La biblioteca fantasma

Frans Masereel: novelas sin palabras (II)

Por El Rufián Melancólico

Moulin Rouge (1930)

Con la entrada de los años 30 Masereel disminuye considerablemente su ritmo de producción. Acaso influye en ello sus numerosos viajes y exposiciones por museos y galerías de media Europa. En 1930 expone por segunda vez en Moscú en el Musée de l`Art Moderne Occidental. El texto de introducción en el catalogo lo escribe Anatole Lunatscharsky, Comisario de las Artes del país soviético, que definirá a Masereel como “maestro del arte gráfico proletario del futuro”. Callará sin embargo que muchas de las obras del artista flamenco, como La Idea, no se publican ni distribuyen en la URSS por su contenido netamente libertario. Lunatscharsky debió sorprender con aquel texto a Masereel que además de su origen burgués, presumía sin rubor de sus convicciones anárquicas y apoyaba la tesis contraria al arte ligado a una clase social.

La información más relevante que dispone Masereel de la Unión Soviética le es suministrada por sus amigos escritores que han viajado ya a la Patria Socialista. Stefan Zweig será quién le haga llegar las primeras reservas frente al régimen estalinista que niega libertades y derechos individuales, aunque también matice su rechazo considerando que la única forma de liberar a Europa de sus viejas dolencias es la energía y la ilusión desatada por la revolución de octubre: En una carta de Stefan Zweig dirigida a Masereel le dirá: “Ex oriente Lux: solo de Rusia puede llegar la renovación para esta Europa que se derrumba”.

La ascensión en estos años del nacional-socialismo alemán supondrá una nueva y urgente llamada de atención entre los círculos pacifistas europeos. Muy pronto la presencia de Masereel en los actos y congresos convocados contra la guerra y el fascismo será constantes.


Moscú, mayo de 1935

Solo en 1935, tras numerosas dificultades administrativas, Masereel viajará por fin a Moscú por vez primera y permanecerá allí durante dos meses. Dos semanas después de su llegada, escribirá a Romain Rolland:

“Igual que Fausto vendería mi alma al propio demonio para volver a tener veinte años. Si estuvieras aquí, te aseguro que sentirías lo mismo. La recepción fue cálida y desde entonces la vida ha sido un torbellino difícil de describir. Apenas duermo de 4 a 6 horas cada noche. Le quito horas al sueño para hacer los dibujos que me vienen a pedir tres veces al día”.

La experiencia Moscovita de Masereel le hará ver con mayor simpatía y optimismo el futuro de la URSS. Al día siguiente de su regreso escribirá de nuevo a Romain Rolland:

“Allí tengo todas las facilidades posibles; durante dos meses he vivido en una atmósfera imposible de imaginar(…) Allí tienes algo por que vivir y trabajar, en cambio aquí… Al dejar la URSS sentí una gran pena en el corazón.”

André Malraux y André Gide. Congreso de la Salle Mutualité

Tras su regreso a París Masereel sufrirá una profunda crisis depresiva que coincidirá en el tiempo con la disputa y el escándalo que abrirá el libro de André Gide, a su regreso de Moscú, Retour de l`URSS. El libro, aunque de una manera suave, supondrá la primera condena del régimen soviético por un intelectual hasta entonces fiel al comunismo.

En junio de este año de 1935, Masereel sigue atentamente el I Congreso Mundial en Defensa de la Cultura. La reunión celebrada en la Salle Mutualité de París está financiada y teledirigida por Moscú y organizada en sus más mínimos detalles por Willy Münzenberg, Ilia Ehrenburg y Mihail Koltsov.

Aldous Huxley, Robert Musil, Bertolt Brecht, Heinrich Mann, Boris Pasternak, André Gide, Malraux, Koltsov e Ilia Ehrenburg serán parte de su extensa y brillante nómina. El objetivo del Congreso, lo que se cuece entre sus bambalinas, es la constitución de un sindicato internacional de escritores que asuma como propio el supuesto de que estar contra el fascismo es, por definición, estar a favor del comunismo. Masereel al igual que tantos y tantos intelectuales europeos caerá en la trampa y aceptará esta simplificación grosera.

En 1936 Masereel regresa a la URSS. Permanece allí durante tres meses y visita, además de Moscú, el Caúcaso, el Mar Negro, el Mar Caspio, El Volga y Bakú. Asistirá también a una recepción oficial poco antes de su regreso donde será presentado a Stalin. En carta a Romain Rolland le dirá: « J`ai vu le grand manitou, et je lui a dit ce que j`avais sur le coeur au sujet de l`Art plastique en URSS ». [He visto al gran Manitú y le he dicho lo que pensaba sobre el arte plástico en la URSS]


Tras su regreso a París Masereel sufrirá una profunda crisis depresiva que coincidirá en el tiempo con la disputa y el escándalo que abrirá el libro de André Gide, a su regreso de Moscú, Retour de l`URSS. El libro, aunque de una manera suave, supondrá la primera condena del régimen soviético por un intelectual hasta entonces fiel al comunismo.

El estallido de la guerra civil española y el apoyo que al gobierno republicano presta la URSS en solitario incrementará aún más la simpatía de muchos artistas e intelectuales europeos por el comunismo que ven en el la única fuerza capaz de oponerse a los avances del fascismo.

En 1937, junto a otros miembros de la Delegación de Pintores de París, Masereel, es invitado por el Gobierno de la República y visita España por vez primera. Durante su estancia, de la que apenas queda por desgracia referencia alguna, viaja a Barcelona, Madrid y Alicante y se involucra en los preparativos para la Exposición Internacional de París donde Pablo Picasso presentará el Guernica.

