poses napoleónicas, yo me preguntaba cómo semejante cretino podía haber sido nombrado jefe del Quinto regimiento”

Así retrata Lister a Enrique Castro Delgado en su libro Nuestra guerra. No ha de extrañarnos la saña, el rencor y el odio que exudan sus palabras. Castro arremete contra Lister en sus libros, donde aparece éste como un alcohólico durante la guerra y como un pelele durante el exilio en Moscú.

La mención al Quinto Regimiento nos lleva a la historia de su fundación y a las diversas interpretaciones que se han hecho de ella. Por un lado, Dolores Ibarruri, Juan Modesto y otros afines negarán o silenciarán la importancia de Castro en la creación del Quinto Regimiento. Por otro lado, la certificarán, además del propio Castro, gentes como Julián Gorkin o Comin Colomer, pertenecientes todos al grupo de los renegados.

Defraudados, mancillada su fe en una ideología por la que han luchado con fiereza, la amargura y el rencor de la injusticia se verterán en la denuncia de la falsedad, la mentira y las atrocidades cometidas por el Partido Comunista. Se han sabido monigotes en manos de los superiores rusos. Algunos llegaron a asesinar para cumplir con el sueño comunista. Cuando éste se desvela como pesadilla y desvanece las ideas nobles que les impulsaron a tomar las armas, el charco de sangre y miseria que se presenta ante sus ojos les obliga a la expiación mediante la escritura y la denuncia.

“De la historia del pueblo español se ha escrito mucho. Unos con más razón y otros con menos, cada cual ha querido encontrar en esos treinta y dos meses de epopeya las páginas de su heroísmo. Pero sobre la verdad de nuestro pueblo han caído con afanes de saqueadores los exegetas del comunismo staliniano, la ganzúa de los escritorzuelos pagados en rublos, tratando de perpetrar el más villano atraco a la verdad histórica. No ignoramos que entre los comunistas, durante la guerra, hubo […] auténticos valores humanos que se batieron y murieron lealmente por la causa de la libertad. Para ellos, todos nuestros respetos y nuestra gratitud emocionada. Pero por ellos y por los cientos de miles de caídos con las banderas republicanas desplegadas en la garganta, tenemos el deber de denunciar a esos falsificadores de la historia, gritando a los muertos y los vivos, la servil dependencia de los “dirigentes” del Partido Comunista de España, quienes bajo la inspiración de sus mandatarios del Kremlin, ensuciaron la causa por la que se batía el pueblo español”. (Jesús Hernández. Yo, ministro de Stalin en España)

Entre los renegados, Jesús Hernández, depurado junto a Castro Delgado. La historia de esta depuración la cuentan el propio Castro, en Mi fe se perdió en Moscú, y Hernández en Yo, ministro de Stalin en España. También Gregorio Morán se refiere a ella con cierto detalle y rigor histórico en Miseria y grandeza del Partido Comunista de España (páginas 70-74).

Rufián: Altavoz del Frente, servicio radiofónico para los combatientes, fue una creación de Hernández como Ministro de Instrucción pública. Su mejor aportación a la historia del agitprop de guerra. Al igual que Sabdoval en París también él echó mano del teatro para atraer a “las masas”.

Rescatamos los textos del Rufián Melancólico sobre Jesús Hernández:

Jesús Hernández Tomás es una figura que no puede faltar en esta galería de fantasmas. Su destacado papel en los avatares de la historia del comunismo español, su íntima amistad con Castro y la similar deriva de sus biografías políticas, de la cúspide a las tinieblas exteriores, merece que nos detengamos en él. Lo haré en sucesivos post.

Había nacido en Murcia en 1907 y apenas niño se trasladó junto a su familia a Bilbao. A la edad de diez años trabajaba ya en la margen izquierda del Nervión. A los catorce era un activista de primera línea en las luchas obreras y fue a tan temprana edad uno de los fundadores del Partido Comunista de Vizcaya. Como bién dijo Gregorio Morán en su “Grandeza y Miseria del PCE” Hernández, perteneció a la generación de comunistas vascos de las tres “Pes”: putas, política y pistolas. A los quince años, en 1922, era guardaespaldas de Oscar Pérez Solís, Secretario General entonces de aquel Partido Comunista de España que tenía al frente de sus juventudes a Agapito García Atadell. De estos días ha quedado para el recuerdo el intento de Jesús Hernández de asesinar al dirigente socialista vasco Indalecio Prieto y también el intento fracasado de volar el periódico que éste dirigía, “El Liberal” de Bilbao. Cooptado al Comité Central del partido en 1930 Hernández marchó a Moscú al proclamarse la República donde recibió formación política e ideológica en el Instituto de Ciencias Marxistas-Leninistas. Regresó a España en 1933 pasando a formar parte del Comité Ejecutivo del Partido como secretario de agitación y propaganda, cargo que le llevó a la redacción del periódico Mundo Obrero. Fue aquí donde Enrique Castro lo conoció:

“Jesús Hernández era algo más que de mediana estatura, flaco, con gafas, cargado de hombros. Demasiado joven y después de unos sucesos en Bilbao, que han pasado a la historia del movimiento obrero, sin razón conocida fue enviado a la Escuela Leninista. Golfo, mujeriego y amigo del buen vivir. Orador fácil, aunque no muy brillante, con ciertos aires de intelectual que rompía un poco la monotonía de aquellos hombres iguales. Fue un hombre modelado por Moscú a su gusto, porque no era ni acero norteño ni roca castellana. Un hombre que casi sin transición pasó de la masa a la cúspide, en donde generalmente se acaba el hombre. (…)

La redacción de Mundo Obrero se instaló en la calle del Cardenal Cisneros, en el primer piso de una casa modesta. Los redactores trabajaban en una sala grande y en una mesa colectiva. Vicente Uribe, el director, en una habitación aparte. Trabajaba con todo cerrado, con la boina puesta, el gesto duro, textos de los clásicos sobre la mesa… Cuando escribía parecía un animal hembra en un mal parto. Pero el enano se creía un gigante… Cualquiera que le interrumpiera era recibido con una mirada que era una blasfemia. No hacía más que el editorial, cuando lo hacía, pero era la tarea que consumía toda su jornada de director. Alguna que otra vez abandonaba el despacho, salía precipitadamente hacia la calle del Pez que tenía sus encrucijadas de carne a precio y allí se estaba lo que el cuerpo le pedía o el dinero daba de sí. Cuando regresaba se metía en el excusado, orinaba y otra vez al despacho, a hurgarse en el alma de los clásicos.

