La biblioteca fantasma

Navegaciones sin naufragios

salinas

Salinas, José María. Paisajes y mujeres. Lisboa: Ática, 1941. 428 p.

El título de este libro, Paisajes y mujeres, es tan candoroso como las crónicas periodísticas que se reúnen en él. De su autor me ha sido imposible hallar ninguna información. Por lo que en el libro se cuenta, parece que es de Elche y que durante la guerra estuvo en Portugal y ayudó a escapar de la zona roja a varios camaradas falangistas. Lo más que podría uno conjeturar es que era un hombre afable y animoso y tan buen amigo de sus amigos que ni siquiera éstos, en el armazón coadyuvante formado por prólogo (Wenceslao Fernández Flórez), intermezzo (Román Escohotado), epílogo (Eugenio Montes) y colofón (Álvaro Cunqueiro) son capaces de mentir para alabar incondicionalmente la obra de José María Salinas. Ajustan lo más posible su prosa, entonces henchida todavía (es el año 1941) por la ruginosa escoria de la prosa nacionalista, al estilo ligero de estas crónicas. Cunqueiro lo resume con precisión: “El optimismo de Salinas es cósmico, aunque viva en Lisboa, ciudad que se tragó, con un terremoto, el optimismo cósmico del siglo XVIII”. “Este libro de navegaciones sin naufragios”, como lo tilda Cunqueiro, aúna vitalidad y candidez. Salinas opina que sus viajes por Italia han de ser descritos con el nivel que las nobles ruinas merecen, pero él sabe que no va a estar a la altura y que no le será posible alcanzarlo. No le obsta para seguir adelante con sus planes, pues hay determinación, sobre todo, y cierto eclecticismo: si las ruinas no tomarán la forma que sus palabras pretenden darle, hablará de mujeres, que admiten más gustosas las descripciones ligeras. Eugenio Montes, en su epílogo (que es de lo mejor del libro, como me hizo ver mi amigo Gongren) toma la medida de este libro y nos la ofrece en pocas líneas: “Su autor ha sentido el gozo de ver y mirar, de coger al paso las delicias de lo transeunte, recogiéndolas en su detalle fugitivo, porque la vida es corta y el arte no es más largo”. Y más adelante: “Quizá en esa esencia fugitiva de la vida esté la esencia sin fuga del alma. Queremos perpetuar el instante que en cuanto se acerca ya se aleja, y por eso lo retenemos en verso, prosa, cuadro o escultura. Y bien se vé, a lo largo de los siglos, que, salvo en las obras maestras, en los altos paradigmas de primavera perpetua, envejecen mucho antes los libros transcendentales, que estos otros, modestos en su propósito, que recogen el pormenor de lo intrascendente.”

Modesto en su propósito, sí, pero de bella factura. Las ilustraciones son de José de Almada Negreiros, pintor, poeta y narrador portugués, de la generación de Pessoa, de quien fue amigo. Vivió en España varios años y se dedicó a dibujar anuncios, caricaturas y chistes para periódicos y revistas como Blanco y negro, La Gaceta Literaria o Revista de Occidente. Aparece retratado por Gómez de la Serna en La sagrada cripta de Pombo y es el autor del retrato de Giménez Caballero incluido en Julepe de menta. Editó asimismo su Ultimatum Futurista as Geracoes Portuguesas do Seculo XX, uno de cuyos 300 ejemplares ya forma parte de La Biblioteca Fantasma, que también ha adquirido un catálogo, El alma de Almada el impar: obra gráfica 1926-1931, de la exposición organizada en mayo de 2004 en la Galeria Palácio Galveias en Campo Pequeno.

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Mi ejemplar, dedicado con tinta verde “al insigne charlista y brillante escritor Federico García Sanchiz”, me costó 24,04 euros en la no menos insigne y brillante librería Litoral de Barcelona. Si la dedicatoria personal, rubricada por “El Autor”, ya deja un poso de ceniza en los labios, como diría Montes, la dedicatoria impresa parece una lápida fúnebre que nos invita a no seguir: “A todas, porque en cada una de vosotras encuentro un encanto, un atractivo, una virtud, que me incita a amaros”. En fin. Parece que nunca encontró a aquella mujer a la que hay que entregarse en cuerpo y alma. No sabe uno si felicitarle por ello.

  1. Manuel

    Este libro y su autor son citados en el libro “Arco del paraíso” de José Luis García Martin”

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