Por entonces el arte de Masereel ha sufrido un cambio de estilo. Las imágenes son ahora más decorativas y los antiguos ritmos quebrados y angulosos se resuelven en contornos más fluidos, y suaves. La resolución de sus grabados es también más realista y de una inspiración más pictórica. La influencia de Ruoalt y Picasso es a veces demasiado evidente. Se diría que el gran Masereel ha pasado y que los nuevos tiempos, los días del antifascismo, han puesto fin a aquellas estampas irrepetibles, ingenuas y geniales de los años 20.


Gerd Arntz. Ocupación de una fábrica (1931)

El rostro de los años 30 se verá mejor reflejado en la obra de otros grabadores, que aún influidos por Masereel, abandonan la impronta del expresionismo por una imagen de corte más frío y geométrico, muy en la línea de los presupuestos de la Bauhaus. El alemán Gerd Arntz será el mejor representante de esta estética.


Schicksale (1939)

Sólo con la llegada de la II guerra Mundial volveremos a encontrar algo de aquel Masereel en los albumes Destins, Apokalipse unserer zeit y Remember! De su posición frente al conflicto dirá:

“Durante la primera Guerra Mundial, generalmente me mantuve fuera de los acontecimientos, yo era pacifista ante todo. Esa guerra, que era una especie de ajuste de cuentas entre capitalistas, no me interesaba; pensaba que solo se trataba de conducir hombres al matadero, nada más. No se veía la defensa de ningún ideal por ninguna parte […] Por el contrario, la segunda Guerra Mundial se llevó a cabo en otro nivel muy diferente. Yo ya había tomado parte en la lucha antifascista y antinazi y se trataba de defender una posición que ya había adoptado desde hacía años […] había el horror del nazismo, de Hitler […] y la necesidad de salvaguardar una moral determinada […], esta vez no era posible mantener una actitud pacifista”.

De las actividades del Masereel resistente quedará para el recuerdo su colaboración con el Service Francais de Propagande y su colaboración con el escritor Jean Giradoux en el diseño y confección de panfletos propagandísticos arrojados por los aviones tras las líneas alemanas. El 13 de junio de 1940 abandona París junto a se mujer, Pauline, y se traslada a pie a Avignon, ciudad en la que permanece hasta 1943. El 24 de diciembre de este año aparecerá Danse Macabre, un relato de 25 dibujos en los que una vez más la muerte y la destrucción , emulando las danzas medievales, imponen de nuevo su protagonismo.

Von Schwarz zu Weiß (1939)

En 1943 ante el asedio de Avignon por las tropas alemanas se traslada a un refugio campestre en la zona de Lot et Garonne y más tarde se muda al Château de Boinet. Una mansión semiderruída en la que permanecerá hasta 1949.


Con el final de la guerra Masereel retomará con intensidad su actividad pictórica y volverá a la técnica del grabado sobre madera. En 1946 aparece su Homenaje a Baudelaire ilustrado con 53 xilografías y en el 47 su Germinal de Émile Zola. Sus exposiciones en diferentes galerías y museos europeos volverá a ser constante. En 1949 fijará su residencia definitivamente en Niza. Se aloja en un piso frente al puerto donde vivirá hasta el final de sus días.

Autorretrato (1957)

En la década de los 50, los honores y homenajes a Masereel se suceden. En 1951 será nombrado miembro de l`Academie Royale de Sciences, des Letres et des Arts de Bélgica y en 1957 miembro de la Academia de las Artes de Berlín (Antigua República Democrática Alemana). El cargo honorífico va acompañado de una gran retrospectiva que se inaugura el 5 de octubre de este año. Su producción de grabados tampoco se detiene. En diciembre de 1950 aparece su álbum de 30 xilografías Clef de Songes y en junio del 52 su nuevo relato en imágenes Notre Temps. En el 55 publica Die Nacht y un año después termina Mon Pays, un homenaje a Bélgica donde además de retratar sus paisajes y rincones más emblemáticos ilumina con precisión numerosas escenas y costumbres flamencas. En 1961 Masereel realiza 40 xilografías para el álbum Étalages, en el 63, tras una caída que le inmovilizará durante meses, da a la imprenta su relato en imágenes Poètes y en abril del 64 su Route des Hommes. En 1968 verán la luz sus últimos relatos sin palabras, Manis y Antwerpen, álbum este último de 78 xilografías dedicadas a esta ciudad flamenca. En este mismo año morirá su mujer Pauline Imhoff.

El 3 de Enero de 1970 a los 83 años de edad, Frans Masereel, el novelista sin palabras, muere en su nuevo domicilio de Aviñon. Días después las exequias oficiales se celebran en el Museo de Bellas Artes de Gante, la ciudad donde inició su viaje apasionado por la pintura, el grabado, la literatura, y la vida.

  1. GOTIGOTI

    Excelente trabajo Rufián. ¡Qué caletre tuvo Willy Muenzenberg para llevar a gran parte de la intelectualidad mundial a adorar al pedracito Stalin Por cierto, en graphicwitness.org se puede ver gran parte de la obra de Masereel.

  2. J. A. Montano

    Yo creo que esta página, más que “La biblioteca fantasma”, debería titularse “Aburriendo a las ovejas”.

  3. marqués

    Brema, Grongen y Rufián. He leído con preocupación sus últimos post. Debo recordarles que entre hombres lo que procede es la franca camaradería y una amistad de gesto viril. Déjense de mariconerías o atraerán a Jamontano, que ya anda por aquí olisqueando. No me obliguen a prescribirles una enema de ricino.

  4. Bremaneur

    Estoy de acuerdo, Marqués. Los importantes son los reseñados. Aquí se viene a trabajar, cojones. Muchachos, no hagan caso del chaperillo que viene buscando un nuevo agujero entre sus fláccidas nalgas. Jamón Tano es inocuo. Un bobito del montón.