Y la boina en el mismo sitio.

Allí conoció Castro a Jesús Hernández y a Cabo Giorla. Venían de Moscú. Hernández consagrado. Lo decía su porte y un abrigo de piel que en Moscú solo se daba a los altos funcionarios. Pero era simpático, asequible y siempre con ganas de hablar a todos de la “Casa”, que por este nombre se conocía a Rusia”

Enrique Castro Delgado. Hombres made in Moscú. Barcelona: Luis de Caralt, 1963

Rufián: Hernández y Uribe, el enano que se creía un gigante de la Agit-Prop

Las palabras del Rufián sobre la participación de Hernández en el intento de asesinato de Prieto nos llevan a Max Aub:

Folleto de Indalecio Prieto acerca del libro de Jesús Hernández. Basura sobre basura. Una vez más: no quiero hablar mal de ningún español mientras estemos “fuera”. Pero esa confesión de P[rieto] asegurando que era amigo del jefe de la policía de Bilbao –en tiempos de la monarquía- y esa insensatez: ¡asegura que los soviéticos no enviaron suficiente material de guerra a España porque él no quiso trabajar de consuno con ellos! Si fuese verdad resultaría él culpable de la derrota, por motivos puramente personales, por vanidad y vanagloria, por un “a mí esos no me la dan”, porque aunque se hubiese puesto de acuerdo con los comunistas no por eso se hubieran hecho éstos con España en aquellos momentos, ni después. Prieto es uno de los hombres más funestos que ha tenido España.

(Max Aub. Diarios: 1953-1966). México: CONACULTA, 2002, entrada del 7 de mayo de 1953)

Aub se refiere al libro de Prieto Yo y Moscú y al libro de Hernández Yo fui un ministro de Stalin, editado en México en 1953. Un año después lo publicaría en España la editorial Nos, con prólogo y comentarios de Mauricio Carlavilla, quien se enfrentó a tiros con Hernández en los sucesos de Bilbao. Carlavilla denuncia en las notas a pie de página los devaneos de Hernández con la mentira y el olvido. Así, cuando éste clama contra la matanza de Katyn (explicada, por cierto, por Giménez Caballero en un libro interesantísimo), aquél le reprocha que no haga mención a las matanzas perpetradas por los comunistas, y cita concretamente el caso de Paracuellos. El inicio del prólogo de Carlavilla es toda una declaración de intenciones:

El 23 de agosto de 1923, el autor del libro, Jesús Hernández Tomás, y el autor de este Prólogo, Julián Mauricio Carlavilla, cruzaban unos balazos en la calle de Mazarredo, en Bilbao, frente a la desembocadura de la calle Ercilla, donde tenía su redacción y talleres el diario “El Liberal”, del cual era propietario y director el diputado socialista Indalecio Prieto.

Hoy, 23 de agosto de 1953, a los treinta años justos, volvemos Jesús Hernández y yo a cruzar, no nuestras balas, pero sí nuestras palabras, por mi parte, con la misma intención de acertar.

Continúa el Rufián:

Dormitorio de niños españoles en la residencia Pirogovskaya. Casa nº 7. Moscú.

Dicen todas las crónicas que Hernández fue uno de los pocos dirigentes del Partido que se interesó en la Unión Soviética por la suerte de los niños españoles. Este y otros detalles de humanidad y cercanía con aquella emigración enfrentada a las penalidades de un exilio tan duro como el ruso le granjearon el afecto y el apoyo de las bases del Partido. Esa era su principal fuerza para disputar a Pasionaria la secretaría General a la muerte de José Díaz. Enrique Castro Delgado le acompañaba en ocasiones a visitar las colonias de españoles dispersas por la geografía soviética.

“Al fin por la tarde vamos a visitar a nuestros camaradas de la fabrica “Molotov”. Viven en un piso de una casita de madera de la “colonia Americana”. Una puerta estrecha, baja de techo. Oímos las voces de los camaradas que vienen a nuestro encuentro.

Nos abrazan, nos hacen mil preguntas y después nuestro turno. ¿Que pasa? Y las divergencias aparecen en seguida. Unos acusan, otros se defienden acusando a su vez. El grupo está dividido. ¿Porqué?

Todavía no lo han dicho, pero empezamos a comprender; 300 rublos mensuales, un trabajo agotador que les obliga a echarse sobre sus camastros a la vuelta de la fábrica y a esa estrecha vivienda… decidimos una reunión para la tarde.

A las siete todos los camaradas se hallan ante la casita. Los dirigentes del grupo acusan a Manuel Vidal de entregarse a un trabajo de zapa para tomar la dirección. Este se defiende, afirmando que los actuales dirigentes no protegen los intereses del grupo español.

Hernández toma la palabra. Lo hace con tacto, sin ataques a nadie; al contrario, esforzándose para restar importancia al conflicto con vistas a facilitar la conciliación… Habla del futuro, del carácter transitorio de las actuales dificultades y de la necesidad de estar preparados para un cercano regreso a España.

Prometemos a nuestros camaradas allanar una gran parte de sus actuales dificultades. Al fin ha vuelto la cordialidad, las sonrisas forzadas han desaparecido y la alegría es general. (…)

De regreso al hotel, me asaltan amargos pensamientos; nuestros camaradas tienen hambre, van vestidos con harapos y viven amontonados los unos sobre los otros. (…)

Se acerca la primavera y se teme que los alemanes renueven la ofensiva. La situación es grave; la penuria de productos alimenticios se presenta cada vez más catastrófica; la gente cada día peor vestida; nuevas categorías de ciudadanos son movilizados y se obliga a los obreros a aumentar sin cesar la producción.

Los refugiados españoles se hallan en una situación lamentable. Un gran número de “colectividades”, salidas de Ucrania en los primeros días de la guerra, han estado más de dos meses en los trenes, viviendo en las plataformas con temperaturas de más de treinta grados bajo cero. De esta forma han cruzado Siberia… Gran parte de ellos no han llegado al término del viaje…. En Asia la situación es espantosa. “El Campesino” se ha hecho matador de perros para poder vender la carne en el mercado de Tachkend. Otros se dejan morir, procurándose en los momentos libres la madera necesaria para hacerse su ataúd”.

