La biblioteca fantasma

Una lápida para Enrique Castro Delgado

El continuo deambular por los salones de la biblioteca, guiados nuestros pasos por azares tan sospechosos como insospechados, ha sido la causa de que Enrique Castro Delgado haya quedado arrumbado en alguna balda. Rescato el artículo que, a su muerte, le dedicó Juan Velarde Fuertes.

Velarde Fuertes, Juan. “Enrique Castro Delgado (1906-1965)” EN Revista de trabajo, nº 4, 1964, p. [236]-240.

Para poder leer bien el texto, pulsen sobre las imágenes y amplíenlas.

Velarde Fuentes (1)

Velarde Fuentes (2)

Velarde Fuentes (3)

Velarde Fuentes (4)

  1. el rufián melancólico

    Menuda sorpresa, Bremaneur. El regreso de Castro nos adentra de nuevo en los entresijos del comunismo patrio. Un detalle de primer orden en la necrológica es la referencia al tomo III de sus memorias. La confirmación de que, tras “Hombres made in Moscu” y “Mi fe se perdio en Moscu”, Castro se disponía a publicar un nuevo libro me llena de inquietud. ¿Donde esta ese borrador o manuscrito de sus años mejicanos y su regreso a España? Tal vez esta misma noche pueda decirle algo al respecto. Cruzemos los dedos.

  2. Bremaneur

    Je, je. Menudo golpe de timón, ¿verdad? Es que pensando en Münzenberg y en los rusos caí en la cuenta de que no habíamos enterrado a Castro, y creo que lo merecía. Ya sabe, Rufián, que cualquier información respecto a ese libro inédito será recibida con todos los honores.

  3. el rufián melancólico

    Buenas noticias Bremaneur.He hablado hace unos minutos con V.P. y me ha confirmado que hace un par de años conoció al hermano de Esperanza, la mujer de Castro, que le confirmó que a su muerte heredó un baúl lleno de libros y papeles de Castro. Este hombre queria que V. lo ordenara y le dijera si aquello tenía algun valor e interés. V, ya sabe que es persona muy ocupada, dejó pasar aquella opurtunidad y sólo tiempo después hablando conmigo y al salir el nombre de Castro en la conversación recordó el asunto del baúl. Como se puede imaginar la he pedido de rodillas el teléfono del hermano de Esperanza para contactar con él de inmediato. Tal vez esta noche lo tenga en mi poder. Por lo pronto tengo ya en mi poder la dirección donde vive.

  4. Bremaneur

    Impresionante asunto, Rufián. Manténgame informado si no quiere que no llegue vivo a este fin de semana. Qué nervios…

  5. el rufián melancólico

    Mañana temprano me voy de bolos a Oviedo. Estaré de regreso el sábado por la la tarde y tal vez entonces pueda decirle algo. Permaneceré alerta. Olvidé comentarle que V. cuenta que el hermano de Esperanza la confirmó que fue Fraga quien gestionó el regreso de Castro y que, tal y como cuenta la necrológica, sus mejores amigos de los últimos años eran todos falangistas. ¿Quienes serían?

  6. Bremaneur

    Falangistas de los años sesenta… Menuda tropa. A saber. El tema promete. Páselo bien en Asturias y que todo vaya como merece.

  7. GOTIGOTI

    Brameneur, el único animalico que conozco es el gato Frtz y este murió hace años de sobredósis. ¿Habrá alguien que quiera publicar el tercer tomo de las memorias de Castro Delgado? Por cierto.dando tumbos por la red me he encontrado con una página dedicada a Edgar Neville. Tiene artículos sobre este y su obra, cartas del propio Neville, Afiches de sus películas etc. En fín para entretenerse un rato. La página es esta:grancanariaweb.com/cine/edgar.