  5. el rufián

    Lamento llegar tarde y encontrarme el sarao medio cocinado. ¿Esforzada redacción? ¿Franca camaradería? ¿Gesto Viril? ¿Putochaterismo? El aliento de batallas ajenas a este blog amenaza con convertirlo en una sucursal más del nickjournal y sus ajustes de cuentas. Si eso es lo que ahora se tercia estoy dispuesto a mojarme y enseñar mis cartas. Mercenario de mi mismo ha llegado la hora de engrasar la pistola. A ello me pongo.

  6. Bremaneur

    Tengo varias cosas de Masereel que transcribir aquí. Las que más me interesan: una carta de Stefan Zweig en la que le dice que encontrar editor en Múnich es muy difícil (Masereel terminaría encontrando a Wolff) y el fragmento de una conversación publicada en Alemania en la que habla de sus años en Berlín. Espero tenerlas lo más pronto posible.

  7. El rufián

    Sometido a la áscesis de la milicia mercenaria y su Non Serviam trazo sobre mi frente la runa mística de Masereel, signo en zig zag que ilumina el camino al trono del nuevo orden.“Respecto a tu viaje a Rusia, me temo que esto va a perjudicar las ventas de tu obras. (…) Ya está circulando el rumor (tu me has dicho que es falso) de que eres comunista; un viaje a Rusia pagado por los bolcheviques probará a la mayoría de la gente que este rumor es cierto”.Georg Reinhart a Frans Masereel; Winterthur, 7 de abril de 1933

  8. el rufián

    De los libros que han explorado los mecanismos de seducción empleados por los soviéticos para ganarse a los intelectuales europeos y americanos, “El fin de la Inocencia” de Stephen Koch es una referencia obligada. Al maestro y guía del joven Masereel en la Ginebra de los años 20, Romain Rolland, le dedica algunas paginas reveladoras.“La historiadora y escritora rusa Nina Berberova escribe con sobria autoridad sobre la cohorte de agentes o cuasi agentes, las mujeres que ella denomina “las damas del Kremlin”. Eran mujeres que se convirtieron en figuras influyentes de la vida cultural europea y americana en parte por si mismas, pero sobre todo por mediación de los hombres de sus vidas. Los hombres eran a menudo escritores famosos, “portavoces de occidente”. Mientras tanto, sus consortes, las mujeres en que ellos más confiaban, estaban dirigidas por los servicios soviéticos.A la cabeza de este listado figuraban dos miembros de la pequeña aristocracia rusa, la baronesa Moura Baldberg, amante de Maximo Gorki, y la princesa Maria Pavlova Koudachova. La conexión exacta de la baronesa con los soviéticos ha permanecido en el misterio, aunque no quepa duda de su existencia. Tenemos, en cambio, un conocimiento preciso de las actividades de la princesa, que primero fue secretaria, luego amante y finalmente esposa del inmensamente popular novelista y pacifista Romain Rolland.Maria Pavlova Koudachova fue una agente bajo el control directo de los servicios secretos. Existen pruebas cuestionables que sugieren que fue entregada y asignada a la vida de Rolland incluso antes de que dejara Rusia tras la revolución. De cualquier modo, despues de que se le permitiera salir de allí, fue a la busqueda del autor en Suiza y allí dio comienzo a lo que sería la obra de toda una vida: introducirse en cada vericueto de su existencia y manipularla para el “aparatt”. Fue un esfuerzo que cosechó un sorprendente éxito. Los Archivos Centrales de Moscú contienen innumerables informes que documentan las actividades en que se explotaron y utilizaron la prominencia y los principios bien intencionados de Rolland mientras el bailaba la “danza del inocente”. Para cuando se casó con él, la princesa ya dominaba por completo la vida pública del escritor y continuó haciendolo hasta el día de su muerte, tras la cual se convirtió en la albacea de su leyenda y de sus archivos.La vanidad del escritor le exigía verse a sí mismo como poseedor de un intelecto valeroso y casi autosuficiente. En realidad era una persona bastante vanidosa, fácil de manejar y de asustar. A medida que Koudachova le empujaba más y más a convertirse en un apologista de Stalin, ella a su vez era supervisada por Gibarti y sin duda por muchos otros agentes.A lo largo de esta prolongada manipulación, Rolland permaneció complaciente con su ignorancia a medias y su oposición interior. Es verdad que en 1932 se dio cuenta de que Gibarti era un agente de la Komintern. Existe una carta suya a Barbusse en la que expresa un cierto pánico acerca de como podía verse afectada su propia reputación si esto se hacía público. ¿Llegaría a saber cual era el verdadero papel de su esposa? Despues de encontrarse con Máximo Gorki en 1934, Rolland confió a Koudachova lo escandalizado y triste que le dejó ver a Gorki rodeado de espías políticos en su propia casa. No se sabe que le contestó la princesa.No puede dudarse de que ella era una agente secreto plantado en la vida de Rolland. Babette Gross me lo dijo rotundamente en el verano de 1989. “ella pertenecía al aparatt”, afirmó sin sombra de duda . “y manipulaba a su marido”Stephen KochEl fin de la inocenciaTusquetsBarcelona 1997

  9. Bremaneur

    Brutal, Rufián, brutal… Estas historias me recuerdan a las que salieron a flote cuando cayó el muro. La Stasi infiltrada en la vida familiar. Las mujeres espiando a sus maridos, los padres a los hijos…Como soy un cerdo pienso en la penetración. Rolland follándose al Partido. ¿Gozaría el Partido con las embestidas de Rolland?