Enrique Castro Delgado. La vida secreta de la Komintern. Madrid: Epesa, 1950

José Díaz. No le dio tiempo a ser un renegado. Oficialmente murió por enfermedad. Lo cierto es que cayó por un balcón, y hay quien dice que lo tiraron. El relato de Castro sobre la muerte de José Díaz merece entrada aparte.

  1. Bremaneur

    Seguiré metiendo imágenes mañana y terminando de componer el texto. Trabajar con blogger y mi protoordenador es un auténtico suplicio.

  2. el rufián melancólico

    Acabo de entrar en la biblioteca y la encuentro con sus mejores galas. ¡Increible Brema!Leeré y miraré. Luego le cuento.

  3. el rufián melancólico

    ¡Exelente trabajo Bremaneur.! Se ha ganado el divan rojo de este salón. Muy bien escogidos los textos y estupendamente ilustrados. La entrada es un festín para mis ojos. Lo de de Max Aub y su opinión sobre Prieto esta muy bien traido y seguro que dará para sacarle punta al asunto.La fotografía de grupo de la jefatura del 5º Regimiento es soberbia. Mirandola parece quedar claro que la estrella del momento es ya Vittorio Vidali, alias Carlos Contreras y no Enrique Castro. La posición central que ocupa Vidali en la imagen expresa claramente su jerarquía.Es este un personaje turbio y siniestro que me interesa. Hace tiempo compré su libro de memorias de aquellos días: “La Guerra Antifascista”, editado en Italia por Vangelista Editore en 1973. Tuve la suerte de que el ejemplar contara con una dedicatoria manuscrita. Dice así:A Santiago,cordialmente(frase ilegible)Carlos21-8-79La visión que Castro da de Vidali en su libro “Hombres made in Moscú” merece ser traída a esta biblioteca Lo haré en breve aunque antes volveré sobre “el renegado”Jesús Hernandez. (Estoy de acuerdo con usted, el asunto de la muerte de José Díaz merece capítulo aparte.)

  4. Bremaneur

    Vidali también da para un capítulo aparte. Los renegados arremeten contra él con especial saña. Era un sujeto de cuidado.

  5. el rufián melancólico

    Alguna vez lo he contado. Mientras Vidali desempeñaba la jefatura del 5ºRegimiento en el convento de Francos Rodriguez, muy cerca, en el Hospital de Maudes de los Cuatro Caminos, su amante, la fotografa mexicana Tina Modotti, trabajaba de enfermera a las ordenes del doctor Planelles. Tina se hacía llamar “camarada María” y ocultaba celosamente su antigua identidad.

  6. Bremaneur

    Vidali. “Había llegado a España, enviado por Moscú, desde Moscú, como delegado ante el Socorro Rojo Internacional. Estaba casado con una tal María Modetti, italiana también, que había sido la amante de Mella, el <>mártir cubano<> y al parecer también de Diego Rivera. Era dulce y buena, de una femineidad encantadora, de un hablar lento y triste, como ella que era todo tristeza. Él era brusco, borracho, mujeriego y terriblemente ambicioso. Era de esos hombres a los que Moscú manda a ciertos lugares para darles la posibilidad de <>resucitar políticamente<>, posibilidad que ellos aprovechan aunque sea a costa del crimen mismo. Los dos, Carlos y María, eran viejos funcionarios de Moscú, en cuya ciudad, ante las casi ininterrumpidas purgas de Stalin conocieron ese miedo que hace mearse a la gente”.Enrique Castro Delgado. Hombres made in Moscú.

  7. Bremaneur

    Koltsov, sobre Vidali:“El trabajo de todos los días lo lleva Carlos, o como le llaman aquí, el comandante Carlos, comisario, el hombre más popular del 5º Regimiento.Carlos es italiano; habla en español como si fuera su lengua materna; habla también a la perfección inglés, francés y alemán, y hasta habla algo en ruso. Es un combatiente revolucionario infatigable. Se las arregla para estar en todas partes y en todas partes se alegran cuando ven su figura maciza, pero al mismo tiempo ágil y vivaracha, cuando resuena su habla, con voz de bajo, funciona las veinticuatro horas del día, posee un talento innato para organizar y animar a la gente en plena marcha.”

  8. el rufián melancólico

    Siempre se dijo que fue Vidali quien mató en Mexico a Ricardo Mella, el novio o marido, no lo recuerdo ahora, de Tina Modotti.

  9. Bremaneur

    Aquí, una < HREF="http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Antonio_Mella" REL="nofollow">foto <> de Mella tomada por la Modotti.

  10. Bremaneur

    Y < HREF="http://www.fundanin.org/cacucci.htm" REL="nofollow">aquí<>, más sobre las sospechas. Con la noticia de la existencia de una biografía de Tina Modotti.

  11. el rufián melancólico

    Indagar en Vidali es descender a las cloacas de la Comintern.Justo Martínez Amutio, gobernador socialista de Albacete en los primeros años de la guerra, le dedicó una amplia semblanza en su libro “Chantaje a un pueblo”. “Comunista italiano, de Trieste, exiliado como Togiatti, Longo y otros que actuaron durante la guerra. Formado como activista y agitador en Moscú y enviado por la Komintern y la GPU a hispanoamérica, juntamente con Guralsky y Marcucci para ayudar a Codovila, entonces delegado de la Komintern y administrador de los fondos que enviaba ésta para ayudar a los partidos comunistas, usando generalmente como tapadera el Socorro Rojo Internacional. (…)Blasfemaba constantemente y el castellano que hablaba estaba salpicado de giros y expresiones de “la Boca” platense, siempre lo más soez que conocía. Corpulento, fuerte y más bien alto, por sus ademanes y gestos aparecía a veces como una furia desatada, que en verdad lo era.Llegó a España de la mano de Codovilla a finales del 34. Su misión aparente, como en América, era el Socorro Rojo Internacional y lo conocimos a primeros del 35. Frente a la dureza y a las repugnantes condiciones que hemos señalado, sabía mostrarse a veces simpático y gracioso, de buen humor, tomando a broma la rigidez de la disciplina estaslinista -para despistar y cazar incautos-. organizando con frecuencia comilonas y juergas donde no faltaban mujeres y en las que ponía de manifiesto su degradación moral. Disponiendo de dinero, no se detenía en utilizar cualquier recurso para atraerse a los que deseaba llevar al redil comunista. (…)Todo era para él aprovechable y organizable; todo era válido, gentes y procedimientos. El formó e instruyó las primeras patrullas y pelotones, dispuso locales y cuarteles organizando la “limpieza” de los que se señalaban como fascistas, imponiendo abiertamente los métodos dictados por la N.K.V.D. Prostitutas, chulos, delincuentes habituales, toda la canalla de los bajos fondos del Madrid que “Carlos” conocía ya perfectamente, fue aprovechada por este degenerado en beneficio del Partido y utilizada en las acciones, puntos y puestos que más convenían.”Justo Martínez AmutioChantaje a un puebloG. del Toro EditorMadrid 1974

  12. Bremaneur

    He añadido alguna imagen más. Sobre la muerte de José Díaz he encontrado un par de cosas, por lo que el martes creo que puede protagonizar la próxima entrada.