  8. Gongren

    Hola a todos. Mientras leía <>La responsabilidad del artista,<> de Jean Clair, me he encontrado con esta alusión a Masereel por boca de Gottfried Benn. Espero que sea de su interés.Cuando Gottfried Benn se ve llevado en 1933 a tomar a su cargo la defensa del expresionismo frente a sus detractores, utiliza a argumentos innegablemente cercanos a la ideología nacional-socialista. ¿Cómo se puede declarar, dice, “degenerado, anarquista o esnob” un arte cuyos principales representantes —“Picasso, español; Léger y Braque, franceses; Carra y Chirico, italianos; Archipenko y Kandinsky, rusos; Masereel, flamenco; Brancusi, rumano; Kokoschka, austríaco; Klee, Hofer, Belling, Poelzig, Gropius, Kirchner y Schmidt-Rottluff, alemanes”—muestran suficientemente que “todo Occidente está aquí reunido, y que ni uno de los nombres citados es otro que el de un ario”? […] “Lo que ahí se establece es un frente amplio de artistas de patrimonio hereditario exclusivamente europeo.” ¿Cómo no van a reconocer los nuevos jefes de Alemania, tan atentos al destino del arte moderno que han hecho de ello “una cuestión de estado de primera importancia”, que ahí, en ese estilo revolucionario, hay “un nuevo estado del linaje europeo que prepara su regeneración”? […]Vanas protestas, sin embargo: a la fecha en que Gottfried Benn pronunciaba este alegato, el 5 de noviembre de 1933, ya era blanco de violentos ataques del <>Völkischer Beobachter<> y estaba vetado en Radio Berlín, antes de ser declarado “degenerado”, también él, en 1938 e imponérsele enseguida la prohibición de escribir y publicar como a Nolde la de pintar. ¿A partir de qué momento se puede y se debe separar al verdugo de la víctima?[Jean Clair, <>La responsabilidad del artista,<> Madrid: Visor, 2000, pp. 49 y 50; traducción de José Luis Arántegui. Las citas de Benn las extrae el autor de “Expressionismus”, <>Gesammelte Werke,<> Wiesbaden: Limes Verlag, 1959, t. I, pp. 240, 242 y 243.]

  9. Gongren

    < HREF="http://arturomarianllanos.blogspot.com/" REL="nofollow">Tres dibujos a tinta china.<>(No estamos solos, señores.)

  10. el rufián

    Impresionante Gongren. Algún día hablaremos en esta biblioteca de que fue aquello del Arte Degenerado y de la famosa exposición de Munich en 1937. Las fotografías de su inauguración con los jerarcas nazis paseando entre los cuadros de Chagall, Picasso, Dix, Kandinsky… son impresionantes. ¿Existirá un catalogo de aquella exposición? Tal vez Bremaneur nos saque de dudas.——-Al hilo de Castro quiero presentar en un próximo post a Jesús Hernandez Tomás. Fue de largo su mejor amigo en el Partido y tras la expulsión de ambos, y su encuentro posterior en Mejico, compartieron la delirante pretensión de formar un partido “Titista”.

  11. el rufián

    ¡Excelente la aparición de Arturo Marian! Uno de mis pintores favoritos. Encontrarlo en esta biblioteca es una gran alegría. Sólo falta que se anime a escribirnos algo, que también en este menester A.M. da pruebas de su gran talento. Vease “La pasión de Sandoval”

  12. Gongren

    Estimado Rufián:Algo debe de haber. En el catálogo de la exposición “La música y el III Reich”, hay unas < HREF="http://www.tiempodemusica.com.ar/archivos_subidos/ImageEntartete_musik1.jpg" REL="nofollow">fo<>t< HREF="http://www.schifter.mediathek.at/htdocs/resources/img/POPUP_oegz_entartetenmusik_1006327.jpg" REL="nofollow">os <> del < HREF="http://germanhistorydocs.ghi-dc.org/images/highres_30024557%20copy1.jpg" REL="nofollow">folleto<> <>Música degenerada. Un ajuste de cuentas (Entartete Musik. Eine Abrechnung).<>

  13. Gongren

    El catálogo < HREF="http://cgi.zvab.com/SESSz14847219711202591835/cgi-bin/n_xsearch.cgi?lo=gr2&lang=de&mode=detail&uc=es&shp=0&dcurr=EUR&scurr=EUR&noimg=0&sid=1020922315293837515&cnt=21&ath=&tle=entartete+kunst&keyw=&sub=&pub=&ordno=&alng=&member=&prf=&prt=&pyf=&pyt=1945&cover=&cover=&firsted=&signed=&days=--&med=al&ctry=&bct=&country=&sort=rl&rpp=25&x=40&y=7" REL="nofollow">existe<>.

  14. el rufián

    Gracias Gongren. Creo que voy a hacerme con un ejemplar. El cartel de “música degenerada”, el Jazz, como no, es espectacular; ¡Negro y judío! la peor pesadilla de los nazis.Ando buscando el cartel de la exposición. Recuerdo que era la fotografia en blanco y negro de una escultura en piedra, un rostro africano o polinesio. Si la encuentro se la enviaré.