  10. GOTIGOTI

    En esa época tal vez fuese fácil ser seducido por la política de las buenas intenciones. El marxísmo ofrecia una explicación de todo coherente y aparentemente empírica. Además ya Muenzenberg se encargó de fabricar el mito del antifascísmo; los Philby, Mc Lean y Burguess se encontraron un campo abonado. Que Sartre, Mailer,Neruda y un largo etcétera siguieran siendo comunistas una vez descubierta la realidad socialísta y los crímenes de Stalin requiere otra explicación.

  11. Gongren

    Estimado Rufián: intrigado por las peripecias de José Robles, he dado con un libro titulado <>Los voluntarios de Vladímir Gorev<> (El Museo Universal, 1990). He localizado la librería en que lo tienen y quizás me pase por allí la semana que viene para echarle una ojeada. Al parecer, está ilustrado.Tras la charla del viernes, me dio por consultar algunos libros anglosajones sobre espionaje y me sorprendió no encontrar ningún tipo de mención a la Guerra Civil ni a los agentes españoles que, posteriormente, pasaron al KGB. Por otra parte, si no es mucho pedir, me gustaría saber la opinión de todos ustedes sobre los libros de Eduardo de Guzmán. ¿Vale la pena tenerlos?Gracias de antemano.

  12. Bremaneur

    Gotigoti (¿ése no era nombre del dragón de una serie de marionetas animadas?), gracias por el enlace a esa página. Es todo un descubrimiento para mí.Que Sartre, Mailer,Neruda y un largo etcétera siguieran siendo comunistas una vez descubierta la realidad socialísta y los crímenes de Stalin requiere otra explicación.***Me gustaría conocer la de todos ustedes, y hago extensivo el ruego al Marqués de Cubaslibres. Lo que Münzenberg llamó “El club de los inocentes” me parece uno de sus logros más perversos. Y uno de los logros más perversos de todo autoritarismo: el control del individuo, sin que éste se percate de su supeditación a las órdenes de un ente abstracto (el Partido, en este caso), y con la conciencia de ser libre y autónomo. Nunca había visto tan clara la similitud entre el Partido y Dios.Gongren, en casa sólo tengo <>Madrid, rojo y negro<>, de Guzmán. Pero por lo que leo en <>El honor de las injurias<> es un testimonio de primer orden. Aparecerá en su momento aquí, en la Biblioteca Fantasma, acompañando a alguien el día que Ramón Franco sobrevuela Madrid lanzando octavillas.

  13. Bremaneur

    Por cierto, si muérome por leer la biografía de Münzenberg, lo mismo puedo decir por ese libro sobre Gorev, Gongren.

  14. Gongren

    A ver qué tal pinta. Hace tiempo que me obsesiona el incidente Skolbin.El hecho de que Heinrich destapase una conspiración urdida por Gorev y Tujachevsky para acabar con Stalin y que, poco después, se firmase el pacto germano-soviético, tiene su aquél. Lástima de no saber alemán ni ruso.

  15. Gongren

    Lo siento, don Brema: Skoblin, Nikolai Skoblin, un general ruso del ejército blanco que le pasó la información a Canaris allá por 1937, poco antes de morir. Heydrich, por aquel entonces jefe de la Abwehr, sabía que el almirante no era persona de fiar para el partido nazi y captó algunos informadores entre quienes formaban su círculo más inmediato. En cuanto se enteró de las confidencias de Skoblin, las filtró a la NKVD y Stalin acabó con buena parte de su Estado Mayor. Lo más curioso es que muchos de los oficiales que estuvieron en España acabaron en el paredón a raíz de esa purga, como el propio Gorev.No se sabe demasiado sobre la fuente de Skoblin. Hay quien dice que fue todo una treta de Heydrich para desestabilizar a la URSS (y vaya si lo consiguió) y predisponerla para lo que unos meses después se convertiría en el pacto germano-soviético.

  16. Rufián

    Gongren. El libro “los voluntarios de Valentin Gorev” escrito por José Fernandez es a pesar de su brevedad una aproximación honesta y bien documentada de la presencia de los rusos en España. Tengo dos ejemplares, así que le enviaré uno y se ahorrará el gasto. Sobre el espionaje ruso en España le aconsejo el imprescindible libro de Pavel Sudaplatov:Operaciones especiales.Plaza JanésBarcelona 1994A España le dedica un capítulo titulado: “España: Crisol de revolución y purgas” la información que ofrece es en muchos aspectos muy relevante. Sudaplatov se inició en la checa en 1921. Fue jefe de operaciones de NKVD en los años 30 y mano derecha de Laurenti Beria hasta su defenestración. A el se debe la organización operativa del asesinato de Trotsky en Mejico y otras “grandes hazañas”. Solo con la llegada de Gorvachov recupero su libertad y escribió este libro. Sin duda alguna un texto cardinal para los interesados en el espionaje soviético desde sus origenes hasta la guerra fría.Otro libro imprescindible: “Yo fuí un agente de Stalin” de W. G. Krivitsky y su capítulo: La mano de Stalin en España. Finalmente, y a pesar de su desinformación, el libro de Orlov: “Los crimenes de Stalin”. Hay otros, pero creo que la lectura de estos tres es imprescindible para entrar al asunto que le interesa.Sobre los libros de Eduardo de Guzman editados por G. del Toro, tengo una doble opinión. Si bien como literatura no vale gran cosa, son imprescindibles para conocer algunas entretelas del anarquismo madrileño y no deben faltar en una biblioteca selecta de la guerra civil.(no olvidar su “Madrid Rojo y Negro” de 1939 y recientemente reeditado)Sobre el antifascismo y los compañeros de viaje hablaré más detenidamente en un próximo post.

  17. Gongren

    Por cierto, Skoblin era un triple agente: trabajaba para la Unión de Militares Rusos (ROVS, zaristas con sede en París), la policía secreta soviética y, para redondearlo, la Gestapo.Ahí es nada.