  13. el rufián melancólico

    Bremaneur, esto ya es de lujo y fantasía. La galería dedicada a los renegados hará historia en esta Biblioteca Fantasma. No se si a usted le parecerá bien pero creo que no debemos olvidar al renegado más fanfarrón al iberico modo: Valentín González, “el campesino”. Sus andanzas de atracador en el Moscú de los 40 y sus fugas de los gulags y prisiones rusas son para no olvidar. Por cierto ¿Quien es el autor del “Españoles esclavos en Rusia” ? No había visto nunca ese cuaderno de Temas Españoles.

  14. Bremaneur

    ¡El Campesino! Por supuesto que merece capítulo aparte. Estoy leyendo numerosos comentarios sobre él en los libros de Gorkin y Comin Colomer. Y la reseña que aparece en <>Madrid-Moscú<> no tiene desperdicio.Hace poco corría en internet un vídeo en el que aparecía El Campesino cantando el himno del Quinto Regimiento completamente borracho. A ver si lo encuentro.El autor de <>Españoles esclavos en Rusia<> es Comin Colomer.

  15. el rufián melancólico

    Pasionaria no se puede ir de varillas en esta historia. Ella fue el martillo de herejes y renegados. La hoz, la guadaña, tenía muchos pretendientes.Nos encontramos en Moscú, un día de mayo de 1944. Castro, desde que se ha levantado en su habitación del hotel Lux, presiente la tormenta que se avecina. A media mañana recibe una llamada de la secretaria de Dolores, Irene Toboso, que le convoca a una reunión importante. a las siete de la tarde. No le avanza nada. Castro acude a la reunión como quien va al matadero.“Entramos. Dolores está sentada a su mesa de trabajo, entre Líster y Modesto, los dos generales “polacos”.-Salud, digo al entrar.Me ha parecido oír un “salud” lejano y tímido. Avanzo hacia la mesa de trabajo, a la que está sentada Dolores como un emperador entre sus dos guardianes. Líster me tiende la mano sin decir palabra. El otro general continúa hablando en voz baja con Dolores.-Sientate, camarada -dice ésta-.Nos sentamos. Cada cual saca de su cartera algunas cuartillas y del bolsillo de la americana su estilográfica y las coloca cuidadosamente delante. Nos observamos desde ambos lados de una mesa larga y estrecha, colocada delante de la Dolores. Se encuentran, a derecha e izquierda, Líster, yo, Pretel, Ignacio Gallego, Jose Antonio Uribe, Rafael Vidiella, Segis Alvarez, Josefina López, Mateu, Irene Toboso, Ortega y Modesto. En el extremo de la mesa, preside Dolores. (…)-Los camaradas de Mexico nos han enviado un informe del que se deduce que Jesús Hernández ha sido excluido del Partido por haber querido tomar la dirección y lanzarlo contra la Unión Soviética.Silencio. Nadie mira a nadie. Todas las miradas están fijas en los papeles que tiene en la mano.-Desde su llegada a Méjico, Hernandez ha tratado de atraerse a los camaradas Uribe y Mije a una lucha contra mí y Francisco Antón, tomando como pretexto la díficil situación en que se encuentra la emigración española en la URRS. Ha intentado convencer a esos camaradas de la necesidad de hacer salir de la Unión Soviética la emigración española, lo que hubiera sido un gran escandalo y un ataque al primer país socialista.Un nuevo silencio. sin levantar la cabeza, observo los rostros a mi alrededor. Modesto está pálido; Ortega, lívido; Irene Toboso sonriente; Julio Mateu, tranquilo; Josefina lópez , nerviosa. Segis Alvarez, tiene la cabeza inclinada y no puedo ver su cara; Rafael Vidiella, parece dormir. En cuanto a Esperanza González, tiene su vista clavada en Dolores, esperando continúe su relato. A los demás no los veo.-Afortunadamente, nuestros camaradas han comprendido los criminales proyectos de Hernández y han reaccionado rápida y enérgicamente. El Partido en masa ha apoyado el gesto de los camaradas Uribe y Mije, que una vez más han demostrado su adhesión inquebrantable. Hernández se ha quedado solo. La primera batalla contra esta nueva ofensiva de los enemigos de nuestro Partido, de nuestro pueblo y de la Unión Soviética, ha terminado con una victoria.Un suspiro general. En muchos, de satisfacción.-Pero sería un error, camaradas, el dormirnos sobre los laureles. La lucha por la unidad de nuestro Partido y por la defensa de la Unión Soviética, está lejos de haber acabado con lo que han hecho Uribe y Mije… Hernández tenía y tiene aquí en la Unión Soviética su compinche: Enrique Castro.La piedra ha llegado a su destino. Silencio. Todos han vuelto los ojos hacia mi.

  16. el rufián melancólico

    En la colección literaria de los renegados no puede faltar “La noche quedó atras” de Jan Valtin.Jan Valtin era el seudónimo de Richard Julius Hermann Krebs y su libro es una autobiografía apasionante y rigurosamente verídica. Su militancia revolucionaria iniciada de adolescente en los muelles de Hamburgo le llevaría a trabajar de infiltrado en la Gestapo y a conocer muy de cerca el entramado político y de inteligencia del comunismo de los años 30. Los ejemplares que conservo, dos tomos, estan editados por las Ediciones Condor de Valparaiso en 1944

  17. Bremaneur

    Interesante, Rufián. Ese libro me interesa mucho. Veo que se puede conseguir muy barato. Lo compraré. Renegados. Los renegados falangistas sufrieron un proceso muy diferente, más lento y mayoritariamente más sumiso, pero a la larga también más eficaz. Ni a unos ni a otros se les perdona su condición, y acaban siendo de una forma u otra unos derelictos.