  15. el rufián melancólico

    JESÚS HERNANDEZ.Jesús Hernandez Tomás es una figura que no puede faltar en esta galería de fantasmas. Su destacado papel en los avatares de la historia del comunismo español, su íntima amistad con Castro y la similar deriva de sus biografías políticas, de la cúspide a las tinieblas exteriores, merece que nos detengamos en él. Lo haré en sucesivos post.Había nacido en Murcia en 1907 y apenas niño se trasladó junto a su familia a Bilbao. A la edad de diez años trajaba ya en la margen izquierda del Nervión. A los catorce era un activista de primera línea en las luchas obreras y fue a tan temprana edad uno de los fundadores del Partido Comunista de Vizcaya. Como bién dijo Gregorio Morán en su “Grandeza y Miseria del PCE” Hernández, perteneció a la generación de comunistas vascos de las tres “Pes”: putas, política y pistolas. A los quince años, en 1922, era guardaespaldas de Oscar Pérez Solís, Secretario General entonces de aquel Partido Comunista de España que tenía al frente de sus juventudes a Agapito Gaecía Atadell. De estos días ha quedado para el recuerdo el intento de Jesús Hernandez de asesinar al dirigente socialista vasco Indalecio Prieto y también el intento fracasado de volar el periódico que éste dirigía, “El Liberal” de Bilbao. Cooptado al Comité Central del partido en 1930 Hernández marchó a Moscú al proclamarse la República donde recibió formación política e ideologica en el Institituto de Ciencias Marxistas-Leninistas. Regresó a España en 1933 pasando a formar parte del Comité Ejecutivo del Partido como secretario de agitación y propaganda, cargo que le llevó a la redacción del periódico Mundo Obrero. Fue aquí donde Enrique Castro lo conoció:“Jesús Hernández era algo más que de mediana estatura, flaco, con gafas, cargado de hombros. Demasiado joven y después de unos sucesos en Bilbao, que han pasado a la historia del movimiento obrero, sin razón conocida fue enviado a la Escuela Leninista. Golfo, mujeriego y amigo del buen vivir. Orador fácil, aunque no muy brillante, con ciertos aires de intelectual que rompía un poco la monotonía de aquellos hombres iguales. Fue un hombre modelado por Moscú a su gusto, porque no era ni acero norteño ni roca castellana. Un hombre que casi sin transición pasó de la masa a la cúspide, en donde generalmente se acaba el hombre. (…)La redacción de Mundo Obrero se instaló en la calle del Cardenal Cisneros, en el primer piso de una casa modesta. Los redactores trabajaban en una sala grande y en una mesa colectiva. Vicente Uribe, el director, en una habitación aparte. Trabajaba con todo cerrado, con la boina puesta, el gesto duro, textos de los clásicos sobre la mesa… Cuando escribía parecía un animal hembra en un mal parto. Pero el enano se creía un gigante… Cualquiera que le interrumpiera era recibido con una mirada que era una blasfemia. No hacía más que el editorial, cuando lo hacía, pero era la tarea que consumía toda su jornada de director. Alguna que otra vez abandonaba el despacho, salía precipitadamente hacia la calle del Pez que tenía sus encrucijadas de carne a precio y allí se estaba lo que el cuerpo le pedía o el dinero daba de sí. Cuando regresaba se metía en el excusado, orinaba y otra vez al despacho, a hurgarse en el alma de los clásicos.Y la boina en el mismo sitio.Allí conoció Castro a Jesús Hernández y a Cabo Giorla. Venían de Moscú. Hernández consagrado. Lo decía su porte y un abrigo de piel que en Moscú solo se daba a los altos funcionarios. Pero era simpático, asequible y siempre con ganas de hablar a todos de la “Casa”, que por este nombre se conocía a Rusia”Hombres made in MoscúEnrique Castro DelgadoLuis de CaraltBarcelona 1963

  16. Bremaneur

    Alucinante, Rufián. Esas líneas dicen tanto de Castro como de Hernández. La garra literaria de Castro es extraordinaria. Qué contundencia. No olvidemos que está hablando de uno de sus mejores -y por lo que parece, uno de sus pocos- amigos.