  18. Gongren

    Gracias, Rufián. Tomo buena nota de sus recomendaciones. Por lo demás, estoy abrumado. Se lo agradezco de corazón, pero me sabe mal que se tome tantas molestias.Si me quito un enojoso trabajo de encima, les contaré algunas cosillas sobre F. O. Mitschke, el autor de <>Las fuerzas secretas.<>

  19. Rufián

    Reviso mis fichas y encuentro esto:“Nikolay skoblin, alias “granjero” operaba bajo el mando de Spiegelglas. Skoblin secuestro en París al general ruso blanco Miller atrayendolo con añagazas a un piso franco del NKVD.Lo trasladó a Moscu donde Miller fue interrogado, juzgado y fusilado. El secuestro de Miller y su eliminación precipitó la desaparición de la organización de oficiales zaristas. Aquella acción prestigió la capacidad operativa de skoblin. Despues de esto trabajo junto a Spiegelglas, nombre en clave Douglas y Kiselov, nombre en clave, Finlandes.(Spiegelglas es junto a Orlov, era su jefe, una figura decisiva para comprender las operaciones de los rusos en España)Sobre la conspiracion para ejecutar a Stalin está comprobado que fue una operación de desinformación alemana. Stalin lo sabía pero la dio por buena para justificar la depuración de Tujachevsky. La información de la conspiración se filtro a través de Edvard Benes que tenía como agente a Nikolay Skoblin. Krivitsky en su libro explica como se cocinó la operación. El general Walter Schellenberg, jefe del servicio secreto alemán para el extranjero asegura en sus memorias (The labrynth, Harper and Brothers, 1956)que fueron ellos quienes fabricaron la información contra Tujachevsky y explica como se la hicieron llegar a Benes.

  20. Bremaneur

    Impresionante asunto, señores.Permítanme que cambie un poco de tercio y copie el párrafo en el que Zweig le habla a Masereel de Múnich y de K. Wolff:<>En Allemagne tout est mieux -seulement je crains que, si tu veux t’installer à Munic, tu trouverais difficilement un logis. Tout es rempli, des gens attendent des mois entiers, et surtout pour les étrangers on est excessivement rigoreux. Mais l’idée elle même est excelente: tu trouverais sûrement en Allemagne énormément à faire et tu seras très connu, dès ques tes livres auront parus chez la Insel et Kurt Wolff. Seulement je ne sais pas si la vente des livres et surtout des livres illustrés continuera: ils sont déjà maintement rudement chers.<>Carta a Frans Masereel, Salzburgo, 29 de marzo de 1920. Stefan Zweig. <>Briefe, 1920-1931<> (Fischer, 2000)

  21. Gongren

    Impresionante, Rufián. Muchas gracias. Lo dicho: a ver si me quito de encima este muerto y tengo un poco más de tiempo libre y pongo en orden lo que tengo sobre Minksche. Un fuerte abrazo. (Les seguiré leyendo.)

  22. Rufián

    No manche el honor de Skoblin, Grongen. Nikolay era un infiltrado en diferentes servicios pero solo servía fielmente a uno.Olvide algunas precisiones. El secuestro y asesinato del general Yegueny K. Miller se realizó en 1937.La huída de Skoblin desde París fue organizada por Orlov que lo trasladó en avión a España. Aquí murio durante una incursión aerea en Barcelona. Su mujer era la famosa cantante rusa Nadezhda Plévitskaya.Esta fue arrestada en Francia y condenada por compilicidad en el secuestro de Miller. Murió en prisión en 1944.

  23. Rufián

    Bremaneur, disculpe mi excursión “Chequista. Ya sabe que le tengo querencia al tema.la carta de Zweig a Masereel nos lleva directamente a una pregunta que deberiamos responder ¿Quien era el editor Kurt Wolf? Tan solo tengo información de su presencia junto a Münzenberg en los ultimos días de este. De su pasado y su papel en las filas del comunismo alemán no se nada.

  24. Gongren

    No se preocupe, Rufián: el honor de Skoblin no quedará en entredicho, al menos por mi parte. Apenas conozco los entresijos de lo ocurrido, por lo que me cuidaré siempre mucho de acusar o juzgar a nadie.De todos modos, el hecho de que Skoblin muriese en Barcelona da una vuelta de tuerca más al asunto. Definitivamente, en la guerra civil se jugaba algo que iba mucho más allá de la mera supervivencia del gobierno de la República. De hecho, no deja de ser llamativo que el comandante Minschke, socialista convencido cuando entra en España, huya a Londres cuando Alemania invade Checoslovaquia.

  25. Rufián

    Bremaneur, creo que fue usted quien comentó la existencia de unas memorias de K. Wolf. ¿Tiene alguna información sobre ellas?La similitud entre Dios y el Partido es una apreciación muy fina y acertada por su parte. Cuando Gustav Regler abandonó Moscú para venir a España en 1936 trabajaba en una biografía de Ignacio de Loyola por encargo del partido Soviético.

  26. marqués

    A veces sueño que soy Lavrenti y me paseo en limusina por las oscuras calles heladas. Poseo brutalmente a ésas nínfulas que, provocativas, desafían al hielo azulado.

  27. Gongren

    Bremaneur, disculpe, se me había pasado el comentario al que se refiere el Rufián.Hace más de quince años, cayó en mis manos una edición de artículos de Trotski publicada por Icaria. Uno de ellos me llamó la atención. Si no recuerdo mal, transcribía un debate acerca de la conveniencia de crear una “liturgia” para dotar a la causa obrera de una cierta ilusión de trascendencia. Al parecer, durante los primeros años de la década de 1920, los soviets temían perder su influencia sobre los obreros porque éstos, los domingos, como no tenían nada que hacer, asistían a misa. Muchos de ellos, al ser preguntados, no sabían explicar el porqué. Simplemente lo encontraban entretenido.Por otra parte, recuerdo <>El ogro melancólico,<> de Octavio Paz. Un libro que, si bien ya no me dice mucho, me ayudó a cambiar mis puntos de vista. (Luego vino Stirner y alguien más y se acabó lo que se daba.)

