La biblioteca fantasma

  1. El rufián melancólico

    Me abruma con su hemeroteca Bremaneur. La virgen loca adopta el tono de madrastra. Su advertencia a frivolos y neutros debió resonar como un latigazo en Chicote y Negresco. Sigo mareando la perdiz de las relaciones entre Carrillo y Margarita. Si Oliver da cuenta de su peso e influencia en los jovenes “unificados”, si es lugar común que al frente de estos imponía su ley de sangre y fuego, ¿Que decía el Secretario General?Mucho me temo que las frecuentes reuniones que mantenían en la Consejería de Orden público no eran tan banales como cuenta Santiago en sus memorias.

  2. El rufián melancólico

    Me pregunto si los frívolos y neutros son los “ginebrinos”, los afrancesados, los boulevardiers volterianos de aquí y de allá, los culos de mal asiento, la tercera España.El inspector de alcantarillas lo tiene claro.¡QUE SE QUEDEN DIN PATRIA!“España ha dado en estos últimos tiempos tres castas de hombres.Una: los que querían una España “renovada” en la “tradición” y que pudieramos llamar “nacional”.Otra: los que querían una España dependiente de Moscú y roja: una España “comunista”.Y la tercera clase de hombres: Aquella que no quería a España ni “fascista” ni “comunista”: Sino “ginebrista”, “afrancesada” y “masónica”.Durante los seis años de República el pueblo español entregó la Patria a esa tercera especie de hombres. Plenamente. Para que moldearan al país como una antesala de Ginebra. E hicieran de Madrid una fabourg parisién. Y de la Iglesia Española una sacristía belga. Y de la juventud nuestra una manada de zánganos con deporte y mucho escepticismo.”Ernesto Gimenez CaballeroABC Sevilla6 de octubre de 1937

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