  17. el rufián melancólico

    LA CALLE VALVERDECastro a diferencia de Hernández, que viene auroleado por Moscú, debe demostrar ante la nueva dirección del Partido impuesta por la Komintern, la que algunos con retranca llaman “la de “Pepe y Dolores”, su temple y su capacidad organizadora; o dicho de otro modo, su calidad de jefe proletario digno de pertenecer a la nueva dirección.Por entonces los comunistas, los llamados “Chinos”, han sido rechazados pistola en mano por los hombres de la FAI madrileños cuando han pretendido apoderarse del sindicato CNT y no tienen más remedio que crear su propia central sindical revolucionaria.Necesitan urgentemente para desrrollar su estrategia de clase contra clase que ordena Moscú una amplia base obrera de la que carecen absolutamente.El responsable de llevar adelante esta tarea en Madrid y ganar prestigio para el Partido en los medios obreros será el “camarada Castro”. El escenario de sus pasos y su cuartel general está muy cerca de la Gran Vía.“Era una vieja calle empinada por sus dos extremos, que se asemejaba un poco a un viejo puente colgante, flaqueando por un mundo de tiempo y drama. Estaba situada detras de la Gran Vía, a espaldas de los grandes almacenes Madrid-París. De éste gran edificio, que era algo así como un mar de cosas e ilusiones, de luz y ruido, no lo separaba más que la calle del Desengaño, que quien sabe porque se llamaría así. Durante el día la calle de Valverde, que así se llamaba la calle a la que nos referimos, era una calle como las demás. Era en la noche cuando adquiría su verdadera fisonomía, su autentica personalidad: reflejos pálidos de viejos faroles y grandes sombras inmóviles, que parecían gigantes negros en acecho; y un pasar de gentes inclinadas, algo así como personajes de una extraña procesión. Ya en la noche, cuando la ciudad se hace silencio y sueño, la calle de Valverde se convertía en una gran fábrica de mentira y sífilis: prostitutas que ocultaban sus ruinas se convertían en sus moradores. Y dialogos breves y tiempo sin dialogo; y entrada de parejas en reata en viejas casas en donde el amor era breve y animal.Y algo más.Allá por las doce el silencio se rompía por el rodar de algo que parecía quejarse y de lo que tiraba un niño y empujaba un ciego. Y el detenerse de aquel algo, una tabla con unas ruedas y algo enfundado encima, en la esquina de las dos calles, bajo los reflejos tímidos de un farol para iniciar un extraño trajinar: el niño para curarse su fatiga y hurgarse las narices, el ciego para sentarse en un banco de construcción casera, levantar la tapa de un pequeño y antiguo piano, calentarse un poco las manos con su propio aliento y comenzar a tocar mirando por la noche. Era una música lenta y fría, acompañada de vez en cuando por alguna que otra blasfemia del ciego y por el toser hondo del chico. Pasaban por estos rumbos borrachos generosos y prostitutas románticas que dejaban algunas monedas de cobre sobre un viejo platillo que el ciego parecía estar mirando siempre: y “alguno que otro hijo de puta” como decía el ciego, que se llevaba bajo su mirar inútil y el dormitar miserable del niño, lo que borrachos generosos y prostitutas románticas habían dejado.Por allí pasaba con alguna frecuencia desde hacía meses.Y acostumbraba a detenerse unos minutos, mirando más que escuchando mientras pensaba en la revolución como un maravilloso decorador, que transformaría todo aquello. Porque en esta calle de Valverde, ya cerca de la del Desengaño, en una casa de viejos pisos, sórdida, desconchada por dentro y por fuera, de escaleras estrechas, empinadas y enfermas de vejez, se habían instalado los fabricantes de la futura revolución.-Sí.En el tercer piso, sobre una puerta carcomida, habían colocado un letrero que decía: Federación Provincial de los Grupos de Oposición Sindical”.Hombres made in MoscúEnrique Castro DelgadoLuis de CaraltBarcelona 1963