  18. Bremaneur

    La escena que nos ha transcrito es demoledora. Castro se alarga, con ese estilo cortante que tiene, a veces exagerado a la manera de Thomas Bernhard (sí, sí, no se rían, un Thomas Bernhard algo más adusto y mesetario). Lo que viene después, los meses en la Urss tratando de huir a México, son angustiosos.

  19. el rufián melancólico

    Hay algo común a todos los renegados. Da igual la fe de la que abjuren. Comunistas, socialistas, anarquistas, falangistas… Los procesos de conversión son a la vez que liberadores, dolorosos. Algunos llegan a ellos como resultado de largos años de luchas, dudas y decepciones, como Castro o Hernández. Otros los sufren en un instante, sin previo aviso, como un arrebato místico. Ejemplo de esto último es el caso de Arthur Koestler, el gran renegado del comunismo por antonomasia.La primera señal de su conversión, su hora vertical, la experimentó en España,en una celda de la Prisión Provincial de Sevilla. Se encontraba allí condenado a muerte por espía tras ser detenido a la caída de Málaga en febrero del 37 por las “fuerzas nacionales”.“Me hallaba de pie junto a la ventana de la celda número 40 y con un trozo de alambre que había sacado de mi colchón elástico garabateaba formulas matemáticas en la pared. La matemática y particularmente la analítica, había sido la afición favorita de mi juventud, que luego hube de descuidar por muchos años. Trataba de recordar como se deducía la fórmula de la hipérbola y encontraba dificultades; luego probé con la fórmula de la elipse y de la parábola y, con gran alegría, logré deducirla. Después intenté recordar la prueba de Euclides de que el número de los números primos es infinito.(…)Desde que en la escuela conocí la demostración de Euclides, ésta siempre me lleno de profunda satisfacción, más de orden estético que intelectual. Pues bien, mientras trataba de recordar la demostración y garabateaba los símbolos en la pared, me sentí invadido por el mismo hechizo.Y entonces, por vez primera, comprendí de pronto el motivo de ese hechizo: los simbolos que escribía sobre la pared representaban uno de los raros casos en que se realiza una declaración significativa y comprensiva acerca de lo infinito por medios precisos y finitos. Lo infinito es una masa mística envuelta en la niebla, y sin embargo me era posible saber algo de lo infinito, sin perderme en ambigüedades engañosas. El significado de ésto me inundo como una ola. Esa ola se había originado en una percepción interior verbal articulada que se había, empero, evaporado al punto, dejando en su onda sólo una esencia sin palabras, una fragancia de eternidad, un temblor de la flecha en el Azul. Debo haber permanecido allí algunos minutos, como transportado en un rapto y teniendo conciencia, aunque sin expresarlo con palabras, de que “esto es perfecto…, perfecto” hasta que me di cuenta de que por detras de todo aquello estaba experimentando una ligera sensación de incomodidad mental; si, había allí alguna circunstancia trivial que echaba a perder la perfección del momento. Luego caí en la cuenta de la naturaleza de aquella sensación de fastidio: por supuesto, me hallaba en la cárcel y tal vez a punto de ser fusilado. Pero inmediatamente replicó a esto un sentimiento cuya versión verbal sería: “¿Sí?, ¿y qué?. ¿eso es todo?” Réplica tan espontánea, fresca y divertida, como si aquel intruso sentimiento de fastidio no supusiera más que la pérdida del botón de la camisa. Luego floté de espaldas en un río de paz, bajo puentes de silencio. Aquel río no venía de ninguna parte; por último ya no hubo río y ya no hubo tampoco yo. El yo había dejado de existir”.Arthur KoestlerAutobiografíaLa escritura invisibleAlianza/Emece1974

  20. el rufián melancólico

    Gongren, Gotigoti y Don Pedro, ¿Donde se meten?Aquí Bremaneur y yo pelando la cebolla de los renegados, capa a capa, con los ojos arrasados por las lágrimas y ustedes sin decir ni mu.¿No estaran creando una facción antipartido?

  21. el rufián melancólico

    Sigo con Koestler y su reflexión sobre la figura del renegado.“Es durante el periódo crítico que sigue al rompimieto con el Partido, periódo en el cual el ex-comunista se convierte en un proscrito del Partido de proscritos, y en el que vive en un estado comparable al de la mística noche oscura del alma, cuando se siente tentado a abrazar el extremo político opuesto o a tornarse en un converso religioso. Aquellos de entre mis amigos que resistieron la tentación y lograron conservar su equilibrio intelectual y emocional eran casi todos hombres empeñados en algo especial -escritores, artistas o científicos- que les procuró un proposito independiente, un centro de gravedad.Mientras fui comunista me sentí rodeado por la simpatía de gente de espíritu progresista que, sin ser simpatizantes del comunismo, respetaba empero mis convicciones. Una vez que hube roto con el comunismo, esa misma clase de gente me trató con desprecio. Las injurias que me vinieron del Partido eran naturales y se ajustaban al modelo, pero detras del resentimiento de aquellos que nunca fueron comunistas yo sentía un género distinto del reproche no formulado. Los ex comunistas son no sólo pesadas y tediosas Casandras, como lo fueron los refugiados antinazis, sino también ángeles caídos que tienen el mal gusto de revelar que el cielo no es el lugar que se supone. El mundo respeta a los conversos católicos, pero abomina de los sacerdotes perjuros de cualquier credo. Esta actitud se manifiesta racionalmente como un disgusto por los renegados. Y sin embargo el converso también es un renegado de su creencia anterior o de su falta de creencias, renegado dispuesto a perseguir a aquellos que aún persisten en creer lo que él antes había creido. Ello no obstante, se le perdona porque “ha abrazado” una fe, en tanto que el ex comunista o el sacerdote perjuro “ha perdido una fe”, y por lo tanto se ha convertido en una amenaza para las ilusiones de los demás y en alguien que les recuerda el espantoso y amenazador vacío”.Arthur KoestlerAutobiografíaLa escritura InvisibleAlianza/Emece

  22. Bremaneur

    <>Es durante el periódo crítico que sigue al rompimieto con el Partido, periódo en el cual el ex-comunista se convierte en un proscrito del Partido de proscritos, y en el que vive en un estado comparable al de la mística noche oscura del alma, cuando se siente tentado a abrazar el extremo político opuesto o a tornarse en un converso religioso.<>***Como recuerda esto a lo que dice Velarde Fuestes de Castro en su obituario.