  28. Rufián

    En la biografía de Münzenberg escrita por su mujer Babette Gross encuentro una nueva pista de Wolff.“Se ha dicho que Münzenberg fue el creador de los “felow travellers” o compañeros de viaje, esa tropa auxiliar de los comunistas que siguió siendo imprescindible y que se reclutaba en su mayoría entre las filas de los intelectuales. Sin ser miembros del Partido, manifiestan una activa simpatía por el comunismo y le prestan apoyo moral en público. Münzenberg no los inventó, ya existían desde el principio. Su logro fue movilizarlos a una escala desconocida hasta el momento y ponerlos al servicio del comunismo.Entre los que, incluso antes que Münzenberg, se dedicaron nada más terminar la I Guerra Mundial, a recoger firmas para proclamaciones y llamamientos en nombre de los comunistas, se encontraba Alphons Paquet. En aquela época se hizo evidente que, tras la caida de los viejos valores y esperanzas, la utopía y el ethos del comunismo atraían, al menos temporalmente, incluso a personas y circulos que normalmente tenían poco que ver con los intelectuales de izquierdas. Por ejemplo un “llamamiento al proletariado” preparado por Paquet en 1919, una apasionada declaración de “los intelectuales” y de la relación que los unía con “los Hermanos del proletariado”, fue firmada, no solo por el filosofo religioso judío Martin Buber y el neokantiano Paul Natorp, sino también por el entonces teólogo en Heildeberg Martin Dibelius y por Wilhelm Schäfer, autor de Dreizehn Bücher der Deutschen Seele. Una carta del editor alemán Kurt Wolff a Paquet, fechada el 10 de agosto de 1919, muestra que cuando se trataba de las grandes, si bien abstractas, ideas sobre la abolición de las clases sociales y la solidaridad, muchos intelectuales estaban sinceramente preparados para declararse en estas iniciativas. A Wolff se le pidió que firmara un llamamiento que Paquet había preparado para un encuentro del KPD en Fráncfort en nombre de los intelectuales simpatizantes comunistas y este respondió:“Su invitación me alegra enormemente y les pido que por supuesto cuenten conmigo entre aquellos que apoyen el espíritu y el contenido de esta declaración”.

  29. el rufián

    Bremaneur. Antes de despedirme por hoy de su acogedora biblioteca quiero dejarle los testimonios que he encontrado sobre la presencia de Kurt Wolff en los últimos momentos de Willy Münzenberg. Sobre la pregunta que nos hace a todos, la del papel de Sartre y otros, mañana sin falta procuraré responderle.“Hacia el 18 de junio era de dominio público que la capitulación francesa era cuestión de días. El 21 de junio a las cinco de la madrugada, el comandante de Chambarran reunió a todos los internados. Según un informe, se abrieron las puertas de los campos y se dejó en libertad a todos. Según Hellen Wolff, se los hizo subir en autocares y fueron enviados a otro campo más al sur considerado de mayor seguridad. Eso no le sucedió a Münzenberg. A Willy y los demás internados les dieron la orden de formar una columna y marchar hacia un campo en el sudoeste aunque nadie creía que pudieran llegar allí: Le Cheylard.Entre los que iban en esta marcha estaban Hartig, Leopold Schwarzchild, Hans Siemsen, Klement Korth, Paul Westheim, Münzenberg y el pelirrojo. Se ha afirmado que Kurt Wolff también participó. Hellen Wolff me aseguró que el diario de su difunto esposo desmiente rotundamente esta posibilidad.Stephen KochEl fin de la inocencia Sin embargo, la confusión todavía permanece. Uno de los participantes en la expedición citado por Babette Gross contradice esta versión y afirma que Kurt sí estaba presente.“Se echó la tarde y los refugiados se prepararon para pasar la noche bajo los árboles de Charmes, pero confirmando las palabras de Münzenberg, el comandante francés ordenó a los prisioneros que se preparasen para reanudar la marcha, ya que el enemigo avanzaba.Ventiún años más tarde, el 13 de octubre de 1964, me escribiría el periodista Clément Korth, uno de los seis hombres que participaron en esa conversación:“Tras nuestro encuentro en aquellos troncos(…) ninguno de nosotros cuatro, Kurt Wolff, Leopold Schwarzschild, Paul Westheim y el propio Korth volvió a ver a Willy.El 20 de octubre de 1940 un artículo en un periódico francés aclaraba el destino final de Münzenberg:“Saint Marcellin. Dos cazadores encuentran el cadaver de un hombre a los pies de un roble en el bosque de Caugnet. Parece que el desconocido lleva muerto varios meses; y que debió de ahorcarse, ya que todavía conservaba parte de una soga en el cuello.La gendarmería de Saint Marcellin, tras investigar el caso ha establecido que el cuerpo pertenecía a Willi Münzenberg de 51años, escritor nacido en Erfurt (Alemania)”.Willi MünzenbergUna biografía políticaBabette GrossIkusagerVitoria 2007

  30. Bremaneur

    Bendito caserón. He hecho un alto en mi proceso ascético y me he dicho: “voy a la biblioteca, a contar y a que me cuenten”.Por partes. Rufián: “Bremaneur. Antes de despedirme por hoy de su acogedora biblioteca […]”Tengo el gusto de decirle, Rufián, que esta biblioteca ya no es mía.***La deriva que ha tomado esta entrada, con la aparición de Münzenberg y sus “felow travellers” me impresiona. Los dos libros que cita el Rufián van a ser compra obligada en mi próximo viaje a España. Lamentablemente, no encuentro referencias de la primero amante y luego mujer de Rolland en sus diarios. Eso sí, me viene a la mente la primera lectura que hice de Rolland, hace muchos años: su <>Colas Breugnon<>.***La conexión Wolff-Münzenberg me parece uno de los grandes hallazgos de estos comentarios. Todavía no me he hecho con las memorias de Wolff. Este fin de semana, sin falta, las tendré. Daré noticia de lo que pueda encontrar.