  18. el rufián melancólico

    “STAR 9”, BUEN OJO Y MANO FIRMEDe las relaciones envenenadas entre anarquistas y comunistas madrileños en estos primeros años republicanos, de la personalidad de sus respectivos jefes y sobre todo, del ambiente callejero en que se desarrollaban sus luchas, nadie mejor para contarlo que Ramón J.Sender. “Salimos divididos en tres grupos después de acordar los pormenores de la acción. Murillo hacía comentarios sobre la adhesión de los socialistas y el frente único por la base. Bajamos entre las esquinas sarnosas del siglo XVII, donde los pícaros de Quevedo se rascaban blasfemando de placer. La plazuela está desierta. Dos calles más abajo, hacia un mercado público, los grupos comienzan a dar a la calle su aspecto dominguero. Como abundan las mujeres que han salido a las compras mañaneras y los vendedores ambulantes, los grupos no llaman la atención. Yo me doy cuenta por algunas caras conocidas, de que en este sector se encuentran por lo menos dos mil de los nuestros esperando la señal. El comité se disemina. Aquí y allá se detienen nuestros compañeros y en seguida son rodeados por tres o cuatro que los escuchan. Son los preliminares. Estos tres o cuatro se separan y dan a su vez las consignas. En un instante se ha desplegado una red de palabras que abarca todo el mercado de legumbres de la calle de al lado y el cordón de parados que finge tomar el sol a la entrada de la plazuela. Los hay de los aspectos más variados, pero a todos los uniforma el desaliento.El sol palidece y pasan a veces las nubes pintadas de aluminio de las pantallas de cine. En el otro extremo se han arremolinado unos cuantos obreros y se los ve precipitarse por una callejuela. Mi puesto está con Gómez y Samar; los busco y voy allá. Los compañeros corren descuidadamente. Yo me me he separado un poco del comité porque he visto a Eugenio Casanova sentado en el umbral de una puerta cabeceando dormido. Lleva ahí desde ayer a mediodía, esperando que vuelva un camarada a quien le oyó decir días pasados que tenía dos pistolas. El no tiene ninguna.Le digo que me siga y nos incorporamos a los otros. Hemos tomado las calles que afluyen a la tienda de armas. Nadie lo diría, porque tres hombres sin uniformar, paseando con aire distraido no intimidan a nadie. Pero tenemos cuatro granadas cada uno y nuestra pistola en el bolsillo. Lo mismo ocurre en las calles próximas. Si llegan fuerzas, el frente se situará fuera del tumulto del asalto y los compañeros se podrán proveer de armas y de víveres. Un mar encrespado de voces y ruidos invade las cercanías. (…)Suenan los golpes del ariete contra contra las persianas metálicas. Los obreros llevan el ritmo con un aullido.El estruendo se destaca de la confusión de voces. Los compañeros se han embriagado ya. Que vengan los escuadrones de Asalto, los de seguridad. Seguid embriagados que nosotros os defenderemos. “Star-9” buen ojo y mano firme. Pero el estruendo no nos permite oir si llegan los guardias. Gómez avanza y se destaca. Regresa corriendo, levantandose las solapas y bajando la visera de la gorra.-Cuidado. Pongámonos en estos portales. Si se da mal podemos huir a cubierto.Quedamos ocultos en la sillería de un viejo caserón. El ruido sel ariete revela que han sido destruidas las puertas. Samar está pálido. Tambien se ha levantado las solapas y se ha bajado las alas del sombrero de modo que sólo se le ve la nariz. Los dos empuñan la pistola. Yo tengo una granada en cada mano y un cigarro encendido en la boca. Las granadas tienen tres centimetros de mecha. Ya veremos. ahora el clamor es más fuerte en la calle de al lado, con el asalto del almacén de víveres. Gómez vuelve a asomarse. Las fuerzas no se ven. Se nos oye la respiración”.7 Domingos RojosRamón J. SenderEditorial ProyecciónBuenos Aires, 1973

  19. Bremaneur

    El artículo de Velarde estaba desordenado y no se podía leer bien. Ya lo he solucionado.

  20. Bremaneur

    Fatigando los plúteos de la Biblioteca en busca del rastro de Jesús Hernández me encuentro con una mención en Max Aub y… casualmente, veo en el libro de Juan Modesto que hubo ¡un batallón Nelken! ¿Le pusieron el nombre en homenaje a Margarita? Voy a ver si logro averiguar algo.

  21. Bremaneur

    Sí, señores. Dos batallones <>Margarita Nelken<>, uno mandado por un oficial de Asalto y el otro por el comandante Nieto. Formaban parte, junto a otros batallones, de la columna dirigida por Modesto.

  22. el rufián

    Creo recordar que en alguna de las entradas anteriores de la Nelken irrumpía en la escena su batallón en busca del Cristo de Medinacelli.——Ayer estuve reuniendo material diverso sobre Jesús Hernández. La mayoría en internet, pues la busca del libro que me falta de su bibliografía, “En el país de la gran mentira” no hubo manera de conseguirlo. En breve continuaré con su silueta.

  23. Bremaneur

    Gotigoti, se me olvidó decirle que no puedo entrar en la página de Neville que nos adjuntó.

  24. Bremaneur

    Vaya memoria la mía. Es cierto, ya apareció uno de los batallones Nelken por estas páginas. Sigo reuniendo información sobre Hernández. Habrá entrada nueva en breve.

  25. Bremaneur

    Échenle un vistazo a < HREF="http://www.cihde.org/pdf/JHernandez.pdf" REL="nofollow">esto<>. Información muy interesante sobre Castro y las vicisitudes de sus libros. También una aproximación a la figura de Jesús ernández.

  26. GOTIGOTI

    Brameneur, a veces cuantos más detalles le damos al Google más dificil es entrar en una página. Yo acabo de entrar escribiendo solo grancanariaweb.com y luego pinchando en cine.

  27. el rufián melancólico

    No son horas de presentarse en esta biblioteca y menos sin lo prometido sobre Hernández. En mi disculpa les diré que ando de cabeza y de feria en feria. Ayer en Art-Madrid y hoy en Arco. Tal vez en otro momento, a otras horas, mi juicio fuera más templado y benévolo frente al llamado arte contemporaneo, pero esta noche, acometido por la bilis negra, siento una profunda desazón ante su vacuidad e irrelevancia. Viendo las reacciones que suscita el espectaculo entre los paladares exquisitos de “curators”, críticos y galeristas de postín se diría sin faltar a la verdad que la vanguardia come mierda y le gusta.