  23. el rufián melancólico

    Si, absolutamente. La necrológica de Juan Velarde es lúcida de principio a fin.

  24. GOTIGOTI

    Bremaneur,mut bién traida la conparación de Castro con Bernhard,otro gran despotrcador,de la raza de los Céline,Unamuno,Quevedo,Bloy. Y puesto que la biblioteca va de renegados,permitanme co9ntarles de qué he renegado, Llega uno a una edad en la que hay que hacer un ajuste de cuentas. Un ajuste de cuentas con el engaño,con el autoengaño. La víctima de mi depuraciónha sido el engaño literario,ese edulcorado engaño que permite separar al escritor de su obra,a la moral de la estética. Dicen muchos modernos que disfrutan con la prosa de Céline,por ejemplo,pero que detestan al Céline hombre y su visión del mundo: Pero ¿qué coño es lo que les gusta? ¿como insulta? ¡ venga ya! A otros parece que les gusta Junger,¿qué es lo que les gusta? su culto a los héroes? , ¿su nacional-bolchevísmo?.o ¿solo les gusta cuando recoge insectos? ¿Se puede vseparar a un hombre y su visión de su obra? ¡ A otro perro con ese hueso,modernos alejandrinos. Reniego del logos y vuelvo al mito Vuelvo a la compañía que me deslumbró a los veinte años: Unamuno, Céline, Spengler, Quevedo, Junger. Esta biblioteca también me hace recordar mis lecturas juveniles,llenas de guerras,espias,tridores,venganzas. Muchas gracias.aprendo mucho con ustedes.

  25. Bremaneur

    Mientras leía el comentario de Gotigoti mi cerebro trataba de resumir mi punto de vista sobre este asunto. El cabronazo del Rufián (con perdón) lo ha expresado con absoluta precisión.

  26. el rufián melancólico

    De las reflexiones y reseñas publicadas sobre la intervención soviética en la guerra de España al calor de la aparición del libro “Spain Betrayed” (España traicionada; Stalin y la guerra civil, Ronald Radosh y Mary R. Habeck, Planeta 2002) quiero rescatar las primeras líneas del articulo “Ensayo del mal” que a este libro polémico dedicó el historiador Tony Judt en las páginas de la revista New Republic. “Cuando uno vuelve los ojos y contempla el detritus del siglo XX, es tentador dejarse llevar por la desesperación. ¡Tantas mentiras! Asomarse al pasado reciente de Europa es tropezar con el mito mancillado de uno y la ilusión envenenada de otro: con algo lo bastante viejo como para ser desechado, pero que puede explotar en el mismo instante en que se ve expuesto a la luz de la interrogación contemporánea.El “nosotros” que persigue vigorosamente la evidencia no puede traer sino dolor al “ellos” cuyas historias desmonta. Ésta no es razón suficiente para desviar los ojos o evitar preguntas difíciles; pero es una advertencia de que la historia contemporanea es casi siempre polémica. Todo aquel que escribe sobre la Europa del siglo XX participa de ella y carga con ciertas responsabilidades implícitas. Uno no se adentra de modo informal en el pasado problemático de los demás. Como tampoco pronuncia su veredicto ex catedra para luego salir a toda prisa del lugar.Estas observaciones vienen provocadas por la idea de que el problema del siglo XX, en última instancia, no son sus demasiadas mentiras sino sus demasidas verdades. (…)España no es el único foro del maniqueísmo contemporaneo. Todo intento de escribir la historia de la resistencia y el colaboracionismo durante la Segunda Guerra Mundial, o la historia de los Balcanes, o la historia comparativa del nazismo y el comunismo, o incluso de asuntos más modestos (el lugar de Mussolini en el pasado italiano, por ejemplo), se arriesga a embarrancar en estos bajíos. Pero el caso de España es un caso distintintivo. Para muchos (en los dos bandos: tambien la derecha tuvo sus voluntarios internacionales, de Irlanda a Rumanía) fue la última Gran Causa: La única vez en que la gran confrontación del siglo XX entre izquierda y derecha tuvo lugar en un terreno no manchado por el egoismo.Muchos participantes y observadores perdieron su inocencia en España. Louis Fischer, en las páginas de “Men and Politics” afirmó que la experiencia española propuso su Kronstadt, su arreglo de cuentas con el espejismo comunista; pero la experiencia más típica fue la de figuras como Orwell, Koestler y Malraux, que vieron cortadas de raíz sus ilusiones en España. Fue en España donde se percibieron los primeros indicios del cataclismo que vendría luego. Y de todas las esperanzas perdidas de los años treinta, la “década vulgar y deshonesta” de Auden, la causa de España es la que perduró más tiempo en la memoria colectiva. (…) Pero necesitamos añadir a éstas la verdad sobre el comunismo; no verdades sobre Stalin, o incluso Lenin, o Moscú, o la nomenklatura, o los rusos, o los extranjeros, sino la verdad sobre el comunismo: que fue una trampa excepcionalmente deshonesta cuyas víctimas aquiescentes incluyen a sus distantes apologistas en Inglaterra y Norteamérica, los mismos que enviaron a otros al infierno con entusiasmo y la mejor de las intenciones. En la terrorifica confusión de los años treinta, en el todo o nada de la guerra contra Hitler, en el espejo deformante de la Guerra Fría, aquellos que pensaban que podían salvar la esencia del “sueño” comunista separándolo de la corrupta penumbra soviética eran, supongo, idiotas útiles, aunque sólo fuera para esa penumbra corrupta. Hoy solo son idiotas.”

  27. Bremaneur

    < HREF="http://bremaneur.fortunecity.com/judt.rar" REL="nofollow">Tony Judt<>, siempre tan lúcido. Le agradezco enormemente que lo haya traído a este polvoriento rincón, amigo Rufián.