  31. Bremaneur

    Vuelvo a Masereel. Hoy me han llegado <>< HREF="http://www.powells.com/biblio?isbn=9780486447315" REL="nofollow">d<>o< HREF="http://www.powells.com/biblio/1-9780486460185-0" REL="nofollow">s<><> libros que pedí hace un par de semanas. No son libros que alberguen en sus cubiertas la pátina del tiempo. Fueron editados en 2006 y 2007. Su formato es muy parecido al de un tebeo. Me parece un lujo que la gente, hoy en día, pueda gozar de las historias de Masereel por 5,49 y 6,77 euros. Es lo que vale cada ejemplar. Internet está plagado de ilustraciones de Masereel. Ahora bien, pocas veces puede contemplarse una obra suya entera. He descubierto una página donde está lo que podríamos llamar la edición digital de “La ciudad”. < HREF="http://newpartisan.com/images/masereel/" REL="nofollow">Aquí<>.

  32. Gongren

    Espléndido Masereel. El pasado viernes, charlando con el Rufián en el café Berlín, comentamos cómo la segunda guerra mundial, con la derrota de Europa, supuso el fin de un mundo y, con él, de una manera de concebir el arte. Releo <>Malinconia,<> de Jean Clair, un libro del que me habló el Rufián, que compré al día siguiente y que devoré de inmediato. (<>El honor de las injurias<> cayó aquella misma noche, de madrugada.)

  33. Gongren

    Por cierto, Brema: Jean Clair es <>im-pres-cin-di-ble.<> En Visor. Pregúntele, si no, al Rufián.

  34. el rufián

    A pesar de que la mayoría de los intelectuales europeos tardaron mucho tiempo en desmarcarse de Stalin, algunos no lo hicieron nunca, hubo otros que dieron un paso al frente en esta dirección en fechas muy tempranas, en el verano de 1939.El hombre que les animó a dar ese paso y convertirse en renegados fue Münzenberg. No sólo eso; a fin de conseguir el mayor eco posible para su posición fundó en París una revista mítica: Die Zukunft. En su nómina de colaboradores volvemos a encontrar a viejos amigos de Frans Masereel.“Münzemberg era un editor y para mantener su visibilidad precisaba algun aforo público para sus nuevas maniobras. Necesitaba una revista. En 1938 fundó una nueva y en muchos aspectos innovadora publicación que bautizó, con lo que puede considerarse una valentía quijotesca, “Die Zukunft”.(El futuro)Die Zukunft representaría un foro de alto nivel para los argumentos y las esperanzas de la amenazada izquierda alemana. Pero también serviría como escudo protector de Münzenberg. La revista tenía su típica mezcla de inocencia, grandeza intelectual y mensajes entre líneas. Entre los colaboradores figuraban rebeldes y genios, simpatizantes y agentes secretos. Los responsables editoriales eran Arthur Koestler y Manès Sperber; escribían los hermanos Mann; Gibarti y Otto Katz también prestaban su colaboración. A medida que la decada se acercaba cada vez más a su climax belico, casi contra sus propias intenciones, Die Zukunft se convirtió en algo que visto desde el presente, tiene toda la imagen de ser la primera publicación autenticamente antitotalitaria de los mejores miembros de la inteligencia de ese entonces.Fue un modelo para futuras publicaciones. El modo y el personal de Die Zukunfnt tiene eco en Der Monat, la publicación de posguerra dirigida por Melvin Lasky, y a traves de ella, en las publicaciones para el Congreso para la Libertad y la Cultura: Encounter, Preuves y Tempo presente. En los movimientos del Frente Popular, como reacción a la política de vida o muerte del terror, estaba perfilandose lo que sería la intelectualidad anticomunista de posguerra”.El fin de la inocenciaStephen KochTusquets“Hicieron falta largos preparativos para que el primer número de Die Zukunft pudiera publicarse. Los requerimentos económicos, que gracias a los bajos costes de producción en Francia eran muy modestos, debían no obstante asegurarse por algun tiempo. Münzenberg se dirigió a su rico amigo Olof aschberg y a políticos franceses de los círculos masones, que le proveyeron de los fondos necesarios. Arthur Koestler fue redactor jefe de Die Zukunft al principio. Cuando este se concentró más en su otras actividades literarias, se le pidió al periodista católico Werner Thormann que le ayudase y durante algun tiempo los dos hombres trabajaron juntos. El primer número reunió un gran número de contribuciones de personas de todas las tendencias políticas excepto comunistas: Thomas y Heinrich Mann, Stefan Zweig, Joseph Roth, René Schickelé, Arnold Zweig, Lion Feuchtwanger, Alfred Doblin, Alfred Kerr, Rudolph Olden, Alexander Schifrin, Max Beer, Manès Sperber, Max Hodann, y entre los no alemanes, Duff Cooper, Paul Boncour, Carlo Sforza, Francesco Nitti, Ybon Delbos, Ignacio Silone, Luigi Sturzo, H.G. Wells, Kingsley Martin, Herbert Morrison, Philip Noel-Baker y Henry de Kerillis entre otros. Ya no había diques para Münzenberg. Todo lo queconocía y había callado durante tanto tiempo inundó las páginas de Die Zukunft con una crítica corrosiva. El 22 de Septiembre denunció “la puñalada por la espalda” de los rusos. En los últimos años los círculos políticos y especialmente los movimientos obreros de todos los paises se habían preguntado lo que estaba ocurriendo con Rusia. En las últimas semanas había dado una respuesta clara y terrible a esta pregunta. fuera lo que fuera lo que pretendía Stalin, el ataque a Polonia no tenía cabida en la política democrática pacifista de un estado socialista.“La vieja ideología, los principios de seguridad colectiva y de las doctrinas internacionales y socialistas que han sido defendidas laboriosamente, simplemente han servido para mentir. Están muertas y enterradas en la Rusia de Stalin”.El aeticulo de Münzenberg terminaba:“La paz y la libertad deben ser defendidas contra Hitler y Stalin. El nuevo e independiente partido de la unidad de los obreros alemanes alemanes debe ser forjado en la lucha contra esos dos dictadores.durante años, una prensa mantenida ha agitado y difamado, ha extendido cientos de infames mentiras, ha sembrado desconfianza sobre miles de valientes obreros. Ni un número del Volkszeitung se ha publicado sin repetir cien veces: ¡Abajo el criminal, abajo el traidor!Hoy millones se sublevan en cada país, señalando al este y gritando: ¡Tu, Stalin, eres el traidor!”.Willi MünzenbergBabette GrossIkusager