  28. el rufián melancólico

    Bremaneur, me quedo con las ganas. No puedo abrir los documentos relativos a Castro y Hernández.

  29. Gongren

    Estimado Rufián: ojalá tratemos estas cuestiones alguna vez en esta Biblioteca. Apenas he visto unas cuantas imágenes por televisión de Arco (una enorme juguete metalizado que simula una partida de ping-pong, unas estanterías llenas de objetos vulgares y corrientes, poco más). Me da que la ironía postmoderna se ha convertido en la coartada de la vacuidad. Todo es <>pop<> y la emoción se reduce a una cierta satisfacción bobalicona ante lo que se considera divertido, ocurrente, ingenioso. El problema es que el ingenio, a los cinco minutos, cansa. Pasear horas y horas por un enorme recinto colmado de tales absurdidades puede convertirse en una forma muy refinada de tormento.Sinceramente, me quedo con la bilis negra. Y la comparto con usted.PS. Gracias por hablarme de Jean Clair. Da que pensar. Y mucho.

  30. el rufián melancólico

    En el verano de 1935 el VII congreso de la Komintern se reunió en Moscú. Aquel congreso mítico en la historiografía comunista fue la puesta de largo de Jesús Hernández. Su “rendez vous”ante la élite comunista, el estado mayor de la revolución mundial. Fue Dimitrov quien presentó el plato cocinado por Stalin, Voroshilov y Molotov: Los Frentes Populares.En Moscú, Hernández se reencontró con sus antiguos maestros de la escuela leninista, las credenciales que ahora presentaba, segundo portavoz tras José Díaz de la delegación del Partido Comunista de España, avalaban un uso notable de las lecciones recibidas y auguraban una rápida y brillante carrera en la jerarquía del partido.Aquella política de alianzas acordada en Moscú en aquel verano del 35 llevaría seis meses despues a Jesús Hernández a obtener un acta de diputado por Cordoba.Fue uno de los 14 diputados comunistas elegidos en las listas del Frente Popular. Hernández tenía 28 años cuando pisó la alfombra roja del parlamento en la carrera de San Jerónimo y se encontró cara a cara con aquel jefe socialista llamado Indalecio Prieto al que años atrás había querido asesinar en Bilbao.

  31. el rufián melancólico

    De Oscar Pérez Solís, el hombre al que Hernández guardaba las espaldas en Bilbao, se podría escribir una gran novela. En el libro de Indalecio Prieto: “Entresijos de la Guerra de España”, el pólitico socialista le dedica unas líneas muy jugosas. Las presentaré en dos entregas sucesivas.EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOSHace pocos meses falleció en Valladolid, donde actuaba de eminencia gris de Falange, Oscar Pérez Solís, el lider más prominente que tuvo en Vizcaya el comunismo. Ha muerto en el seno de la Iglesia Romana, de la que salió ostentosamente media docena de veces para volver a entrar otras tantas. Pérez Solís fundó el primer diario de tendencia comunista que hubo en España: “La Noticia”, de Bilbao. Y lo fundó merced al auxilio de adinerados nacionalistas vascos profundamente católicos. En descargo de ellos consignaré -alguna vez más lo he consignado- que salvaron sus escrupulos religiosos consultando el caso con el obispo de Vitoria. Y el diocesano autorizó de forma harto explícita que el periódico fuese confeccionado en los talleres del diario “Euzkadi”, órgano de la Comunión Tradicionalista Vasca, imprimiendose en la misma rotativa que aquel prelado bendijera tiempo antes para mejor servicio de la fe. (…)El 8 de marzo de1921, tres terroristas catalanes acribillaron a balazos en la calle Alcalá de Madrid a Eduardo Dato. Uno fue detenido alos pocos días en madrid y despues otro en Berlín. El tercero Ramón Casanellas, huyendo de la policía, llegó a Bilbao, donde lo acogieron y ampararon los comunistas. Casanellas intimó allí con Pérez Solís y muchas noches se las pasaba con éste en la redacción de “La Noticia”, establecida en el mismo local de los diarios nacionalistas “La Tarde” y “Euzkadi”, en la calle del Correo. Yo lo sabía. Mi amistad de largos años con el jefe de la policía gubernativa, Don Antonio Díaz Canseco, me aseguraba el secreto de la delación, caso de hacerla. Un discreto servicio de vigilancia, inadvertido en sitio tan céntrico de la villa, a pocos metros del boulevard y paseo del Arenal, permitía conocer la entrada de Casanellas en el edificio de “Euzkadi”. Agentes policíacos diseminados sin llamar la atención entre cafés y bares próximos, bloquearían en menos de medio minuto la casa. El escándalo en Bilbao y en toda España al ser detenido Ramón Casanellas, con Oscar Pérez Solís y otros comunistas que solían escoltarle, dentro de aquel recinto rociado con agua bendita, donde tenían sus oficinas políticas varones muy píos, hubiese sido enorme, cayendo sobre éstos la responsabilidad del encubrimiento o el descrédito de semejante hospedaje.Pero yo,provocando las detenciones, me hubiera rebajado ante mi mismo, y en ese orden suelo respetarme bastante.Entresijos de la Guerra de España. Editorial BasesBuenos Aires 1956