  28. el rufián melancólico

    Conservo las memorias de Koestler en la edición de bolsillo de Alianza Editorial de 1974. Gran parte de mi “educación literaria” se la debo a esta colección editorial. Vino a sustituir, mediados los años setenta, en nuestras estanterías a los libros de Austral y de Losada. Libros baratos que nos acompañaban en los bolsillos de nuestras zamarras, leíamos en el metro y en las aulas e intercambiábamos con avidez con los amigos. La riqueza del catálogo editorial era apabullante y sus cubiertas, diseñadas por Daniel Gil, hicieron historia en el diseño gráfico español.A repasar ayer el texto de Tony Judt, “Ensayo del mal”, me sorprendió la coincidencia casi literal de éste con muchas de las apreciaciones escritas muchos años atrás por Koestler. El fue el primero en quitarse la venda de los ojos.“De suerte que, mirando estas cosa a distancia, aquellos días están teñidos de una cínica insinceridad, por detrás de la cara que se exhibía en público. pero mientras duró, el “Frente Popular” poseyó una fuerte atracción emocional y constituyó la ferviente “Mystique” de un auténtico movimiento de masas.La misma ambigüedad regía en los acontecimientos de la guerra española. hoy todos conocemos las consecuencias de ello: Rusia se negó a dar asilo a los sobrevivientes de las Brigadas Internacionales y exterminó a todos los rusos y españoles que desempeñaron una parte importante en la guerra civil y sabían demasiado acerca de lo que ocurría detrás del escenario. Hoy sabemos como Rusia prolongó la agonía de España, enviando refuerzos suficientes para mantener la guerra hasta llegar a un acuerdo con la Alemania nazi, que constituía su mira principal; sabemos que utilizó a España como un instrumento mortal para desembarazarse de los anarquistas, trotskistas y otros políticos indeseables. (…)Hoy sabemos todo esto, pero entonces no lo sabíamos. Ahora sabemos que la nuestra era una verdad a medias, que nuestra lucha era un combate librado en la niebla, y que los que sufrieron y murieron en la guerra no eran sino peones de una complicada partida de ajedrez entablada entre dos adversarios totalitarios que pugnaban por dominar el mundo. Pero cuando las Brigadas Internacionales salvaron Madrid el 8 de noviembre de 1936, todos sentimos que pasarían a la historia como pasaron los defensores de las Termópilas; y cuando los primeros aviones rusos aparecieron en los cielos del bombardeado Madrid, todos los que habíamos vivido la agonía de ña indefensa ciudad los consideramos como los defensores de la civilización. (…)Comparada con Alemania, España era un país pequeño y remoto, y sin embargo Franco desató por el mundo entero olas de indignación más apasionadas que Hitler en los primeros tiempos de su régimen. Los actos de terror llevados a cabo por los nazis estaban ocultos, por lo menos, detrás de las paredes de las paredes de las prisiones y los campos de concentración. pero la matanza de Badajoz, el bombardeo de Madrid, los niños muertos de Getafe, Guernica arrasada, eran acontecimientos públicos frente a los cuales el mundo reaccionaba con una espontánea convulsión de horror. En la guerra española hubo además otros elementos que conmovieron directamente la memoria colectiva de Europa. Una vez más, los moros andaban desatados detrás de los Pirineos; solo que esta vez eran defensores de la Iglesia. Las sombras de la edad media parecían haber cobrado vida, de las gárgolas brotaba la sangre a chorros. (…)España hizo que por última vez, se contrajera crispada la conciencia agonizante de Europa.La campaña de propaganda internacional, en virtud de la cual se se expresaba esa conciencia, era una mezcla de pasión y de farsa.Por una parte, España hubo de convertirse en el punto de reunión de la bohemia internacional izquierdista. Bloomsbury y Greenwich Village continuaron celebrando festines revolucionarios; poetas, novelistas, periodistas y estudiantes de Arte cruzaron en masa los Pirineos para asistir a congresos de escritores, para levantar la moral de las tropas leyendo fragmentos de sus obras frente a altavoces móviles, para hacerse cargo de trabajos muy bien pagados, aunque de corta duración, en alguno de los numerosos departamentos de radio y propaganda y para “ser útiles”, como se decía, en toda clase de funciones secretas. (…)Pero por otra parte estaban Ralph Fox, Julian Bell, Cristopher Cadwell, John Cornford y otros que se alistaron valientemente en la Brigada Internacional y fueron muertos. Y también estaban George Orwell, Gustav Regler, Alfred Kantarowitz, Humphrey Slater, Tom Wintrigham y otros escritores que lucharon corriendo enormes riesgos y guardando menores precauciones que en una guerra normal. Y también estaba André Malraux, que organizó una una escuadrilla de voluntarios en las Fuerzas Aéreas Republicanas, que escribió su obra maestra, “L`espoir” y que por último trasformó esta obra en una de las películas más grandes que se hayan producido, con lo que, a la manera de un pretidigitador, unió en su persona los dones, normalmente incompatibles, de la acción, el arte y la propaganda.De suerte que lo mismo que las otras guerras, la de España fue una mezcla de vanidad y sacrificio, de elementos grotescos y sublimes, sólo que en mayor medida, porque las guerras”ideológicas” son, en cierto modo, más artificiales, confusas y absurdas que las tradicionales guerras que se llevan a cabo entre naciones.”Arthur KoestlerAutobiografía5/La escritura invisible.Alianza/Emece 1974

  29. GOTIGOTI

    Rufián, ¿que tal es la traducción de “La noche quedó atrás” en la edición que usted maneja? se lo pregunto porque veo que existe una edición de Seix Barral,editorial de cuyas traducciones me fio,pero que es más cara. Gracias

  30. el rufián melancólico

    Aceptable. No me chirrió demasiado. No he leido la edición de Seix Barral pero recuerdo haberla visto. Tal vez sea mejor su traducción y merezca la pena hacerse con ella. Desde luego el libro lo merece.

  31. Aquitania

    Bremaneur, el próximo domingo estaré en Madrid, algún encargo?Rufián, lo dicho, si está disponible, le apetece y no tiene nada mejor que hacer, estaré disponible el domingo de 10 a 12, más o menos. No es necesario que vayamos al mismísimo infierno, un un café (con pincho o no) y/o un paseito por el Rastro, puede estar bien

  32. el rufián melancólico

    Es un placer volver a saber de usted Aquitania. Créame que todos la echábamos de menos. El Domingo estaré puntual y dispuesto al café con pincho y si se tercia bajar la cuesta hasta el Campillo del Mundo Nuevo. Ultimamente es de los caladeros librescos mejor surtidos. Creo que tengo su correo. Le propondré lugar y hora.

  33. Bremaneur

    Aquitania, gracias por su ofrecimiento. De momento, me bastaría con que se lleve una buena brújula y consiga dar con el Rufián. Como vuelvan a ir dos por tres calles me borro de esto.