  35. el rufián

    Gongren, excelente compra el Malinconia de Jean Clair. En la misma editorial, Visor, tienen otro: “La responsabilidad del artista”. Creo que fue la primera crítica lúcida a muchos de los valores y presupuestos de la vanguardia histórica. Causó todo escandalo. A Clair le incluyeron en el grupo de “los nuevos reaccionarios”. Por entonces disigía el museo Picasso de París.Existe otro libro excepcional, “Elogio de lo visible”, Seix Barral, 1999.Buscaré “la responsabilidad del artista”, aunque mucho me temo que anda en prestamo. Si doy con el trascribiré alguna cosa. La de los arquitectos educados en la Bauhaus haciendo los proyectos de los campos de exterminio no estaría nada mal.

  36. Erdosain

    “No ignoraba que el renacimienro dio luz a todo eso que se llama liberalismo, individualismo y humanismo burgués. Pero todo esto me deja indiferente, pues la conquista, la edad heroica de vuestro ideal ha pasado hace ya tiempo; ese ideal está muerto o a lo más agoniza, y los que le dan el golpe de gracia están ya ante nosotros (…). -No -continuó diciendo Naphta-, no es la liberación y la expansión del yo lo que constituye el secreto y la exigencia de este tiempo. Lo que necesita, lo que tendra es el Terror.Thomas MannLa Montaña mágica, 1925

  37. el rufián

    Un libro que seguramente les interesará y que todavía es posible comprar en Iberlibro.Mosaico RotoPaulina y Adelina AbramsonCompañía literaria

  38. el rufián

    Las hermanas Abramson eran traductoras al servicio de los mandos militares rusos en España.Se movían en la orbita del GRU, el servicio de inteligencia militar que fue descabezado por Stalin en España. Berzin y Gorev fueron las victimas más destacadas, pero no las únicas. Las Abramson estaban bien informadas y su libro lo demuestra con creces. Koltsov. Karmen, Savich, Orlov, Berzin, Mansurov, Gorev… Todos tienen su página en esta crónica precisa y trepidante. Un libro a tener en cuenta cuando se habla de los rusos en España.

  39. el rufián

    Encontrar a Stefan Zweig entre los colaboradores de Die Zukfunt me ha llevado a releer algunas de las páginas de sus memorias “El mundo de ayer”. De su colaboración con Münzenberg no cuenta nada pero en las páginas que hablan de la primera Guerra, Zweig recuerda como conoció al joven Masereel.“Aquella misma tarde me encontré en Ginebra con el grupito de franceses y otros extranjeros que se reunían en torno dos pequeños periódicos independientes, La Feuille y Demain: J.P. Jouve, René Arcos y Frans Masereel. Nos hicimos amigos íntimos con el impulsivo entusiasmo con que suelen trabar amistad los jovenes. pero el instinto nos decía que nos hallabamos en el comienzo de una vida completamente nueva. La mayor parte de nuestras antiguas relaciones había perdido toda su validez por la ofuscación patriótica de los que hasta entonces habían sido camaradas. Necesitabamos nuevos amigos y, puesto que estábamos en el mismo frente, en la misma trinchera intelectual y contra el mismo enemigo, espontaneamente nació entre nosotros una especie de apasionada camaradería; al cabo de veinticuatro horas habíamos intimado tanto como si nos hubieramos conocido desde hacía años y, como es costumbre en cualquier frente, enseguida nos tuteamos como hermanos. (…)Ahí estaba Frans Masereel, quien, con sus grabados de boj contra la dominación de la guerra, dibujaba ante nuestros ojos su eterno monumento gráfico, esas inolvidables láminas en blanco y negro que, por su fuerza y furia, no se quedaban a la zaga de, por ejemplo, “Los desatres de la guerra dde Goya”. Noche y día, este hombre varonil tallaba, incansable, nuevas figuras y escenas en la muda madera; la angosta habitaciión y la cocina estaban llenas hasta arriba de bloques de madera, pero cada mañana La Feuille publicaba una de sus acusaciones gráficas, que no acusaban a ninguna nación en concreto, sino siempre a nuestro común enemigo: la guerra. ¡Como soñabamos con poder lanzas desde aviones, en lugar de bombas contra ciudades y ejercitos, hojas volantes con aquellas estremecedoras y furibundas acusaciones, comprensibles sin palabras, sin texto, hasta para el más inculto!”Stefan ZweigEl mundo de ayer.Memorias de un europeo.El Acantilado, 2001

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