  32. el rufián melancólico

    Como no adivinar en la formación de “bon vivant” de Jesús Hernández la mano de su primer maestro Oscar Pérez Solís. Seguro que además de adoctrinarle en los arcanos leninistas y enseñarle el manejo de las ármas, le inició en otros menesteres más epicúreos, que andando el tiempo le darían fama de hombre frívolo, mujeriego y disoluto. “Oscar Pérez Solís era, además, hombre anormal. Siendo capitán de artillería, colaboraba en publicaciones socialistas usando el seudónimo de “Juan Salvador”. Un tribunal de honor lo expulsó del ejercito. Escudado en el caracter secreto del fallo hizo correr la voz de que se le había expulsado por profesar ideas socialistas, más el motivo fue muy distinto. Pablo Iglesias abrió, con buen éxito, una suscripción para costearle los estudios de abogado. Abusando de los suscriptores, el ex capitán no siguió la carrera, y abusando de antiguos condiscípulos suyos en la Academia de Segovia, despilfarraba sus donativos en fatuidades como la de pasear en automóvil. Gustaba de acompañarse por mozalbetes.”Indalecio PrietoEntresijos de la guerra de EspañaBases EditorialBuenos Aires 1956

  33. el rufián melancólico

    Lo de “hombre anormal” es una errata en el original. Seguro que Prieto escribió: hombre amoral .

  34. el rufián melancólico

    Dicen todas las crónicas que Hernández fue uno de los pocos dirigentes del Partido que se interesó en la Unión Soviética por la suerte de los niños españoles. Este y otros detalles de humanidad y cercanía con aquella emigración enfrentada a las penalidades de un exilio tan duro como el ruso le granjearon el afecto y el apoyo de las bases del Partido. Esa era su principal fuerza para disputar a Pasionaria la secretaría General a la muerte de José Díaz. Enrique Castro Delgado le acompañaba en ocasiones a visitar las colonias de españoles dispersas por la geografía sovietica. “Al fin por la tarde vamos a visitar a nuestros camaradas de la fabrica “Molotov”. Viven en un piso de una casita de madera de la “colonia Aamericana”. Una puerta estrecha, baja de techo. Oímos las voces de los camaradas que vienen a nuestro encuentro.Nos abrazan, nos hacen mil preguntas y después nuestro turno. ¿Que pasa? Y las divergencias aparecen en seguida. Unos acusan, otros se defienden acusando a su vez. El grupo está dividido. ¿Porqué?Todavía no lo han dicho, pero empezamos a comprender; 300 rublos mensuales, un trabajo agotador que les obliga a echarse sobre sus camastros a la vuelta de la fábrica y a esa estrecha vivienda… decidimos una reunión para la tarde. A las siete todos los camaradas se hallan ante la casita. Los dirigentes del grupo acusan a Manuel Vidal de entregarse a un trabajo de zapa para tomar la dirección. Este se defiende, afirmando que los actuales dirigentes no protegen los intereses del grupo español. Hernández toma la palabra. Lo hace con tacto, sin ataques a nadie; al contrario, esforzandose para restar importancia al conflicto con vistas a facilitar la conciliación… Habla del futuro, del caracter transitorio de las actuales dificultades y de la necesidad de estar preparados para un cercano regreso a España. Prometemos a nuestros camaradas allanar una gran parte de sus actuales dificultades. Al fin ha vuelto la cordialidad, las sonrisas forzadas han desaparecido y la alegría es general. (…)De regreso al hotel, me asaltan amargos pensamientos; nuestros camaradas tienen hambre, van vestidos con harapos y viven amontonados los unos sobre los otros. (…) Se acerca la primavera y se teme que los alemanes renueven la ofensiva. La situación es grave; la penuria de productos alimenticios se presenta cada vez más catastrófica; la gente cada día peor vestida; nuevas categorías de ciudadanos son movilizados y se obliga a los obreros a aumentar sin cesar la producción.Los refugiados españoles se hallan en una situación lamentable. Un gran número de “colectividades”, salidas de Ucrania en los primeros días de la guerra, han estado más de dos meses en los trenes, viviendo en las plataformas con temperaturas de más de treinta grados bajo cero. De esta forma han cruzado Siberia… Gran parte de ellos no han llegado al término del viaje…. En Asia la situación es espantosa. “El Campesino” se ha hecho matador de perros para poder vender la carne en el mercado de Tachkend. Otros se dejan morir, procurandose en los momentos libres la madera necesaria para hacerse su ataud”.Enrique Castro DelgadoLa vida secreta de la KominternEpesaMadrid 1950