  34. Aquitania

    Siempre estoy aquí, Rufián, aunque no me haga visible. Es un placer leerles.Para la cita del domingo, quedo a la espera de sus noticias vía e-mail. Le contaré con detalle cual será mi recorrido hasta el punto de encuentro (es que no me fío de los dioses juguetones que, visto lo visto, son muy capaces de querer seguir jugando y hacer que vayamos caminando juntos pero cada uno a lo suyo, hasta el punto de cita; cualquier cosa es posible!). Si necesitara mi nº de móvil, se lo puede facilitar Bremaneur o el Marqués (que ya ví que el otro día lo saludaba usted afectuosamente, por lo que deduzco que se conocen).Bremaneur, que lo del otro día no fue un problema de brújula, que dada la situación, lo que hubiera sido un milagro es que nos encontrásemos. Pero por mí no va a quedar, esta vez iré con brújula por si sirve para algo; claro que, Rufián tendrá que colaborar y disfrazarse de “norte”….

  35. el rufián melancólico

    Enrique Castro y Jesús Hernández no habían cumplido los 40 años cuando abandonaron Moscú en dirección a Méjico. Eran hombres jóvenes al fin y al cabo que tenían una segunda oportunidad para reconstruir sus vidas y desde luego, podían hacerlo hacerlo con la esperanza real, Castro lo consiguió, de regresar a España. De los españoles que no tuvieron esa suerte y se quedaron obligados en la URSS estaban aquellos que habían sido reclutados durante la guerra por Alexander Orlov para los servicios policiacos del KGB.Los soldados del ejercito invisible. “Cuando conocí mejor la historia de otro grupo de emigrados, les llamé para mí “Orlóvskaya paroda” (los caballos trotones de Orlov), aunque ellos únicamente tenían que ver con el famoso espía Orlov, que les reclutó durante la guerra de España. En 1937 Orlov desertó y se refugió en Canadá y después en Estados Unidos. Todos sus protegidos fueron trasladados con sus familias a la Unión Soviética, aún antes de terminar nuestra guerra, excluyendo quizás a la esposa del escritor francés Georges Soria, Julia Rodríguez-Danillevskaya, que mientras duró su agonía parisiense no cesó de blasfemar contra el KGB. Su hermana Elena, fue a parar a la URSS, de donde logró salir gracias a los esfuerzos hechos por Julia desde París. Elena murió en Madrid en 1976. También volvieron otros, casi todos de , de los aproximadamente diez que yo sospechaba que habían pertenecido a la cuadra de Orlov.Aunque todos ellos se consideraban emigrados como los demás, eran distintos. Habían sido enviados con sus familias a Moscú no por el Partido, sino por sus reclutadores, los agentes del KGB. Por lo tanto tenían compromisos y fidelidades distintos de los demás emigrados. Ellos tampoco necesitaban recurrir al Partido para que este les solucionara los muchos problemas de los emigrados, comenzando por el más agudo de la vivienda. Fueron los primeros en tenerlo solucionado, de ellos se encargaba el KGB en pago a los servicios prestados y a su fidelidad irrenunciable. Descansaban en lugares a los que los demás emigrados no tenían acceso y ostentaban grados retribuidos de oficiales del KGB.Pero de sus asuntos nadie osaba hablar, ni siquiera los dirigentes españoles de la emigración, ante el temor de recibir un calambrazo. Aunque eso no significaba que el Partido prescindiera de un servicio tan útil como el espionaje. Pero los de Orlov eran espías cosmopolitas de alto porte, y el Partido se conformaba con los servicios de chivatos de menor calado. Por si acaso todos creíamos que los de Orlov seguían prestando sus servicios de informadores entre la emigración. En torno a ellos se había creado un peligroso campo de alta tensión, del que los demás preferíamos alejarnos. Pero ellos se sentían positivamente marginados: admirados y envidiados.Ellos preferían la amistad de los suyos, para olvidar su oficio o tal vez para sentirse más sueltos al hablar. Seguramente, esas amistades de gente unida por un mismo compromiso eran mejor vistas por sus amos soviéticos. También mantenían amistad con los rusos que les habían reclutado. De aquellos españoles volvieron pocos. Algunos murieron en Moscú. A otros les costó más obtener el visto bueno del KGB para volver. Solo uno, el que sabía las cosas más secretas, nunca obtuvo permiso, pese a que lo solicitó reiteradamente. Cada vez que lo solicitaba los del KGB le mandaban con su mujer a un balneario prestigioso del Cáucaso. Quizá creían que todos los sures son iguales. Con el tiempo aquel hombre se sintió espantosamente solo y cada rechazo de las solicitudes le volvía más desquiciado y atormentado. Y cuando comprendió que nunca le dejarían salir se sintió morir y obtuvo de su hijo la promesa de que llevaría a enterrar sus cenizas al cementerio del pueblo en el que había nacido. y el hijo cumplió plenamente la última voluntad de su padre, al que dio sepultura. Y sobre ella mandó poner por su cuenta : “Por fin he vuelto”.José Fernández SánchezMemorias de un niño de MoscúPlaneta 1999

  36. Bremaneur

    Muy oportuno, Rufián, se lo aseguro. Veo que el submundo de los espías no escapa a las jerarquías y que aun entre ellos, y como se suele decir, todavía hay clases. Respecto a los fugitivos de Moscú, ¿qué decir? Fueran donde fueran parecían seguirles los agentes de la NKVD. Cualquier reunión de comunistas españoles en cualquier lugar del mundo tenía sobre sí esa nube de moscas espías que no sólo informaban sino que trataban de desmembrar y enfrentar al grupo. Me gustaría saber qué papel jugaban los servicios secretos franquistas en todo este asunto. ¿Tendría la Falange algún infiltrado entre los grupos republicanos de México o Argentina? De José Fernández Sánchez he leído esta semana “Rusos en el frente del Norte, 1937”, un librito tan breve como intenso que me ha dado algunas sorpresas (la figura del piloto Tarazona, cuyas memorias compré estas Navidades y dejé olvidadas en Ágreda). Y hoy comenzaré su <>Mi infancia en Moscú<>.Les adelanto que entre esta noche y mañana la Biblioteca Fantasma pasa de página con una sorpresa muy especial, y que la semana que viene enterraremos a José Díaz.

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