  35. Bremaneur

    Rufián, acabo de regresar de la biblioteca de carne y hueso con un par de libros que hablan de la suerte de los niños españoles en Rusia. Traigo cosas interesantes que darán para una entrada titulada “Los renegados”.Imagino que conocerá el epílogo que para el libro <>Checas de Madrid<> escribió Eudardo Comín. También lo he echado en las alforjas. Tendrán muy pronto noticias de todos estos espectros a los que vamos a dar forma material.

  36. el rufián melancólico

    Sus noticias me llenan de impaciencia bremaneur.Los renegados… eso suena muy bien. No podía usted escoger titulo más apropiado para los espectros que últimamente nos visitan. Todo renegado es un expulsado del paraíso, un rebelde. Siempre arrastra este estigma y no lo abandona nunca. Esa es su condena.“Oh dark, dark, dark, amid the blaze of noon!”(¡Oh, que oscuro, oscuro, oscuro, en medio del resplandor del mediodía!)Jhon MiltonLa expulsión del paraiso

  37. el rufián melancólico

    Bremaneur. He localizado en mis carpetas algunas fotos de aquellos niños errantes. Provienen del Centro Español de Moscú y fueron a dar tras la desaparición de éste al Archivo Guerra y Exilio dirigido por Maria Dolores Cabra. Durante un tiempo permaneció en depósito en el Archivo Nacional de Cataluña. Fue entonces, año 2002, cuando las encontré.Se las envío inmediatamente.

  38. el rufián melancólico

    No tardará en aparecer en ésta biblioteca una reseña en condiciones de algunos libros de José Fernández. Mientras tanto, y ya que hablamos de la suerte de los niños españoles en “la patria socialista”, es el momento de ofrecerles un anticipo de su libro, “Mi Infancia en Moscú”.“En el verano de 1939 comenzaron a llegar a Moscú los españoles que habían hecho la guerra hasta el final. A efectos de la inmigración ellos pasaron a denominarse “los viejos” y nosotros, los que hoy rondamos los sesenta años, “los jovenes”, condición que, también a efectos de la emigración, aún no hemos perdido.Nosotros llevábamos en la URSS dos años y tomándoles a ellos como punto de referencia, ya nos habíamos integrado en la vida soviética en buena medida. No era el resultado de una política de rusificación, que nunca existió; simplemente nos movíamos en una realidad concreta que actuaba de disolvente de nuestro españolismo.Ellos, “los viejos”, entraban en la URSS como el torero en el burladero: para tomar mejor posición y encararse a su adversario de nuevo. No fue culpa de ellos que cuando abandonaron el burladero la corrida ya había terminado.En la nueva correlación de fuerzas ellos se erigieron en “ideologos”. Nosotros eramos “los tecnócratas”. Nosotros teníamos una mejor formación cultural, pero nuestro lenguaje español era más pobre, poco apto para elucubraciones verbales.Llegaban de España y logicamente querían ver en nosotros a los continuadores de su esfuerzo y con el mismo grado de pasión ideológica que ellos. Pasaban por nuestra casa y nos trasmitían sus enseñanzas, que condensaban en frases lapidarias:-Debeis estudiar mucho. Sois nuestra esperanza, nuestro mayor tesoro”.José Fernández SánchezMi infancia en MoscúEdiciones El Museo UniversalMadrid 1988

  39. Fernando

    Estimados amigos: Doy ,casual y fe- lizmente con esta página,y leo los avatares finales de Castro,que me interesan sobremanera .Soy el autor de la biografía de Jesús Hernández publicada en 2007 ,y estaría encantado de conocer los secretos de ese baúl.Saludos.

  40. Fernando

    Gracias, Bremaneur. Dispongo de algunas imágenes digitales de “El Español”, la revista que Castro editó personalmente en México tras su ruptura con Jesús Hernandez. Las pongo a su disposición, por si quiere subirlas al blog.

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